domingo, 28 de octubre de 2012

Gracias Néstor. Un momento singular en Parque Lezama

Lo que resulta insoportable, es la alegría que sentiremos siempre por haber vivido estos años que torcieron el fracaso a repetición instalado desde la dictadura...
Es esa fuerza que nos da el comprobar que, contra todo cálculo polititquero clásico, se podía decir no a las recetas de siempre y junto a gobiernos locos del sur, gobiernos populares - el de un indio, un mulato, y un obrero metalúrgico que coincidieron casi milagrosamente- impulsar la administración de los recursos para la gente y no para los bancos. En el No al Alca que sorprendió al establishment y a tantxs descreídxs, se inauguraba un orgullo que no era nuevo, había estado obturado: el de la liga de los pueblos libres del sur de la América que casi siempre fue sumisa pero a fuerza de golpes de estado, invasiones y colonización cultural mediática.
Fue Néstor quien impulsó desde el inicio de su gestión tan débil de apoyo estructural, medidas de profundo impacto contra los prejuicios instalados y naturalizados, desde el Plan Nacional contra la Discriminación que sentaría las bases para el logro del matrimonio igualitario, la ley de identidad de género, la ley de prevención y erraicacióbn de violencia contra la mujer. Desde esos principios se perfiló en la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que los contenidos respeten los derechos humanos y no refuercen estereotipos ni sexistas ni xenófobos.
Fue ése flaco que se escapaba y se perdía entre los abrazos de la gente y entre la juventud, quien invitó a la participación y a que fueramos irreverentes, creativxs, responsables de la reconstrucción de nuestro presente y protagonistas del futuro. Y hablaba en serio, abrió él mismo el camino, sorprendiendo con su apuesta siempre a más; apareciéndose en la reunión de Carta Abierta en el Parque Lezama antes de declarar nada en los medios tras perder elecciones legislativas, en un momento bravo, para redoblar la apuesta. Como otro militante más. Para entusiasmar todavía, para replicar militantes de un proyecto que no es ajeno sino nuestra vida colectiva.
Un presidente que pasó definitivamente a la historia por terminar con la impunidad y hacer bajar el cuadro de los genocidas del Colegio Militar, enfrentando además a los complices hasta ahora no desenmascarados de la dictadura, y que parapetados en una construcción mediática adversa constante, pensaron que lo volteaban a él y a Cristina como antes habían apretado a Alfonsín y a cuanto agente del poder público perjudicara sus privilegios, como al Juez Marquevich que osó encarcelar a Ernestina por la apropiación ilegal de sus hijos.
Ayer en el Parque Lezama, muchxs militantes y otrxs muchisimos no enroladxs en organización alguna, sentimos esa emoción colectiva indescriptible cuando escuchamos cantar, bailar, cuando recordamos tus palabras, cuando vemos imágenes de momentos impensados y que sucedieron en estos años en los que pudiste perturbarlo y subvertirlo todo: el desánimo, la desconfianza en la política, el hambre de tantxs, el olvido y la indiferencia de tanta persona "inviable" para el sistema, dividido el paisaje entre el country y la villa, sesgada la percepción del peligro en la machacada inseguridad. Inseguridad que no implicaba el no estar seguro de comer el otro día, o no tener trabajo, o no ser blanco de la policía por portación de cara, precisamente.
Néstor, ayer, en esa tarde de emoción, sentí que un momento en particular sintetizaba lo que resulta tan irritante y tan conmovedor a la vez, según el lado magnetto o popular populista de la vida desde el cual se lo mire. Fue el momento en el que Juan Cabandié, un nieto recuperado que es legislador de la Ciudad de Buenos Aires y militiante de la Cámpora, que nació en la ESMA y recuperó su historia, actuó con el grupo de cumbia "Clase K"... Pibes de una villa, peronchos y agradecidos con Néstor y Cristina. Con toda la ostentación de su gorrita, la pilcha, el pasito, cantando..."Vayas donde vayas..."
Juan,que solamente tuvo 15 días con su mamá secuestrada en el CCD, padeció toda clase de violencia por su apropiador represor, el ex agente de inteligencia que luego se jactaría frente a él de sus hazañas, se creía impune. Pudo esa impunidad arruinarlo y arrasarlo, de otra manera perversa que redoblaba el odio exterminador. Pero había búsqueda luminosa de unas Abuelas que nunca odiaron y ejemplificaron en su lucha, rescatando. Y enseñaron a rehacerse. Juan y tantxs otrxs pudieron. Vanina Falco, su hermana de crianza declaró en el juicio contra su propio padre represor, apropiador y multiplicador de violencias dentro y fuera del campo, dentro y fuera de su casa.
Juan, cantando cumbia con los pibes de la villa que te recuerdan y agradecen, Néstor.
Imagen que resulta insoportable para quienes no pueden tolerar que los lugares vedados se vayan abriendo y nos mezclemos. Escándalo estético que cada vez más incontadxs entren, que el morochaje que somos - blanquitxs inmigrantes son una parte que se tomó por el todo en Argentina- se entrevere en un restaurant, en un lugar de veraneo, en los cines, en las plazas, en las carreras universitarias y en los puestos de gobierno. Un nieto recuperado diputado que baila cumbia villera animado de un amor que no pudieron tronchar en lxs cuerpos de sus padres desaparecidxs y brota cada día, en la lucha de hoy, en otro escenario y con otras armas, con las mismas convicciones. Un momento, creo, que lo dice casi todo, el porqué de ese insoportablemente vivo y de las gracias que siempre te daremos, flaco.