martes, 15 de marzo de 2011

Fragilidad

En 1945, EEUU arrojó dos bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Se puso fin a la Segunda Guerra Mundial y se abrió una nueva etapa en la historia a partir de la constatación de la capacidad de destrucción adquirida.En adelante, nuevas modalidades se inaugurarían para el uso de la fuerza.
Así como los seres humanos desarrollaron el negocio de la guerra, algunos cercados por los dilemas como el que le tocara protagonizar a un pacifista como Albert Einstein -quien escribió al Presidente de los EEUU advirtiendo que si no fabricaba el arma,los alemanes lo harían antes- también han inventado y descubierto medicinas,vacunas,sintéticos,combustibles,alimentos modificados.
Quiénes? Antes que países habria que decir, más exactamente,compañías, empresas, -hoy transnacionales-, con sede en determinados centros en los cuales tecnologías avanzadas se desarrollan. Países líderes en lo económico y en lo político - ayudados por el uso de las armas de vanguardia con las cuales una vez, exterminaron pueblos nativos y otra vez, pueblos lejanos para instaurar un reparto del planeta y sus riquezas con otros países poderosos- establecen acuerdos comerciales y sellan pactos de amistad, instalan embajadas, proveen créditos. Empresas privadas y conglomerados financieros tejen las tramas no siempre conocidas ni célebres como los rostros de los mandatarios.
La invasión a Irak entrando al siglo XXI por parte de los EEUU, sin embargo, fue vista por el mundo como una descarada guerra por el petróleo y motivó movilizaciones impensables en tiempos de la "guerra fría". Esa forma de conflicto inaugurada justamente a partir de la amenaza nuclear que cambió el tipo de enfrentamientos entre las potencias mundiales, EEUU- URSS en términos capitalismo vs. comunismo, presentada como la antinomia "democracia" vs. "totalitarismo" en el ingente dispositvo de propaganda cultural vía Hollywood, series de televisión, hasta dibujitos animados donde el malo siempre tenía acento alemán, o ruso!...
De nada sirve la ONU, quedó claro entonces, cuando las corporaciones que colocaron - como lo habían hecho siempre - a los Bush en el gobierno y a sus directivos en los organismos de control de sus propias actividades - "el mundo según Monsanto" es ilustrativa al respecto-, hicieron lo suyo una vez más sin acatar sus resoluciones contrarias a la invasión. Como cuando habían creado para el mundo con la complicidad del periodismo "independiente" y "libre" de la CNN, la transmisión al estilo videojuego en 1991 de la guerra anterior en los pagos del ex socio norteamericano contra Khomeini, Sadam Hussein.
El agravante del drama es el montaje de la guerra y la destrucción como espectáculo a la que los mismos destructores pretenden acostumbrarnos. Y el filtro a la sensibilidad que supone el bombardeo de la información...
Tanta mediación puede distraer de lo que vale la pena pensar, y que intento plantearme ahora, cuando las noticias - y peor, la falta de noticias - nos interpelan desde el desastre japonés.
Cuál es la magnitud de la amenaza nuclear? Hasta dónde olvidamos que, dada la lógica implacable de los negocios, la capacidad de destrucción de los recursos naturales, de daño de vidas humanas desechables es algo con lo cual convivimos?
No hago un ecologismo poético e irreal. Sabemos cuánta falta hace desarrollarnos, aquí en nuestro Sur! y hacer todos nuestros esfuerzos por emplear la ciencia y la tecnología para mejorar la vida, la salud y nuestro propio peso en un mundo en el que se retacea ese poder. Pensemos cómo, manteniéndonos en la dependencia cultural y económica, se nos hace entregar riqueza, tierra y talento a quienes nos han explotado y despreciado históricamente.
No se trata de negar cualquier aprovechamiento de la energía atómica.
Sí de plantearnos las preguntas que nos tenemos que hacer, rigurosamente: Cuáles son los protocolos de seguridad para el empleo de cada tipo de emprendimiento? Cómo se adecúan las leyes en esta parte del planeta al tipo de emprendimiento que viene a instalarse aquí, cuando no puede hacerlo en Europa o en otras partes del mundo más celosas del cuidado del medio ambiente? Cuánto sabemos del impacto de los agroquímicos?
Ni el conflicto mundial era el este-oeste nada más, ni la democracia triunfó con la caída del muro de Berlín.
Los negocios rigen el mundo capitalista y los gobiernos no pueden ignorarlos. Las legislaciones no pueden dejar de contemplar la rentabilidad ni el aprovechamiento de la energía. Pero no se puede olvidar, ni por un segundo, en las vidas reales, las concretas, las que constituyen los "daños colaterales", las que figuran fríamente en las estadísticas como costo, sin nombre ni apellido.
Por quienes estamos en este planeta, - y las generaciones futuras- que en este juego fatal del capital nos codeamos a cada segundo con lo terrible y lo incalculable. Recordemos nuestra fragilidad y pensemos, actuemos, reaccionemos, tratando de estar a la altura de lo que nos está pasando.