jueves, 1 de diciembre de 2011

¡Cuántos pequeños gigantescos pasos!

Recuerdo el día en que conocí a Roberto Jauregui, un luchador incansable por los derechos de los gays, que tuvo las pelotas de hablar de SIDA en televisión, cuando casi nadie lo podía decir. Charlé con él poco antes de su partida. Me habló de las condiciones en las que una persona conviviente con VIH afrontaba el día a día. Impactante, por el SIDA pero más por la condena social… Contó lo que pasaba en las internaciones en el Muñiz de las personas detenidas, en cama y con esposas, abandonados muchas veces por sus familiares. Me impactaron su estatura – no sólo física- y su fuerza frente a tanta adversidad. Él era conocido,- al igual que su hermano Carlos,figura clave de la CHA y de la democracia- y hablaba, denunciaba y aparecía mientras otrxs miles sufrían a causa de la marginación y el desprecio tanto como por los efectos del SIDA. Porque podías sufrir la falta de medicamentos gratuitos o la pérdida del trabajo y de los vínculos.

Otra persona me contaría poco después cómo la solidaridad de lxs marginadxs tejía sus redes, aunque fuera acompañando a un extraño a morir, abandonado de afectos.

Recuerdo cuando se daba una de las tantas peleas, hace casi una década, en la Legislatura porteña, por debatir los proyectos de ley que garantizaran la educación sexual para lxs chicxs en las escuelas, que llegaría mucho después a concretarse en una normativa. En ese momento, verdaderas patotas de púberes de colegios privados y activistas varixs, intentaban impedir los debates de las comisiones con gritos y acusaciones en tono inquisidor. Pretendían arrasar con un espacio pensado justamente para discutir y profundizar en el cómo dar cumplimiento a la obligación del Estado de garantizar los derechos de niñxs y adolescentes! En uno de las jornadas de mayor tensión, una señora me dijo : “salí, salí de al lado, si vos debés estar sidosa”…



Conexiones inevitables: la desinformación o el escamoteo de la información, las campañas malintencionadas, los miedos a la libertad propia y ajena para decidir con quién y cómo amar, condicionar el respeto a una persona en razón de su orientación sexual, su género, su color de piel, su prodecencia, su religión o su ateísmo, es una forma de vida fascista.

Y digo fascista porque sacrifica la libertad individual en nombre de valores particulares que se pretenden como pertenecientes a la totalidad de las personas, cuando en realidad son valores en pugna con otros valores, igualmente particulares.
Si la heterosexualidad es la normalidad, y otra orientación es una desviación, entonces, puede seguirse fácilmente este razonamiento: la desviación que subvierte la naturaleza, lo “normal”, sólo puede traer aparejados males (castigos), desorden, peligro para ese cuerpo social donde cada unx tiene su sitio de acuerdo a lo que se dice que es.



Para el catolicismo rancio que aquí es preeminente – podría hablarse de “las religiones del libro” de la misma manera- , se impone la domesticación del cuerpo y de los apetitos corporales por parte de una voluntad que los conduce a la procreación. Punto. Así se subordina a la mujer al rol de propiedad del marido y se privilegia su capacidad de engendrar por sobre cualquier otro destino. El cuerpo femenino es apropiado así en una relación estática a los fines de la reproducción.
El varón, por su parte, está también en el corset de la heterosexualidad obligatoria en orden a la procreación de hijxs y su rol jerárquico. Al mismo tiempo, su posición dominante en la cultura lo habilita a apropiarse también de otros cuerpos, por medio de la prostitución o la presunta “distinta naturaleza” masculina en contraste con la femenina, menos ávida del goce, ensalzada en el rol maternal y de cuidado del hombre, de los hijos, de lxs ancianxs…

Por eso es un escándalo, es la falla, es la anomalía, la sustracción de una persona a la vida que presuponen estos valores. Altera lo previsto por el dispositivo de varón- mujer-hijxs- familia nuclear, el cual, a su vez, es histórico, no siempre fue el modelo predominante en nuestras sociedades.
Por eso no puede digerirse -en este esquema-, que un ser humano, independientemente de las interpretaciones que se hagan de su anatomía al nacer y al socializarse – que es cuando terminamos de consolidar una identidad, con lxs otrxs, en un proceso- se asuma como gay, como lesbiana, como una ella cuando se lo destina a ser un él.
Lo acontecido con el flagelo del SIDA en el mundo y en nuestros países tiene mucho que ver con el miedo y con la represión.



Los discursos que le atribuyeron características de castigo para circunscribir la enfermedad a cierto grupo de personas – consideradxs anormales-, en vez de procurar la mejor información, contribuyeron a que el contagio se extendiera.
Por ignorancia, por prejuicios, por la ceguera del modelo “occidental y cristiano”.
Todo el tiempo que se tardó para hacer las campañas preventivas que promovieran el uso de preservativo completaron la tarea de derribar ese mito de la llamada “peste rosa”. Las políticas de Estado en materia de salud pública fueron corriendo un tren velocísimo que se iba cargando vidas humanas…
Obstaculizar la educación sexual en orden a todas las enfermedades de transmisión sexual es desconocer el profundo cambio en nuestra sociedad. Se sigue diciendo que "si lxs adolescentes cuenten con facilidad con preservativos, se alienta el deseo de tener relaciones sexuales"¡!)... No creo que quienes dicen esto sean ingenuos, estoy convencida de que son hipócritas y que además, no se hacen cargo de que si no acompañamos como debemos hacerlo, a quienes nos siguen y merecen que les dejemos un mundo mejor, estamos permitiendo que se arriesguen a morir de SIDA, de alguna clase de hepatitis, o en otras palabras, de las consecuencias de nuestra impotencia o cobardía.



Seguir discriminando a las personas por su elección es imperdonable. Cátedra han brindado muchos grupos de activistas y referentes LGTB sobre nuestro atraso como sociedad en materia de movilización por el pleno respeto a los derechos humanos.
Hoy celebramos otro paso más que nos enaltece como país, gracias a la lucha de los movimientos LGTB y a una sociedad que acompaña porque entiende que garantizar la igualdad y la capacidad de elegir del otrx es garantizar mi igualdad y mi capacidad de elegir. Cómo llamarte o con quien casarte. Cómo vivir…


Miremonos bien antes de señalar con el dedo. Que los que braman desde los púlpitos o desde la intolerancia más férrea, estaban ciegos sordos y mudos cuando desaparecían miles de personas y los uniformados se llenaban la boca hablando de los valores cristianos, de la familia y de que Dios era argentino. Muchos jerarcas católicos reclaman al gobierno que se ocupó de hacer de los derechos humanos una política de Estado en serio “por los pobres”, pero están eximidos de impuestos que cualquiera de nosotros sí paga. Que pagan travestis, que pagan esxs pobres en nombre de quienes dicen que hablan.



Este día de lucha internacional contra el SIDA sigue siendo una oportunidad para reclamar que podamos desarrollar nuestros propios medicamentos y sustraernos a la piratería de la industria farmacéutica globalizada, reclamar mejores servicios de asistencia y más campañas publicitarias. Pero además, sigue siendo una oportunidad para indagar sobre las oportunidades que realmente tienen las personas que conviven con VIH para desarrollar una vida digna como la merece cualquiera.
Como ayer, -mejor posicionados sin duda- seguimos dando pelea contra los prejuicios, el miedo y la indiferencia.