jueves, 16 de junio de 2011

Con aquella saña...


"Hay que barrer de nuevo con la escoba de las ideas y de la creatividad, antes de que algunos nos quieran barrer" señala en un artículo de imprescindible lectura el rabino Daniel Goldman, a propósito de los mails que circulan por la red en estos días, y que apuntan a seguir reproduciendo aquello de que "l@s desaparecid@s están viviendo en Europa" y que son las Madres las profetas el odio, muletilla vieja que todavía tiene oídos que la quieren escuchar.

Han pretendido dañar quizá lo más emblemático de nuestra reconstrucción política.Se montan sobre este golpe al corazón de la madre asestado por Schoklender, l@s carroñer@s que no soportan ni soportaron esa entrada del pueblo con un Presidente de la Nación a la ex ESMA para afirmar que los derechos humanos eran no una declaración sino una política de Estado, reabriendo causas, impulsando el esclareciemiento y el castigo en relación al genocidio.
Porque tampoco pueden digerir que la marcha del país desde 2003 avanzó en las reivindicaciones populares, en una puja decisiva por la concentración de la riqueza y de la palabra que instala agenda y opinión pública, que desafió prejuicios patriarcales, a una Iglesia callada en tiempos de la Dictadura pero envalentonada en los Tedeums contemporáneos. Una marcha que convoca día a día a la militancia, a la participación de jóvenes y de quienes nunca habían participado en la política porque no encontraban espacio, se frustraron en los 90 o les habían hecho creer que era intrínsecamente mala... de manera que quedara vacía de competidor@s capaces y con vacantes para publicistas y empresarios.



Nunca será suficiente el discurso y la defensa de los DDHH que también son los derechos básicos a una vida digna, que conllevan el compromiso con la inclusión. Exactamente lo que el kirchnerismo ha sabido plasmar con marchas y contramarchas, con errores metodológicos seguramente, pero sin extraviar la brújula.
Por eso tiene mucha razón el rabino Goldman cuando responde a eso de : "los derechos humanos no son de izquierda ni de derecha", que "los derechos humanos excluyen ciertas derechas", sí.
Esas derechas que reparten volantes cerca de Tribunales, al estilo Cecilia Pando - que justificó en televisión toda la represión ilegal incluyendo el robo de bebés-, esas derechas que hablan de la inseguridad de la propiedad privada y magnifican el problema existente pero no indagan sobre las causas sociales del delito y proponen como respuesta, el delito de disparar y después preguntar, y disparar sobre el delincuente
con ciertas características premoldeadas por los medios y por ella misma (no es delincuente quien estafa millones, no son delincuentes los financistas que se enriquecieron con nuestra deuda pública, sino aquél que representa una amenaza a ese país chiquito, exclusivo y domesticado que tuvieron en el cual cada uno se quedaba en su lugar).
Porque nos hemos movido, porque avanzamos en los DDHH atendiendo a los derechos sociales y económicos, es que el ataque concreto y la disputa simbólica, discursiva e ideológica, con mucho de aquella saña de los 70 en otros términos, continuará por mucho tiempo.