domingo, 10 de julio de 2016

Tiempo de definiciones en Paraguay

Es inminente el desenlace del juicio que desde hace cuatro años se instruye con graves irregularidades, contra 11 campesinxs por la llamada "Masacre de Curuguaty" ocurrida el15 de junio de 2012, cuando varios centenares de policías acudieron a desalojar a unos 70 campesinos.  Un confuso y sospechoso tiroteo dejó como saldo 16 muertxs. A lo largo de estos cuatro años no se ha contribuido a saber qué sucedió en verdad y quiénes fueron los instigadores reales del suceso relacionado directamente con el golpe blando a Fernando Lugo.

Lejos de investigarse las responsabilidades pro los hechos que dejaron un saldo de16 personas muertas, el juicio ha sido una farsa. Murieron policías y campesinos, pero solamente los uniformados valen como víctimas para el poder que ya ha prejuzgado a unos sin buscar como debiera, esclarecer los hechos.
El pasado jueves 7 de julio, una gran movilización marchó hacia el Ministerio de Interior y la Fiscalía recalmando por la Absolución Ya! a lxs acusadxs, quienes en realidad han sido víctimas de la violencia desatada durante el desalojo que aún no se ha investigado, y que no ceden en su reclamo por la tierra, con entereza y valentía.
Lxs campesinxs detenidxs están acusados de los delitos de homicidio doloso, asociación criminal e invasión de inmueble ajeno. La muerte de sus familiares y compañerxs campesinos no fue objeto de investigación ni juicio.Como si sólo pudieran ser percibidos como criminales.
El procedimiento institucional revictimiza, y  elude deliberadamente la verdad.Sin medidas procesales debidas para probar los delitos que se imputan,  sin autopsias, sin aceptar pericias, asistimos a un evidente prejuzgamiento, una intención de base de encubrir lo ocurrido cuando se produjo el desalojo de campesinos de las tierras que reclamaban en nombre de la reforma agraria. Esta situación de injusticia - que se asemeja a la que en Argentina estamos viviendo con el caso de Milagro Sala- concierne a todas los pueblos. Curuguaty está vinculado con el proceso destituyente, el "golpe blando" que terminó con la presidencia de Fernando Lugo.está ligado a la naturalización - en el contexto de la vuelta revanchista de los gobiernos de derecha- de diversas modalidades de violencia institucional, violaciones a los derechos humanos y empobrecimiento de las prácticas democráticas.
Quienes han resistido desde la carcel y con un creciente apoyo de organismos de derechos humanos, de la sociedad paraguaya y de personalidades, sectores de la Iglesia Católica y organizaciones internacionales. Los atropellos que han sufrido no pueden ser aceptadas con resignación, como una costumbre dolorosa o inexorable.No podemos naturalizar la metodología contra Dilma, ni el escandaloso cautiverio de Milagro Sala en Jujuy.
Mañana se sabrá si la fiscalía logra el objetivo de una sentencia entre 5 y 30 años de prisión, buscando disciplinar el movimiento campesino. Entre tanto, la Patria Grande, que sufre el embate sincronizado que mina la integración y los procesos de redistribución que lideraron gobiernos populares en el Cono Sur, reclama la absolución YA! así como repudia las artimañas mediáticas y la judicialización de la política.
Medios y jueces no pueden atropellar los derechos de los pueblos.