domingo, 12 de septiembre de 2010

Salvador Allende. La inspiración de un hombre digno.


EL 11 de septiembre de 1973 es una fecha crucial en la historia de los pueblos de América del Sur.
El gobierno de EEUU participó del sangriento golpe de Pinochet aunque jamás lo hay admitido oficialmente. Nunca reparó este crimen como ninguna de las intervenciones - innumerables- en todo el mundo.
América Latina, por supuesto, ha sido históricamente su patio trasero, ni siquiera un hermanito bobo al que no le dan sus capacidades para llegarle a los talones. Cabe preguntarse entonces ¿ cuánto contribuyó a ese abuso repetido nuestra ignorancia y recelo de otros pueblos latinoamericanos, el cipayaje de las clases dirigentes que se enriquecieron con la dependencia económmica y cultural de los yanquis, la aculturación?
Hoy existe un contexto diferente de solidaridad entre nuestros gobiernos -haciendose eco de la solidaridad de quienes siempre se sintieron hermanos/as latinoamericanos/as- que contrasta con el panorama de los años 70.Los vínculos que se han construido entre Argentina, Venezuela, Bolivia, Brasl, Ecuador, Chile y, recientemente, Uruguay, intentan decididamente constituirnos en un interlocutor digno de las potencias que históricamente aprovecharon el aislamiento y la división para instalar dictaduras sangrientas, administraciones dóciles y múltiples formas de explotación de los/as latinoamericanos/as.
Y dicen que Argentina está "aislada del mundo" porque nuestros gobiernos no siguen más recetas impuestas del norte europeo- nortemericano, sino que intentan articular las propias. En un rango de diversidad -para colmo de males!- que apunta a integrar sin subsumir las diferencias que tenemos, pero apostando a metas y aprendiendo de dramas comunes, resignificando este sur en clave digna y no fatalmente perdedora.
Por todo esto, vale la pena recordar ejemplos de vida. Esas figuras que no mueren nunca del todo, porque su vida, hasta el último aliento, nos inspira...

11 de septiembre de 1973.Último mensaje radial de Salvador Allende, presidente de Chile:

"Seguramente esta es la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza
Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación.
Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron... soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino que se ha auto designado, más el señor Mendoza, general rastrero... que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al gobierno, también se ha nominado director general de Carabineros.
Ante estos hechos, sólo me cabe decirle a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar!
Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente.
Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen... ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi patria: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la
confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de
justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas, esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.
Me dirijo sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros; a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días estuvieron trabajando contra la sedición auspiciada por los Colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas que una sociedad capitalista da a unos pocos. Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron, entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos... porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando la línea férrea, destruyendo los oleoductos y los gasoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de proceder: estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, lo seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal a la lealtad de los trabajadores.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni
acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi patria: Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición, pretende imponerse. Sigan ustedes, sabiendo, que mucho más temprano que tarde, de nuevo, abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza, de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición"