domingo, 1 de mayo de 2011

Trabajadoras

En este dia de conmemoración, en el que honramos las luchas y los sacrificios de quienes se opusieron a la explotación y que con su ejemplo contribuyeron a la dignidad de esa parte de la humanidad desechable y excluida de los goces que ella misma producia,quiero recordar lo que Flora Tristán publicaba en 1840 en "La Unión Obrera":
"Hasta ahora la mujer no ha contado para nada en las sociedades humanas.¿Cuál ha sido el resultado de esto? Que el sacerdote, el legislador, el filósofo, le han tratado como una verdadera paria.La mujer(la mitad de la humanidad) ha sido echada de la Iglesia, ninguna representación ante la ley, ninguna función en el Estado. El sacerdote le ha dicho :"Mujer, tú eres la tentación, el pecado, el mal; tú representas la carne, es decir, la corrupción, la podredumbre. Llora por tu condición, echa ceniza sobre tu cabeza, encierrate en un claustro, y allí, mortifica tu corazón,que ha sido hecho para el amor, y tus entrañas de mujer, que han sido hechas para la maternidad; y cuando hayas mutilado de esta forma tu corazón y tu cuerpo, ofrécelos ensangrentados y resecos a tu Dios para la remisión del pecado original cometido por tu madre Eva".Después, el legislador le ha dicho:"Mujer, por tí misma no eres nada como miembro activo del cuerpo humanitario;no puedes esperar encontrar lugar en el banquete social. Si quieres vivir, deberás servir de anexo a tu señor y dueño, el hombre. Por lo tanto, de soltera, obedecerás a tu padre;casada, obedecerás a tu marido, viuda y anciana, no se te hará ya ningún caso". Después, el sabio filósofo le ha dicho:"Mujer, ha quedado constatado por la ciencia que, por tu constitución, eres inferior al hombre. No tienes inteligencia, ni comprensión para las cuestiones elevadas, ni lógica en las ideas, ninguna capacidad para las ciencias llamadas exactas,ni aptitud para los trabajos serios, en fin, eres un ser débil de cuerpo y de espíritu, pusilánime, supersticiosa;en una palabra, no eres más que un niño caprichoso, voluntarioso, frívolo, durante 10 o 15 años de tu vida eres una graciosa muñequita, pero llena de defectos y vicios.Por esto, mujer, es necesario que el hombre sea tu dueño y tenga toda la autoridad sobre él."
"He aquí como, desde hace seis mil años se ha juzgado a la raza mujer"
,decía Flora. y agregaba:
"Una condena tan terrible, y repetida durante seis mil años podía impresionar al vulgo, puesto que la sanción del tiempo tiene mucha autoridad sobre él. Sin embargo, hay algo que debe hacernos concebir esperanzas de que se pueda recurrir ante este juicio y es que, de la misma manera, durante seis mil años,los sabios entre los sabios han mantenido un juicio no menos terrible sobre otra raza de la humanidad: los proletarios. Antes del 89, ¿qué era el proletario en la sociedad francesa? Un villano, un patán, una bestia de carga, pechero y sujeto a prestación personal. Después llegó la revolución de 1789 y, de golpe, hete aquí a los sabio entre los sabios que proclaman que la plebe se llama pueblo, que los villano y los patanes se llaman ciudadanos. En fin, proclaman en plena asamblea nacional los derechos del hombre."
Flora pensaba que vendría un 1789 para ellas y describió crudamente la situación injusta de las mujeres y sobre todo, de las obreras, de quienes decía:"Tienen tantos motivos para irritarse! En primer lugar, el marido.Hay que reconocerlo, existen pocos hogares obreros felices. El marido, que ha recibido más instrucción, es jefe por ley, y también por el dinero que trae al hogar, se cree (y de hecho lo es) muy superior a la mujer, que no aporta más que el pequeño salario de su trabajo diario,y en la casa no es más que la más humilde sirvienta."
La Unión Obrera, anterior al Manifiesto Comunista, veía en la unión de los oprimidos del mundo, obreros y mujeres, la posibilidad de la emancipación real y el fin de la injusticias.
Mucho tiempo ha pasado...Pero,¿cuánto hemos cambiado en relación a esta situación de inequidad? y cuánto de inequidad entre los géneros continúa impregnando a la misma clase trabajadora?Si bien es cierto que contamos con derechos civiles avanzados, con cupo para cargos electivos, que accedimos al voto y somos elegidas en la más alta responsabilidad, que entramos en casi todas las áreas del mundo laboral, aún ganamos menor salario por igual función, no accedemos a puestos jerárquicos aún con los mismos méritos que los varones, que en los sindicatos, a pesar de nuestra participación activa e innovadora, las secretarías generales de los gremios nos son esquivas, y el acoso laboral nos perjudica en mayor medida que a los varones.
El trabajo en la casa no es reconocido en tanto no es tenido en cuenta por estadísticas ni variables, presumiendose que es nuestro rol natural, como acto de amor...y es trabajo invisibilizado.
Por eso, en un momento importante para l@s trabajador@s en nuestro país, apostando al fortalecimiento de un sindicalismo que reclame lo que le corresponde en participación de ganancias y dignificación, yo quiero dedicarle mi reconocimiento todas las mujeres sindicalistas que batallan el doble por tener clara esta primera opresión de género.Hacerlo es también honrarnos a todas nosotras, mujeres, quienes somos multiformes y permanentes trabajadoras a lo largo de la historia.