viernes, 3 de mayo de 2013

La libertad y la real malicia

“Supongo que no pensarán que manejo la justicia italiana”, dijo ayer la Presidenta de la Nación cuando en su discurso detalló la resolución del tribunal que determinó que la nota del “Corriere della Sera”, reproducida por La Nación, escrita por Maria Egizia Fiaschetti bajo la responsabilidad del director del diario Paolo Miel. La nots se tituló "Hambre y Dolce Vita en Roma" y fue publicada en 2008 durante la realización de la Cumbre Mundial por la Seguridad Alimentaria organizada por la FAO, el organismo de la ONU que se encarga de luchar contra el hambre en el mundo.

En la nota se hablaba de un supuesto tour de compras de Cristina Fernández y de su gusto caro. Toda la información del artículo era falsa. "Además de contar cosas que no habían ocurrido nunca, esa nota tenía términos muy agraviantes no sólo hacia mi persona, sino hacia la presidenta de todos los argentinos. Estaba escrita con real malicia" dijo Cristina, quien declaró ante la jueza italiana Elena Scozzarela que entendió en la causa por video conferencia. La magistrada italiana acaba de resolver: falló que el matutino debe responder con la suma de 40.000 euros.

Cabe recordar que en Italia aún existen los delitos de "calumnias e injurias" para temas de interés público. Las difamaciones se tramitan en juzgados penales, aunque impliquen un resarcimiento económico, tal como lo solicitó la demandante. En Argentina fue la misma Cristina Fernández de Kirchner quien impulsó el fin de los delitos de calumnias e injurias durante su primer mandato presidencial. Aprobada por el Congreso en 2009, la normativa propuesta ajustó los delitos de calumnias e injurias (artículos 109,110 y 111 del Código Penal) a la figura de la real malicia, doctrina fijada por la Corte Suprema de los Estados Unidos en el caso "Sullivan versus The New York Times" en la década del 60.

(Para la libertad... sangro lucho y pervivo...)

Se eliminó la pena de prisión por la comisión de esos delitos, reemplazándola por una multa pecuniaria que la ley fija entre los 3000 y los 30.000 pesos.
No configuran más delitos de calumnia las expresiones referidas a asuntos de interés público o a las que no fuesen asertivas. En el caso de las injurias, dejaron de ser delito "los calificativos lesivos del honor cuando guardasen relación con un asunto de interés público".
Además se modificó el artículo 117 del Código Penal de la Nación, por el siguiente: “El acusado de injuria o calumnia quedará exento de pena si se retractare públicamente, antes de contestar la querella o en el acto de hacerlo. La retractación no importará para el acusado la aceptación de su culpabilidad.”

Durante su declaración ante la jueza la Presidenta dejó sentado que sólo pretendía una resarcimiento económico por la injuria y no la prisión de lxs acusadxs, quienes, -sostuvo Cristina-, tuvieron la intención de vincular la lucha contra el hambre con la frivolidad, o lo que es peor, con la hipocresía y el doble discurso. “Creo – insistió la Presidenta- mucho en la libertad de expresión y de opinión, pero no en la infamia."


El diario La Nación que reprodujo la nota, no será demandado. En el marco de la discusión acerca de la reforma judicial propuesta no solamente por el gobierno nacional sino reclamada por vastos sectores sociales, en un contexto signado por las campañas más difamatorias que podamos recordar en las últimas décadas, la Presidenta sostuvo en su discurso, ayer, sin filtro: “Qué voy a iniciar juicio contra La Nación si tiene un juicio en la Corte por no pagar impuestos por más $280 millones y no pasa nada?”

Quienes chupan como esponjas las versiones permanentes sobre la “corrupción K’, ¿no han escuchado hablar de la deuda impositiva ni de La Nación, ni de la Sociedad Rural Argentina?, ¿de los detalles y pruebas por la apropiación de Papel Prensa, donde al amparo de la protección del terrorismo de Estado, mientras desaparecían y se exilaban periodistas, se difamaba a los Graiver?,


¿no saben que se publicaban notas en las revistas que accedían a los campos clandestinos de detención y exterminio para entrevistar a “extremistas arrepentidos”?, ¿cómo y cuánto estos "independientes" alababan el “orden”?.

Los 40.000 euros serán donados por la Presidenta al Hospital de Niños de La Plata, donde hace sólo un mes ocurrió una tragedia en la que seguramente la corrupción, el negocio inmobiliario, la desidia, tienen muchísimo que explicar, sean del partido que sean. A lxs chicxs que exhibieron organización y trabajo concreto los quisieron amedrentar con una patota sindical. Desde los medios que martillan contra la corrupción se maltrató a la solidaridad y se pretendió sacar rédito político del dolor de la gente que no le interesa en lo más mínimo, salvo para experimentar la penetración de mensajes desestabilizadores y golpistas de los cuales son las víctimas directas. Porque a los negocios inmobiliarios los protegen bien, porque a lxs gobernantes que no cambian las reglas del privilegio no los denuncian ni los investigan ni los difaman. O los emplean o los controlan por la extorsión o el lobby.

Jamás tendrá buena prensa quien se altere el mapa de la distribución del dinero, el poder y la influencia. Cosas del sistema capitalista, el lugar del privilegio es el lugar de la “libertad” de jugar como si todxs tuvieran las mismas posibilidades, el juego de la competencia.

Sin dudas, para quienes desde la comunicación o el periodismo intentan multiplicar los relatos para dar cuenta de la complejidad de los problemas a solucionar, como las inundaciones, el hambre, la falta de trabajo, la timba financiera, la injusticia obscena del poder judicial, las palabras de la presidenta son dignas de respeto y de admiración. Una presidenta con los ovarios necesarios para encarar, desde su lugar, cambios que no se logran con hipocresía, ni con el miedo que amordaza y limita la acción política necesaria.