martes, 7 de junio de 2011

Periodismo

El periodismo es una pasión y un oficio.
Con bastante de farándula hoy día.
Hay quienes escriben y reflexionan aquí y allá, acerca de "llegar": ¿al éxito? ¿a ser reconocid@s por su talento?
Algun@s estudiamos. La formación, sin embargo, se completa en el ejercicio, por lo tanto si no se ha trabajado con cierta continuidad, el "cartón" de la universidad -como le digo cariñosamente-, es un plus que en todo caso, vale cuando surge una oportunidad de acceso en medios en los que por lo general poco importa si has estudiado.
De todas maneras, las experiencias interruptas, cortas, intensas, de hacer periodismo, marcan momentos inolvidables y una lo lleva consigo, para cuando hace falta.
La comunicación es un arte misterioso.
Lo más importante es ahora, en este presente en el que lo que se debate es el acceso a la palabra, a quebrar los relatos únicos para dar lugar a otros diferentes, en el que ya no se puede subestimar tan groseramente a lector@s y televidentes a riesgo de perder clientela cuando no credibilidad, ahora hay múltiples maneras de expresarse y brotan medios, a pedal, cada día. Y es bueno ; abrirá otras fuentes de trabajo, y habrá cada vez más público a quien dirigirse.
Elogio a quienes admiro en su trayectoria profesional, por su coherencia, por su ética.
Aplaudo lo que hace Víctor Hugo Morales que por ser quien es, crea efectos importantes al dejar de pertenecer a entidades vergonzosas y ha hecho un trabajo de hormiga, llevando su programa y su posición a favor de la Ley de Medios por los pueblitos de la Argentina.
Aplaudo a l@s que hacen una extraordinaria revista en cooperativa desde las villas.
Aplaudo a l@s que nadie conoce y que plantean los temas que solamente algunas veces tienen cabida en algunos suplementos de diarios de gran tirada, como son los temas de género.
Aplaudo la valentía de quienes declaran que no hay ni puede haber jamás "periodismo independiente".
Y me siento orgullosa del esfuerzo del grupo de prensa que integro en la militancia, en el cual comparto la felicidad de construir un colectivo sin padrinazgo ni avales, que sólo cuenta con su energía pero también con los principios bien claros acerca de cómo hacer política.
Me abrazo con aquellas experiencias como las de hace veinte años cuando nos fundíamos haciendo comunicación alternativa y comunitaria en la periferia platense. Y con esas colaboraciones sueltas, con esos periódicos barriales olvidados, mientras se vivía de otra cosa.
La pasión por comunicar, por ofrecer un vehículo narrativo a lo que demanda alrededor nuestro aporte, sigue siempre viva. A veces puede entrar en la cancha y jugar, y dejar ese granito de arena pequeñito que puede tal vez un dia llegar a un castillito, o a conformar la mezcla que, con muchos pero muchos ladrillos, termina haciendo una casa.