martes, 31 de mayo de 2011

Negar el aborto legal es promover su clandestinidad, negocio que nos mata

El pasado 28 de mayo fue el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres. En esa fecha pero en 1987, se realizaba en San José de Costa Rica el V Encuentro Internacional de Salud de las Mujeres, y en esa reunión, las integrantes de la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Reproductivos plantearon la urgencia de luchar por lograr mayor participación en las políticas púbicas en el área de la salud de las mujeres.

Sabemos - si queremos saber- que en nuestro país más de un medio millón de mujeres aborta.En su declaración inicial a comienzos de 2005, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito afirmaba: “La clandestinidad del aborto no impide su realización, aumenta los riesgos y atenta contra la dignidad de las mujeres y de toda la sociedad. No queremos ni una sola muerte más por abortos clandestinos."

Estudios basados en análisis estadísticos y encuestas obtenidos en maternidades y aún publicados oficialmente hablaban ya en 1995 de cifras que oscilan entre los 300.000 y 500.000 abortos provocados al año. Ello significa que se practican en nuestro medio alrededor de 500 abortos por cada 1000 nacidos vivos.

La criminalización del aborto va de la mano de la hipócrita costumbre de colocar la basura debajo de la alfombra. Es una realidad y se sostiene en el mandato de la maternidad obligatoria, mientras aún los programas de maternidad y procreación responsable no terminan de contar con presupuestos apropiados y la educación sexual, la igualdad de oportunidades y de trato se luchan centímetro a centímetro en las instituciones y en cada práctica cotidiana. Siendo mujeres, las elecciones sobre nuestra vida y sobre nuestros cuerpos no tienen el mismo carácter que las de los varones. Y no se pagan los mismos precios por ellas.




La interrupción del embarazo no deseado es una alternativa segura en tanto y en cuanto se practique en condiciones de seguridad, médic@ de por medio. Entonces, se mantiene el episodio en la privacidad y se mantiene un rentable negocio.

Distinto es el caso de quienes en condiciones de pobreza o falta de información, se someten a un aborto inducido en la precariedad que suele provocar complicaciones posteriores, y que explica la altísima tasa de mortalidad debido a septicemias. Complicaciones de abortos inseguro que ni siquiera son debidamente registrados en los hospitales adonde por lo general agonizan las desafortunadas.

"Se estima que entre el 35 y el 45 % de las muertes maternas en nuestro país se deben a complicaciones del aborto inducido. Ello explica la alta tasa de mortalidad materna en nuestro país, que alcanza el 50 por 100.000 nacidos vivos, lo que no se corresponde con el nivel de alfabetización, atención médica y nivel socioeconómico.", informa la página de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Buenos Aires.

Por terror, por ignorancia, por pobreza, por la sumisión impuesta por una cultura patriarcal que impregna todas las relaciones interpersonales, por la hipocresía institucional que naturaliza la desigualdad de género, las mujeres pobres se mueren todos los días por abortos sépticos.

Pero, eso sí, Bergoglio tiene la prerrogativa de declarar sobre la apropiación de bebés durante la Dictadura militar ante los jueces. La Constitución consagra la igualdad ante la ley, pero sabemos que no somos tod@s igual@s : una cosa es que seas Ernestina Herrera de Noble o un Julio César Grassi y otra que seas pobre, laic@, y mujer.

En estos años kirchneristas se han sancionado leyes sumamente importantes. Por ejemplo, la Ley 26.485 de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales, establece en su artículo 6to, inciso d : "Violencia contra la libertad reproductiva: aquella que vulnere el derecho de las mujeres a decidir libre y responsablemente el número de embarazos o el intervalo entre los nacimientos, de conformidad con la Ley 25.673 de Creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable."

Es necesaria la legalización. No basta con las figuras no punibles previstas en el Código Penal, ignoradas por objetores de conciencia ya sean efector@s de salud o funcionari@s judiciales.

El pasado 13 de mayo el Estado argentino recibió una condena internacional del Comité de Derechos Humanos de la ONU por no haber garantizado el acceso a un aborto legal a una adolescente con discapacidad mental, embarazada en una violación, que solicitó la práctica en un hospital público bonaerense. La obstrucción del aborto permitido por el Código Penal (el artículo 86, inciso 2º del Código Penal considera no punible la interrupción de la gestación si es producto de una violación) constituyó una violación de los derechos humanos de la joven. El Comité ordenó al país a proporcionarle “medidas de reparación que incluyan una indemnización adecuada” y a “tomar medidas para evitar que se cometan violaciones similares en el futuro”.

Basta de silencio y de dejar pasar el tiempo. Hay que hablar del tema aunque transitemos un año electoral. Lo hacen organismos gubernamentales.

El INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo), informa en su página web : "La discriminación por género y pobreza en el sistema de salud condena a las mujeres a enfermedades y muertes evitables. El aborto sin condiciones sanitarias adecuadas, pone en peligro la vida y la salud de mujeres –en especial de las más jóvenes y las más pobres-. El aborto, en la clandestinidad, continúa siendo la primera causa por la que mueren las mujeres en Argentina." El INADI adhiere al Festival que se realizará este 31 de mayo en la Plaza del Congreso en el que participarán artistas,personalidades de la cultura,intelectuales, dirigentes sociales, y diputad@s que firmaron el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo presentado por la Campaña Nacional por Derecho al aborto el 16 de marzo de 2010.




Quienes apoyamos este modelo porque consideramos que hemos podido dar discusiones y lograr reconocimiento y ejercicio de derechos como nunca antes, debemos asumir la responsabilidad de dar el debate y exigir - con el movimiento de mujeres,con los varones, con la sociedad que está harta de consentir injusticias y meter la cabeza como el avestruz-, la legalización del aborto. Que nuestr@s representantes allanen el camino para el ejercicio efectivo de nuestros derechos.

ABORTO LEGAL, SEGURO Y GRATUITO: UNA DEUDA DE LA DEMOCRACIA

EDUCACIÓN SEXUAL PARA DECIDIR, ANTICONCEPTIVOS PARA NO ABORTAR,

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