miércoles, 23 de noviembre de 2011

BUSSI : UN SIMBOLO DE LO QUE NUNCA MÁS DEBEMOS VIVIR

Fue separado del juicio que le llegó, finalmente, por sus crímenes durante la Dictadura Militar, cuando fue uno de los responsables del Operativo Independencia y pasó a desempeñarse como Gobernador de facto entre marzo de 1976 y diciembre de 1977.
Entre otros “méritos”, Bussi trasladó el centro clandestino de detención que su predecesor Acdel Vilas había instalado en Famaillá al Ingenio Nueva Baviera, descentralizó las torturas, multiplicó y profesionalizó las patotas represoras.
Tenemos que pensar que la impunidad que lo cubrió, a él como a tantos, las políticas de la mal llamada “reconciliación”, permitieron que fuese nuevamente gobernador de la provincia mediante el voto, sin importar que el vasto aparato represivo que montó en la Dictadura arrasara con las dirigencias sindicales, políticas y estudiantiles, que hiciera explotar la Universidad Nacional de Tucumán, la Legislatura provincial, sedes partidarias, y haciendo desaparecer abogadxs por defender los derechos constitucionales.

Ya en democracia, Bussi había sido enjuiciado y encontrado culpable de secuestro, asesinato y peculado pero se benefició con el Punto Final, tras lo cual relanzó el partido Defensa Provincial Bandera Blanca y consiguió ser elegido en 1995 gobernador. En democracia…!

Resultó electo diputado nacional, pero la Cámara rechazó su nombramiento y poco después, finalmente fue detenido por varios centenares de causas por delitos de lesa humanidad por lo que fue juzgado y condenado, beneficiándose con la prisión domiciliaria perpetua por su edad.

La justicia llegó, demorada, cuando ya estaba muy viejo y deteriorado, como su colega, Menendez. Recientemente, en el marco de nuevas causas, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal admitió nformes médicos sobre su mal estado de salud elaborados por peritos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Garantías de la justicia democrática que no existían cuando ellos eran los dueños de la vida y de la muerte.

Acaba de fallecer un símbolo de lo que nunca más deberá repetirse en la Argentina, ni en ningún país del mundo.
Disfrutó de las garantías que no tuvieron sus víctimas.

Fue acompañado con el voto de gran parte de la población que había estado bajo su dominio absoluto...

Esperemos que los cambios sociales profundos que vivimos desde 2003, con la verdadera política de memoria, verdad y justicia, la única que puede cimentar con fuerza un estado de derecho y libertad hayamos dado vuelta una página definitoria.
Para que pueda volver a darse lugar, NUNCA MÁS, a la convivencia con genocidas, cuyo único sitio debe ser la cárcel.

Que los sentimientos encontrados que tenemos nos impulsen a educar en el respeto por los derechos humanos que ellxs pisotearon.

Por lxs 30.000, por nosotrxs, por nuestrxs, hijos, NUNCA MÁS!