miércoles, 30 de octubre de 2013

Treinta años. Y vamos por más: Papel Prensa y la verdad

Ley de medios plenamente vigente, al fin.Triunfo popular y cultural.Tenemos que celebrar, claro que tenemos que celebrar.
Cuando nos enteramos, buscábamos la trampa o el doblez. Y con el correr de las horas, leyendo los fallos, escuchando las palabras de Martín Sabatella, nos emocionamos como hace cuatro años, cuando en una madrugada, esta ley fundante era aprobada en el Congreso por voto de amplia mayoría y diversos colores políticos.Es un homenaje a lxs treinta mil víctimas de las tapas que avalaron el genocidio. Un homenaje a quienes nunca cedieron ni ceden ahora, cuando han sido víctimas y sin embargo enseñaron resistencia popular a una Argentina arrasada.
Un homenaje a Alfonsín, que presentó el primer proyecto de ley de medios, y como dicen los radicales con memoria, estaría feliz como nosotrxs. Un homenaje a Néstor Kirchner, que se enfrentó a la corporación y, de cara a la ciudadanía, espetó "Qué te pasa, Clarín"....contando la manera en que fueron a abordarlo a él, como lo habían hecho siempre. Escribano y el pliego de condiciones. Que no dudó de apoyarse en nosotrxs para gobernar en vez que acomodarse el mínimo margen dado por quienes estaban acostumbrados a tratar a nuestrxs gobernantes como empleados.

Hoy es un especial homenaje a la Presidenta que tuvo el coraje de enviarla al parlamento y que hoy ya no tiene más obstáculos para implementarse. Pero además porque avanzó en investigar las responsabilidades en relación a la apropiación de Papel Prensa a través de la comisíón de delitos de lesa humanidad. Por eso también es un homenaje a Eduardo Luis Duhalde, Secretario de DDHH que como querellante, abrió el camino judicial que algún día, más temprano que tarde, llevará a la cárcel a Magnetto, Mitre y a Ernestina."Argentina merece de sobra/ conocer la verdad de su historia/ y mandar el engaño a la mierda/sin pena ni gloria"...canta Liliana Felipe que debe estar lagrimeando también de emoción.


Festejar y avanzar
Es importantísimo ceder el espacio a la emoción de haber obtenido, por movilización popular, recogiendo las banderas que no pertenecen a un gobierno, ni a un partido, sino al pueblo,el logro de ayer. La ciudadanía recorrió el camino en estos añso de discutir el rol del monopolio como factor de poder. Era un cuestionamiento inédito. Pocos y en soledad, fragmentariamente, lo habían hecho, desde los tiempos en que Alfonsín era forzado a dejar anticipadamente el poder y era abucheado en la Sociedad Rural. El pueblo que tenía incorporado el matutino a su cotidianedidad empezó a dimensionar la brecha entre el relato y su experiencia concreta. Y el pueblo que recompuso derechos, prácticas y sueños que había sido forzado a abandonar, encontró representación en esos imprescindibles en un país como Argentina, tan lleno de sombras como luminoso en términos de resistencias, luchas y movilizaciones populares. El sueño propuesto en 2003 era la llave para profundizar el camino iniciado en 1983, y que tantos tropiezos encontraría en un devenir con heridas de las que no nos hemos repuesto del todo.


La constitucionalidad de la ley de medios que ha establecido la Corte es un trascendental paso para que al poder real lo ejerzan un poco más aquellxs quienes votamos, y no solamente quienes entre bambalinas, de espaldas a nosotrxs, resuelven los rumbos de gestiones. Esos personajes afectan nuestras vidas, ellos acostumbrados a plantear las políticas a seguir. Ese poder corporativo, cómplice de dictaduras ayer, encubridor del genocidio, ahora, artífice de candidaturas y difamador serial de cualquiera que afecte sus intereses, implacable, ha sufrido un revés cuyas consecuencias aún no calculamos. Y también hay que pensar que lo viene sufriendo desde hace cuarto años, con el inicio de la búsqueda de verdad, memoria y justicia acerca de un crimen de lesa humanidad. Porque el monstruo mediático se convirtió en tal cuando logró bajo tortura la cesión de las acciones de la empresa Papel Prensa de la familia Graiver. La concentración de las señales radiales y televisivas, y luego, la de los canales de cable, le costó menos, dado el lugar clave que ya ocupaba en la Argentina democrática neoliberal. Aquella del uno a uno pero también aquella donde torturadores y desaparecedores podian cruzarse con nosotrxs en la calle.

Manchadxs de sangre
A partir de las denuncias de Lidia Papaleo, entre otrxs, de la investigación de Cinthia Ottaviano, del informe "Papel Prensa, La Verdad", de la presentación públcia del informe que realizó la Presidenta de la Nación el 24 de agosto de 2010, se iniciaron investigaciones judiciales.Es central que ahora, en este preciso momento, esa causa tome nuevo impulso. Se ha pedido nuevamente la indagatoria a Magnetto.El caso es dilatado hace más de tres años por las chicanas jurídicas de la defensa de los imputados y un sector del Poder Judicial que los apaña y convalida. De lo contrario, no se comprende por qué razón no llaman a indagatoria al CEO de Clarín, como escribió Juan Alonso en agosto pasado en Tiempo Argentino. Se suceden presentaciones en función de la dimensión económica de la causa, de la misma manera como en la Ley de Medios se pretendía fundar la libertad de expresión presuntamente dañada de la empresa en su dominio patrimonial, - argumento destrozado por el fallo de ayer y que movió a Lorenzetti a la mueca burlona durante la célebre audiencia de amicus curiae - cuando se trata de un delito de lesa humanidad. Porque Magnetto amenazó de muerte a Lidia Papaleo y a su pequeña hija para que vendiera sus acciones a precio vil.


Culpables de delito imprescriptible, los dueños de Clarín, La Razón y La Nación protagonizaron la apropiación como parte de la alianza con la dictadura iniciada el 24 de marzo de 1976 y estos grandes medios cómplices y apologistas de desapariciones, torturas, apropiaciones de niñxs, censura, expoliación cultural. Y de la implementación de una nefasta política económica.
En junio pasado, el juez federal Julián Ercolini, quien quedó definitivamente a cargo de la causa luego de un conflicto de competencia que involucró al juzgado platense de Arnaldo Corazza y al capitalino de Daniel Rafecas, tomó declaración a Lidia Papaleo, quien ratificó que en 1976 tuvo que desprenderse de las acciones de la empresa, vendiéndolas a los dueños de Clarín, La Nación y La Razón a causa de las presiones y amenazas de muerte recibidas. Relató en el juzgado la reunión de la que participó la noche del 2 de noviembre de 1976 en las oficinas de La Nación, cuando Héctor Magnetto, en su carácter de directivo de Clarín, le dijo: “Firme, o le costará la vida de su hija y la suya”.


En la causa están imputados, entre otros, Magnetto, Ernestina Herrera de Noble, Bartolomé Mitre, Sergio Peralta Ramos, Marcos Peralta Ramos y Hugo Peralta Ramos. El dictador Jorge Rafael Videla y su ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, ya no están con vida para ser juzgados, como tampoco Patricio Peralta Ramos, dueño de La Razón. A cambio de ello, recibieron el monopolio del papel de diario, tenaza eficaz para la libertad de expresión de otros medios: por la posición privilegiada, el costo de importación para la competencia, y hasta por la cantidad de papel que decidían vender o no vender a otros diarios. La complicidad entre los tres diarios y la dictadura fue admitida, en testimonios obtenidos por la periodista Graciela Mochkofsky, por el entonces presidente del diario La Razón, Patricio Peralta Ramos, y por el secretario general de la Presidencia de Videla, general Rogelio Villarreal.La familia Graiver venía soportando amenazas para vender las acciones de Papel Prensa a la firma fantasma (Papel S.A.)creada por los tres diarios. Por eso en la noche del 2 de noviembre de 1976, los integrantes de la familia Graiver fueron separados y abordados en oficinas diferentes. Isidoro Graiver, que había concurrido a acompañar a sus padres y sólo poseía muy pocas acciones residuales, quedó solo en una oficina; Juan Graiver y su mujer (a quienes les correspondería un 25% de las acciones de David luego de realizada la sucesión) fueron llevados a otra; y en otra, Lidia Papaleo de Graiver (con derecho al 50% de las acciones en la sucesión y responsable de las correspondientes a su hija María Sol, otro 25%), fue amenazada por Magnetto en persona para que firmara un boleto de venta por menos de un millón de dólares, de los cuales sólo recibió 7.200 al firmar. La viuda de David Graiver, quien había muerto en un sospechoso accidente, desde su regreso al país en septiembre de ese año, venía sufriendo amenazas constantes.Pedro Martínez Segovia, presidente de Papel Prensa y primo de Martínez de Hoz, le había dicho: “Quiero que sepa que no puede vender Papel Prensa ni a judíos ni a extranjeros”. Y la Junta Militar no quería que Papel Prensa quedara en manos de los Graiver, le había asegurado Francisco Manrique: querían "borrar" al grupo del mapa empresario del país. Esa noche del 2 de noviembre, al salir de las oficinas de La Nación, Bernardo Sofovich -entonces abogado de Ernestina Herrera de Noble-, le advirtió: “Usted ahora se va de acá. Tome un avión a donde pueda, y que después alguien se ocupe de su hija, pero váyase ya”.


En marzo de 1977,Lidia Papaleo y otros miembros de la familia Graiver fueron secuestrados por grupos de tareas. Lidia no cobró más que 7.200 dólares cuando firmó bajo amenaza, como el resto de los Graiver, el boleto de compraventa. El mismo establecía la suma de 996.000 dólares por la transferencia a los tres diarios de 958.907 acciones Clase “C” y 3.800.000 acciones Clase “E”, que en ese momento tenían un valor de mercado de casi 4 millones de dólares. Entre 1972 –cuando adquirió la empresa– y 1976, cuando debió venderla bajo presión, el Grupo Graiver llevaba 15 millones de dólares invertidos. Las tapas del periodismo cómplice se encargaron de la leyenda negra de los Graiver. De montar la historia de los "extremistas abatidos en enfrentamientos"; de hablar de la ESMA como "centro de reeducación". Hoy minan la imagen de los organismos de derechos humanos, difaman a las Madres y a Abuelas, juegan con el prestigio del Banco de Datos Genéticos a cuya información lograron acceder para embarrar la búsqueda de la filiación y la historia de los hijso apropiados de Ernestina de Noble, necesarixs, - y da escalosfríos- para la sucesión del fundador del diario Clarín.


Ni un paso atrás.
Lidia estaba celebrando ayer en el Congreso. No imagino el alcance de lo que habrá sentido.
Muchas cosas terribles establecen el puente entre lo acontecido entonces y las batallas de ahora. Algunas se dan en las calles, en las conversaciones cara a cara. Quizás podamos empezar a poder debatir productivamente sin la ponzoña inoculada día a día por la omnipresenica de un relato para acceder a varios que nos ayuden a construir, desde distintas posiciones, proyectos sobre la base del respeto a los derechos humanos y al ejercicio pleno del derecho a la comunicación.
Por eso es ahora cuando, desde la sociedad que ha luchado por la memoria, la verdad y la justicia se debe reclamar y exigir con toda la fuerza, cumpliendo 30 años de democracia, festejando la ley de medios que es plataforma de más pluralidad y más ejercicio deliberativo, la actuación del poder jucicial tan complaciente con el gigante. Ha sufrido el revés más significativo. El mundo nos mira. Por los juicios de lesa humanidad, y también por esta ley democrática y de avanzada.


Tienen que pagar la deuda con todxs nosotrxs, por crímenes de lesa humanidad y no hay más excusas para ello.Hace quince días, la Secretaría de Derechos Humanos, querellante de la causa por la apropiación ilegítima de Papel Prensa S.A.solicitó nuevamente - por tercera vez- al juez federal Ercolini que se indague de forma inmediata a quienes se encuentran acusados en esa causa desde el año 2010 : Héctor Magnetto, Ernestina Herrera de Noble, Bartolomé Luis Mitre, Sergio José Peralta Ramos, Marcos Peralta Ramos, Hugo Fernando Peralta Ramos, Reinaldo Gregorio Bandini y Raimundo Podestá, y a todos los que de la investigación resulten ser autores, cómplices, o instigadores de los delitos denunciados.

No es un problema económco. Son delitos de lesa humanidad los cimientos del poder más dañino a nuestra democracia.Fue muy emocionante el encuentro con Carlos Pisoni, Subsecretario de Promoción de Derechos Humanos y nieto recuperado. En la plaza frente al Congreso donde se sancionó esta ley que siempre fue legítima, festejábamos el fallo tan demorado de la Corte Suprema: "A un día de cumplir treinta añso de democracia, la Corte Suprema pone fin a un decreto de la dictadura, un decreto de Videla. Esta ley debatida por muchísimos sectores, y está escuchando al pueblo. Lo que nos queda de ahora en más es ir por la causa de Papel Prensa, desde la Secretaría de DDHH que es querellante, queremos dilucidar lo que pasó, queremos la verdad sobre la apropiación de la empresa bajo tortura. La indagatoria de Magnetto, Noble, Mitre, entre otrxs... Ahora vamos por más, como dice la Presidenta."