martes, 18 de octubre de 2011

Gualeguaychú

Gualeguaychú, la ciudad donde nací y me crié.El lugar que siempre se lleva en el corazón, y de manera particular cuando se ha elegido otro lugar para vivir.
Su nombre guaraní tiene varios significados, de yaguarí guazú, que sería "río de aguas mansas", o "río de andar lento". Cuando era chica y en la escuela nos hablaban de los chaná timbúes, charrúas y guaraníes, también se decía que el significado de ese nombre complicado era "río de los chanchos".
Fue fundada por Tomás de Rocamora junto a dos ciudades hermanas, Concepción del Uruguay y Gualeguay, para nuclear a los pobladores dispersos y prevenir el contrabando de ganado. El 18 de octubre de 1783 se formó el primer Cabildo. Eran los tiempos del Virrey Vértiz.

La Villa fue creciendo,y con los procesos independentistas tuvo un papel protagónico en lo que fue la Liga de los Pueblos Libres. En esa alternancia de heroísmos y traiciones, los lazos de hermandad con los orientales no pudieron quebrarse nunca.En la isla Libertad, Urquiza organizó en 1850-51 el Ejército Grande que triunfaría en Caseros. Frente al poder del centralismo porteño se alzaron voces de rebelión y se regó con sangre el suelo, muchas veces.
Mi abuelo Pedro cruzó desde Fray Bentos a trabajar en el Frigorífico Gualeguaychú por ese entonces.También se derramó sangre de obreros huelguistas en la década de 1920. Una obra colectiva de teatro rescató esas historias en una valiente puesta en escena en escenarios naturales, a finales de los 80s, con la democracia fresquita. Era la pieza "Chaná, mi pariente", fruto del talento artístico de hijos e hijas de Gualeguaychú, quien dió entre ortrxs, a un Jorge Navarro...

El Carnaval le dió un rol protagónico en el turismo nacional y así se transformó en un lugar obligado a conocer por argentinos y argentinas de todas las provincias. Mucha gente se enamoró de su río y de su tranquilidad y se instaló a vivir en su paisaje increíble y su rutina de pueblo chico a pesar de ser una ciudad de más de 100.000 habitantes.

Su población se organizó en defensa de su aire limpio y su agua limpia, y con todas las complejidades del conflicto por las pasteras, las marchas y contramarchas de asambleístas, logró poner en agenda el respeto por los tratados bilaterales en relación al medio ambiente.

Poco tiempo antes de su muerte, Néstor Kirchner estuvo allí, como lo hiciera anteriormente, interpelado e interpelando en los momentos álgidos de la Asamblea Ambiental y el corte en Arroyo Verde. Hablaba del federalismo que no era declamado sino una realidad: recuperación de la industria, las obras viales, las obras en salud y educación, desde su primer día de gestión, cuando con Filmus pusieron fin al conflicto docente que parecía endémico en la provincia de Entre Rios hasta 2003.

En los días del lock out, las cámaras de televisión replicaron manifestaciones altisonantes y destituyentes en el acceso a Gualeguaychú, olvidados de los males ecológicos del glofosato,en el mareo de operaciones que no lograron tumbar a un gobierno que con su decisión política y su coraje dió vuelta una página decisiva a fuerza de hechos, de movilización entusiasta, de revolución cultural : podemos seguir otros caminos.

Hoy la ciudad, en la que la gestión de gobierno exhibe logros contundentes, como la ampliación de su Hospital, la autopista por la ruta 14, acceso a playa pública mejorada en su preciosa costanera, -por nombrar apenas algunas cosas-, festeja su aniversario con la presencia de Cristina Fernández de Kirchner.

No estoy allí físicamente, pero en mi corazoncito vibra una cuerda muy especial.

Gualeguaychú, la ciudad de los poetas, celebra su cumpleaños. Cristina engalana la fiesta y un pueblo orgulloso la abraza.