jueves, 11 de agosto de 2011

Nuestra fuerza


“Apoyen lo que está bien y ayuden a corregir los errores” señala Cristina a la oposición, a quienes se montan - lo que es mucho más fácil- en desmerecer y boicotear lo que se está construyendo después de décadas de marcha atrás en materia de desarrollo sustentable, de derechos efectivos, a la posibilidad de vivir en el país con un proyecto de vida en vez de tener que resignarnos a simplemente, no caernos.

Es muy fácil atacar lo que se hace. Siempre faltará más.

Cuando Kirchner asumió la Presidencia no contaba con una fuerza detrás para sostener el cambio de timón que se arriesgó a dar. Pero lo dió y a partir eso,justamente, quienes estábamos descreídxs y frustradxs de los partidos y los modos de la representación, nos enamoramos de nuevo.Pudimos sentir propio un sueño.

No parecía posible, y era cierto, se intentaba forzar el destino impuesto, se despedía al FMI, se apostaba de verdad a la integración latinoamericana, se renovaba la Corte Suprema que nos daba vergüenza para transparentar al Poder Judicial - una parte de él, claro- y se encaraba al poder oculto, ese que no se ve como se ve al que ocupa la Casa Rosada. Sin miedo. Un Presidente que respondía a nosotrxs, el pueblo,¡hasta esa palabra comenzó a resignificarse!

Nos enamoramos y tanto como para ir a recuperar símbolos, la calle, la discusión, los espacios de participación. Antes de Néstor Kirchner, se pedía que se fueran-justificadamente- demasiadxs de lxs que hoy apelan a campañas difamatorias contra un baluarte para nuestro país, reconocido en el mundo por su calidad como jurista y que
defiende una postura constitucionalista y no represiva en materia de problemáticas tales como la seguridad.

Al contar con la cobertura implacable de una red de medios de comunicación -que hoy debe responder ante la Justicia por la forma en la cual consolidó su poder-, las verborragias tramposas se multiplican asimilando la gestión de CFK a lo peor de las gestiones que tuvimos que padecer. Como si fueran lo mismo. Como si esta Presidenta no hubiera tenido los ovarios para plantear la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, el uso de las reservas para el logro de la autonomía de las decisiones en materia económica con respecto a los tentáculos del FMI y del Banco Mundial, la Asignación Universal por Hijo...(Como si no hubiera dado todo, -hasta el tiempo para su duelo- porque el dolor y el amor iban de la mano y nuestra fuerza es la suya también, como hicimos nuestra la de su compañero, que era nuestro también).

“No tenemos que enojarnos con los que aún no entienden”, dijo ayer Cristina.Sabemos cuánto cuesta remontar décadas de ese fácil derrotismo que nos quiso hacer creer que no podemos intentar nuestras propias recetas y nuestros propios caminos. Que instaló esa costumbre desdichada de consumir el mensaje ya masticado desde la pantalla, sin pensar quién dice, cómo dice, ni mucho menos, "¿qué tengo que ver?","¿qué podemos hacer?", así, conjugado en plural.

“Acá hay valores. Este proyecto tiene valores. Valores que no cotizan en Bolsa” dijo Cristina y es lo que sostenemos quienes salimos a charlar con los hombres y mujeres en la calle y cada tanto nos bancamos el discurso armadito, compactito. El mensaje del odio repicado. La mera perspectiva individualista o personal que pesa como una mochila de piedras para ponernos a andar entre todxs y hacer todo lo que nos falta hacer en materia de igualdad, de justicia.Pelea ardua y larguísima.

Para deponer el mensaje de odio, hace falta paciencia, militancia, alegría, inteligencia. Encontrar las fisuras en ese edificio que han levantado entre nosotrxs para no ver al costado a quien sufre.

Hay quien sigue, quien la pelea todos los días y sabe que aunque tanto se ha hecho, todavía está en problemas y no se suma a la letanía quejosa o destructiva sino que apoya para construir, para defender lo que está que es como podrá solucionar lo pendiente. Muchísima gente me da el ejemplo desde esta actitud generosa y clara.

Sin duda alguna, la aparición de la política y del aire para respirar y hacer oír otros razonamientos, otras opiniones, es algo de lo cual pocxs se lamentan y que una gran mayoría saluda, sea kirchnerista o no.

Estamos viviendo la maravillosa oportunidad de apoyarnos en los debes y los haberes de un proyecto de país en construcción. No se hace sin nosotrxs. No estamos afuera como era costumbre. Ese es nuestro desafío y nuestra fuerza.