miércoles, 20 de junio de 2012

Belgrano, una bandera, un proyecto, una disputa.

León Pomer escribió el capítulo “Mayo, dos líneas antagónicas” de la compilación “Son tiempos de Revolución. De la Emancipación al Bicentenario” en el que afirma : “los profundos cambios políticos que produce Mayo dejan intacta la realidad social: mercaderes y hacendados, poder en el trono y detrás de él, no imaginan mudarla. Pero hay un propósito revolucionario, un proyecto que quiere producir cambios trascendentales (… ) “Mayo conoce los ejemplos europeos, el norteamericano, el de Haití, pero no puede superar una carencia decisiva: el fundamento social que reclame las transformaciones…”

Mayo se inicia para preservar la pertenencia a España, invocando fidelidad al monarca. Pero se trata de una España sacudida por un viento liberador que pudo ser reconocido como propio. Más allá de los diferentes pensamientos y objetivos que se satisfacen con la adquisición de la totalidad del poder, hay un proyecto que nada tiene que ver con la reiterada fidelidad al rey y que para Pomer, representa una cabal ruptura con el orden colonial. Este proyecto revolucionario está personificado en Mariano Moreno, el joven y talentoso abogado, Secretario de la Primera Junta, en Manuel Belgrano y su primo Juan José Castelli, y en Bernardo de Monteagudo.

Belgrano, abogado formado y defensor de una economía anticolonial, batallaba ideas con la pluma, presentando Memorias en las Juntas de Gobierno virreinal. Escribíó en el Correo del Comercio el 3 de marzo de 1810: “exportar manufacturas es más ventajoso que limitarse a las materias primas… que mejor que importar manufacturas es traer del exterior materias primas para aquí elaborarlas, que es ruinoso introducir mercaderías que se producen en el país, o importar lujos que son pura pérdida para un Estado escaso de moneda.”

El 15 de julio de 1810 la Junta encargará a Belgrano un bosquejo de lo que se conocerá como el Plan de Operaciones. La redacción final fue entregada en agosto en nombre de una comisión secreta y jurada por la totalidad de la Junta. El “Plano que manifiesta el método de las operaciones que el nuevo gobierno provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata deben poner en práctica hasta consolidar el grande sistema de la obra de nuestra libertad e independencia”, redactado finalmente por Mariano Moreno,tiene nueve artículos.El sexto prevee: “medidas financieras y económicas para solventar la guerra y conformar la infraestructura que posibilite el desarrollo nacional.”

Además de dejar sentado que no hay tolerancia en tiempos de revolución, que toda idea contraria es un mal ejemplo que debe ser castigado, - más que a nadie fue a Moreno a quien se consideró el Robespierre de la Revolución- , lo revolucionario del plan es también el propósito de confiscar grandes fortunas para la construcción de fábricas, escuelas, artes, ingenios, etc., que serían explotados por el Estado; o la prohibición de trabajar minas de plata y oro a los particulares, para explotarlas a favor de la Nación.

Es conocida la polémica entre historiadores acerca de la existencia y la autoría del Plan de Operaciones, cuyo original se habría perdido. Pero en 1952,Enrique Ruiz Guiñazú aporta nuevas pruebas a favor de la autoría de Moreno:varias cartas (de Moreno y Saavedra a Chiclana, de Belgrano a Moreno) y las instrucciones secretas dadas a Belgrano por la Junta, en septiembre de 1810, con motivo de la expedición al Paraguay.

Con múltiples amenazas, no solamente la española, la diplomacia británica, el poderío imperial de Brasil, sino la debilidad de este grupo de locos embarcados además en la tarea desmesurada de llevar la revolución a todos los puntos del ex virreynato, la llegada de los diputados del interior tuercen la balanza a favor del sector conservador.Con la formación de la Junta Grande, Moreno renuncia al estar anulado y con el pretexto de una misión diplomática a Europa muere presumiblemente envenenado en alta mar en 1811. El rol de Rivadavia preanunciaría la prepotencia con la que Buenos Aires pretendería, a lo largo de todo el siglo, sofocar el proyecto revolucionario, empobreciendo a las provincias, en franca oposición a lo expresado por el Plan de Operaciones y por los ejes del célebre “Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus hacendados”, creado por Artigas y aplicado entre noviembre de 1815 y setiembre de 1816, hasta la invasión portuguesa.

Poco después el Primer Triunvirato entregará la Banda Oriental a los portugueses para quitarse de encima el peligro que representaba el esfuerzo de Artigas por generar una identidad colectiva en los desposeídos involucrándolos en el ideario revolucionario que se basaba en transformaciones sociales. Por eso la hostilidad con la que el Triunvirato desechó a los diputados de la Banda Oriental para la Asamblea de 1813.
El Triunvirato restablece a las oligarquías provinciales en las gobernaciones-intendencias. Buenos Aires, que pretende controlar a las provincias, mandan fuerzas, imponen brutales contribuciones. Mientras tanto, los patriotas andrajosos y enfermos – como Belgrano- luchan por el ideario de Mayo con lo que pueden, sufriendo graves reveses, como el fracaso de la expedición al Paraguay. Rivadavia asegura el modelo que monopoliza los negocios en la Aduana porteña, subordina la economía a Inglaterra, justamente a contramano de lo que escribía Belgrano antes de mayo de 1810.

En febrero de 1812 Belgrano crea la bandera y la hace jurar en Rosario. Recibe una reprimenda por parte del Triunvirato. La insignia era un símbolo de ese objetivo emancipador, del proyecto revolucionario que encarnaba en la reivindicación de una población oprimida para la cual la libertad y la igualdad eran el reconocimiento, la dignidad, la propiedad de la tierra, la educación, la posibilidad de un futuro para sus descendientes.

Carta de Manuel Belgrano al Gobierno Superior de las Provincias del Rio de la Plata
Excmo. Señor:
En este momento que son las 6 y 1/2 de la tarde se ha hecho la salva en la Bateria de la Independencia, y queda con la dotación competente para los tres cañones que se han colocado, las municiones y la guarnición.
He dispuesto para entusiasmar a las tropas, y estos habitantes, que se forman en todas aquellas, y les hable en los términos de la copia que acompaño.
Siendo preciso enarbolar Bandera, y no teniéndola, la mande hacer blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional: espero que sea de la aprobación de V. E.
Dios guarde a V. E. Muchos años,
Rosario, 27 de febrero de 1812.
Manuel Belgrano


El Triunvirato reacciona:
"El gobierno deja a la prudencia de V.S. mismo la reparación de tamaño desorden (la jura de la bandera), pero debe prevenirle que ésta será la última vez que sacrificará hasta tan alto punto los respetos de su autoridad y los intereses de la nación que preside y forma, los que jamás podrán estar en oposición a la uniformidad y orden. V.S. a vuelta de correo dará cuenta exacta de lo que haya hecho en cumplimiento de esta superior resolución".
Bernardino Rivadavia


Artigas preveía que los terrenos confiscables serían dados a los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados en suertes de estancia si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad y a la de la provincia”. También a las viudas pobres con hijos…

Belgrano llevó al Congreso de Tucumán la idea de una monarquía incaica. Los ecos de la rebelión de Túpac Amaru (1780-1781), capaz de movilizar al pueblo de la revolución, enmarcaban las disputas, las insistencias de un San Martín enfrentado a Buenos Aires que se desentendía de apoyarlo.

El centralismo despreció siempre a una clase social que busca hacer valer sus derechos e intereses, que era capaz de morir por verificar la igualdad y la libertad. Las formas políticas – Junta, Triunvirato, Directorio- son meras cáscaras vacías; lo que le otorga sentido son las asignaciones de los lugares y privilegios sociales que expresan.

Manuel Belgrano falleció pobre, enfermo y entristecido un día que prefiguraría disputas que todavía nos atraviesan, hace doscientos doce años. Redescubriendo la dimensión de su figura política y revolucionaria, estamos resignificando también los valores que representa la bandera que izó, decidica y tercamente en las barrancas del Paraná.