miércoles, 1 de agosto de 2012

31 de julio. Día del abogado militante

Contaba con una singular inteligencia, leía en francés, inglés, alemán, italiano, portugués, latín y griego; el "Pelado" Ortega Peña se recibió a los 20 años de abogado y además incursionó en la filosofía, la economía, la literatura y la historia. Provenía de una familia acomodada y prefirió ser el vocero y defensor de trabajadorxs. Murió demasiado joven, viajando en taxi junto a su compañera, Elena Villagra, jugado como siempre lo estuvo por la dignidad y la justicia social en una época maravillosa y trágica a la vez.

"Legisladores justicialistas y de la oposición, directivos del Consejo Nacional Justicialista que habìan presentado a Peròn a fines de 1973 un plan de eliminaciòn de “zurdos”, que comenzò con la voladura el automòvil del abogado radical Hipòlito Solari Irigoyen, periodistas venales, servicios de inteligencia y policiales, militares y policías, jerarcas de la Iglesia, burócratas sindicales y otros se hallaron implicados, directa o indirectamente, en la muerte del abogado y legislador del pueblo", señaló Jorge Luis Ubertalli en su semblanza "Rodolfo Ortega Peña, el ejemplo que nos une".

Responsable de las primeras listas negras, amenazas, exilios, crímenes, armada desde el poder político y financiada por el poder económico que con el golpe del 76 ingresaría al Ministerio de Economía, la Triple A ensayó, en Villa Constitución, la tortura y el asesinato de obrerxs de Acindar, Metcon, Vilber y Marathon, ya en marzo de 1975.

Algunos pocos han sido juzgados por su desempeño en la Triple A. Falta mucho por saber, condenas y derivaciones importantes de tenor político, también, y en relación con el asesinato de Ortega Peña. Hace muy pocos meses, el compañero del "Pelado", otro insustituible defensor de los derechos de los presos políticos, de los militantes de Trelew fusilados, quien ocupó la cartera de DDHH del gobierno kirchnerista hasta sus últimos días, Eduardo Luis Duhalde, nos dejó físicamente.


Ahora, un pibe muy joven, que milita en la Facultad de Derecho, convoca con su agrupación estudiantil, a un homenaje en el 38vo. aniversario del asesinato de Rodolfo Ortega Peña a manos de la Triple A, que se funde con otro homenaje en el Archivo Nacional de la Memoria donde además de una mesa redonda se proyecta una película que da cuenta de la organización criminal precursora de las atrocidades de la junta militar "Apuntes para una prehistoria de la Triple A".

Joaquín Túñez nos habla de la lucha por renombrar salones de su facultad con nombres de referentes por su compromiso social, y de la pertinaz negativa de una academia formadora de jueces y defensores de la ley. Inercia para democratizarse la de la alta casa de estudios. La Agrupación que lleva el nombre de quien fuera un destacado intelectual, autor de obras de historia, defensor de trabajadorxs, editor de la revista "Militancia", que llegó a Diputado Nacional y hasta se enfrentó con el gobierno que devino en su propio verdugo.

La triple A (Alianza Anticomunista Argentina) fue pensada y armada por el Ministerio de Bienestar Social de López Rega, y fue la derecha peronista en el poder quien comenzó la carnicería contra lxs revolucionarixs, muchxs alentados por Perón en el exilio y echados de la plaza después cuando pidieron explicaciones al líder y a su gabinete impresentable. Era entonces que Rodolfo Ortega Peña quedó practicamente sólo en su banca de Diputado, denunciando los abusos y atropellos de la reacción, de las empresas y la policía represora. Y aún así, munido de un coraje único, investigaba lo que puede considerarse el inicio de los horrores que se instalarían definitivamente desde el 76, los fusilamientos de Trelew,mientras el horizonte se enturbiaba. Cayó abatido por un grupo de sicarios del Brujo en la esquina de Arenales y Carlos Pellegrini un 31 de julio de 1974. No fue velado en el Congreso sino en la sede de la Federación Gráfica Bonaerense, donde defendió a tantxs trabajadorxs, y detrás de su féretro una bandera que rezaba "la sangre derramada no será negociada" hablaba de los costos que los justos suelen pagar. En esa sede sindical había nacido en 1969 la CGT de los Argentinos, la de Ongaro, Tosco, Walsh, frente a la burocracia sindical que manejaba y todavía maneja lógicas sectoriales sin representar en absoluto los intereses de sus afiliados, preocupada en mantener - si es preciso a sangre y fuego- sus privilegios.

Ortega no pertenecía a ninguna organización, y sin embargo su figura unificaba a revolucionarixs y luchadores de distintas vertientes, tanto como irritaba a los enemigos de las causas populares que comenzaron el exterminio genocida.

Los delitos relacionados con la Triple A se van dilucidando causa por causa, porque hay que probar en cada caso la imprescriptibilidad de los mismos, sorteando el límite temporal 1976-1983.

En días comienza el juicio a José Pedraza por enviar una patota asesina contra Mariano Ferreyra. Puede que la central obrera se fracture, por la misma lógica de otro tiempo incompatible con el kirchnerismo, dinámico para permanecer fiel a la herencia del peronismo transformándose permanentemente sin perder la brújula. Por todo esto es que hay jóvenes como Joaquín que dan una pelea simbólica en la Facultad de Derecho, como otrxs en academias reacias a admitir que detrás de su pretendida función hay una ideología antidemocrática, que pregona valores que no practica, que representan la escuela liberal rancia de privilegios.

Y como de disputar se trata, rescatar a Ortega Peña y rescatar el compromiso con la justicia social es ser fiel a eso que llamaban y llamamos hoy "revolución", desde otro lado, en movimiento, en devenir. Por eso en vez de referenciarse en Alberdi, la militancia popular reivindica en el 31 de julio el compromiso y el cariz ideológico no solamente del ejercicio del derecho sino el de toda actividad academica o social. Plantándose y enarbolando la postura, de frente.
Como Ortega Peña, como Duhalde.



Escribía el Diputado Leonardo Bettanín, despidiéndolo en "La Causa Peronista" a pocos días del impactante asesinato: "Pero igual nos divertimos, Pelado, porque la revolución eso tiene de lindo. Que la hace gente de carne y hueso, que se ríe y llora. Que se construye con las debilidades y los aciertos de los hombres. Y por eso vamos a guardarnos para siempre ese pedazo tuyo que siempre quisimos. Y con el otro seguiremos discutiendo, pero sin olvidarnos que ahí, en un lugarcito del corazón, hay un tipo formidable que nos obligó a pensar la Revolución desde otro lado. Por eso no lloramos tu muerte. Nos reímos como lo hubieras hecho vos, haciendo un chiste para ocultar la bronca, buscando lo ridículo del asunto para olvidarnos la tristeza. Aguantarnos como sea. Porque ésta es una guerra, Pelado. Y vos lo sabías mejor que nosotros. Y hay que darle para adelante, aunque te extrañemos. Y en ese dolor, en ese desgarro que es un hermano que no está, te vamos a encontrar siempre, aunque los diarios digan que perdiste contra una ametralladora unanoche de julio, en Arenales y Carlos Pellegrini. Chau."