sábado, 2 de julio de 2016

Coraje

Coraje es el de Cristina Fernández de Kirchner que regresa esta noche para presentarse en persona en el antro del juez perseguidor.
Amor sin fisuras de un pueblo que te reconoce, más allá de las estructuras y las orgas y las vueltas, las trastiendas inconfesables, que necesita encontrar la manera de organizarse de nuevos modos y no solamente resistir la destrucción y la jauría de odio sino crear, inventar y avanzar mientras los escombros de una construcción amorosa y ardua se interponen a cada paso, y nos cuesta no solo ver el panorama sino respirar.
Llueve en Buenos Aires y el gris de la desmemoria y la frivolidad nos calan los huesos, y aprieta fuerte el estómago.
Tantas bajezas repetidas, tanta verborragia violenta, tanto frío de desamparo y desaliento. Pero no nos gana así de fácil. Tanto trabajo sucio demuestra lo que pudimos, lo que podemos.
Seguir pensando, pese a todo, seguir riendo, con toda la tristeza y los jirones de lo vivido que nos mostró, es posible, es necesario, es hermoso, la gesta colectiva de hacernos cargo del presente y el futuro, con nuestras tensiones y nuestros desaciertos.
Vuelve esta noche y como en abril, se la espera. Su presencia señala esa diferencia capital que nos impulsa, esa indeterminación de pueblo que es, precisamente, nuestra potencia.
Por esa senda la emancipación pendiente se nos torna menos esquiva, asunto nuestro, deseo realizable.
Hebe, Madre nuestra, volvió a escribirle una carta en la que le dice con esa claridad que impacta:

"...No van a poder con el pueblo que te ama, no van a poder con tu honrada vida. Todo lo que está pasando me hace acordar cuando el odio le brotaba a los gorilas mientras moría Evita y decían, para envenenar la conciencia de ese pueblo que la idolatraba, que ella permitía que maten a niños para sacarle la sangre y que ella pudiera salvarse. Pero, ¿quién se acuerda de aquellos verdugos? Nadie. Solo Evita está en el corazón del pueblo.

Otro tanto hicieron con Perón, del cual decían que se había llevado los lingotes de oro y que le había robado todo al pueblo ¿Quién se acuerda de ellos? Nadie: Perón es el que vive en el pueblo.

Ahora vienen por vos, pero no van a poder aunque te pongan presa porque las rejas no encierran ideas ni proyectos ni pensamientos libres, y mucho menos el amor de un pueblo por el que Néstor dio la vida.

Querida Cristina: no podrán con nosotros. Cuando le llenemos las cárceles y comisarías de todo el país de hombres y mujeres que queremos acompañarte en el encierro será glorioso. Sí, glorioso, porque estoy segura de que será único en el mundo: un pueblo preso por amor.

Un abrazo muy fuerte,

Hebe."