jueves, 23 de agosto de 2012

Abuelas

Hoy mi abuela cumpliría años, ya no está.
Pude pasar muchos años con ella y tengo un hermoso recuerdo. Hasta sus últimos días, a pesar de haberse mudado lejos y tener sus nietxs por todo el país, y a algunxs, verlos muy poco, podía saber de ellxs, por cartas, llamadas, y alguna visita que disfrutaba enormemente. Caricias para el corazón que había vivido muchos momentos duros.


Otra abuela, Genoveva Dawson de Teruggi, falleció ayer a los 94 años, un poco mayor que la mía, con un dolor tremendo que la acompañó desde que un día militares irrumpieron en su casa, mataron a su hija Diana y secuestraron a su nieta, Clara Anahí Mariani, quien continúa desaparecida.

Su consuegra, Chicha Mariani, expresa su desesperación por saber que Genoveva cerró los ojos para siempre sin saber dónde está su nieta, sin haber podido encontrarla, entre esa multitud de jóvenes que andan por las calles, que estudian, que quizás ya son madres y aún no saben que les robaron la identidad. Una de ellas, que todavía vive en una mentira, puede ser esa bebé que Genoveva tuvo en sus brazos, arrulló, amó.

Genoveva, científica destacada, dedicada a la botánica, fue una de las primeras mujeres egresadas de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad platense y casada con Mario Teruggi, tuvo otros hijos y nietos. Nunca dejó de buscar a Clara Anahí, como la otra abuela y fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, María Isabel "Chicha" Mariani.

El horror del terrorismo de Estado arrebató la vida de su hija y de cuatro militantes que, en su casa ubicada en 30 entre 55 y 56 de La Plata, tenían una imprenta que publicaba la revista "Evita Montonera", donde por primera vez se dió información de las desapariciones, los "vuelos de la muerte" y los centros clandestinos de detención.

Genoveva fue declarada Ciudadana Ilustre por el Concejo Deliberante de La Plata en 2005. Sus seres queridos y amigxs le decían "Kewpe".

Una muestra documental y fotográfica inaugurada hace solamente unos días por la Asociación Anahí y la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Municipalidad de La Plata y que se extenderá hasta el 27 de agosto de 9 a 20, - en 19 y 51 de la ciudad de La Plata-, exhibe las huellas de la atroz vivencia de estas mujeres, las madres y abuelas que sin venganza, sin odio, pero con mucho desgaste por los años y la perversidad de quienes no dan, teniéndolo, ningún dato para encontrar a lxs nietxs, parece a veces seguir hiriendo, con el paso del tiempo a su favor, estos corazones sensibles de mujeres luchadoras y dignas.

Con los juicios, a veces, surgen pistas.

Un ex conscripto, Juan Carlos Elso, declaró hace muy poco en el juicio que se le sigue a 26 represores por el Circuito Camps desde Bolivia, por video conferencia ante la presencia del cónsul argentino en Cochabamba, Daniel Horacio Baleirón, y el juez Carlos Rozanski, haber visto que sacaban viva a la beba tras el ataque al cual lo habían llevado. Declaró que media hora después de que las fuerzas conjuntas tiraran unos explosivos antitanque, un cabo le ordenó que fuera de consigna en la puerta del garage de la casa de calle 30 entre 55 y 56. “Había una citroneta agujereada”, describió y afirmó que, estando en aquel lugar, vio salir a un hombre de civil, de pelo largo, claro y enrulado, cargando un bulto que era un bebé envuelto en una manta.Dijo además que se dio cuenta que la carga era un bebé por la forma en que era llevada y dijo que la colcha con la que había sido arropada la criatura era de color fucsia con detalles de color verde. Agregó que el desconocido llevó al bebé a una camioneta que no era del Ejército Argentino, o que al menos no estaba identificada, y que se retiró de inmediato del lugar. Y también Elso aseguró que hay más testigos que saben lo ocurrido, como el cabo primero Bazán, jefe de enfermería al que él reportaba. “Los comentarios que habían era que no se explicaban cómo el bebé había salido ileso después de tanto tiroteo. Ahí relacioné lo que había visto”...“No encontrábamos explicación, porque el cabo Bazán había dicho que el bebé estaba vivo, que estaba bien”, describió. Este testimonio que los jueces evaluarán, contradice las versiones de Echecolatz ante el Tribunal Federal 1 el año pasado según las cuales Camps le habría asegurado que la beba había muerto, y que Estela de Carlotto tanto como Chicha Mariani descreen, dada la costumbre de los represores de mentir para obstaculizar la búsqueda e identificación de nietxs apropiadxs, tanto como de responsables y cómplices.


Clara Anahí, hija de Diana Teruggi y Daniel Mariani, 36 años, tu abuela Genovena se ha ido, Chicha te está esperando... que el abrazo del reencuentro sea todavía posible, que no sea tarde para esos ojos y brazos viejos de llorar y resistir, que están rodeados de mucha solidaridad y mucho amor también de otrxs que tal vez no perdimos en el horror de la dictadura a nadie, y no importa. Todxs te estamos buscando.