martes, 15 de octubre de 2013

Graciela Morgade, flamante decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA : impulsora tenaz de la perspectiva de género en la producción del conocimiento

Doctora en Educación (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires), Master en Ciencias Sociales y Educación (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede Argentina), Licenciada en Ciencias de la Educación (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires) y Profesora para la enseñanza primaria (Escuela Normal 1 de Profesoras), actual Secretaria Académica de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, ha sido designada hoy como Decana por el período 2014- 2018 tras las elecciones que consagraron ganadora a la lista Simón Rodríguez, alianza de kirchneristas, centroizquierda e independientes en las elecciones del claustro de profesores de la FFYL de la Universidad de Buenos Aires.
Se comienza a resquebrajar la hegemonía masculina en los cargos jerárquicos de la Universidad de Buenos Aires. Morgade es la tercera mujer en ser elegida decana. Solo en la Facultad de Derecho (Dra.Mónica Pinto),y en la de Odontología (Beatriz Guglielmoti)se había logrado este acceso a conducción.
Profesora Adjunta Regular de "Investigación y estadística educacional II", Profesora Adjunta del "Seminario Educación, género y sexualidades" (Departamento de Ciencias de la Educación, Facultad de Filosofía y Letras). Recientemente Profesora del Seminario de Investigación, Maestría en Docencia Universitaria (UBA) y también del Seminario Posgrado Modalidad Virtual "Relaciones de género y políticas educativas" (CLACSO, es además autora de las compilaciones “Toda Educación es Sexual”, y “Cuerpos y Sexualidades en la Escuela”, entre otros trabajos.
En “Toda educación es sexual” sostiene, siguiendo a Butler, que la norma corporal es asumida, apropiada y “seguida” por el sujeto que se forma en virtud de haber atravesado ese proceso de asumir un sexo en la hegemonía de un imperativo que habilita ciertas identificaciones sexuadas y desalienta otras. "La escuela, en tanto aparato ideológico, pretende articular las identidades de género “normales” a un único modelo de identidad sexual: la identidad heterosexual. En ese proceso, necesita equilibrarse sobre un hilo muy tenue en un campo contradictorio: de un lado, incentivar la sexualidad “normal” y, de otro, simultáneamente, contenerla. Una tensión que se despliega en un sistema de sexo-género demarcatorio de sus límites y contenidos pensables e impensables. Desde esta perspectiva es posible postular que, aunque no se plantee de manera explícita, en la educación formal existe desde siempre una “educación sexual” y que su sentido principal es preservar una parte importante del orden social de género establecido".

En una entrevista Morgade se refirió a los documentos de base que delinearon los contenidos curriculares en la Educación Sexual Integral (ESI) en cuya elaboración que participó directamente, en 2008:
“Creo que lo que cuesta es pensar desde la perspectiva de género toda la construcción del conocimiento, y no solamente en el campo de las ciencias biológicas y en la educación para la salud. Esa es una deuda y es el tema que estamos trabajando. Las profesoras y los profesores de ciencias biológicas y de educación para la salud fueron formados con un paradigma que entendía que hay dos sexos y que lo sexual está determinado por las gametas sexuales. Con esto quiero decir que hay una formación de los y las profesores/as de estas áreas que tienen bastante poco que ver con la categoría de género que está introduciendo la construcción social del conocimiento. A modo de ejemplo, ante investigaciones de las neurociencias que intentan medir cuánto pesa el cerebro de las mujeres y el de los hombres para demostrar que el cerebro de las mujeres pesa menos y por lo tanto las mujeres son menos inteligentes, lo que ahí corresponde es una crítica epistemológica del paradigma y los supuestos subyacentes de la investigación misma. ¿Quién dice que hay una proporción directa entre lo que pesa el cerebro y la inteligencia, cuando también hay otros estudios que muestran que del cerebro se usa una parte y que después de un ACV se reemplaza? Entonces es más una cuestión de estímulo que de cantidad de neuronas o de peso. Este ejemplo específico da cuenta que el gran desafío es incorporar la perspectiva de género a los saberes académicos de base de la formación docente.”

En el marco de un proyecto UBACYT que dirige y en el que participamos desde diversas disciplinas, se está desarrollando un ciclo radial "Radio Toda Educación es Sexual" que difunde y apoya experiencias de implementación de ESI en todas las materias y niveles.
Una excelente noticia, para la comunidad académica de la Facultad, para todxs quienes deploramos el androcentrismo de la UBA, para quienes la conocemos y trabajamos en los espacios y proyectos que sabe abrir, hay que decirlo, de manera poco usual para las prácticas académicas. Poniendo a la universidad al servicio y en intercambio con el afuera para construir prácticas y saberes democráticos.