miércoles, 3 de julio de 2013

Un atropello a la América indómita. La lección de Evo Morales

El atropello sufrido por el Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia Evo Morales en viaje por Europa, es una afrenta a todxs nosotrxs. Su avión varado en Viena luego de que Portugal y Francia negaran autorización para ingresar a sus espacios aéreos, creando una situación gravísima a nivel diplomático. La excusa inverosímil – que en el avión presidencial viajaba el espía Snowden- para la humillación ante la cual no cejó un Presidente que mantuvo con firmeza su decisión de no dejar inspeccionar la nave. Indio bravo, indómito frente a los conquistadores y mandarines. Como desde hace siglos.
España finalmente permitió que el viaje continuara por una ruta alternativa – Evo Morales regresaba de Moscú- mientras los países de la región expresaron su repudio y denunciaron con indignación la gravedad del virtual secuestro sufrido por el mandatario en el aeropuerto de Viena. El intento inaudito de registrar una nave que goza de inmunidad diplomática. Como si se tratara de un delincuente. Basándose en el rumor acerca del personaje requerido por el patrón grande del mundo."Esto es un pretexto sobre todo para tratar de amedrentarme, para intimidarme y escarmentarme. Un pretexto sobre todo para tratar de acallarnos en la lucha contra las políticas económicas de dominación", declaró sobre las acusaciones infundadas del traslado del ex analista de la CIA.

Es una afrenta y un mensaje intimidatorio a todo el bloque que, hace unos días nada más, ha inaugurado en Caracas la sede central del Banco del Sur. Los gobiernos de Argentina, Venezuela, Uruguay, Ecuador y Bolivia se comprometieron a poner de su bolsillo un fondo inicial de 7 mil millones de dólares para asegurar “el financiamiento del desarrollo de sus Estados miembros, la reducción de las asimetrías entre ellos y el fortalecimiento de la integración”, como dice el estatuto acordado. Carlos Heller escribió en Miradas al Sur el pasado domingo que en el corto plazo los congresos de Paraguay y Brasil tienen la oportunidad de dar el paso necesario para formalizar su adhesión como socios. La mayor expectativa está puesta en Brasil que, por un lado, tiene un parlamento mayormente opositor al gobierno de Dilma y por eso demora el tratamiento de este tema y que por otro lado tiene el Bindes, que es el banco de desarrollo más grande de la región como la plaza que hegemoniza el crédito a los proyectos de infraestructura más importantes del Cono Sur.

De todas maneras, el Banco del Sur, - su acta fundacional fue refrendada por Néstor Kirchner y Hugo Chávez- tiene un valor político importantísimo. Implica un cambio de mentalidad en el cuerpo de técnicos, no solamente economistas sino jefes y jefas de estado, que pueden considerar ahora que la unidad financiera de la región supone mayores beneficios que costos. El jefe de la diplomacia ecuatoriana Ricardo Patiño aclaró en la I Reunión de Ministros del Banco del Sur que “el nuevo fondo del Sur puede costear proyectos estratégicos como una red de silos, la interconexión eléctrica o una red vial para toda Sudamérica”. Otro ecuatoriano,Pedro Paéz Pérez, responsable del diseño de la nueva arquitectura financiera regional que implica el Banco del Sur (BdS) dijo hace un tiempo a Miradas al Sur que el propósito desarrollista con el que nacieron muchos bancos multilaterales como subnacionales, se desnaturalizó al ceder a otros intereses, vulnerando su carta orgánica. El mismísimo Banco Mundial es uno de esos bancos, nacido con esa idea. Recordó que “el Banco Interamericano de Desarrollo perdió más de un quinto de su capital social por haber invertido en activos tóxicos de los Estados Unidos. Por eso, con el Banco del Sur debe venir la unidad monetaria. Porque si el más intencionado de los proyectos y con las miras más progresistas se hace en dólares, terminamos vulnerando la capacidad productiva de todos los países sudamericanos; incluso, de los que poseen una densidad industrial más importante”.

En aquella cumbre del Mercosur celebrada en Montevideo a fines del 2011, el entrañable Hugo Chávez insistía en preguntarse:“¿dónde están los millones de dólares del petróleo de Libia?” Liquidado Khadafi, no aparecían las reservas, que no eran propiedad del presunto dictador depuesto, sino de su pueblo. Con esta pregunta, el inolvidable venezolano recalcaba la necesidad de dejar de depositar en entidades financieras europeas la riqueza de nuestros países. Y de evitar la sangría de la fuga de divisas. Relataba cómo a través de una arquitectura financiera nacional, todo lo obtenido que sobrepasa cierta cantidad se deriva a un fondo nacional para educación, obras de infraestructura, créditos para pequeña y mediana industria. Con la intervención del Banco Central de Venezuela. Evitando así que las reservas estén en organismos internacionales, acostumbrados a exigir cosas imposibles a gobiernos que se juegan por la inclusión de las mayorías. “Lo que es una locura de siglos es tener nuestras reservas en los bancos de Londres y Washington!”, “Una locura de siglos”, insistía Chávez. Correa, por su parte, señalaba la necesidad de pasar de la lógica mercantilista a una constructivista. Comunidad Andina de Naciones más el Mercosur.

En plena crisis económica en la vieja Europa nuestros países avanzaron en conversaciones para dotar de un blindaje frente a sus efectos, abandonando la actitud históricamente conocida, como fatal destino. Hacer pagar a nuestros pobres en nuestros pobres países, los cracks internacionales. Recibir el impacto de la recesión y el endeudamiento como si se tratara de un tsunami o la caída de un meteorito. Esto comenzó a cambiar. Se trata de decisiones políticas de mandatarios diferentes y de relación de fuerzas al interior de cada miembro suramericano. Había que sortear oposiciones internas de un parlamento miembro para la entrada de Venezuela, por ejemplo. Luego se produciría el golpe contra el Presidente paraguayo Fernando Lugo (junio de 2012) y la consecuente salida hasta que se restableciera la institucionalidad en el país hermano. Dentro de unos días nada más, el presidente uruguyo pasará la presidencia pro témpore a su par venezolano, Nicolás Maduro, mientras el parlamento paraguayo que demora la definición sobre la entrada de Venezuela, y su presidente, el colorado Cartés, especulan. Seguimos avanzando, como dijo el Pepe Mugica, reuniéndonos sin el patrón del norte.Por esto no es extraño que se produzca este episodio, intento de amedrentar la dignidad y la decisión política de este grupo de países que se han decidido a cambiar un paradigma de pensamiento y acción, probando el éxito de la nueva actitud frente a los colonizadores de hace cinco siglos y los del presente.

El Mercosur, como la UNASUR, la CELAC, no son meras siglas. Cuentan con instrumentos importantes. Por ejemplo, el Protocolo de Montevideo, en 2011, estableció una serie de medidas -incluido el cierre de fronteras- en el caso de que en alguno de los países miembros o asociados se produzca un golpe de Estado, basado a su vez en el Protocolo Adicional al Tratado Constitutivo de la Unasur sobre el compromiso con la democracia impulsando la adopción de sendas "cláusulas democráticas" en el marco de la XXI Cumbre Iberoamericana y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) realizada en Caracas. En esa oportunidad Julio Alak, Ministro de Justicia y DDHH de Argentina y presidente pro témpore de Justicia del Mercosur señaló que "el bloque resolvió crear una representación conjunta que permitirá presentarse ante organismos internacionales como el Tribunal de La Haya y la OEA con criterios y posiciones unificadas".

El intento de golpe separatista contra Evo en 2006, nuestros presidentes del sur respaldaron la democracia y dieron un mensaje claro frente a una metodología de la que nuestrxs desaparecidxs, exiliadxs y muertxs son el índice más doloroso junto al empobrecimiento y la sumisión de generaciones. Una metodología arrasadora que nos concibe como patio trasero. Antes con milicos e invasiones, ahora con mayores sutilezas pero sin menguar la capacidad de daño.Nuestra novedad es la unidad y el coraje para la construcción, paso a paso, de otra identidad suramericana y caribeña, que aprende de las lecciones de nuestra historia, que se anima a decir basta y a seguir de pie, como Evo Morales lo enseña nuevamente ante el mundo, brindando una lección que nos enorgullece y nos dignifica.