Memoria, verdad y Justicia

martes, 19 de diciembre de 2017

Diciembre de oprobio y movilización popular


Sebastian Miquel
Una de las más grandes manifestaciones de rechazo al saqueo de los trabajadores y jubiladxs, de niñxs y mujeres beneficiarias de la AUH, para los canales de TV que siguieron el libreto de la gorra no ocurrió. En efecto, circunscribió a un relato parcial de incidentes desatados por violentos, una inmensa demostración de unidad popular en rechazo al ajuste. El control de los medios que pretendió fijar en las pantallas la opereta de la violencia invisibilizando la movilización tanto como la discusión y el tratamiento de esta ley indefendible, finalmente aprobada a las 7 de la mañana de hoy, fracasó. Probablemente,  a fuerza de la memoria de lucha popular y la organización espontánea, aunque parezca una paradoja.
El pueblo unido/ jamás será vencido.
Se tomó nota de lo ocurrido el pasado jueves cuando se intentó arrasar con las voces y la presencia de quienes resisten, militarizando el ámbito donde sesionan representantes del pueblo y se animaron hasta a gasear a diputados nacionales, dando muestras de lo que son capaces de hacer cuando no se los ve, como en la Patagonia donde la fuerza verde custodia a Benetton o a Lewis y no precisamente la soberanía argentina.

El pueblo perdió el miedo y la desastrosa conducción sindical tanto como los gobernadores que se arrodillaron ante las exigencias de un Presidente desesperado por aprobar a como diera lugar lo que pide el FMI destrozando el sistema previsional mintiendo y riéndose de sus propia masa de votantes, se verá en serios problemas a partir de este momento. No alzanza con el cerco mediático ni con la desatada furia represora para parar la marcha de quienes saben que no pueden quitarles derechos, que en este caso, implican la posibilidad de vivir para adultxs mayores, y para niñxs y mujeres más vulnerables en medio de la tremenda trasnferencia de recursos que desde el primer día de gobierno Macri está efectuando a favor de los ricos, de la especulación financiera y jugando con fuego. El brutal endeudamiento pesa sobre las cabezas de todxs. La historia parece repetirse, con palos y represión, con nuevas tretas, pero nunca de la misma forma. Se ha aprendido de lo llorado y de lo sangrado. Fue lo que demostró el pueblo ayer, desde mediodía, acudiendo por millares a la Plaza.

Como cuando la primer marcha masiva por Santiago Maldonado, pretenden repetir las mismas tretas.Vale escuchar el testimonio de Alejandro Amor, Defensor del Pueblo en radio AM750 ayer, sobre los infiltrados que originan los episodios de violencia para justificar la represión, que no pertenecen a las organizaciones y provocan desmanes  mientras la policía nunca los detiene .



Medios populares que cubrieron, como el jueves pasado, la movilización, pudieron regstrar la gigantesca movillización que no se detuvo pese a la militarización del Congreso y al corte de accesos, los registros de micros que llevaban organizaciones por parte de uniformados, o la campaña del miedo. Un ejemplo: 



Nuevamente fueron detenidxs y atacadxs periodistas y reporteros gráficos, como colegas de FM La Patriada, de la Cooperativa Gráfica del Pueblo, entre otrxs. Un dirigente de FOETRA fue herido y permaneció sin atención médica en una Comisaría durante cuatro horas. Se había previsto la represión y por eos circularon números de organismos de derechos humanos que procuraron asistencia legal. Ya sabemos que no marchamos como antes y que además de hacerlo con un grupo qeu chequea tu ubicación y si has llegado bien, para no quedar abandonadx y a merced de la violencia institucional, podés ser detenidx al voleo. Entonces a gritar nombre y documento, para que te busquen. Estos aprendizajes lamentables también son parte del cuidarnos entre nosotrxs que empodera. Afirmando garantias y derechos ante la fuerza de la fuerza.


https://twitter.com/motoreco_ok/status/943091101430374402 https://twitter.com/motoreco_ok/status/943091101430374402
A las 21 hs., después de que infructuosamente se pidiera el levantamiento de la sesión debido a la represión afuera del recinto, y de otra negativa a que la impopular norma volviera a comisión,  comenzaron los cacerolazos en toda la ciudad, desde Palermo a Barracas, desde Barrio Norte a Villa Urquiza, Almagro, Once, Boedo, Colegiales, y grupos enormes de personas comenzaron a marchar nuevamente al Congreso. Frente a la Quinta de Olivos, en Rosario, en Córdoba, en Tucumán, el sonido del 2001 en otro escenario tan distinto - porque hay memoria en el pueblo que aprendió a cuidarse y a detectar las trampas pese al cerco mediático y a la intimidación constante- expresaba su voluntad de no dejar la calle, de no quedarse en casa, de no resignarse.


Lo que se sucedía en el Congreso y en la movilización entró en las pantallas tarde, porque fueron las redes sociales y los medios alternativos quienes viralizaron las imágenes que pretendían ignorar los programas alineados con el macrismo, disciplinados por la pauta o depurados de voces críticas, como el caso más patético de C5N, que hasta hace poco tiempo era una señal informativa. Nada quedó de los medios como para que quienes no usan twitter u otras plataformas, supieran qué sucedía con las detenciones, las expresiones populares de rechazo, o los debates en el parlamento que sólo transmitía la tv pública.

Las imágenes captadas con teléfonos celulares o cámaras de comunicadorxs populares transmitieron el feroz ataque a un manifestante a quien la policía le pasa la moto por encima, el gaseo al subte A de donde la gente tuvo que salir caminando por las vías, el ataque a una persona mayor en la puerta del Instituto Patria donde se refugiaban heridos en la manifestación - como en la sede de Madres de Plaza de Mayo- constrastando con la perorata vil de comentaristas que se lamentaban por el accionar de los infiltrados a quienes confundían con manifestantes. Ni una imagen de la gigantesca masa de agrupaciones sindicales, politicas, de grupso de jubiladxs, jóvenes, la articulación imprescindible para resistir el embate más cruel de este gobierno antidemocrático y salvaje que sostiene a la Ministra de Seguridad responsabel de un desaparecido y muerto a manos de Gendarmería y de un fuisilado por la espalda. Ni un análisis serio durante al cacería posterior a la excusa, registrada en las calles aledañas cuando se suma la Federal, de lo ocurrido en la 9 de Julio, de la saña con la que salen, como perros rabiosos, a matar.

A las tres de la madrugada volvieron a registrarse corridas y detenciones en la Plaza nuevamente colmada, pueblo sin miedo frente a quienes le dan la espalda para cumplir, como si fueran autistas, los mandatos del FMI y favorecer la destrucción de un sistema ejemplar en América Latina y en el mundo. La ex Presidenta y Senadora Cristina Fernandez de Kirchner había advertido que el ataque que sobrevendría no se dirigía a su persona sino a los derechos adquiridos. Muchxs votantes de Macri expresaron su rabia y confluyeron con quienes marchan, se organizan y resisten precisamente reivindicando los 12 años de políticas públicas que hicieron de esos derechos una realidad.

Al aprobar esta ignominia, desoyendo el malestar popular, incluso de gran parte de sus votantes, el gobierno y una clase política y sindical fuertemente cuestionada tendrá graves dificultades de legitimidad. Incluso la norma será apelada en masa por su inconstitucionalidad, como lo advirtieron lxs diputadxs que la pelearon, advirtiendo la injusticia y el apriete con la que se presionaba a lxs representantes del pueblo, con argumentos contundentes en el recinto.



Lo más interesante dentro de esta amargura del resultado legislativo, será el mantener y profundizar la articulación y las prácticas novedosas para no abandonar las calles, para acercar posiciones, para reemplazar a quienes no representan al pueblo, y recuperar la democracia que nos debemos, que ponemos en acto con la militancia, las redes, la solidaridad, la expresión de libertad. En acto, siendo nuestros propios dirigentes cuando haga falta, reconociendo los matices, leyendo cuidadosamente los contextos. Atentxs y alertas, y siempre, de pie.