miércoles, 4 de julio de 2012

MERCOSUR, una estrategia necesaria

Con el golpe de estado parlamentario en Paraguay, se cerró la posibilidad de una alternancia política innovadora. Diagnóstico no solamente de Beatriz Rivarola, VicePresidenta de F.U.N.D.A.R., un organismo dedicado a la salud mental,DDHH y ética en una entrevista telefónica realizada el lunes 2 de julio con Remolinos. Tiempo de Mujeres en Radio Gráfica FM 89.3, sino de lxs militantes y referentes sociales que están resistiendo en las calles, las rutas y en países vecinos también. No reconocen a Federico Franco, y denuncian la censura a la televisión pública que seguía ofrecía el testimonio del pueblo al mundo mientras transcurría la destitución en juicio político sumarísisimo. Señalan además que la prensa afín al golpe brinda su protección al gobierno que retoma la senda conservadora y autoritaria de la partidocracia heredera de Stroessner que el corto gobierno de Fernando Lugo había interrumpido.
La decisión de los países del Mercosur de dar entrada a Venezuela, el nuevo demonio de las derechas del continente, constituye el volantazo a una situación regional muy delicada. Recordemos que la entrada del país caribeño era resistida por los parlamentarios paraguayos – que debían aprobar formalmente la membresía- y con la alteración del orden que es intolerable para el estado de derecho que ha merecido la condena de todos los gobiernos salvo por aquellos cuyos intereses salvaguardan los golpistas (Canadá y su explotación minera, por ejemplo), se suspendió a Paraguay y se aprovechó la oportunidad de consolidar el bloque latinoamericano.

Hugo Chávez está en campaña electoral. El presunto “dictador” se somete nuevamente a la voluntad popular y enfrenta la oposición mediática fronteras adentro – algo que no se suele remarcar- la de la cadena Venevisión, desde cuyos estudios intentaron desalojarlo del poder en 2002. La reacción popular salvó no al hombre, sino a la democracia que para lxs venezolanxs cobró un nuevo sentido precisamente por destinar la riqueza del petróleo a sus habitantes, recobrando la dignidad para la mayoría pobre y olvidada.
Es importante considerar algo: Hugo Chávez no es Venezuela. Es el país el que entra al Mercosur y todos los pueblos debemos celebrarlo, porque la región va por un rumbo que no puede transitar dividida mientras de la crisis internacional no se pueden calcular las consecuencias. Sí, estrategias posibles que parten de asumir que una etapa del capitalismo ha concluido y que las reglas de juego han cambiado de manera inexorable. Gobiernos inteligentes y respaldados por sus votantes – Evo Morales, Dilma Rousseff, Pepe Mugica, Cristina Fernández de Kirchner- avanzan en un fortalecimiento de sus países y sus mercados internos, en el reaseguro de su provisión energética y también en una nueva modalidad de democracia en sentido amplio. Con esto me refiero al reconocimiento y reaseguro de los derechos humanos de segunda y tercera generación, esos que demandan un estado de bienestar que garanticen los derechos económicos y sociales, así como los derechos de los pueblos a la autodeterminación, la independencia económica, el medioambiente sano, la coexistencia pacífica, explicitados o en proceso de formulación en convenciones internacionales.

Gusten o no lxs mandatarixs es una necesidad concreta e innegable la integración: tenemos los recursos naturales para alimentar al mundo, tenemos la posibilidad de industrializarnos y agregar valor a esas materias primas, generando mercado interno, fronteras adentro o entre nuestros países latinoamericanos, con buenos salarios, es decir, con economías fuertes que no se resquebrajen con un crash financiero. Economías, claro está, que no estén manejadas por los bancos sino por el poder político, por el estado como actor,para que si esas economías sienten el cimbronazo de una caída de precios de los bienes que exportamos o las esquirlas del estallido de una burbuja inmobiliaria, esas economías no se hundan como un bote agujereado. Sabemos bien, como países del tercer mundo, lo que eso significa, lo hemos experimentado durante décadas, - los europeos recién están experimentando algo de cómo se siente- cuando lxs trabajadorxs quedan en la calle, cuando los estados raquíticos se volvían a endeudar para seguir pagando vencimientos a especuladores, cuando nuestros gobiernos abrían y abren sus fronteras a las bases militares, al narcotráfico y a los narcos que con el pretexto de combatir el narcotráfico posan sus garras armadas hasta los dientes en nuestros recursos, dirigen las políticas locales, enseñan a espiar y a infiltrar toda resistencia u organización popular.
No es una decisión menor que otro primer mandatario de UNASUR, el ecuatoriano Rafael Correa – otra figura que tiene la principal oposición en la prensa de su país- haya decidido no enviar más tropas a entrenar, practicar ni formarse al Comando Sur de Panamá.


Para refrescar nuestra memoria, el Comando Sur es uno de los símbolos de lo que se llaman las “guerras de baja intensidad”, en el marco de la guerra fría: en vez de enfrentamientos directos entre las potencias mundiales, en territorios del tercer mundo donde estallaban conflictos poscoloniales o se intentaban vías nacionales al socialismo, los EEUU intervinieron en salvaguarda de gobiernos afines y enclaves imperiales. En el afán por controlar a Latinoamérica,el poderoso asentamiento de tropas militares norteamericanas y sede de la Escuela de las Américas en Panamá nos es conocido por haber entrenado en la represión de los movimientos emancipadores latinoamericanos. Y hablamos no solo de apoyo logístico, sino entrenamiento en las tácticas de secuestro, tortura, desaparición de personas.

Mohamed Alí Seineldín, el militar carapintada argentino, fue una figura destacada allí. Si bien se supone que las funciones del Comando Sur son la de proteger los intereses norteamericanos y la seguridad del Canal de Panamá, sus propios documentos señalan que el ente es “responsable de planes para eventuales situaciones criticas en países de América Latina, las cuales podrían requerir una respuesta militar de Estados Unidos”, que “la presencia militar de Estados Unidos en la Zona del Canal sirve como confiable disuasivo al aventurerismo de los elementos radicales, quienes estarían más activos en el hemisferio si no existiera el Comando Sur.” Además, que “(…)supervisa la asistencia militar a las naciones de la región, incluyendo asesores representativos estadounidenses, equipos de entrenamiento solicitados por los países latinoamericanos y el sistema de escuelas militares en la Zona del Canal.” La Escuela del Caribe del Ejército en Panamá trabaja en el "adiestramiento de personal escogido latinoamericano para que logre niveles más altos de profesionalismo, mayores capacidades en el mantenimiento de la seguridad interna y una mayor contribución militar al desarrollo nacional”. Sus manuales abundan en designaciones: "guerra revolucionaria", "guerra subversiva", "acción cívica", "contrainsurgencia", "guerra convencional" o "guerra no convencional" y "estrategia de reacción flexible". (Gregorio Selser, Las bases de EEUU en Panamá. El destino del Comando Sur y de la Escuela de las Américas, Nueva Sociedad, Nro. 63, 1982, pp.57-74)

Uno de los asentamientos de los militares estadounidenses ha sido Paraguay cuyo Senado,que ahora mediante el juicio político express destituyó al presidente Lugo, otorgó inmunidad diplomática a los marines tras el acuerdo firmado por el gobierno de George W. Bush y Nicanor Duarte Frutos en 2005. Se autorizaban “ejercicios e intercambios militares bilaterales”:así, con el rango de “funcionarios diplomáticos administrativos”, más de 500 marines estaban facultados para salir y entrar al país cuando quisieran, transportar libremente armas o cualquier tipo de equipo sin control alguno de las autoridades locales.En ese momento, el Mercosur reclamó a Paraguay el respeto por los acuerdos en materia de defensa de la región.

La base que se hizo en Mariscal Estigarribia, en el Chaco paraguayo, a sólo 200 kilómetros de la frontera con Bolivia, permite controlar tanto las grandes reservas de hidrocarburos del norte argentino, como la reserva gasífera boliviana y la mayor reserva de agua dulce del mundo, el Acuífero Guaraní. Entonces se insistía en la presencia de células de Al Queda en Ciudad del Este – la triple frontera- mientras las organizaciones sociales denunciaban la presencia militar allí como signo inequívoco del interés norteamericano en el control de los recursos como el agua dulce. El Acuífero Guaraní que está bajo nuestros pies,puede garantizar el vital elemento a la actual población del mundo por 180 años a un promedio de 100 litros de agua por persona. Sabemos que la escasez del agua potable desencadenará guerras en el futuro. La base que construyeron los EEUU en el país hermano posibilita el aterrizaje de aviones Galaxy, el desembarco de armamento pesado, además de la presencia de agentes de inteligencia, aquellos protagonistas centrales de la represión combinada en los años 70(Plan Cóndor).

Tanto el Partido Colorado como el Partido Liberal paraguayos dejaban hacer. Aunque el corto gobierno de Fernando Lugo no haya podido o haya vacilado en cómo torcer el rumbo dependiente de la clase política paraguaya, la experiencia de la mayoría oprimida fue la de un respiro, un paréntesis, una esperanza en la construcción de organización popular, avanzando en ejes básicos como la salud o la educación que es privilegio de unxs pocxs. Una oportunidad tronchada.
También la unidad latinoamericana es parte de esa oportunidad para que los pueblos diriman sus desafíos centrales: cómo vivir, cómo salir de la pobreza y de la indignidad que no merecemos sino lo que se nos imponen con discursos denigratorios hacia nuestras capacidades y con el olvido interesado de nuestra historia, también. Ayer y hoy, violencia explícita y cultural, desde la represión feroz a lxs militantes de las dictaduras cívico militares hasta la demonización contemporánea de los medios concentrados, portavoces de intereses de las multinacionales, de las élites entreguistas, fabricantes además de candidatos light, como el mexicano Peña Nieto o nuestro vernáculo Mauricio Macri.