viernes, 19 de noviembre de 2010

Encuentro en Tucumán y la nueva militancia

Hace casi una semana, viajamos a Tucumán para juntarnos con bloggeros/as y enredarnos en nuestras experiencias, saberes y preguntas, para compartir en esa tierra tan hermosa un poquito de tiempo, vernos las caras.
La actividad de la mañana estaba planteada para contar desde la voz de los compañeros más conocidos, las características de este proceso de tomar la palabra y cuestionar la deformación mediática. Produciendo sentido, multiplicando las miradas y dando la posibilidad de intervenir y criticar sin impedimentos. Así se fue generando el fenómeno de la cibermilitancia: entre otras cosas, poniendo en el tapete que la construcción de la realidad es una batalla política. Y que no se necesitan cúspides para convocarnos.
Intercambiamos desde las preguntas e intervenciones la relación entre la militancia tradicional, partidaria, y estas nuevas formas de construcción política. De acuerdo a mi perspectiva, la crisis de un tipo de representación - mediatizada por las estructuras jerárquicas, las organizaciones burocráticas y los liderazgos mediáticos, entre otras cosas- abrió un boquete por el que se coló otra metodología. Aire fresco que sacudió y voló obstáculos serios.
La juventud que se lanzó por allí a participar con una creatividad y energía irreverente, le dió fuerza e impulso a esas otras maneras. Quienes nos frustramos con esas otras militancias tradicionales, también nos deslizamos y entre generaciones diferentes ampliamos ese boquete : a partir del 2003 la posibilidad de concretar las transformaciones que traicionaron las viejas prácticas, nos encontró comprometidos/as con este proyecto. Con la aventura de la dignidad a reconquistar para un pueblo profundamente golpeado a partir de una distribución equitativa de la riqueza, de la reivindicación seria y no declamada de los derechos humanos a partir de la justicia y con una política cultural revolucionaria - y no exagero- que levantó otros valores por sobre la chatura e insensibilidad de los noventa.
Cuando pudimos sentarnos a una mesa y estar cara a cara, cambiándonos de lugar para poder charlar con cada uno y cada una, nos sentimos más a gusto todavía. Lo espacial, como lo metodológico, insisto, es mucho más fuerte que lo discursivo.
Valió la pena hacer 1300 km. desde Bs.As. para encontrarnos y para aprender. Para ser tan bien recibidas/os por los/as locales: por Ricardo, especialmente, que ofreció su casa y su calidez, así como se hacía comúnmente, antes de la época de los rotweilers, las rejas y la desconfianza permanente. Todavía se hace, a pesar de lo que machacan los medios; por la generosidad de Aldo; por la polenta de los chicos y chicas, algunos/as estudiantes residentes en Tucumán.
Como algunos/as más veteranos/as entre los que me incluyo, lo impresionante de la joven militancia es que registra las distintas metodologías. Esas que en política pueden capturar, frenar, usar el entusiasmo y el trabajo en la calle - entre otras tantas tareas-, y las otras que en cambio los renuevan y los revitalizan, descentrando la toma de decisiones y repartiendo equitativamente responsabilidades, que es quizás lo más bravo de lograr.
Paola, Udi, Lucas y Mendieta, Ram nos aportaron momentos de reflexión, alegría, sorpresas de las buenas. Creo que la mayoría está pensando en otro encuentro pronto, es muy importante repetirlo, y que al mismo tiempo sea diferente.
Que el acercarnos aumente nuestra alegría es una confirmación de una nueva militancia, que avanza y crece al lado de otras prácticas que vamos, como sociedad, cambiando lentamente. Prácticas donde una cierta división del trabajo militante termina desgastando y contradiciendo la igualdad a la que aspiramos y que en cada situación buscamos confirmar - ésa es la política, de los derechos declamados al ejercicio concreto-, procedimiento tan arraigado y naturalizado frente al cual casi nunca se está lo suficientemente atento/a.
Por supuesto hay liderazgos, pero si damos las gracias a Néstor Kirchner por algo, fue precisamente porque supo, entre las aguas turbias de las estructuras partidarias en crisis, apostar y convocar a atravesar sus límites. No se cambia de un día para el otro, lo sabemos bien, convivimos con prácticas que no nos sirven. Pero vamos afirmando e inventando otras. Más democráticas y osadas. Más federales, por ejemplo.
Gracias Tucumán!