martes, 28 de mayo de 2013

La deuda para con la salud de las mujeres

Desde 1987, el 28 de mayo es el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres.

Estamos y seguiremos estando, durante mucho tiempo, insistiendo en ser oídas, entre tantas cosas que pueden decirse en relación a nuestro derecho a la salud, que lo primero es reconocer como sociedad que la diferencia no habilita la discriminación ni la subordinación.

Una y otra vez, desde niñas, una cultura nos transmite prejuicios y temores de todo tipo, casi imperceptiblemente. La publicidad y la máquina consumista, ya desde la pubertad, se encargan de remarcar "esos días" como una especie de disminución de nuestras habilidades o de trastorno que es necesario ocultar y hacer como si no existiera. Menstruamos y parece una vergüenza. La sangre impura de las escrituras bíblicas es peor que la sangre derramada por las guerras.

Así, imperceptiblemente, somos percibidas como eso otro desde el discurso científico que nos somete a destrato o a desinformación. Que no nos escucha, que nos medicaliza de más o nos ignora en nuestra circunstancia humana. Que nos dirige incomprensibles frases por las que justifica la instromisión en nuestra vida reproductiva. En el camino hacia el goce de una sexualidad responsable pero también libre, si es que cabe alguna libertad sin tener garantizadas la educación sexual. O cuando la tenemos, en términos no sexistas.

Acceder a la salud es poder acceder a una salita o a un hospital en el que se nos atienda con respeto, en donde se nos explique cuáles son los métodos anticonceptivos y cuáles son los cuidados cuando estamos embarazadas.

Acceder a la salud es que se nos administren las nuevas vacunas de manera gratuita, dentro del calendario oficial, pero también que se nos enseñe la importancia de los controles preventivos, poder consultar y que se nos asesore sin prejuicios de orientación de género, ni de extracción social.

El aborto medicamentoso (con la utilización del misoprostol por ejemplo) ha sido avalado por la Organización Mundial de la Salud, atendiendo al derecho de las mujeres a realizarse la práctica en la privacidad de su hogar para luego controlar su salud en un centro sanitario cercano. La sobre-medicalización del aborto excluye a un amplio sector de la sociedad que no tiene acceso a los hospitales de alta complejidad y viola el derecho al desarrollo científico y tecnológico.

El misoprostol fue descubierto por las mujeres pobres de América Latina hace más de 30 años. Fue reconocido con medicamento seguro por la Organización Mundial de la Salud. En 2007 la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología (FLASOG) edito "Uso del misoprostol en gonecología y obstetricia".
Sería interesante contar con estadísticas reales que informen cuánto dinero se mueve en las prácticas clandestinas que médicxs objetorxs en el sistema público, realizan en la práctica privada.

Las que pueden pagar abortan. Las pobres también. Pero algunas lo hacen con seguridad y condiciones apropiadas. Las otras terminan muriendo de septicemia o complicaciones en el sistema público donde no se las atiende tras ser víctima de todo tipo de carnicerías.
La criminalización no disuade a las mujeres y revictimiza a las más débiles. Seguimos escondiendo la mugre bajo la alfombra. Se estima que cerca de 500.000 mujeres abortan por año en Argentina.

El colectivo "Lesbianas y Feministas por la Legalización del Aborto" editó "Todo lo que querés saber sobre COMO HACERSE UN ABORTO CON PASTILLAS" como estrategia solidaria de mano en mano. También hay material para descargar en http://abortoconpastillas.info/wp-content/uploads/2013/03/manual-liviano-2013.pdf

También existe desde hace unos años la "LÏNEA ABORTO Más información, menos riesgos" 011 15 66 64 70 70. http://informacionaborto.blogspot.com.ar/



Preservar nuestra integridad física y psíquica se relaciona con las múltiples maneras de prevenir y sancionar las violencias tales como el abuso sexual, la violación, la maternidad forzada, la indebida judicialización de situaciones en las que la legislación vigente, - con todas las instrucciones recientes dadas el 13 de marzo del año pasado por la Corte Suprema de Justicia- permite la realización del aborto no punible.

Derrotero del ANP

La sentencia de la Corte Suprema de Justicia en el caso “F.,A.L. s/medida autosatisfactiva” marcó un punto de inflexión en relación al reconocimiento del derecho de las mujeres al aborto no punible vigente en el Código Penal desde hace más de noventa años porque asumió la responsabilidad de garante de los derechos constitucionales de las mujeres y abordó la problemática de la inaccesibilidad del aborto permitido desde una perspectiva comprehensiva de derechos humanos.

Ahora bien, al día de hoy, el acatamiento de este fallo deja mucho que desear, puesto que de las 24 jurisdicciones y la nacional - recordemos que el Ministro de Salud de la Nación no envió como Resolución la Guía correspondiente a las provincias con lo cual deja el resquicio para la actuación conservadora y antiderechos- han implementado protocolos muy diferentes en cada caso.

El panorama al finalizar el 2012, de acuerdo a un informe de la Asociación de Derechos Civiles, era el siguiente:
Cinco jurisdicciones poseen protocolos que se corresponden con lo establecido por la Corte: Chubut, Santa Fe, Tierra del Fuego, Jujuy y Chaco.

Ocho jurisdicciones regulan los permisos con exigencias de requisitos que pueden dificultar el acceso a los ANP: Salta, Entre Ríos, La Pampa, Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén ( hace unos días una traba judicial afectó la guía en la provincia de Córdoba)

Doce jurisdicciones (once provincias más la jurisdicción nacional) carecen de protocolos :la jurisdicción nacional, Mendoza, San Luis, Misiones, Santiago del Estero, La Rioja, Tucumán, Formosa, Corrientes, Catamarca, San Juan y Santa Cruz.


Como en todas las épocas, el control de la sexualidad es una manera de disciplinar a las personas, y de garantizar el sometimiento al rol de madre y de cuidadora de las mujeres. La sociedad hipócrita que es permisiva con la clientela de la prostitución, con los abusadores de niñxs y adolescentes, que sigue exhibiendo el cuerpo de las mujeres como cosas - que se venden-, haciendo el culto al envase y a la cirugía estética como ideal, es implacable cuando las mujeres pobres se ven expuestas a un embarazo no deseado, a la violación, no las escuchan, no las cuidan, las juzgan desde los estrados judiciales y desde los medios para dejarlas morir en una clandestinidad que por otra parte, resulta un negocio redondo.

A cada momento, una mujer como Ana María Acevedo muere por la indebida judicialización que la privó del procedimiento en el hospital, de acuerdo a una ley vigente, que la martirizó en su agonía. Dejó a su familia, vidas que no valen para la hiporesía médica, judicial, estatal y oenegista antiderechos que resuelve estos asuntos en silencio.



Por supuesto que la salud de las mujeres en todas las etapas de la vida merece atención del Estado, porque no se trata de un lujo, sino de un derecho básico y fundamental. La expectativa de vida contemporánea hace que más allá de la etapa reproductiva haya muchos aspectos para ser cuidados y repensados, resignificados culturalmente, como la menopausia, por ejemplo. Y la tercera edad,en la que no está ausente la sexualidad sino que se manifiesta de otras maneras.

Desde el año 2002 se ha impulsado a partir de la Ley Nacional de Salud Sexual y con el Programa que Néstor Kirchner aprobó, una política que no puede detenerse mal que le pese al conservadurismo de las provincias y de algún que otro ministro de salud. Pero los impulsos han disminuido y las consecuencias son fatales. Tambien hay que decir que existen funcionarixs de segunda línea comprometidxs - así como legisladorxs de distintos partidos que han firmado el proyecto de ley que está pendiente de tratamiento en el Congreso- y además, lo más importante tal vez, es que la sociedad está discutiendo el tema abiertamente, porque está madura para hacerlo y reconoce la obligación de dar respuesta al problema social y de violación de derechos humanos.



Si insisto aquí y si insistimos desde el movimiento de mujeres - y con muchos varones conscientes de que la desigualdad de género está en la base de todos los obstáculos que impiden el disfrute de un estado saludable- en la etapa reproductiva y en la niñez, es porque justamente la imposición de la maternidad, el condicionamiento al ejercicio de la sexualidad y la muerte evitable de mujeres en situación de vulnerabilidad es el signo cruel de una sociedad patriarcal que restringe para nosotras las posibilidades vitales. Y por eso hablamos de subordinación, por eso hablamos de opresión por más que en tantos aspectos parezca que hemos dejado atrás el machismo. Permanecen en tensión las funciones tradicionales - donde cuesta compartir responsabilidades y tareas de crianza- , con la carrera profesional, con la salida al mundo del trabajo, con actividades creativas o de ocio que hacen también a nuestra calidad de vida.

Porque en estos años en la Argentina se han registrado múltiples avances en materia de derechos, es que esta etapa tiene que profundizarse y avanzar en la legislación - legalizando la interrupción voluntaria del embarazo- tanto como en la educación con perspectiva de género y derechos humanos de todxs lxs que intervienen en la atención y cuidado de la salud. Necesitamos terminar de una vez con la barrera de la objeción de conciencia en el sistema público.

En el marco de la ansiada democratización del Poder Judicial, sin dudas la renovación de las personas que tienen la responsabilidad de aplicar la legislación, de escuchar y dar crédito a las mujeres, hará una diferencia capital. Sin la intromisión de la nueva derecha reaccionaria que se esconde detrás de las organizaciones conservadoras, siempre lista para presentar demandas y amparos mientras juegan con el tiempo que define la posibilidad de la vida o la muerte de una mujer o una niña, sin la sobreactuada profesión de fe de gobernadorxs que olvidan que el Estado es laico y no puede imponer convicciones religiosas a quienes no las sientan, podremos dejar de hablar año a año de las victimas de la hipocresía, la clandestinidad y la doble vara moral.

En América del Sur y el Caribe la mortalidad materna y el embarazo adolescente son más elevados entre las mujeres de sectores más pobres, quienes tienen menor acceso a la educación, a la información y a la salud sexual y reproductiva. El embarazo adolescente también es una señal de la necesidad de continuar avanzando en un cambio cultural, ya que, incluso en países donde hay un mayor acceso a servicios y a la información, las adolescentes se embarazan como una forma de afirmar su independencia y formar su propio hogar. Según estudios del Observatorio de Igualdad de Género en América Latina y el Caribe, de la CEPAL, esta situación es una señal de la falta de autonomía al no lograr decidir libremente y someterse a la expectativa que se tiene acerca de los roles de género tradicionales.

Hace unos días la Presidenta de la Nación, que se cuida de ser considerada feminista pero que ha abierto e impulsado como lo hiciera Néstor la promoción de nuestros derechos y ha incorporado la perspectiva de género en políticas públicas y programas, ha señalado que la maternidad adolescente será abordada teniendo en cuenta a lxs adolescentes.
Nosotras, las mujeres que sufrimos la violencia de no ver resuelta las tensiones acerca del acceso a nuestra salud, demandamos.Y mi voz, la de una mujer que reconoce lo obtenido en estos años, se alza para que a partir de la mía y de otras voces y acciones profundicemos el logro de la equidad. Esta mujer que escribe y milita y sale a la calle y discute y argumenta con otras mujeres y varones y personas trans acerca de visibilizar la normalización, el disciplinamiento de nuestras opciones de vida que nos matan y nos vulneran, sostiene e insiste en la necesidad, el deber y el derecho a la educación sexual para decidir, a los anticonceptivos para no abortar, y al ABORTO LEGAL para no morir.