lunes, 29 de abril de 2013

Macri, la dictadura

Ni en la guerra se atropella a un hospital.

Lo del viernes no tiene precedentes, aunque sí avisos previos desde los episodios del Parque Indoamericano, el ataque con balas de plomo en la Sala Alberdi, o la violencia contra los que protestaban en el Parque Centenario.
En el lugar que las topadoras destruyeron, se trabajaba y se hacían cosas en un marco de solidaridad y creatividad en medio del abandono de las personas que allí se atienden, personas con derechos, seres humanos como vos y yo.

Lo ocurrido el viernes en la ciudad de Buenos Aires es pavoroso, y sobre todo porque este sujeto que miente sistemáticamenbte fue ratificado en la Jefatura de Gobierno por el voto de habitantes que quieres y avalan esta conducta represiva, discriminatoria, abusiva y criminal, gente sin swing, como dijo Fito Páez al dia siguiente de la reeleccion de Macri:

" Da asco la mitad de Buenos Aires. Hace tiempo que lo vengo sintiendo. Es difícil de diagnosticarse algo tan pesado. Pero por el momento no cabe otra. Dícese así: “Repulsión por la mitad de una ciudad que supo ser maravillosa con gente maravillosa”, “efecto de decepción profunda ante la necedad general de una ciudad que supo ser modelo de casa y vanguardia en el mundo entero”, “acceso de risa histérica que aniquila el humor y conduce a la sicosis”, “efecto manicomio”. Siento que el cuerpo celeste de la ciudad se retuerce en arcadas al ver a toda esta jauría de ineptos e incapaces llevar por sus calles una corona de oro, que hoy les corresponde por el voto popular pero que no está hecha a su medida.

No quiero eufemismos.

Buenos Aires quiere un gobierno de derechas. Pero de derechas con paperas. Simplones escondiéndose detrás de la máscara siniestra de las fuerzas ocultas inmanentes de la Argentina, que no van a entregar tan fácilmente lo que siempre tuvieron: las riendas del dolor, la ignorancia y la hipocresía de este país. Gente con ideas para pocos. Gente egoísta. Gente sin swing. Eso es lo que la mitad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quiere para sí misma."


Por eso a esta "gente" no se la va a escuchar decir una palabra de la violación a la ley, de ignorar la cautelar vigente que impedía que se tocara el Borda para dar curso al negociado inmobiliario de la zona sur.

Por eso nada dicen ni diran de la salud de estas instituciones.



Menos les importan las vejaciones de ayer, las de los tiempos de la dictadura. La pasaban bien, miraban para otro lado, y convivían con los secuestros y los campos clandestinos de concentración. Entonces no es sorprendente que tilden de locas a las Madres de Plaza de Mayo, o de chorras en paralelo a todas las operaciones de desprestigio montadas por los medios cómplices de los militares. Corrijo: eran los jefes, en realidad, de los represores que a pesar de tanto tiempo, son repudiados y están siendo juzgados.

Los dinosaurios reaparecen cada tanto. Algunos desean volver a aquellos tiempos.

Lo ocurrido es una prueba. Pero esta acción del poder que es acción sobre la acción creativa de la solidaridad, de la resistencia, de lo que es puede crear - el amor, el pensar en lxs otrxs, la tenacidad de la memoria y de la búsqeuda de justicia- se queda corta. Burdamente. Como sus mentiras amplificadas.

El Borda estuvo dos inviernos sin gas. Claro, el deterioro viene de hace tiempo, sin que se lo resuelva como corresponde, con el aporte público que precisamente no pasa por la supresión animal de la topadora que no repara en quienes allí están. Pacientes y una comunidad terapeutica.

Como símbolo, el Borda concentró acompañamiento y conciencia... a los arreglos de gremios impresentables, trabajadorxs oponen su amor y su entrega y se la juegan frente a la bala cobarde del viernes o a la indiferencia de larga data.

Imágenes de lo que había en el predio arrasado.


Más de una cacerola no ha imaginado que le pasaría si alguna vez recala en una sala de terapia intensiva de un hospital público, de una guardia sin personal suficiente, si cae en desgracia en la lógica del mercado y no le tocan más las presuntas bondades de la salud privatizada.


Tampoco se imagina en el lugar de quien junta los cartones en vez de robar, y le "afea" el paisaje. Ni en sueños se pone en la carne del que sólo tiene la casilla, las horas de cola para un turno pasando frío en la madrugada en la sala de espera, de quien agarra la changa mal paga, de quien ha vuelto a mandar a lxs chicxs a la escuela gracias a la Asignación Universal, si no se la han "ganado", si no lo merecen , si son "desahuciadxs sociales".Invisibles...

Ay, que clase miserable aquella que se identifica con quienes a la vuelta de la esquina le soltarán la mano! Y se ofenden con esas otras manos, muchas más... que en silencio arman redes generosas a pesar de tantas dificultades y derrotas, levantándose una y otra vez aunque tantos hipócritas y crápulas sigan atacando con las remanidas frases huecas repetidas hasta la psicosis. Pretendiendo pisar cada brotecito.

No entienden que la siembra continúa. Y que nunca se detiene.