jueves, 7 de junio de 2012

Periodismo

Descubrí casi por casualidad que amaba el periodismo. Es cierto que la pasión por escribir, la curiosidad y la inquietud me acompañaron desde chiquita, de lo compartido con mi viejo que era un hombre inquieto también. Cuando almorzábamos, antes de salir para la escuela, una radio uruguaya era la compañía cotidiana. Sin entender del todo, la voz de Ariel Delgado y las noticias traspasaban un muro y servía como ventana, como un respiradero… Apreciaba entonces la importancia de una voz que narraba y de la escucha expectante, del otro lado de la Carina.
Mas tarde sentiría la atracción por la osadía de la corresponsalía de guerra, recuerdo la película “Bajo Fuego”, en las que un cronista en la Nicaraghua insurgente se arriesgaba porque su relato, en conflicto, podía ser la única esperanza para una causa popular, que ni siquiera era del todo la suya.La adrenalina del fotógrafo que muere en la trinchera para tomar esa imagen el avión bombardeando civiles impactó mi sensibilidad adolescente. Con el correr del tiempo sabría de otros relatos cercanos, muy cercanos, pavorosamente crudos y valientes acerca de la barbarie que acontecía en simultáneo con aquel muro espeso de censura y silencio de la dictadura cívico militar.
Después de otra primera opción, me convertí en estudiante de la entonces Escuela Superior de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata. En esos años tenía muchxs compañerxs chilenxs que resistían y extrañaban su tierra y su sueño colectivo tronchado por el golpe de Pinochet y una perspectiva más debilitada de retornar a la democracia. Padecíamos las intentonas carapintadas con la tinta fresca del informe Nunca Más y por otro lado, se debatía acerca de darle micrófono a Aldo Rico o si constituía apología del delito.
Cursando periodismo radiofónico, escuché por primera vez el relato de un profesor ex combatiente que contó los padecimientos en las islas Malvinas, infringidos no por el enemigo inglés, sino por los oficiales argentinos. Voces que en esos momentos no tenían escucha ni caja de resonancia y que recién ahora, a treinta años, llega a la justicia como crimen de lesa humanidad, perpetrado por los mismos violadores de derechos humanos que el gobierno democrático apenas llegó a exponer sin juzgarlos como era debido, dando el paso atrás de la obediencia debida y el punto final.
Hacía poco que Página 12 innovaba formatos y la manera de narrar, y disputaba como lo hizo Sur también, un mercado y un mensaje periodístico diferente. Los recordatorios y fotografías de lxs detenidxs desaparecidxs,la cobertura de temas de derechos humanos, el periodismo de investigación sin concesiones, constituyeron una verdadera bisagra.
Intentamos con medios comunitarios y radios alternativas concretar esa otra comunicación – una “Altenativa Regional”- generar nuestros medios. La inestabilidad económica para quienes no partipábamos de la fiesta de la concentración mediática y seguro, un cóctel de ingenuidad y torpeza, nos hizo naufragar. Días de patear por las callecitas de Ringuelet y Gonnet. Con mi colega entrevistamos una tarde al padre de Maximiliano Albanese, un chico que fue víctima del gatillo fácil en una esquina platense cuyo asesino que seguía impune. Pesado legado que siguió ensombreciendo la democracia…
Fueron duros los años subsiguientes para todxs,para mi generación:se nubló esa etapa vital de inserción laboral...los mayores de entonces perdían sus puestos de trabajo y ser jubiladx era una condena lenta, como ser maestra o ser de Cutral Co.Millones de argentinxs cayeron en la desesperación, sin alternativas, sus hijxs desnutridxs... En mi caso, hacía periodismo cada tanto.Seguí estudiando, entré en la filosofía, cambié de trabajos, fui madre. A veces cuando se daba la oportunidad podía aprovechar la mochila de experiencias y sacar la periodista. A veces ganaba dinero como tal y otras muchas veces, no. Podía aprender de las experiencias malogradas.
Cuando se pudo emprendí, durante mi primera militancia político partidaria, quijotadas como “El Barrilete”,un boletín barrial que no duró. Me brindó la posibilidad de entrevistar a Raúl Zaffaroni, hablando de la descentralización de la ciudad de Buenos Aires, a mediados de los 90 cuando alianzas que defraudarían al llegar al gobierno eran prometedoras.
Llegó del feminismo, como perspectiva ineludible. Como mujer supe de muchas de las que constituyen injusticias y violencias sexistas, naturalizadas, repetidas. Aprendí de la importancia fundamental de feministas que fueron instalando en los medios y en la sociedad, desde los pocos espacios disponibles, los atropellos invisibilizados, la violencia doméstica, las historias no contadas, los reclamos por igual acceso a los puestos de decisión, a la no discriminación, al derecho a la salud. A recuperar a todas aquellas que rompieron moldes y fueron ubicadas en el silencio y la sombra para que no pudieran tenderse puentes con esas rebeldías en el presente.
Una fotografía le costó la vida a José Luis Cabezas en Pinamar. Una mujer talentosa, Liliana López Foresi,fue no sólo apartada de los medios por su crítica; fue también amenazada. Muchxs periodistas anónimxs perdieron su empleo por no venderse, o fueron perseguidxs de distintas maneras.
La fotografía y la decisión de periodistas permitió conocer la cacería de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán desarmó una operación destinada a desmovilizar y presentar los crímenes como efecto del enfrentamiento interno piqueterx. Además, reveló el lado más oscuro de quien años después y en campaña, no tendría empacho en confundir el terrorismo de Estado con una preferencia política más.
La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es quizás el gesto más contundente de la democratización que emprendió el gobierno que nos devolvió la alegría, precisamente por desafiar lo establecido. Gobierno éste que ha garantizado siempre la libertad de expresión para ser difamado. Ya no se persigue a periodistas con juicios por calumnias o injurias. Gracias a la tecnología que permite una nueva circulación de mensajes, presentamos perspectivas que disputan la versión única. El periodismo y la justicia comprobaron el origen espúreo de la concentración mediática del grupo Clarín, la real oposición política en estos días.
En vísperas del día del periodista, celebro a una Juana Manso, primera mujer periodista en tiempos de disputa por la construcción de la nación a mediados del siglo XIX. Recuerdo con admiración los escritos de FORJA, el coraje de los artífices de Prensa Latina, el talento que fuera artífice del periódico que entre mayo de 1968 y enero de 1970 editara la CGT de los Argentinos.
Y siempre, cada 7 de junio, el homenaje al compromiso de Rodolfo Walsh, que descubrió al sobreviviente de los fusilamientos de 1955 y comenzó un camino definitivo en el que empeñó su inigualable talento y su vida. Su Carta Abierta a la Junta Militar de 1977 sigue particularmente vigente para caracterizar a la herencia de la dictadura con la que lidiamos hoy mismo.
Celebro a un Víctor Hugo Morales, militante y laburante hormiga de la democratización de los medios, coherente como pocxs, batallando con su capacidad y su cuchillito de madera, como él dice.
Lxs periodistxs no somos las estrellas de un show, somos instrumentos de una verdad que se construye colectivamente, en pugna con otros discursos. Podemos restituir voces donde hay silencios injustos o podemos ser meros instrumentos de las sofisticadas formas contemporáneas de dominio.
Celebro los espacios virtuales, los momentos del blog que devuelven algo bueno siempre, las radios cooperativas como la Gráfica,que nos permite a un grupo de mujeres militantes hacer REMOLINOS. TIEMPO DE MUJERES. Muchísimos colegas que ponen su granito de arena desde emprendimientos cooperativos, que emiten en lugares remotos contenidos de excelencia, sin fama ni dinero ni privilegios.Mi reconocimiento para todxs lxs periodistas que honran el oficio y la comunicación. Amo el periodismo y lo entiendo como ese compromiso para democratizar la palabra, construir otros mundos… a pesar de las provocaciones y amedrentamientos de quienes apañaron la picana, las desapariciones, los exilios y están dispuestos a repetir esa historia.