jueves, 4 de octubre de 2012

Por nuestra democracia

A estas horas, atentxs a la sucesión de hechos que sin dudas inquietan y buscan crear un clima caótico: la puesta en escena de un reclamo de gendarmes y prefectos que se mantiene pese a las gestiones gubernamentales; la desaparición de un testigo importantísimo en el juicio por el asesinato de Mariano Ferreyra, el ferroviario Alfonso Severo - acaban de encontrar su automóvil-, no puedo dejar de expresar, como decía en el post "Sin respiro", mi convicción de que nos va a costar mucho...

La defensa de nuestra democracia y de nuestra Presidenta es la defensa de nuestras conquistas, la de todxs quienes no soñábamos con la posibilidad de vivir esta etapa transformadora de Argentina, que recogió banderas de justicia social y de integración latinoamericana que dejaron atrás la matriz dependiente de EEUU, las entidades financieras internacionales, que restableció la justicia por los crímenes de lesa humanidad, que apuesta a nuestra ciencia, nuestro arte, nuestras diversidad cultural. Que ha promovido nuevos derechos, que ha encontrado una clave para revivir ideales que parecían definitivamente derrotados en sintonía con los tiempos que corren.

Sin declamar lo mejor del peronismo en rituales, escenografías retratos y citas al líder, sino que cumple y dignifica desde la gestión de gobierno y la articulación con una militancia renovada, y también diversa.

Sabemos que hay nuevas modalidades golpistas contra los gobiernos populares en América del Sur:Ecuador es un ejemplo de una maniobra destituyente que se inició con un conflicto de policías manipulado por las corporaciones de derecha distorsionando la información a los efectivos rasos. Se intentó asesinar al Presidente Correa.

Al Presidente Hugo Chavez lo defendió la movilización popular de un golpe literalmente mediático, preparado en estudios de la corporación que bramaba por la "libertad" y que privó a la población de la información sobre el paradero del mandatario venezolano. Fue un intento vano de hacerse ilegítimamente del poder en 2002. Diez años después e incontables campañas mediáticas en su contra, Hugo Chávez va a elecciones el próximo domingo con un amplio margen de ventaja y un pueblo advertido. A partir de esa experiencia, en Venezuela los grandes medios continúan siendo privados, pero proliferaron medios comunitarios para resistir el bloqueo mediático.


Aquí, a tan poco del 7 de diciembre, las manifestaciones diversas advirtiendo sobre el cariz desestabilizador de esta medida de los uniformados,no sean exageraciones. “Instamos a los integrantes de las fuerzas de seguridad y otras a adecuar sus acciones a pautas de funcionamiento democrático y subordinación a las autoridades legalmente constituidas, en todo de acuerdo con la Constitución nacional”, expresaron en un comunicado diputadxs del kirchnerismo, la UCR, el PS, Libres del Sur, Peronismo Federal, el PRO ( salvo el GEN, UP y Proyecto Sur).

La Asociación Madres de Plaza de Mayo decía ayer: "Hace varios días empezamos a ver una película que no queremos volver a ver. Sentimos en carne propia lo que ya vivimos en el 76, y unos meses antes.
El cajón con el cuerpo de Moreno con un balazo en la cabeza nos mostró que los mismos asesinos de la Triple A, insertados después en el ejército y en la marina, no estaban lejos.
Las Madres, que salimos a la calle en el primer momento y que nunca la dejamos, le pedimos al pueblo argentino que tome conciencia, que no nos dejemos invadir por las televisiones malditas, que en vez de tirar balazos nos tiran mentiras, difamaciones, que son mucho más fuertes que las balas."


Jorge Bernetti, en su artículo de hoy y que vale la pena leer completotitulado "No ser ni parecer destituyente", señala algo fundamental, aludiendo al carácter castrense de la protesta: "Siempre la rebelión y la indignación le cae a los procesos de transformación"

Sabemos que mano de obra desocupada y prácticas reñidas con la vigencia de derechos y garantías constitucionales subsisten y cuentan con aliados muy poderosos. La desaparición de Julio López, las torturas en las cárceles, los abusos de las policías provinciales, el gatillo fácil, los miembros de la justicia adictos a la dictadura, están aún actuando impunemente. No es inocente ni casual que desaparezca un testigo en un juicio que pone sobre el tapete al poder mafioso sindical asociado a barras bravas, patotas e intereses de alto perfil...que no se ensucian las manos, claro, y cuyos nombres la sociedad desconoce.

Bernetti señala respecto del conflicto uniformado, lo hecho por el gobierno nacional: "El entramado caótico de sentencias obtenidas por el lobby militar y de seguridad condujo a la Corte Suprema a poner coto a estas disposiciones. El gobierno nacional trabajó intensamente para resolver esta contradicción –eliminando privilegios de algunas altas graduaciones– y reparar las situaciones de la base de las fuerzas.
Que el gobierno haya denunciado la posible comisión de un delito ejecutado por altos responsables para empujar a la desesperación a los sectores de más bajos salarios –los cuadros de suboficiales– reitera la necesidad de recordar que en esta área nada es inocente.
El gobierno nacional ha incrementado el número de miembros de las fuerzas de seguridad y su equipamiento. Y a este indudable hecho, le ha sumado una definición superlativa que es la creación del Ministerio de Seguridad."



"Los uniformados no son un “grupo de trabajadores” son ciudadanos que, libremente, han aceptado una responsabilidad que les brinda la tarea de proteger el orden público y ser auxiliar de la justicia. Los riesgos y las exigencias están previstas, deben ser valoradas, pero no exageradas. La sociedad y su gobierno deben proveer de lo justo y necesario a quienes cumplen una tarea que no es un privilegio ni un rol mesiánico, sino un servicio profesional en una sociedad democrática. Por eso, la demandas justas deben ser atendidas, pero los que las plantean deben mirar bien a su costado para no encerrar y agredir ministros, bloquear calles, ni alzar carteles reivindicatorios de Seineldín.
No hay malos medios que puedan justificarse para obtener buenos fines. La sociedad espera todavía de las fuerzas de seguridad una autocrítica del pasado y un compromiso público renovado frente a la sociedad."



No carece de costo político no advertir sobre estas maniobras televisadas y amplificadas a gusto y conveniencia de TN. Sigo a Bernetti: "Los integrantes de las fuerzas de seguridad no pueden desligarse de una mirada sobre el conflicto que implica en la sociedad la transformación de un sistema de medios de comunicación social dominado por fuerzas monopólicas que alienta la violencia en la sociedad y excita la represión como conducta liminar para las policías."