viernes, 28 de septiembre de 2012

Día de la Lucha por la Despenalización del Aborto en Latinoamérica


Habla una cocinera

Calderita Barcarola
(Hilda Rais)

Les habla una cocinera
que como toda mujer
hubo oficios de aprender:
hortelana y niñera,
madre, nodriza, partera
y, como todas, aquí,
por las leyes maltratada,
pretendo sea respetada
nuestra forma de vivir,
por ello os he de decir:

Un Papa nos extramura,
un rey de turno obedece
y ordena a sus feligreses
ficción de ley con premura:
disfrazar la dictadura.

El marqués José Vicente
sostiene razón prudente:
fetismo no es humanismo.
Hombre que piensa lo mismo
que mujer, es un valiente.

Entonces, pues, aclaremos
esta fiera confusión
este apriete, esta opresión
por si alguna vez dudamos;
puede que sí pues estamos
en tierra tan singular
que penaliza abortar
cuando la experiencia enseña
que la mujer es la dueña
de no desear maternar.

Sueña la iglesia que sabe, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando
y a todo mundo prohibe
discutir lo que prescribe:
qué delicia es permitida,
cuál querra es una Cruzada,
qué gente es la inadecuada y
–vaticana y protegida–
cuándo comienza la vida.

¿De qué vida conversamos?
Flores, pájaros, verduras,
animales de pastura,
son vida y no nos culpamos
cuando esa vida acabamos.

No se tome esto a broma:
una pluma no es paloma,
la semilla no es zapallo
y simiente no es caballo.

Hablemos, pues, de persona.
La idealización no evita
conocer algo profundo:
persona se es en el mundo
–aunque sea pequeñita–
si en otro cuerpo NO habita.
¿Es lo humano una ilusión,
una sombra, una ficción?
¿La raicilla, es rabanito?
¿Es la yema un pollito?
¿Tiene un huevito razón?
¿Es la masa un pan horneado?
¿Un poroto, es un guisado?
¿Es un chocho carbonada
o la aceituna empanada?
¿La escama, es un pescado?
Tanto ejemplo no es en vano,
el semen no es un enano,
el óvulo no es doncella,
cigoto no es vida bella,
EMBRION NO ES SER HUMANO.





Quiero honrar el camino de luchadoras como (Hilda Rais), compartiendo este poema. Y a todxs quienes venimos resistiendo la opresión más flagrante y más disimulada, desde hace tantos siglos. Porque defendemos la vida de las mujeres y adolescentes a quienes no se garantiza todavía la educación sexual para decidir, ni los anticonceptivos para no abortar. Por eso, a nuestro Estado laico, demandamos : aborto legal para no morir.