Perspectiva Feminista

Perspectiva Feminista
Un espacio de debate, lectura, formación

viernes, 1 de octubre de 2010

La conspiración permanente





Asistimos a "la conspiración permanente de los medios de comunicación contra la revolución democrática latinoamericana", Chavez dixit.
Resulta que, como otros pueblos hermanos, hemos resuelto ser libres.
De eso se trata, sin vueltas. De la voluntad de autodeterminación de pueblos dispares, de múltiples etnias y culturas, que aprendiendo de sus sufrimientos y privaciones, de las divisiones inducidas por las potencias que chuparon nuestra sangre desde siempre, han decicido unirse sin homogeneizarse, respetando sus tiempos y sus diferencias, para avanzar por otro rumbo.
De eso se trata: de terminar con el bienestar y el negocio de pocos para distribuir a las mayorías expulsadas y relegadas, negadas, silenciadas, oprimidas por el hambre pero también por la ignorancia. Distribuir con sentido de equidad. La caridad deja intacta la pobreza que tranquiliza las conciencias.
Los sectores que no conforman las élites - que saben bien cómo funciona la dependencia histórica y en el lugar cómodo de la pirámide social, y gozan de los dividendos- repiten y hacen suyas las consignas y argumentos de la sumisión, aspirando quizás a ingresar a la esfera de los privilegios, sintiendo un rechazo -instintivo? fabricado?- por los/as pobres, por los/as indígenas, por los/as negros/as, como si pertenecieran a otra categoría de personas.
Estos sectores renegando de la historia, con una amnesia selectiva, repitiendo como loros los lugares comunes más inconsistentes para justificar su odio a todo lo que huela a popular, al morochaje, se sulfura por la verba de una Presidenta que sabe defender sus principios y enfrentar las discusiones con brillantez, alegando que es violenta o que luce carteras de una marca de esas con las que las tilingas sueñan...
La conspiración tiene múltiples caras, brazos y voces, no solamente los vergonzosos comunicadores que cambian el discurso al compás de su bolsillo o los vaivenes de una fama personal. Está presente en esos comentarios cotidianos, cuando aportan a la demonización de la pobreza, - que entonces debe ir al cuartel para que lo enderecen, por supuesto- y a la estupidez recalcitrante, después de consumir horas de repetición del mismo asalto, como ya lo señalara hace una buena cantidad de años el Indio Solari. No quieren que haya otros canales y espacio para otros discursos porque, sostienen, la "maldad esencial del gobierno" pretende así el dominio de la prensa independiente... Por favor! Defienden la posibilidad de que quienes los idiotizan cada día, lo sigan haciendo!
Quizás porque -tal vez- otras miradas, otros relatos, abrirían preguntas incómodas, sacudiría esas certezas tranquilizadoras: "las cosas están mal", "siempre han estado mal", "está en nuestra naturaleza", y bueno, "mientras tanto, "mientras a mí me vaya bien", mientras tenga mi auto-falo -como decía León Gieco-, el cole privado para que los/as chicos/as no se mezclen y ya tengan un ambiente excluyente, está todo bien"."Los/as pobres son pobres porque no quieren trabajar. Encima, estos/as ladrones/as les regalan casas". Si ya no dan planes y hay una asignación por hijo, "las gastan en droga". Y tienen más prole "para seguir viviendo del Estado".Si se paga a los organismos internacionales la deuda, son "entreguistas". Pero "que no toquen a Fibertel que eso es fascismo!"."No hay políticas sociales genuinas, de nada sirven con la inflación!". Sigo...?
Somos multitudes quienes hemos resuelto ser libres. Muchos/as, venimos desde hace años, de experiencias fallidas, de frustraciones, pero deseosas/os de encontrar un espacio de cambio. Por eso hoy sabemos muy bien qué estamos defendiendo, reconocemos, mejor dicho, interpretamos hechos significativos. Sabemos que descolgar aquel cuadro en la Esma traería reacciones como la movida de Blumberg, que la redistibución estatal de la riqueza sojera desataría el furor desestabilizador de la llamada "crisis del campo", que por esta estupidez trabajada desde hace tantas décadas, se daría el increíble espectáculo de la biblia y el calefón que es la Federación Agraria junto a la Rural, o Pino Solanas tomando mate con De Angeli en la ruta 14.
Pensar que no hace mucho, el mismísimo Solanas había dicho : "Hoy no hacen falta ejércitos de ocupación. Están los medios", refiriéndose a las nuevas formas de imperialismo..!
Maldad, estrechez de mirada, cobardía. La conspiración permanente tiene muchas facetas.
Nuestra energía, y al decir "nuestra", creo que implica la de muchos/as más, no se cuántos/as, esa que anima el proyecto latinoamericano, debe tener mucha perspicacia. Nuestra alegría, inteligencia. No nos dejarán así nomás transformar nuestro presente.

jueves, 30 de septiembre de 2010

CORREA


Otra vez la cobardía, otra vez la bajeza de los conspiradores y la fuerza bruta sobre la voluntad popular. En el país hermano, donde un proceso de transformación de las políticas neoliberales tradicionales ha cambiado el rumbo, sacudiendo las estructuras, dignificando a los sectores populares, se pretende dar un golpe.
Mantenido en vergonzoso cautiverio, el presidente Correa, que ha sabido fomentar la unidad latinoamericana, que ha apoyado a Evo Morales cuando intentaron derrocar la democracia boliviana, que se ha plantado con astucia y energía a una prensa hostil y conspiradora - nos suena?-, está en peligro real.
A los/as hermanos/as ecuatorianos/as, a su dignísimo presidente, los siento tan próximos ahora porque lo que ocurra en su tierra nos ocurre a los hijos e hijas de la patria latinoamericana tan doliente y masacrada, rociada con la sangre de Allende y con la de miles de revolucionarios/as que jamás cedieron en sus principios.
Correa habla siempre de la alegría. Esta intentona vergonzosa y vil pretende trocarla en llanto, silencio y terror.
No lo lograrán. No sólo Argentina sino toda Latinoamérica unida defenderá esa alegría que es nuestra.
Aguante Presidente Correa, aguante el pueblo ecuatoriano. Estamos firmes con ustedes porque atacan la unidad y el futuro soñado que estamos construyendo.

martes, 21 de septiembre de 2010

Las palabras no alcanzan

¿Así que no hay que hablar más? ¿Quién dice que no podemos hablar más de los 70?
Cuando hay tanto/as nietos y nietas que aún no se han encontrado con su historia ¿cómo decir que hay que seguir callando, negando, mirando para otro lado?
¿Qué hubiera sucedido si las madres que buscaban a esos miles de desaparecidos/as se callaban, se quedaban en su casa?

En un artículo del 24 de junio de 1978, la revista "Para Tí" declaraba:

"Muchos jueves, desde hace ya dos años, un grupo de mujeres se reúne frente a la Casa de Gobierno en la Plaza de Mayo. Son parientes de los subversivos detenidos o desaparecidos. Ellas van a buscar información al Ministerio del Interior. Algunas llevan fotos, banderas. Este grupo de mujeres ha crecido 'misteriosamente' en este mes. Justo ahora, cuando el país está lleno de periodistas extranjeros que, en buena proporción vinieron dispuestos a ver 'los horrores que se vivían en la Argentina'. Claro que a esta altura de su estadía en el país, muchos piensan distinto. No vieron los cadáveres en las calles, ni los asesinatos en masa, ni las persecuciones a los judíos, ni nada. Al contrario. Vieron un pueblo tranquilo, alegre, hospitalario, y pasearon por las calles libremente, sin custodios ni vigilancia.(...) El último jueves, estos periodistas extranjeros se dieron cita en la Plaza de Mayo. Ellos ya bautizaron a estas mujeres: 'Las Locas...'. Quizá en su país de origen no puedan fotografiar o filmar una manifestación sin que les rompan sus sofisticados equipos. Sin embargo, acá en la Argentina, en el país donde -según ellos- no se respetan los derechos humanos, ellos pueden hacer libremente su nota y, es más, también pueden libremente distorsionar la información que mandan a sus diarios, revistas o canales de televisión.

Por eso, a nosotras, mujeres argentinas, nos duelen estas cosas.(...) Nosotras no podemos negar la existencia de estas mujeres en la Plaza de Mayo, ni es nuestra intención hacerlo, pero también creemos que nuestro país no son solamente 'Las Locas'..."

Esta nota mereció una respuesta que jamás fue publicada, a pesar de la libertad de expresión a la que alude la autora anónima de la misma.

Vale la pena detenernos en algunos puntos para reflexionar sobre continuidades inquietantes. El texto del artículo así como la réplica que redactara una Madre que se autodenominó "Una Madre Loca de Plaza de Mayo", está extractado en el libro "La Rebelión de las Madres" de Ulises Gorini.

La sospecha se tendió sobre las mujeres que habían irrumpido así en la escena. ¡Inaudito! Amas de casa que desafiando el estado de sitio y el terror, se animaron a torsionar la expectativa del estereotipo, saliendo a la calle y alzando la voz. Me refiero al estereotipo utilizado en el discurso con el que se pretendía descalificarlas (que escuchaba cuando era niña y demasiado tiempo después también, lo recuerdo muy bien) con preguntas como: "¿ahora se preocupan por sus hijos?, "cómo los habrán educado para que salieran subversivos?". Claro, si se los habían llevado, era "porque andaban en algo". El imaginario de mujer de aquellos tiempos, todavía muy tradicional, tenía que ver con ocuparse de la casa y de los hijos en la tarea de crianza y de trabajo doméstico, convertirse en émula de Dona Petrona... ¡Ésas son las otras mujeres dolidas! Dolidas no por las desapariciones, sino por la denuncia, por el estupor de la conducta de las madres de la plaza.

La nota de "Para Tí" menciona que los periodistas extranjeros no veían cadáveres en las calles: por supuesto, porque los detenidos ilegales eran llevados a centros clandestinos de detención, porque eran detenciones irregulares, sin ninguna clase de derecho o garantía para la víctima, que, torturada, vejada, humillada, violada, quebrada, no tenía la categoría de ser humano. Era un/a "chupado/a". Y la sociedad lectora de "Para Tí", de "Clarín", de las revistas "Somos", por decir sólo algunas, ignoraba estos infiernos -a menos que hubiera presenciado algún operativo o que hubiera perdido a alguna persona allegada- y celebraba el triunfo en el mundial de fútbol. Así que la visión de estas tercas locas de la plaza o la denuncia en el exterior sólo podía alterar el panorama, y debían ser "enviadas", "pagas" por la subversión, para dañar la imagen del país.

Luego del informe de la CONADEP, ya no podía decirse que era una fábula. Se basaba en miles de denuncias. La palabra doliente delineaba lo ocurrido en las sesiones de tortura y en las maternidades clandestinas. La palabra ahora reconstruía, parcialmente -¡el lenguaje no alcanza!- un plan sistemático, planificado desde el poder estatal en manos de los militares.

Todavía durante los años posteriores a los Juicios a la Junta, hubo quienes continuaron sospechando de la búsqueda y de las consignas de "Juicio y Castigo" o el pedido de "Aparición con Vida". Adoptaron distinas versiones de la teoría de los dos demonios para no asumir el grado de complicidad con tanto horror aunque más no fuera por haberse dejado ganar por el miedo, o el no querer saber.

No querer saber y no hablar... Formas de complicidad y reproducción del crimen, voluntarias o involuntarias. La impunidad del culpable se apoya en el silencio, en la actitud de avestruces de la que habla Rubén Blades en su incomparable tema "Desapariciones".

Hasta que se termine de pensar -¿quiénes ponen el plazo, y cómo?- cómo fue posible que se vivieran esos años de oscuridad habrá que seguir invirtiendo saliva, tinta, bytes, y lo lamento por los/as intelectuales colocados tan por encima de todo que no pueden poner cimiento alguno para ninguna construcción superadora, como la de un vínculo crítico con el pasado.

Y como siempre, no se habla desde el mismo lugar. Hablar a veces conlleva costos terribles. Y como callar o ignorar tiene efectos devastadores.
Desobedeciendo entonces, continuaré hablando del terrorismo de Estado, de lo que todavía intento comprender del contexto que lo favoreció. Contra el silencio que se cierne sobre la desaparición de Julio López o el homicidio de Silvia Suppo, o el silencio acerca de la trata de personas. Voy a hablar sobre las muertes de mujeres por abortos clandestinos, las muertas y golpeadas por la violencia familiar. Contra el silencio complaciente de la jerarquía de la iglesia en los 70 y el de hoy ante los abusos sexuales de Grassi probados por la justicia, gracias a que las víctimas dieran su testimonio.

No puedo callar por el respeto profundo a esa abuela que espera pacientemente que el nieto 102 quiera conocerla, después de todo el tiempo y el dolor de la búsqueda, para los cuales las palabras son necesarias por más que queden siempre cortas.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Salvador Allende. La inspiración de un hombre digno.


EL 11 de septiembre de 1973 es una fecha crucial en la historia de los pueblos de América del Sur.
El gobierno de EEUU participó del sangriento golpe de Pinochet aunque jamás lo hay admitido oficialmente. Nunca reparó este crimen como ninguna de las intervenciones - innumerables- en todo el mundo.
América Latina, por supuesto, ha sido históricamente su patio trasero, ni siquiera un hermanito bobo al que no le dan sus capacidades para llegarle a los talones. Cabe preguntarse entonces ¿ cuánto contribuyó a ese abuso repetido nuestra ignorancia y recelo de otros pueblos latinoamericanos, el cipayaje de las clases dirigentes que se enriquecieron con la dependencia económmica y cultural de los yanquis, la aculturación?
Hoy existe un contexto diferente de solidaridad entre nuestros gobiernos -haciendose eco de la solidaridad de quienes siempre se sintieron hermanos/as latinoamericanos/as- que contrasta con el panorama de los años 70.Los vínculos que se han construido entre Argentina, Venezuela, Bolivia, Brasl, Ecuador, Chile y, recientemente, Uruguay, intentan decididamente constituirnos en un interlocutor digno de las potencias que históricamente aprovecharon el aislamiento y la división para instalar dictaduras sangrientas, administraciones dóciles y múltiples formas de explotación de los/as latinoamericanos/as.
Y dicen que Argentina está "aislada del mundo" porque nuestros gobiernos no siguen más recetas impuestas del norte europeo- nortemericano, sino que intentan articular las propias. En un rango de diversidad -para colmo de males!- que apunta a integrar sin subsumir las diferencias que tenemos, pero apostando a metas y aprendiendo de dramas comunes, resignificando este sur en clave digna y no fatalmente perdedora.
Por todo esto, vale la pena recordar ejemplos de vida. Esas figuras que no mueren nunca del todo, porque su vida, hasta el último aliento, nos inspira...

11 de septiembre de 1973.Último mensaje radial de Salvador Allende, presidente de Chile:

"Seguramente esta es la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza
Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación.
Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron... soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino que se ha auto designado, más el señor Mendoza, general rastrero... que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al gobierno, también se ha nominado director general de Carabineros.
Ante estos hechos, sólo me cabe decirle a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar!
Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente.
Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen... ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi patria: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la
confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de
justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas, esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.
Me dirijo sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros; a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días estuvieron trabajando contra la sedición auspiciada por los Colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas que una sociedad capitalista da a unos pocos. Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron, entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos... porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando la línea férrea, destruyendo los oleoductos y los gasoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de proceder: estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, lo seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal a la lealtad de los trabajadores.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni
acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi patria: Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición, pretende imponerse. Sigan ustedes, sabiendo, que mucho más temprano que tarde, de nuevo, abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza, de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición"

martes, 31 de agosto de 2010

Resonancias pestilentes

“Qué quiere, que los matemos?” (a los “trapitos”), es la declaración ante el micrófono radial de Mauricio Macri.
“Algo habrás hecho” (De Narváez).
“Nos vamos a subir a ese tren, aunque haya que tirar(lo)por la ventana a Kirchner”,otra de Mauricio Macri.
“Están todos/as pagos/as...” letanía de oyentes y televidentes formateados para referirse a figuras y periodistas afines al gobierno. También se decía hasta el hartazgo lo mismo de “las locas de la Plaza”(de Mayo).
“Hay infiltrados” asegura la referente del Arzobispado y Diputada Nacional que apoya la judicialización de los/as estudiantes secundarios, que exige a rectores/as que “marquen” al alumnado que reclama ni más ni menos que el Gobierno de la Ciudad ejecute el presupuesto de una vez para que la escuela pública no se caiga a pedazos.



Hay resonancias. Imposible no evocar, quien haya vivido la Dictadura y los años previos, aunque fuera chico/a, aquellas propagandas, noticieros, artículos de las revistas...
Lo sucedido en los 70 ha seguido ocurriendo, y me refiero a la derrota. A la instauración del miedo después trocado en olvido, o a un desplazamiento tramposo de las responsabilidades a descubrir hacia otro eje tranquilizador. Los años de impunidad, tras el informe de la Conadep y el Juicio a las Juntas de los primeros tiempos de la democracia, intentaron poner sobre esa herida abierta que era imprescindible limpiar a fondo, un parche insuficiente. Los indultos y el freno a las investigaciones sobre los crímenes cometidos por el Estado fueron repudiados y la búsqueda de justicia siguió presente en el reclamo de los organismos de derechos humanos, algunos partidos y miles de argentinos y argentinas que no dejaron de exigirla para construir otro modo de convivencia realmente democrático.

Desde que se declararon inconstitucionales las "leyes del perdón" y se reabrieron las causas, se sacudieron muchas estructuras. El creer que se podía dejar atrás el esclarecimiento de un proceder terrorista desde el Estado como en una zona ambigua a la que se podía recurrir para frenar la protesta social - puesto que “hay que mirar para adelante y no revolver el pasado”-, anima los crímenes del gatillo fácil y el asesinato de Kosteki y Santillán.

El confiar en la tarea de los medios concentrados el imponer la cuestión de la inseguridad y fabricar a medida al delincuente emergente de la pobreza, la marginalidad, la tez, la villa – a la que no fue a parar y en la que no nació por elección- permite reprimir sin detenerse en la valoración del uso de apremios ilegales. Divas de la tele les objetan la atribución de derechos humanos.

Los de guante blanco compran picanas cuando se hacen cargo de la gestión gubernamental y piden listas, marcan, persiguen, respondiendo a la demanda de seguridad de sus votantes. Cuántas fortunas de estos empresarios devenidos políticos provienen de asociaciones con el Estado, beneficiosas para ellos y ruinosas para los/as argentinos/as? La investigación sobre el origen de la deuda externa pone en vinculación varios apellidos de estos gerentes políticos con la estatización de deudas privadas. Porqué no hablamos más de eso?

Reacciones frente al avance que significa para todos/as, hablar de lo que no se hablaba –la complicidad de los empresarios y de sectores de la sociedad civil con la Dictadura-, indagar acerca de la legitimidad de lo que se considera adquirido, no sorprende. Lo notable es el cómo se la enuncia y se acciona. Las intentonas represivas recrudecen, y sus discursos se calcan de aquellos utilizados en los ’70 como excusas para hacer desaparecer, robar, apropiar niños/as, silenciar y aterrorizar.

Lo que recién comienza a diseñarse como mecanismo institucional, - ley de medios o de fabricación de papel de interés público – y que debe instalarse y pulirse, es una amenaza para los/as cómplices del genocidio. Y más aún que los juicios de lesa humanidad, tardíos, pero imprescindibles. Ejecutores han sido visualizados y execrados aún sin haber llegado a ser alcanzados por la justicia. Pero la investigación judicial que se dirija a los privilegios obtenidos por los instigadores o cómplices, y detentados por décadas, como una olla pestilente se destapa ahora y apela a toda una toma de responsabilidad colectiva.

Desarrollar anticuerpos frente a la violencia de estas medidas y detectar la amenaza de estas declaraciones para una sociedad que pretende construir una convivencia democrática no es un detalle. Es central.

El conocimiento profundo de la historia es finalmente, la forma superior de la Justicia, afirma Horacio Gonzalez. Tal vez, hasta el momento, una versión incompleta de la historia ha estado en pugna con otras versiones de lo que nos ha sucedido en los últimos 30 y 40 años, y en esa fricción, los discursos que ahora brotan traen los jirones de un pasado que todavía nos pasa, para comprometernos.

lunes, 23 de agosto de 2010

Ninguneos

Expresión efectiva del menosprecio, de la superioridad desde la que se pretende estar, es lo que llamamos el “ninguneo”. Ignorar, por ejemplo, a alguien que habla, desentenderse de su presencia, hacer como si no existiera. Desconocer sus acciones y logros. Una actitud que habilita la supresión del/la ninguneado/a.

Miles y miles de protagonistas cotidianos son ninguneados/as en sus gestos solidarios. Miles fueron ninguneados desde gobiernos que destruyeron la industria nacional, dejando sin trabajo a una masa que no tenía alternativas para reinsertarse en una actividad que les permitiera subsistir. Miles de dólares fluyeron de los bolsillos de empresarios cómplices de este desguace para adornar a sus mandaderos funcionarios, y muchos miles más se evaporaron al exterior. Incontables familias no fueron consideradas como seres humanos dignos de comer, vestirse, educarse y atenderse. Miles y miles de viejos y viejas fueron abandonados y sus aportes jubilatorios se licuaron en manejos financieros, al tiempo que, sin trabajadores, se hería de muerte la estructura previsional.

Unos pocos cientos, sin embargo, ganaron fortunas con la faena : sin mostrarse, amasaron un poder inmenso. Ganaron con el endeudamiento externo, con la especulación financiera y con los negocios resultantes del remate de las empresas estatales; de la noche a la mañana compañías fantasmas facilitaban la evasión impositiva. Inversores extranjeros se instalaron a ganar fortunas sin generar trabajo para los ninguneados, sin problemas para fugar sus rendimientos, sin que regulaciones serias les estorbaran.

Países y personas ninguneadas, de otra categoría - como en la época colonial-, nutrían esta estructura asimétrica e infame. De tanto en tanto, cuando no quedaba más que perder que la vida, algunos estallidos de protesta coronaban con muertes violentas el proceso, porque en realidad, la muerte lenta y silenciosa de tantos y tantas era cosa de todos los días. La inseguridad : eso de no saber si podré comer mañana, si podré dar de comer a mis hijos/as, si podré dormir debajo de un puente, si caeré por portación de cara bajo la bala de la policía.

Inseguridad jurídica, decían los supuestos expertos en economía, era poner control a cualquier accionar de los capitales privados nacionales o extranjeros; era no pagar intereses de una deuda impagable e ilegítima, con la que seguían ganando dinero quienes la habían generado. Inseguridad era intervenir desde el Estado, ya a este punto, grotesco y paralítico : transformado en una herramienta para la producción de ganancias de pocos y miseria de mayorías.

Los medios concentrados hicieron la tarea de instalar justificativos a la situación a medida de los gerentes. Se denigró a la política al extender la corrupción de los que habían hecho el trabajo sucio, a toda forma de participación y de interés por recuperar el rol del Estado; se desalentó la participación mediante formas novedosas. Se mantuvo ajeno el vínculo entre los ganadores y la gestión votada en elecciones, empleada por ellos. Se construyó la figura demoníaca de la protesta social- delincuente. Se instaló la desconfianza de todos/as contra todos/as y la protección de la propiedad privada con un celo obsceno frente al ninguneo de la vida desprotegida.

Desde el año 2003, gestos claros desde el gobierno alentaron y abrieron un espacio a la movilización que ha ido empujando un proyecto inclusivo. Se plantearon entonces nuevos desafíos, se cayeron velos que empezaron a exponer estos vínculos antes secretos entre magnates mediáticos, latifundistas y políticos de principios volátiles.

La memoria se construye, y hay memoria selectiva. Podríamos preguntarnos por el sentido de los ninguneos de hoy. Como la articulación inédita de los países latinoamericanos, ninguneados desde siempre, para moverse desde un lugar digno y fuerte en el mundo globalizado. Integración que no subsume las diferencias sino que las potencia en función de intereses comunes, a diferencia del ALCA. Hace dos años Unasur respaldó a Evo Morales en Bolivia con las presencias de las presidentas de Chile y Argentina y los presidentes de Ecuador, Brasil y Venezuela en medio de la intentona golpista. Ahora, la mediación de Unasur ha permitido encarar de manera nueva las relaciones críticas entre Venezuela y Colombia. Novedad en la región,
ninguneo mediático.

Jauretche señaló magistralmente cómo la madre de las zonceras argentinas fue la oposición entre la civilización y la barbarie. Lo indígena como bárbaro, debía ser arrasado en nombre de una civilización trasplantada. No era mixtura, era instalar Europa en América sin ahorrar sangre de gauchos porque lo autóctono sólo significaba atraso. Todavía ahora, cuando festejamos un Bicentenario, la autodenigración es alentada por el discurso que insiste para fomentar los lamentos y quejas de “este país de m...”.

Indagar el porqué del desmembramiento de lo que fuera el Virreynato del Río de la Plata, las causas de la guerra con el Paraguay, los réditos de la Campaña exterminadora del Desierto, los motivos del exilio de Artigas, la desobediencia de San Martín, y antes aún... saber de las revueltas de caciques y negros contra españoles y portugueses, está pendiente. Conocer cómo nos hemos extrañado los pueblos latinoamericanos los unos de los otros para ser explotados y denigrados es imprescindible.

A pesar del ninguneo, los/as presidentes líderes de esta integración del Cono Sur son vitoreados/as en nuestras calles. EL CEO de Clarín puede ir preso por arrancar acciones de Papel Prensa a una detenida ilegal.

Quien quiera oír que oiga... o meta la cabeza en la tierra, como el avestruz.

jueves, 12 de agosto de 2010

Tradición, pasado y presente. Benjamin y Cooke.

La historia no es lineal, ni simple. La historia es narración, es un constructo con el que se hacen cosas, se establecen legados. En la tensión con lo olvidado, lo perdido, lo que no se nombra, una tradición hegemónica se superpone a otos relatos, otras versiones, otras historias.

Existen tradiciones diferentes. Podemos hablar de una historia desde el punto de vista de los vencedores, tanto como otra historia desde el punto de vista de los vencidos, la cual resulta más ardua, porque se va rescatando, construyendo por fragmentos, y luce los jirones de la derrota. Pero que es tradición al fin...
A las luchas revolucionarias de todos los tiempos, a las luchas de nuestra América Latina, le corresponde una tradición que palpita en las luchas del presente.

Siempre miramos el pasado desde el presente, de acuerdo a un legado que recibimos. Puede que otro legado reaparezca al deconstruir, al abrir o cuesionar lo transmitido por la cultura en la que vamos siendo formados.Cuando descubrimos la América profunda: los pueblos originarios que existían con sus culturas heterogéneas, sus civilizaciones, sus mitos y prácticas complejas, sus rivalidades y sus misterios.Cuando visualizamos la América de la esclavitud de la población negra.Cuando comenzamos a enterarnos de las revueltas populares, de los intentos de emancipación frente al imperialismo norteamericano desde el siglo XIX, vamos articulando otra tradición.

La historiografía expresa la batalla por el control de un pasado que intenta legitimar un estado de cosas. En nuestro país, Mitre se encargó de dar una versión de la epopeya de nuestros próceres a medida del país liberal que defendía y se había consolidado sin ahorrar sangre de gauchos en las guerras contra el indio, contra los paraguayos que se habían animado a un proyecto autónomo de desarrollo. Proyecto encabezado por los ganaderos y terratenientes aliados al capital inglés. Pasarían décadas hasta que otras versiones de la historia rescataran a los entonces malditos, para mostrarlos como defensores del país frente al dominio extranjero. Otra visión de la historia; en clave materialista, desentrañando eso que no explicaban los viejos textos escolares cuando hablaban de las batallas,rebeliones, conflictos entre unitarios o federales, o Bs.As. y el interior, como si se tratara de meras acciones de personajes excepcionales.

¿Cómo se puede tener pues, una tradición y para qué tenerla, con todas estas dificultades? Primero, honestidad, sabemos que hay versiones, varias, del pasado. Que no hay hechos desnudos. Que nuestra mirada no puede escapar al marco conceptual ni a los prejuicios de nuestro tiempo. Segundo, el pasado, o bien, las versiones del pasado, constituyen e interpelan el presente que vivimos y en el que pensamos alguna transformación o defendemos un estado de cosas imperante. Por lo tanto, hay un uso del pasado, un vínculo con él orienta además, la acción presente.

Para el filósofo Walter Benjamin, el pasado no es el objeto de una contemplación, sino que el pasado se halla en perpetuo movimiento, reordenándose en función de las relaciones que se establecen con él. No se trata de reconstruír el pasado “tal como verdaderamente ha sido”, sino de componer con él una constelación; así, la tradición deja de ser lo que recibimos de los vencedores de la historia para ser objeto de una experiencia activa.

Benjamin escribió sus “Tesis sobre el concepto de la historia” en 1940, poco tiempo antes de morir. En ellas, combatía la idea del progreso histórico, del historicismo, de la teleología como la marcha inexorable hacia un fin prefijado. Con un lenguaje poblado de imágenes y alegorías, hablaba en contra del tiempo lineal; su escritura, fragmentaria, poco ortodoxa para sus colegas filósofos de la posteriormente denominada “Escuela de Frankfurt”, daba cuenta de ese intento por tender, desde su presente, un puente para la acción que, como una disrupción en el tiempo, hiciera justicia con los vencidos, silenciados y olvidados. Expresión de una particular idea de la revolución, distinta a la de los revolucionarios encorsetados en la marcha inexorable de la historia hacia el comunismo que no pudieron comprender ni combatir el nazismo que emergía frente a ellos.

Al leer a John William Cooke no se puede dejar de pensar en Walter Benjamin, en su concepción singular de la historia y de la revolución. Desde la reflexión en medio de la resistencia y la lucha política, decía en sus “Apuntes para la militancia”, de 1964, que : “ en el año 45, a pesar de la crítica que hizo el nacionalismo de derecha al régimen liberal y la historiografía mitrista, porque ellos todavía soñaban con la vuelta a la tierra, y se veían caudillos de gauchos sometidos a la élite de la aristocracia de la que formaban parte, nosotros veíamos el gaucho de carne y hueso transformado en cabecita negra, obrero y que buscaba conducción sindical, orientación para sus luchas, conquistas politicas, líderes de masas.”

Cooke es otra personalidad que siente la proximidad de las luchas pasadas; que busca retomar lo perdido y lo disperso en el pasado para el conocimiento de la realidad y para extraer enseñanzas. Sin separar teoría de práctica que es una falsa dicotomía. Sin colocarse en el lugar del esclarecido, sino de aquel que intenta encontrar un sentido a los acontecimientos, lo que es, a la vez, estrategia de poder. Otro incómodo, que asume que la revolución ya no es un dato absoluto. Y para quien pensar el pasado es pensar el futuro, con todas sus ambigüedades. La teoría política es un instrumento de las masas que desata su potencia y no un poder restringido a unos pocos iluminados: la idea de una dirección política esclarecedora apunta a hacer claras las cosas que están claras. Dirección descubridora. Además, esta dirección ya está en la práctica del popular. Y más aún, lo clave es hacer política con ideas, con conductas y no con personalidades.

Reencontrarnos con estos pensadores y luchadores de una idea de revolución no fácilmente clasificable, desde la vereda de los oprimidos y derrotados, desde la asunción de que no hay síntesis como etapa superadora tras la tesis y la antítesis desplegándose en una marcha de la historia, es estimulante, conmovedor, provocativo.

Podríamos decir quizás que hoy nos involucramos en un proyecto más allá de una personalidad determminada. Que nos descubrimos muchos/as integrados/as desde hace tiempo a una lucha por el cambio social que en estos años se reencuentra con conceptos que se habían llenado de otros contenidos. Éstos tienen a su vez su historia, su devenir, sus mutaciones. Que articulamos con el pasado y con una construcción de la memoria las acciones colectivas del presente: ése es el sentido noble de la pelea por la justicia y el castigo a los genocidas : dejar a las generaciones futuras una tradición de respeto por los derechos humanos más fundamentales, y también dejar un relato distinto del vencedor del cual podamos extraer enseñanzas. Y porque creemos que resuenan, en las demandas de justicia social de las personas excluídas de la dignidad del trabajo y la comida, las voces indias, negras, gauchas y pobres de siempre que con su sacrificio y su sangre hicieron la opulencia de quienes mantuvieron el control - tanto durante gobiernos democráticos como de facto- atentando siempre, atentando hoy, contra el tendido de ese puente en el tiempo.