jueves, 31 de mayo de 2012

Harta

Harta ya de estar harta de hipocresía.

Resulta que salen a la luz documentos que prueban fehacientemente – comunicaciones con el Vaticano - la complicidad de la iglesia católica con las desapariciones, torturas y apropiaciones de bebés nacidos en los centros clandestinos de detención. ¿Cuántos medios lo reproducen o mencionan el tema?

Algunos emblemáticos represores como Luciano Benjamín Menéndez, se quejan por los allanamientos ordenados por la Justicia que, a pesar de haberlos condenado por desapariciones torturas y asesinatos a mansalva, revuelven sus cajones en busca de listas y documentación diversa sobre el destino de las víctimas. Es que cumple arresto domiciliario “por razones de salud”…El ex jefe del tercer cuerpo del ejército tiene en su haber una siete condenas a prisión perpetua y está imputado en varios procesos todavía. Pero que le allanen la casa, ¡qué atropello! Y todo a causa de Videla y sus dichos a Ceferino Reato, autor del libro “Disposición final” en el cual Videla admitió por primera vez que la dictadura asesinó a “siete u ocho mil personas”, y dijo que si bien no hay listas con el “destino final” de los desaparecidos, podría haber “listas parciales".

Carlos Pedro Blaquier fue citado a declarar por la justicia porque está imputado por su presunta participación en los operativos con que la dictadura secuestró en Ledesma a 27 personas utilizando vehículos con el logo de la empresa, en julio de 1976 y en otra por la desaparición de Luis Aredez, ex intendente de General San Martín.
Después de que el juez Carlos Olivera Pastor demorara las causas varios años, un nuevo magistrado, Fernando Poviña, decidió hacer su trabajo y lo citó a declarar el 16 de abril. Blaquier estuvo hospedado en un lujosísimo hotel parisino Le Bristol entre el 21 de abril y el 5 de mayo, pero volvió al país para no tener que someterse a una captura internacional vía Interpol. Las suites donde Blaquier estuvo cuestan entre 1250 y 5400 euros por noche. La empresa que dirige, dedicada principalmente a la producción de azúcar de caña y papel, declaró en 2010 más de 216 millones de pesos de utilidades ante la Comisión Nacional de Valores.
La causa del viaje a Europa ha sido tratarse una dolencia… Seguramente no se trata de bagazosis, enfermedad que se contrae por la exposición al bagazo (restos de caña exprimida que se descompone a la interperie, durante el proceso de explotación de la caña de azúcar, al quedar en suspensión esporas y otras partículas tóxicas, éstas son inhaladas por todxs lxs habitantes de Libertador General San Martín).
No se elaboran estadísticas sobre el alto índice de dolencias pulmonares que sufre la población, sobre todo la infantil: bagazosis, dolencias respiratorias y otros procesos que concluyen en carcinomas de pulmón (el que le costó la vida a Olga Márquez de Arédez, viuda de Luis Arédez, quien se atreviera a cobrar impuestos siendo intendente de la localidad, al Ingenio Ledesma).

Decía que estaba harta de hipocresía.

Harta de la violencia que entraña ignorar la atrocidad de la apropiación de las acciones de Papel Prensa por parte de Clarín, testificada ante el Tribunal Oral que entiende en la causa conocida como Circuito Camps por Lidia Papaleo. Ya trascendió en los medios lo relatado por la viuda de Graiver: tras la muerte de David en un sospechoso accidente aéreo, Lidia y su hija fueron amenazadas de muerte para que cedieran las acciones de la fábrica de papel a un precio para que terminaran en manos de Clarín y La Nación, medios cómplices de la Dictadura. Tras la cesión, pasado el tiempo necesario para que la transacción quedara oficializada, Lidia, el socio y los familiares de Graiver fueron secuestradxs y torturadxs, mientras por las revistas afines a los militares se difundía la campaña difamatoria contra esos presuntos “montoneros”. Lidia recuperó su libertad en 1982.
La causa Papel Prensa es el ejemplo más acabado del carácter siniestro del verdadero poder en la Argentina. Ese poder corporativo que tumbaba presidentes o animaba corridas cambiarias, que sigue instando a desestabilizar un gobierno que se le atrevió, que tuvo el coraje de construir a partir de su decisión, un poder popular que antagoniza con sus verdades instaladas, que puso en cuestión el discurso desde el lugar aséptico del periodismo acostumbrado a volver estrellas a los presentadores y no a instalar los temas. Esa prensa concentrada que completó la tarea de quedarse, también de forma ilegal, con las licencias de radios y señales televisivas que la legislación previa a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual impedía. Pasaron por encima de todo.
Creyeron que nada los tocaría, que nunca se los cuestionaría, que todo lo podían comprar.


Y vinieron los Kirchner.

Aquellxs que se disgustan por el estilo K, que están condicionadxs por la marcha de la economía y no se interesan por relacionar ese poder económico – que como dijo magistralmente Víctor Hugo Morales no se somete a elecciones sino que presiona presidentes y candidatos- , con estas cuestiones de derechos humanos, que siguen comprando Clarín y La Nación a pesar de las predicciones fallidas y la pérdida flagrante de calidad en el producto periodístico, ¿no sienten que algo no cierra, que algo hace ruido?, ¿que no se trata de dos fanatismos sino que estamos hablando de asesinatos, secuestros, encubrimiento, golpes económicos y de una fuerza política que por primera vez hace frente a la distribución tradicional de poder, a la herencia cultural y más sutil de la Dictadura….?
Cuando se llega al hartazgo, se pueden hacer muchas cosas o intentar quedarse al lado de lo que pasa, como si se pudiera estar “afuera”. Pero la cuestión es que no hay “afueras” ni neutrales. Todxs estamos en este barro de nuestra historia reciente y presente. Podemos ser facilitadorxs de la repetición de nuestras tragedias o podemos ser protagonistas de otro libreto, como esa chica de 16 años en San Juan,amonestada por recordar qué significa un Día de la Memoria, rodeada de dinosaurios…esos de Charly García.