viernes, 6 de julio de 2012

LA JUSTICIA QUE LLEGÓ Y LA QUE ESTÁ PENDIENTE

Punto ocho de la sentencia leída por el Tribunal Oral Federal Nro. 6 en la tarde de ayer, 5 de julio de 2012:
“No hacer lugar a los planteos de prescripción penal interpuestos por las defensas –dijo y siguió– por tratarse los hechos juzgados de delitos de lesa humanidad implementados mediante una práctica sistemática y generalizada de sustracción, retención y ocultamiento de menores de edad, haciendo incierta, alterando o suprimiendo su identidad en ocasión del secuestro, cautiverio, desaparición o muerte de sus madres, en el marco de un plan general de aniquilación que desplegó sobre parte de la población civil con el argumento de combatir la subversión implementando métodos del terrorismo de Estado durante los años 1976 a 1983 de la última dictadura militar, artículo 118 de la Constitución”.

Afuera del edificio de Comodoro Py, un escenario, una pantalla y la vigilia de cientxs de corazones emocionadxs. Francisco Madariaga escuchó el feliz cumpleaños de sus compañeros de HIJOS y de quienes nos sumamos, en un abrazo multitudinario, esos que otra nieta recuperada, Victoria Montenegro, dice que necesitan tanto.
Todxs quienes declararon en el juicio que concluyó ayer pero se inició en 1996, buscando impedir la impunidad de lxs represorxs porque la apropiación de niñxs nacidxs en cautiverio o secuestradxs por sus padres es un crimen de lesa humanidad imprescriptible, detallaron el mecanismo siniestro para no solamente arrasar con una generación sino arrebatarle la historia y la identidad a sus hijxs.
En el Juicio a las Juntas, se había absuelto a Videla por cinco de los seis casos que ahora llegaron a juicio porque en ese momento las apropiaciones fueron consideradas "casos aislados”.

Francisco Madariaga Quintela llevó al banquillo a sus apropiadores. Su padre sobrevivió al horror para reencontrarse él hace dos años nada más; su mamá, Silvia, cuya fotografía levantaba entre lágrimas frente a quienes estábamos frente al escenario, continúa desaparecida. La condena a Vïctor Alejandro Gallo,su apropiador, fue de 15 años de prisión y la de su apropiadora, Susana Colombo,5 años. Francisco testificó ante el tribunal, como lo hizo como Victoria Montenegro, refiriéndose a la complicidad del entonces fiscal de Casación Romero Victorica con su apropiador, adelantándole información de las causas y poniéndole abogados.
Otra nieta recuperada,Mariana Zaffaroni Islas, expresó ayer al conocer las sentencias "Para cualquier ciudadano que vive en un país donde acciones como éstas no quedan impunes con el paso del tiempo, representan una garantía de que se hace justicia". María Emilia Islas y Jorge Zaffaroni, sus padres, fueron secuestrados cuando ella tenía un año y medio.Fue apropiada por el agente de inteligencia Miguel Angel Furci, vinculado al imputado Miguel Angel Ruffo. Recuperó su identidad y su historia en 1993.
“Queda pendiente juzgar a otros partícipes del plan sistemático: habrá un juicio a los médicos que actuaron en los partos y falta avanzar con los funcionarios judiciales que intervinieron blanqueando con procedimientos de adopción la entrega de niños que en muchos casos sabían que eran hijos de desaparecidos. Más del 30 por ciento de los nietos recuperados fue entregado con esos procedimientos”, dijo el abogado de las Abuelas Alan Iud.
Además de Videla, Riveros, Vañek, Franco y Bignone, coautores mediatos por ocupar los puestos “desde donde emanaron las órdenes” el médico Acosta, el prefecto Juan Antonio Azic, el médico Jorge Luis Magnacco, Eduardo Ruffo, Víctor Alejandro Gallo y Susana Colombo fueron descriptos como autores directos de estos aberrantes delitos. A Acosta se le imputaron once hechos, entre ellos el de las apropiaciones de Victoria Donda y Juan Cabandié. El médico Magnacco fue juzgado por el caso de Cecilia Viñas.
En el caso de Azic, Gallo y Colombo se los acusó además como apropiadores directos ya que mantuvieron la mentira día a día haciéndoles creer a lxs jóvenes apropiadxs que eran sus padres.
El tribunal realizó la recomendación de investigar en cada jurisdicción las pistas de maternidades clandestinas o nacimientos sospechosos en los nosocomios vinculados a las fuerzas represoras en el período 1975-1983.

Lo que que queda por hacer : la complicidad eclesiástica

Lxs jueces impulsaron una investigación sobre el vicario castrense Emilio Graselli y dispusieron la rectificación de las partidas de nacimiento de lxs nietxs.
En el marco de los juicios por la verdad desarrollados en La Plata, fue citado a declarar sobre su colaboración, y la del ya fallecido Monseñor Tortolo, en la desaparición de personas y en el encubrimiento de la apropiación de los niñxs nacidos en cautiverio.
Graselli se encargaba de recibir a los familiares de las personas detenidas ilegalmente, y les tomaba sus datos. Luego le remitía a Tortolo -vicario castrense y realizaba la “atención espiritual” del personal de las Fuerzas Armadas- una lista, que hacía en forma periódica, para que éste a su vez la envíe al Ministerio del Interior o a las Fuerzas de Seguridad.
En la iglesia Stella Maris, Graselli recibía decenas de denuncias por día,y llegó a confeccionar de puño y letra un archivo con 2500 legajos que sintetizaban casos de secuestros, asesinatos y robos de bebés.
Cuando en otros juicios de los que entra y sale como testigo, se le ha preguntado cómo era posible que recolectara tanta información si nunca podía informar a los familiares qué había pasado. Entonces Graselli alega que "solo era un secretario" y explica que, “La pobre gente estaba desesperada porque nadie los atendía. Yo les decía: ‘caminen, vayan a todos lados’”. Cuando se le pregunta por el destino de los niñxs de las detenidas, sistemáticamente presenta fallas en su memoria.
El Vicariato Castrense era un grupo selecto de religiosos cómplices de la dictadura: Adolfo Tortolo, José Medina, Victorio Bonamín y Antonio Plaza -capellán de la policía al mando de Ramón Camps en la provincia de Buenos Aires - cobijados por el nuncio apostólico Pío Laghi, íntimo amigo de Emilio Massera. Muchos han fallecido ya.
Impunes.
Alicia y Roberto de la Cuadra hace ya demasiado tiempo que testimoniaron lo ocurrido cuando se reunieron con Graselli en marzo de 1977. Buscaban datos sobre lo que había pasado con su hija Elena y su yerno Roberto. Citados nuevamente, Graselli les dijo: “Ustedes no me dijeron que su hija estaba embarazada”. ¿Cómo obtuvo ese dato si la familia De la Cuadra no se lo había dicho?
Licha, fundadora de Abuelas quien falleció en junio de 2008 a los 93 años sin haber tenido la oportunidad de abrazar a su nieta Ana Libertad Baratti De la Cuadra, fue querellante en el juicio oral que dictaminó la prisión del ex capellán bonaerense Christian Von Wernich. En su testimonio lo acusó de haber tenido contacto con su hija y su cuñado en una comisaría platense.
Estela de la Cuadra, quien sigue buscando a su hermana y a su sobrina, testificó en este juicio histórico el año pasado y trajo papeles que respaldaron su relato, papeles con los que las Abuelas documentaron la búsqueda de lxs nietxs :originales de las solicitadas, las cartas a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, al entonces arzobispo Raúl Primatesta y al ex cardenal Jorge Bergoglio. Estela volvió a preguntarle al Tribunal lo que pregunta en cada uno de los juicios: “¿Cómo es que Bergoglio dice que hace sólo diez años sabe del robo de bebés?”.
Estela declaró que Bergoglio le dio una carta a su padre intercediendo ante el obispo auxiliar de La Plata para que se ocupara del caso. Mario Piqui, el arzobispo de La Plata, lo recibió y le informó que se reuniría con el vicegobernador, de manera que supo que "la niña había nacido y había sido regalada". “Espere un poco”, le dijo el prelado, “en diciembre, con el cambio de jefatura, va a subir alguien que fue alumno mío y no me va a negar una gauchada.” Pero la gestión no prosperó, ya que Piqui le dió la misma contestación: "que la tenía 'un matrimonio bien', 'no hay vuelta atrás'”.
Como señala Alejandra Dandan, en una de las excelentes notas de su cobertura del juicio el año pasado, Bergoglio declaró como testigo en la causa ESMA, en relación al secuestro de los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics. La abogada Myriam Bregman le preguntó si sabía del robo de niños. Bergoglio –recordó Estela en la audiencia– dijo que lo supo "hace diez años". Estela insistió en el cinismo de Bergoglio: “Yo creo haber demostrado con las cartas que mandamos a la Conferencia Episcopal en el año ’79 el conocimiento y la preocupación que había; también hay documentos respecto de cómo se divulgaron las noticias de la desaparición de personas y de los niños: nadie puede decir que no conoce”, indicó. La negación, dijo, “es inmoral, eso es burlarse de las cosas que estos hombres y mujeres hicieron. El no sabe dónde están, pero qué pasó y cuál es el mecanismo tiene mucho para decir y acá está la carta de mi padre”. Por eso reclamó a la Fiscalía y al Tribunal que citaran al ex arzobispo en mayo del año pasado. Cuando es citado, Bergoglio se acoge al privilegio de ser un "alto dignatario de la Iglesia" y declara por escrito, evitando la publicidad.

En el marco del juicio concluido ayer, se relacionan datos contundentes: Monseñor Montes, que era auxiliar de Raúl Plaza, le dijo a Chicha Mariani que no busque más a su nieta porque estaba bien, con otra familia. Otro obispo le dijo a Licha de La Cuadra que su nieta estaba siendo educada cristianamente. Monseñor Emilio Graselli le dijo más o menos lo mismo. El vicario castrense, Victorio Bonamín, le dijo a un pariente de Beatriz Castiglione, mirando un listado, que Beatriz debía ser liberada unas semanas más tarde. El entonces párroco del Obispado de Morón, Raúl Trotz, le dijo a Amelia Galeano que su amiga Teresita ya estaba fuera del país y que su hija estaba siendo educada por una familia cristiana. Teresita está desaparecida y su hija recuperó su identidad después de años. El fiscal Martín Niklison inició una denuncia a Trotz para que explique cómo accedió a la información.
Hay cientos de casos que se están investigando gracias al desarrollo de los juicios por la Verdad.

Los fiscales del juicio llamado Base Naval II de Mar del Plata encontraron documentos que prueban cómo el Obispado local funcionó de portero para el acceso de los familiares a la información que podía obtenerse en los centros clandestinos.

Graselli debe ser investigado y juzgado, como otros prelados que siendo funcionarios del estado, colaboraron con la represión y la apropiación de chicxs. Que hicieron inteligencia para los unoformados amparándose en su poder y llegada, atendiendo a familiares desesperados. A raíz de la entrevista que Videla dió en el verano a Cambio 16, la fiscalía y la querella encontraron un elemento que “refleja lo que se sabe del ejercicio orgánico y centralizado refleja la complicidad de la Iglesia con el terrorismo de Estado."
La complicidad eclesiástica, especialmente con la apropiación de niños se articuló a través de organizaciones como el Movimiento Familiar Cristiano o la congregación de monjas en el hospital militar de Campo de Mayo.
Se abre a partir de la resolución histórica de ayer, otro camino que no puede tardar más tiempo: el de levantar el manto de impunidad y complacencia con el horror de la curia que goza de intolerables privilegios.