La única mujer que integró la guerrilla comandada por el Che Guevara en Bolivia, no había cumplido los 30 años cuando cayó en una emboscada junto a sus compañeros de la retaguardia. Un 31 de agosto de 1967, en el vado de Puerto Mauricio o en el vado del Yeso, su cuerpo fue arrastrado por el río y encontrado días después por los militares que lo enterraron en un ataúd de madera . En 1998 los antropólogos forenses hallaron sus restos que hoy descasan junto a los revolucionarios y al Che en el Mausoleo de Santa Clara.
Nacida en Argentina en 1937, de un matrimonio de alemán y polaca que habían huido del nazismo, HaydéeTamara Bunke volvió a Alemania en 1955 y desde muy joven abrazó la política militando en el Partido Socialista Unificado Alemán. Licenciada en Letras, conoció al Che en 1960 cuando éste viajó a su país como presidente del Banco de Cuba, y ella ofició como intérprete. Siguiendo los acontecimientos de Argentina y el sur del continente, ese encuentro catalizaría sus ansias de protagonizar las luchas revolucionarias de las que sabía por los periódicos.
Manifestaba orgullo de haber nacido y crecido en Argentina, pero fundamentalmente, latinoamericana. Por eso en 1961 llegó a Cuba donde estudió periodismo y comenzó a prepararse para participar en la empresa de la guerrilla en Bolivia, cumpliendo un rol clave en el establecimiento de relaciones con la elite boliviana en el poder y accediendo a información sensible para los propósitos del Che y lxs revolucionarios. El Che la había elegido como organizadora del aparato urbano de apoyo a la guerrilla. En 1964, Tania, con el seudónimo de Laura Gutiérrez Bauer, etnóloga argentina, cumple la misión de infiltrarse en los altos círculos del poder, llegando a ser de confianza del presidente Barrientos. Nunca fue descubierta por los servicios de inteligencia.
Para restar densidad a su compromiso político, se dijo durante mucho tiempo que había sido amante de Guevara. Se dijo que esa versión interesada buscaba minar la imagen de ambos, la ética revolucionaria del hombre nuevo y la capacidad de las mujeres de pelear codo a codo, de postergar lo personal por el logro de un sueño colectivo.
Tania, la guerrillera, fue la única mujer que integró la guerrilla de Bolivia. Ulises Estrada, quien fuera su compañero, escribió un libro donde cuenta tu historia. Singular, Tania no fue la única mujer en las gestas libertarias en nuestra América… Desde hace siglos, mujeres lo dieron todo con coraje, con astucia, ignoradas en los libros y en los homenajes, relegadas luego al olvido o a la cocina. Convertidas en “madres de la patria” para no retratarlas en el uniforme de combate con el cual rompieron los mandatos establecidos. Ellas, supieron y saben pasar al frente: con harapos blandiendo palos, con pañuelos blancos blandiendo una foto y desarmadas, o con uniforme, como el que llevaba Tania en la selva boliviana, escandalizando a los machos uniformados que enterraron sus restos y los de tus compañeros pretendiendo impunidad, silencio y olvido.
Entre miles de heroínas, anónimas y olvidadas, Tania, Haydée Tamara Bunke, la guerrillera.
sábado, 31 de agosto de 2013
jueves, 29 de agosto de 2013
Además de las partes, hay un país afuera
Palabras de Horacio Verbitsky, del Centro de Estudios Legales y Sociales en la Audiencia celebrada ayer en Tribubales.
"El CELS llega a esta audiencia en cumplimiento del mandato de sus fundadores para contribuir a que esta democracia sea liberada de los resabios de la última dictadura cívico militar. Así como defendemos la plena vigencia de esta ley a cuya creación contribuimos desde la Coalición para una Radiodifusión Democrática, también hemos propiciado la depuración de este tribunal hace una década, la derogación del código de justicia militar, la derogación de las leyes de punto final y obediencia debida, la modificación de los tipos penales que restringían la libertad de expresión, el adecentamiento de los lugares de encierro. Lo hicimos en todos los casos antes de que existiera el actual gobierno.
Celebramos la iniciativa de esta Corte a favor de la transparencia y la participación, pero no coincidimos en la transformación del amicus curiae* en un subordinado amicus partis.
Al constreñir a los amigos del tribunal a la abogacía de una parte, la Corte desmiente el pronunciamiento de su presidente contra la politización de la justicia, y aplana como mera cuestión de partes un debate vital para la formación de la voluntad popular en una democracia más plena e informada.
Además de las partes en este expediente, hay un país afuera.
Una confusa redacción de la acordada que dispuso esta audiencia redunda en que puedan abogar como independientes algunos partisanos camuflados. Nos hemos amoldado a esta injusta restricción que polariza y empobrece los términos de esta discusión para no agravar la ya escandalosa dilación judicial que paralizó durante cuatro años la ley elaborada con mayor participación social que se recuerde".
Notas:
-“amicus curiae", expresión latina: amigos del tribunal, utilizada para las presentaciones de terceros ajenos a un litigio que aportan argumentos para un fallo mejor y más equitativo
- el 22 de mayo la CSJN resolvió por unanimidad destrabar el artículo 161 de la LSCA que se refiere a la desinversión a aquellos grupos que superen el tope de la regulación, entendiendo que no había en la presentación realizada por el grupo Clarín ningún punto que sostuviera el presunto ataque a la libertad de expresión. La decisión dispuso mantener la medida cautelar que había suspendido la aplicación del artículo 161, con un plazo de treinta y seis meses que había dispuesto la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal, pero contados a partir de la fecha del dictado de la medida, en 2009. Es decir, la cautelar dejaría de estar vigente el 7 de diciembre de 2012. Sin ambargo, la Corte no se pronunció sobre el pedido de inconstitucionalidad de la ley planteado por el Grupo Clarín.
"El CELS llega a esta audiencia en cumplimiento del mandato de sus fundadores para contribuir a que esta democracia sea liberada de los resabios de la última dictadura cívico militar. Así como defendemos la plena vigencia de esta ley a cuya creación contribuimos desde la Coalición para una Radiodifusión Democrática, también hemos propiciado la depuración de este tribunal hace una década, la derogación del código de justicia militar, la derogación de las leyes de punto final y obediencia debida, la modificación de los tipos penales que restringían la libertad de expresión, el adecentamiento de los lugares de encierro. Lo hicimos en todos los casos antes de que existiera el actual gobierno.
Celebramos la iniciativa de esta Corte a favor de la transparencia y la participación, pero no coincidimos en la transformación del amicus curiae* en un subordinado amicus partis.
Al constreñir a los amigos del tribunal a la abogacía de una parte, la Corte desmiente el pronunciamiento de su presidente contra la politización de la justicia, y aplana como mera cuestión de partes un debate vital para la formación de la voluntad popular en una democracia más plena e informada.
Además de las partes en este expediente, hay un país afuera.
Una confusa redacción de la acordada que dispuso esta audiencia redunda en que puedan abogar como independientes algunos partisanos camuflados. Nos hemos amoldado a esta injusta restricción que polariza y empobrece los términos de esta discusión para no agravar la ya escandalosa dilación judicial que paralizó durante cuatro años la ley elaborada con mayor participación social que se recuerde".
Notas:
-“amicus curiae", expresión latina: amigos del tribunal, utilizada para las presentaciones de terceros ajenos a un litigio que aportan argumentos para un fallo mejor y más equitativo
- el 22 de mayo la CSJN resolvió por unanimidad destrabar el artículo 161 de la LSCA que se refiere a la desinversión a aquellos grupos que superen el tope de la regulación, entendiendo que no había en la presentación realizada por el grupo Clarín ningún punto que sostuviera el presunto ataque a la libertad de expresión. La decisión dispuso mantener la medida cautelar que había suspendido la aplicación del artículo 161, con un plazo de treinta y seis meses que había dispuesto la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal, pero contados a partir de la fecha del dictado de la medida, en 2009. Es decir, la cautelar dejaría de estar vigente el 7 de diciembre de 2012. Sin ambargo, la Corte no se pronunció sobre el pedido de inconstitucionalidad de la ley planteado por el Grupo Clarín.
martes, 27 de agosto de 2013
Libertades, derechos, golpes blandos y una cita en tribunales
Mañana, la cita es en Tribunales. Como tantas otras veces en estos años en los que el poder fáctico no se confunde con el gobierno.
Sabemos que los golpes de Estado en esta época “son diferentes” a los que dieron los militares en los 70: se dan en un escenario de desestabilización permanente digitados desde algunos medios de comunicación, vocerías políticas de partidos derrotados en las urnas. O mejor dicho, inventores de candidaturas líquidas, sin sustancia, con un discurso antipolítico que encubre a la perfección su ideologíaliberalautoritaria. Y digo liberalautoritaria porque plantea una igualdad desde la posición privilegiada, de manera que lo más importante es la libertad abstracta, la que no tiene en cuenta la posición de cada uno, por lo cual a las corporaciones no puede obligárselas a ceder un palmo de los privilegios.
Nosotrxs tenemos la libertad de no tener voz o de morirnos de hambre o de ceder bajo amenaza de tortura, acciones para que tengan el monopolio de la fábrica de papel.
O somos libres de ser deudores crónicos de una deuda que nos condiciona el presente y futuro de nuestros hijxs…
Terrorismo medíático, los golpes suaves o blandos: esos que los medios ejecutan creando escenarios de desestabilización, minimizando cualquier avance, distorsionando los datos, difamando funcionarios impunemente, gracias a la concentración y el poder de replica de un mensaje único.
Por eso a mañana hay que poner una vez más, el cuerpo en la calle.
Como dice el compañero de Radio Gráfica Ariel Wainman:
“lo que está en juego es la desconcentración efectiva de los medios audiovisuales. Porque la comunicación y la información es un derecho popular y no un negocio que las corporaciones pretenden inviolables en nombre de "la libertad de expresión". El derecho de las organizaciones sociales, comunitarias, sindicatos, organismos de Derechos Humanos, cooperativas, radiodifusores y productores de contenidos de micro y pequeñas empresas de arraigo local, pymes, pueblos originarios, universidades, de acceder a medios audiovisuales propios en igualdad de condiciones de emisión respecto de los medios de grupos económicos. Quienes en todos estos años hemos demostrado que podemos construir comunicación con calidad y rigurosidad periodísticas y hemos atesorado un valor que reconocen nuestras audiencias: la credibilidad.
…con la audiencia, la Corte procura alargar un debate que se inició hace treinta años y que la Coalición por una Radiodifusión Democrática plasmó en los 21 Puntos básicos para la democratización de las comunicaciones en 2004 y en un proyecto de ley elaborado en asambleas, foros y movilizaciones en todo el país y que fue presentado al Poder Ejecutivo en el año 2008.”
Por eso mañana estamos en Tribunales. Porque defendemos la democracia y sabemos que los golpes blandos, los contemporáneos, se hacen desde los estudios de televisión y desde las páginas de los multimedios concentrados, creando escenarios de desestabilización y distorsionando sistemáticamente los datos sobre los cuales interpretamos, de manera diversa, la realidad.
Como hay muchas perspectivas, la concentración resulta en los hechos la lesión al derecho a la comunicación que está consagrado en la legislación que no creó este gobierno, sino que se elaboró durante años desde las organizaciones sociales. Es la ley más comentada. Y es una ley aprobada hace casi cuatro años por el Congreso de la Nación. Un desequilibrio lesivo para la tan mentada república es el que hace que la corporación socia de los genocidas se mantenga al margen de la ley, gracias a jueces que ignoran la ley.
Mañana, en la calle, defendemos la república y las instituciones. Luchamos contra la corrupción que resulta de asimilar los intereses corporativos a los intereses de “la nación”(más bien son los de La Nación, el guardaespaldas del país mitrista).
Mañana estamos, quienes desde los medios populares venimos remando para horadar los relatos únicos, que se presentan como “los” relatos, cuando son uno entre tantos, tan teñidos de intereses y valores como los nuestros.
Como ese poder judicial que se pretende por encima de las coyunturas y pone en pie de igualdad a las corporaciones y a la Constitución Nacional, a los poderes que nos representan y a quienes las utilizan para su propio beneficio. Un poder que desoyó otra norma votada en el Congreso, justamente, la que la igualaba a los otros poderes en el acceso democrático frente al nepotismo, en la obligación de presentar declaraciones juradas…
Es una guerra solapada. No es una guerra contra un gobierno, es una puja contra las instituciones y los gobernantes que se eligen para que representen esos derechos que el estado debe garantizar.
La defensa de la Ley de Medios es la defensa de la democracia.
Sabemos que los golpes de Estado en esta época “son diferentes” a los que dieron los militares en los 70: se dan en un escenario de desestabilización permanente digitados desde algunos medios de comunicación, vocerías políticas de partidos derrotados en las urnas. O mejor dicho, inventores de candidaturas líquidas, sin sustancia, con un discurso antipolítico que encubre a la perfección su ideologíaliberalautoritaria. Y digo liberalautoritaria porque plantea una igualdad desde la posición privilegiada, de manera que lo más importante es la libertad abstracta, la que no tiene en cuenta la posición de cada uno, por lo cual a las corporaciones no puede obligárselas a ceder un palmo de los privilegios.
Nosotrxs tenemos la libertad de no tener voz o de morirnos de hambre o de ceder bajo amenaza de tortura, acciones para que tengan el monopolio de la fábrica de papel.
O somos libres de ser deudores crónicos de una deuda que nos condiciona el presente y futuro de nuestros hijxs…
Terrorismo medíático, los golpes suaves o blandos: esos que los medios ejecutan creando escenarios de desestabilización, minimizando cualquier avance, distorsionando los datos, difamando funcionarios impunemente, gracias a la concentración y el poder de replica de un mensaje único.
Por eso a mañana hay que poner una vez más, el cuerpo en la calle.
Como dice el compañero de Radio Gráfica Ariel Wainman:
“lo que está en juego es la desconcentración efectiva de los medios audiovisuales. Porque la comunicación y la información es un derecho popular y no un negocio que las corporaciones pretenden inviolables en nombre de "la libertad de expresión". El derecho de las organizaciones sociales, comunitarias, sindicatos, organismos de Derechos Humanos, cooperativas, radiodifusores y productores de contenidos de micro y pequeñas empresas de arraigo local, pymes, pueblos originarios, universidades, de acceder a medios audiovisuales propios en igualdad de condiciones de emisión respecto de los medios de grupos económicos. Quienes en todos estos años hemos demostrado que podemos construir comunicación con calidad y rigurosidad periodísticas y hemos atesorado un valor que reconocen nuestras audiencias: la credibilidad.
…con la audiencia, la Corte procura alargar un debate que se inició hace treinta años y que la Coalición por una Radiodifusión Democrática plasmó en los 21 Puntos básicos para la democratización de las comunicaciones en 2004 y en un proyecto de ley elaborado en asambleas, foros y movilizaciones en todo el país y que fue presentado al Poder Ejecutivo en el año 2008.”
Por eso mañana estamos en Tribunales. Porque defendemos la democracia y sabemos que los golpes blandos, los contemporáneos, se hacen desde los estudios de televisión y desde las páginas de los multimedios concentrados, creando escenarios de desestabilización y distorsionando sistemáticamente los datos sobre los cuales interpretamos, de manera diversa, la realidad.
Como hay muchas perspectivas, la concentración resulta en los hechos la lesión al derecho a la comunicación que está consagrado en la legislación que no creó este gobierno, sino que se elaboró durante años desde las organizaciones sociales. Es la ley más comentada. Y es una ley aprobada hace casi cuatro años por el Congreso de la Nación. Un desequilibrio lesivo para la tan mentada república es el que hace que la corporación socia de los genocidas se mantenga al margen de la ley, gracias a jueces que ignoran la ley.
Mañana, en la calle, defendemos la república y las instituciones. Luchamos contra la corrupción que resulta de asimilar los intereses corporativos a los intereses de “la nación”(más bien son los de La Nación, el guardaespaldas del país mitrista).
Mañana estamos, quienes desde los medios populares venimos remando para horadar los relatos únicos, que se presentan como “los” relatos, cuando son uno entre tantos, tan teñidos de intereses y valores como los nuestros.
Como ese poder judicial que se pretende por encima de las coyunturas y pone en pie de igualdad a las corporaciones y a la Constitución Nacional, a los poderes que nos representan y a quienes las utilizan para su propio beneficio. Un poder que desoyó otra norma votada en el Congreso, justamente, la que la igualaba a los otros poderes en el acceso democrático frente al nepotismo, en la obligación de presentar declaraciones juradas…
Es una guerra solapada. No es una guerra contra un gobierno, es una puja contra las instituciones y los gobernantes que se eligen para que representen esos derechos que el estado debe garantizar.
La defensa de la Ley de Medios es la defensa de la democracia.
viernes, 16 de agosto de 2013
¿Iguales?
Las mujeres, como los varones, no somos todxs iguales.
Sin dudas, las hay más o menos altas, inteligentes, menos inteligentes, impacientes, seditas, pasionales o frías. Pero como una cultura vieja como el mundo estableció modos de ser opuestos, atribuyendo al género determinada característica como naturaleza, resultó que la diversidad se borró para adjudicar a las mujeres determinados rasgos y capacidades diferenciales, y a los varones, las otras. Entre ellas, por ejemplo, que nuestra posibilidad de parir nos hacía afectivas y por ende, mejor dotadas para el cuidado de los otros: marido e hijos. El lugar entonces, la casa, lo doméstico, la cocina.
Los varones dijeron que éramos incapaces para las cosas públicas, para la discusión, para ganar el sustento o para vivir solas y ser autónomas de la autoridad del padre o del marido o hasta de hijos varones.
Se nos impidió por esto el acceso a la educación, a la sociabilidad, para que solamente tuviéramos como horizonte ser buenas amas de casa y madres.
Las mujeres, decía, no somostodas iguales. Los varones, tampoco.
Algunas desafiaron – a costos altísimos- lo establecido y demostraron que la presunta naturaleza femenina era un invento apoyado en la necesidad de controlar la potencialidad de nuestro intelecto, de nuestra creatividad y coraje, que algunas tenían y otras, no sabemos si las hubieran podido tener.Estaba vedado probarlo. Hubo infinidad de mujeres que a pesar de verbalizar la supremacía masculina, gobernaron, guerrearon, fundaron imperios. Otras no.
Muchísimas otras hicieron todo lo que un varón podía hacer. Pasa que como la historia está escrita mayoritariamente desde una perspectiva androcéntrica, bueno…no tenemos rastros, o esforzadamente reconstruimos – gracias a las luchas y la tenacidad de las mujeres- fragmentos discontinuos de nuestras osadías.
Estaba en que no todas, por el mero hecho de ser mujeres, somos iguales. Y los varones tampoco. En todo caso, en lo que sí hemos igualmente oprimidas en el hecho de haber sido presas de una igualdad desigual, quiero decir, una igualdad abstracta, una mentira. La ciudadanía heredada de la ilustración es un ejemplo. ¿Qué pasó con las ciudadanas? ¿Qué paso con Olympe De Gouges?
Doñá Soledad, cantaba Zitarrosa, que quiso querer pero no pudo poder.
Como a quienes no se les ha dado opciones se los acusa de no estar preparadxs para elegir. La costumbre de la exclusión naturaliza esa violencia para que no se intente desarmarla. Hasta se nos culpa de lo que se nos hace. ALgunas mujeres creen que se merecen la subordinación, porque llevamos siglos de letanía para convencernos.
Tomémonos el trabajo de buscar desde qué años se nos ha permitido el voto. O comparemos los códigos civiles, y veamos cómo en repúblicas democráticas no podíamos tomar ninguna decisión importante sin la autorización del marido.
Cuando en Argentina conseguimos la ley que nos permitió votar, algunas de las sufragistas que habían peleado denodadamente por ese derecho se opusieron al proyecto impulsado definitivamente por Eva Perón. Eran mujeres. Todas.
Por eso, como las mujeres no somos iguales, por ejemplo, en pleno menemismo se sancionó la ley de cupo y mediante esa medida entraron a formar parte de las listas muchas “esposas de”, o “hijas de”, sin tener peso propio ni méritos. Pero de otra manera, sin esa medida de discriminación positiva para competir en condiciones un poco más leales, no tendríamos tantas excelentes mujeres en la política como siempre podría haberlas habido con reglas más parejas.
Omito el detalle de la cantidad de ineptos varones que no tienen que pagar costos porque, simplemente, son varones, son secretarios generales de los gremios, diputados, presidentes, intendentes, candidatos, etc.
Pretender que “las mujeres somos esto o aquello” es parte de la misma lógica tramposa y discriminadora, lógica violenta que nos concibe inferiores porque al negar las diferencias ya comete la injusticia en nombre de algo que es más una expresión de deseos que una realidad.
Lo aprendimos las mujeres cuando, en la evolución de la lucha contra lo que llamamos patriarcado, nos dimos cuenta de que estaba bien afirmar nuestra especificidad, para volvernos visibles, para empoderarnos, pero que de ninguna manera el mero hecho de ser “mujeres” implicaba que fuéramos solidarias o buenas entre nosotras, que tuviéramos los mismos puntos de vista, o que no fuéramos unas jodidas como cualquier macho jodido machista.
Hay mujeres machistas y otras que sin ser militantes feministas, tienen una experiencia que abrió cierta conciencia de subordinación; que tienen sabida y sufrida la desigualdad en razón de su género. También existen y han existido varones que han cuestionado su histórico lugar de privilegio; y que, más allá de la situación individual, tienen la perspectiva crítica que aportamos nosotras, las que luchamos por esa equidad que nos permita una demostración polémica, en cada caso concreto, de lo iguales que presuponemos ser (eso que Rancière llama política, por cierto).
Las mujeres no somos iguales. Y los varones tampoco. Hay Chiches, y hay Cristinas. Hay Hebes, y hay Mirthas... estás vos que leés, está otra que prefiere cuidar la celulitis y hacer dieta de manera compulsiva. Hay quienes gozan de ser amas de casa porque lo eligen y otras que hacen otras cosas fuera de la casa ( y también cuando regresan, las cosas de la casa).
Y muchas otras que no se parecen a ninguna de ellas.
El asunto es desmontar las trampas de la igualdad declamada, ponerla en evidencia, y torsionar el imaginario que las sostienen, para llenar de diferencias en equidad, nuestro paisaje humano. Entonces tal vez vivamos, un pocquito más, en condición de iguales siendo tan diferentes.
Sin dudas, las hay más o menos altas, inteligentes, menos inteligentes, impacientes, seditas, pasionales o frías. Pero como una cultura vieja como el mundo estableció modos de ser opuestos, atribuyendo al género determinada característica como naturaleza, resultó que la diversidad se borró para adjudicar a las mujeres determinados rasgos y capacidades diferenciales, y a los varones, las otras. Entre ellas, por ejemplo, que nuestra posibilidad de parir nos hacía afectivas y por ende, mejor dotadas para el cuidado de los otros: marido e hijos. El lugar entonces, la casa, lo doméstico, la cocina.
Los varones dijeron que éramos incapaces para las cosas públicas, para la discusión, para ganar el sustento o para vivir solas y ser autónomas de la autoridad del padre o del marido o hasta de hijos varones.
Se nos impidió por esto el acceso a la educación, a la sociabilidad, para que solamente tuviéramos como horizonte ser buenas amas de casa y madres.
Las mujeres, decía, no somostodas iguales. Los varones, tampoco.
Algunas desafiaron – a costos altísimos- lo establecido y demostraron que la presunta naturaleza femenina era un invento apoyado en la necesidad de controlar la potencialidad de nuestro intelecto, de nuestra creatividad y coraje, que algunas tenían y otras, no sabemos si las hubieran podido tener.Estaba vedado probarlo. Hubo infinidad de mujeres que a pesar de verbalizar la supremacía masculina, gobernaron, guerrearon, fundaron imperios. Otras no.
Muchísimas otras hicieron todo lo que un varón podía hacer. Pasa que como la historia está escrita mayoritariamente desde una perspectiva androcéntrica, bueno…no tenemos rastros, o esforzadamente reconstruimos – gracias a las luchas y la tenacidad de las mujeres- fragmentos discontinuos de nuestras osadías.
Estaba en que no todas, por el mero hecho de ser mujeres, somos iguales. Y los varones tampoco. En todo caso, en lo que sí hemos igualmente oprimidas en el hecho de haber sido presas de una igualdad desigual, quiero decir, una igualdad abstracta, una mentira. La ciudadanía heredada de la ilustración es un ejemplo. ¿Qué pasó con las ciudadanas? ¿Qué paso con Olympe De Gouges?
Doñá Soledad, cantaba Zitarrosa, que quiso querer pero no pudo poder.
Como a quienes no se les ha dado opciones se los acusa de no estar preparadxs para elegir. La costumbre de la exclusión naturaliza esa violencia para que no se intente desarmarla. Hasta se nos culpa de lo que se nos hace. ALgunas mujeres creen que se merecen la subordinación, porque llevamos siglos de letanía para convencernos.
Tomémonos el trabajo de buscar desde qué años se nos ha permitido el voto. O comparemos los códigos civiles, y veamos cómo en repúblicas democráticas no podíamos tomar ninguna decisión importante sin la autorización del marido.
Cuando en Argentina conseguimos la ley que nos permitió votar, algunas de las sufragistas que habían peleado denodadamente por ese derecho se opusieron al proyecto impulsado definitivamente por Eva Perón. Eran mujeres. Todas.
Por eso, como las mujeres no somos iguales, por ejemplo, en pleno menemismo se sancionó la ley de cupo y mediante esa medida entraron a formar parte de las listas muchas “esposas de”, o “hijas de”, sin tener peso propio ni méritos. Pero de otra manera, sin esa medida de discriminación positiva para competir en condiciones un poco más leales, no tendríamos tantas excelentes mujeres en la política como siempre podría haberlas habido con reglas más parejas.
Omito el detalle de la cantidad de ineptos varones que no tienen que pagar costos porque, simplemente, son varones, son secretarios generales de los gremios, diputados, presidentes, intendentes, candidatos, etc.
Pretender que “las mujeres somos esto o aquello” es parte de la misma lógica tramposa y discriminadora, lógica violenta que nos concibe inferiores porque al negar las diferencias ya comete la injusticia en nombre de algo que es más una expresión de deseos que una realidad.
Lo aprendimos las mujeres cuando, en la evolución de la lucha contra lo que llamamos patriarcado, nos dimos cuenta de que estaba bien afirmar nuestra especificidad, para volvernos visibles, para empoderarnos, pero que de ninguna manera el mero hecho de ser “mujeres” implicaba que fuéramos solidarias o buenas entre nosotras, que tuviéramos los mismos puntos de vista, o que no fuéramos unas jodidas como cualquier macho jodido machista.
Hay mujeres machistas y otras que sin ser militantes feministas, tienen una experiencia que abrió cierta conciencia de subordinación; que tienen sabida y sufrida la desigualdad en razón de su género. También existen y han existido varones que han cuestionado su histórico lugar de privilegio; y que, más allá de la situación individual, tienen la perspectiva crítica que aportamos nosotras, las que luchamos por esa equidad que nos permita una demostración polémica, en cada caso concreto, de lo iguales que presuponemos ser (eso que Rancière llama política, por cierto).
Las mujeres no somos iguales. Y los varones tampoco. Hay Chiches, y hay Cristinas. Hay Hebes, y hay Mirthas... estás vos que leés, está otra que prefiere cuidar la celulitis y hacer dieta de manera compulsiva. Hay quienes gozan de ser amas de casa porque lo eligen y otras que hacen otras cosas fuera de la casa ( y también cuando regresan, las cosas de la casa).
Y muchas otras que no se parecen a ninguna de ellas.
El asunto es desmontar las trampas de la igualdad declamada, ponerla en evidencia, y torsionar el imaginario que las sostienen, para llenar de diferencias en equidad, nuestro paisaje humano. Entonces tal vez vivamos, un pocquito más, en condición de iguales siendo tan diferentes.
sábado, 10 de agosto de 2013
Costumbre extraordinaria de elegir
Mañana volvemos a votar en elecciones primarias, una innovación en esta sucesión de comicios desde 1983.
Chicxs jóvenes, como mi hija, serán autoridades de mesa o votarán por primera vez. O serán fiscales de alguna fuerza política.
Nos acostumbramos a las campañas, aún con todas las tretas marketineras. Nos acostumbramos a volantear o a esquivar en las esquinas, las mesitas donde gente coloreada, sombrillas, sonrisas y banderas compiten por adhesiones.
Muchísimo costó esta costumbre. Venimos remontando el terror, la apatía, la desesperanza.
No es solamente ese domingo de elecciones el momento en el que participamos en la vida colectiva. Sin dudas, también lo hacemos en marchas, en manifestaciones, en estas intervenciones callejeras o en los soportes en los que nos abrimos al debate, en el que intercambiamos opiniones, en el que nos reímos, nos conmovemos o nos indignamos.
Cuando tenía la edad que mi hija tiene ahora, una democracia demasiado cercada por el pasado totalitario, por la desconfianza en el pueblo en la calle, por la subsistencia de la impunidad del poder que aplastaba vidas e instituciones, era todavía una tarea incompleta.
Apenas se podían constituir centros de estudiantes.
Todavía la política estaba vedada en el colegio y la discusión en las aulas... principio de autoridad deudor de uniformes y apelaciones tramposas a una patria que no tenía nuestra cara, nuestra carnadura.
Todavía nos quedaba el temor hacia los uniformes. Hoy quienes diseñaron el terror y lo ejecutaron, son juzgados y repudiados por la gran mayoría de lxs argentinxs. A tantos años y con todas las pruebas que fuimos enfrentando muchxs aprendimos a celebrar cada elección, a festejar incluso cuando pierde nuestra opción, porque lo más importante es protagonizar y elegir.
Estamos recuperando la memoria de las luchas que quisieron borrar, luchas que surgieron entre otras cosas, por la falta de democracia y de libertad, por la falta de aire y de espacio para construir un destino.Estamos juzgando, aplicando el principio de justicia universal que otros países aplicaron para nuestros dinosaurios cuando no había justicia aquí, crímenes de lesa humanidad. Los del franquismo en España. También los de Paraguay. Un cóndor hundió sus garras en nuestra tierra suramericana. Otra suramérica se construye despacio pero firmemente para derrotar aquella pesadilla.
Llevamos treinta años de democracia y la vamos haciendo y la vamos cuidando, a pesar de todo, día a día.
Las mujeres hablamos, participamos, lideramos, construimos. De tanto en tanto la rémora patriarcal nos manda a lavar platos o nos remite a alguna figura masculina para que nos legitime en nuestro hacer. Atrasan. Definitivamente.
De las mujeres que enfrentaron el silencio a las que se sientan en las bancas, militan en las esquinas, resisten con coraje los ataques bajos y trabajan, pelean por su autonomía, denuncian las violencias, recuperan lxs nietxs robadxs.... seguimos caminando y abriendo puertas, ensayando mundos nuevos.
Mañana es un día de esos que nos justifican.
Y es una costumbre extraordinaria.
Chicxs jóvenes, como mi hija, serán autoridades de mesa o votarán por primera vez. O serán fiscales de alguna fuerza política.
Nos acostumbramos a las campañas, aún con todas las tretas marketineras. Nos acostumbramos a volantear o a esquivar en las esquinas, las mesitas donde gente coloreada, sombrillas, sonrisas y banderas compiten por adhesiones.
Muchísimo costó esta costumbre. Venimos remontando el terror, la apatía, la desesperanza.
No es solamente ese domingo de elecciones el momento en el que participamos en la vida colectiva. Sin dudas, también lo hacemos en marchas, en manifestaciones, en estas intervenciones callejeras o en los soportes en los que nos abrimos al debate, en el que intercambiamos opiniones, en el que nos reímos, nos conmovemos o nos indignamos.
Cuando tenía la edad que mi hija tiene ahora, una democracia demasiado cercada por el pasado totalitario, por la desconfianza en el pueblo en la calle, por la subsistencia de la impunidad del poder que aplastaba vidas e instituciones, era todavía una tarea incompleta.
Apenas se podían constituir centros de estudiantes.
Todavía la política estaba vedada en el colegio y la discusión en las aulas... principio de autoridad deudor de uniformes y apelaciones tramposas a una patria que no tenía nuestra cara, nuestra carnadura.
Todavía nos quedaba el temor hacia los uniformes. Hoy quienes diseñaron el terror y lo ejecutaron, son juzgados y repudiados por la gran mayoría de lxs argentinxs. A tantos años y con todas las pruebas que fuimos enfrentando muchxs aprendimos a celebrar cada elección, a festejar incluso cuando pierde nuestra opción, porque lo más importante es protagonizar y elegir.
Estamos recuperando la memoria de las luchas que quisieron borrar, luchas que surgieron entre otras cosas, por la falta de democracia y de libertad, por la falta de aire y de espacio para construir un destino.Estamos juzgando, aplicando el principio de justicia universal que otros países aplicaron para nuestros dinosaurios cuando no había justicia aquí, crímenes de lesa humanidad. Los del franquismo en España. También los de Paraguay. Un cóndor hundió sus garras en nuestra tierra suramericana. Otra suramérica se construye despacio pero firmemente para derrotar aquella pesadilla.
Llevamos treinta años de democracia y la vamos haciendo y la vamos cuidando, a pesar de todo, día a día.
Las mujeres hablamos, participamos, lideramos, construimos. De tanto en tanto la rémora patriarcal nos manda a lavar platos o nos remite a alguna figura masculina para que nos legitime en nuestro hacer. Atrasan. Definitivamente.
De las mujeres que enfrentaron el silencio a las que se sientan en las bancas, militan en las esquinas, resisten con coraje los ataques bajos y trabajan, pelean por su autonomía, denuncian las violencias, recuperan lxs nietxs robadxs.... seguimos caminando y abriendo puertas, ensayando mundos nuevos.
Mañana es un día de esos que nos justifican.
Y es una costumbre extraordinaria.
miércoles, 31 de julio de 2013
Corajes y cobardías. Pensando en Gloria Di Rienzo
Gloria Di Rienzo es una de las cuatro mujeres que hablan en el documental “Lesa Humanidad” realizado por el Programa “Violencia de Género en Contextos Represivos” a cargo de la Lic Dinora Gebennini de la Secretaría de DDHH de la Provincia de Córdoba en 2011. Fruto de un proceso colectivo de reflexión sobre las experiencias de varias decenas de ex detenidas políticas, el material, duro e impactante y clave para entender la importancia de correr los umbrales de visibilidad de las violencias naturalizadas y permitidas. Entre los años 80 y el presente, las mujeres lucharon y se traspasaron a sí mismas desde lo colectivo, desde la resistencia, compartiendo, emergiendo desde el silencio y la invisibilización; “haciendo lobby”, dirían algunos…
Las personas gays, lesbianas, trans sufrieron (ayer) y sufren todavía aniquilamiento a partir de la discriminación, ya fueran las víctimas de las botas – el Archivo de Memoria de la Diversidad da cuenta de esto- o de la privación de derechos que priva de la libertad. El odio en democracia. El martirio de la Pepa Gaitán, entre tantxs otrxs.
La violencia sexual fue y es una forma de disciplinamiento de género (la represión vehiculizó deliberadamente la identificación de la masculinidad con la dominación y la feminidad con la pasividad). En el caso del terrorismo de estado, el cuerpo de las militantes que se habían atrevido a desoír mandatos culturales fue un objeto privilegiado de tormento y de humillación.Se quiso dejar en claro el precio a pagar por subvertir los valores de la “civilización occidental y cristiana”. La saña de la tortura concentrada en las partes que hacen a la identidad femenina en tanto objeto sexual, se desató en paralelo con la identificación de la mujer con la docilidad, la sumisión, la maternidad: se las acusaba a las Madres de los pañuelos de no haber cumplido su tarea de proteger y cuidar a sus hijxs desviadxs, por ejemplo.
Gloria, como las tres compañeras que hablan en “Lesa Humanidad”, entregan su testimonio con una demanda: una declaración que apunta a la consideración de las violaciones y abusos sexuales como lo que son, delitos de lesa humanidad. Excediendo a lo meramente jurídico – es decir, no considerarlos más como tormentos agravados- apelan a dotar de un sentido profundo esa experiencia singular, que nunca es del todo individual sino colectiva – el terror diseminado y la sistematicidad del delito contra una población que se construyó como objeto de la represión- para que nos movilicemos productivamente, si se me permite la expresión. Porque el terror del campo de concentración, esa violencia sexual sistemática, esos mecanismos de castigo y disciplinamiento para con las identidades, prácticas y experiencias disruptivas de las impuestas por la cultura hegemónica – articuladas en modos de vida fijos, géneros dicotómicos: varón- mujer, heterosexualidad obligatoria, percibidos socialmente como lo “normal”, lo “”civilizado”…pueden reaparecer y de hecho, asoman en la violencia contemporánea. En sus diversas formas, psíquica, física, simbólica…
Este legado de las sobrevivientes nos permite trabajar y trabajarnos en desmantelar toda la violencia latente de nuestro imaginario y de nuestras instituciones. Esas que imperceptiblemente reproducimos. Esas que aparecen en el tratamiento periodísitco, en fundamentos de sentencias judiciales, en las preguntas de médicxs, en el comentario aparentemente inofensivo de la charla casual.
Esos testimonios que nos comprometen a reflexionar/actuar nos aguzan – si nos damos el trabajo de revisarnos críticamente a cada paso- para reconocer la violencia simbólica, las pequeñas marcas que desde que somos chicxs vamos recibiendo. Nuestra subjetividad siempre está en formación. Entonces ante un feminicidio (al que no se lo llama por su nombre) de cuerpo catástrofe en la sección e policiales, poblada de estereotipos, indagando sobre la víctima, atropellando el derecho a la intimidad, banalizando abusos y prerrogativas de género, licuando responsabilidades institucionales, ya no podemos permanecer en la sorpresa o caer en un morbo que no cambia las causas de comportamientos que insisto, no son nunca meramente individuales.
Nuestro país ha sido mucho tiempo - y muchxs aún quieren que continúe siendo-, ese “país esponja que se chupa todo lo que pasó”, como canta León Gieco en Los Salieris de Charly. Durante décadas se convivió con genocidas y torturadores. Durante décadas ignoramos cuántos civiles, “gente bien” había participado y colaborado con el plan desaparecedor que parecía tarea exclusiva de los uniformados, la mano de obra. Convivimos con violadores y apropiadores de bebés.
Personajes que compiten para convertirse en representantes de la ciudadanía, que gustan de “mirar para adelante”, que acusaron y acusan a Madres y a Abuelas de “revanchismo”, han participado, no solo entonces sino en democracia, en el mantenimiento de personal de fuerzas de tareas en las polícías provinciales y otros estamentos. Han promovido a funcionarios del poder judicial que avalaron la tortura y la desaparición, que jamás dieron curso a un hábeas corpus, que informaban a quienes eran buscados por sus crímenes. En cárceles vip o en domicilios bien acolchaditos los viejos dinosaurios siguieron intimidando desde el trato diferencial recibido a una sociedad que todavía tiene mucho por saber y por asumir.
Por eso no está de más recordar a tipos como Oscar Aguad, quien fuera Ministro de Asuntos Institucionales de la gobernación cordobesa de Ramón Mestre en la década de la impunidad menemista. Gloria Di Rienzo testimonió en la Causa de La Perla una espantosa visita de los mismos torturadores, violadores y desaparecedores que padeció en el centro clandestino – la D 2- a media cuadra de la Cstedral de Córdoba, quienes con sorna le cantaban “somos los mismos”, cuando se metieron en su casa ilegalmente una tarde. Cara a cara enfrentó a Dómine, Nieto y al Tucán Yanicelli, nombrados por el actual Senador Aguad a quien otros testimonios vuelven a incriminar. En el juicio a Jorge Rafael Videla y a Luciano Benjamín Menéndez en 2010, el querellante Miguel Hugo Vaca Narvaja solicitó que se citara al senador nacional Oscar Aguad, pero en ese momento no se hizo lugar al pedido.
En el documental Lesa Humanidad Gloria dice que hablar de los tormentos y vejaciones padecidas, “fue un proceso, me lo permití recién en 2007 y fue parte de restituirme a mí misma; hablar es un gran paso, para que nunca más suceda”.
A continuación, y tomado del blog causa Córdoba, reproduzco parte del testimonio de Gloria Di Rienzo en la Causa La Perla, una de las más impresionantes y por ser la primera sobreviviente que le pidió al juez que todos los imputados se retiraran de la sala mientras estuviese declarando.
Fue salvajemente violada por la patota que se encarnizó con ella: “Fueron cuatro días, pero en mi mente, en mi cuerpo, el tiempo no terminaba de pasar. Me desnudaron, me picanearon las encías, los dientes, los genitales; y una mujer me retorcía los pezones... Le decían Graciela” (la torturadora Graciela “Cuca” Antón: la única mujer entre los represores en juicio, quien tiene por costumbre reírse casi todo el tiempo, de modo despectivo, mientras escucha los testimonios de las víctimas).
La golpearon entre varios hombres “a puñetazos simultáneos”, en un pasillo de la D2. “Como la picana hacía que mi cuerpo se arqueara, se cayó la venda. Ahí, no sé cómo, me senté y los miré. Uno por uno. Todavía hoy tengo esas caras como si fueran una foto. Nunca me las olvidé. Después empezaron a violarme todos... Como yo apretaba las piernas, me tiraron agua caliente para que las abriera... Hasta ahora tengo las marcas de las uñas de ellos por la fuerza que hice con los muslos para no abrirlos.”
Furiosos por su resistencia, la arrojaron y golpearon contra las baldosas de un patio interno. “Me arrastraron del pelo a otra habitación, y uno al que le decían el Tío (Carlos Alberto Vega, alias ‘Vergara’) introdujo su mano completa en mi vagina y me levantó en el aire... El dolor, el desgarro fue terrible.” El calvario continuó con “el submarino”: le sumergieron la cabeza en un tacho con agua hedionda. Fue entonces cuando tuvo lo que ella definió como una experiencia de muerte: “De pronto, ahí sumergida, ya no pude más. Comencé a ver montañas azules... Eran las sierras de Córdoba. Hermosas como son de tarde... Me estaba muriendo ahogada”. Y siguió: “¿Saben? Se sentía en paz... Pero cuando recuperé la conciencia estaba de nuevo ahí: boca abajo, en un charco de agua y sangre”.
Las heridas y lesiones que tenía le desencadenaron una infección generalizada. La llevaron de urgencia al Policlínico Policial. “Yo estaba segura de que me iban a matar, había decidido que hicieran lo que quisieran, pero conmigo no se iban a llevar a nadie.” Cuando el fiscal Facundo Trotta le preguntó por el trato recibido en el hospital, Di Rienzo memoró: “El médico se acercó, me revisó... Le dije que me habían violado. Y él me contestó: ‘No, no te violaron porque vos ya no eras virgen’”. Días después dejaron entrar a la madre de Gloria. Al dolor del cuerpo, se sumaron los de los tabúes de entonces. “‘Hija, ¿qué te han hecho?’. ‘Me violaron, mamá’.” Y la súplica: “Por favor, que no se entere tu padre...”.
Hacia el final de su testimonio, Gloria Di Rienzo estalló en una reacción inesperada: “¡Mire, señor juez, hay detalles que nunca, nunca, jamás voy a decir! ¡No los voy a describir porque han avasallado mi dignidad de una manera terrible! ¡Aquí, en esta sala están mis hijos, mi esposo, y no los voy a decir por nada del mundo!”. Mientras el juez, sorprendido, echaba su cuerpo para atrás en su sillón, Gloria se rehízo. “No es un capricho... Hay jurisprudencia internacional que me ampara.” Y la pregunta, la conmoción que quedó flotando en el espíritu –y la golpeada razón– de los presentes en la audiencia: ¿qué más?, ¿qué otros dolores?, ¿qué insoportables vejaciones padeció Gloria, si lo ya relatado alcanzaba cumbres intolerables?”
Las personas gays, lesbianas, trans sufrieron (ayer) y sufren todavía aniquilamiento a partir de la discriminación, ya fueran las víctimas de las botas – el Archivo de Memoria de la Diversidad da cuenta de esto- o de la privación de derechos que priva de la libertad. El odio en democracia. El martirio de la Pepa Gaitán, entre tantxs otrxs.
La violencia sexual fue y es una forma de disciplinamiento de género (la represión vehiculizó deliberadamente la identificación de la masculinidad con la dominación y la feminidad con la pasividad). En el caso del terrorismo de estado, el cuerpo de las militantes que se habían atrevido a desoír mandatos culturales fue un objeto privilegiado de tormento y de humillación.Se quiso dejar en claro el precio a pagar por subvertir los valores de la “civilización occidental y cristiana”. La saña de la tortura concentrada en las partes que hacen a la identidad femenina en tanto objeto sexual, se desató en paralelo con la identificación de la mujer con la docilidad, la sumisión, la maternidad: se las acusaba a las Madres de los pañuelos de no haber cumplido su tarea de proteger y cuidar a sus hijxs desviadxs, por ejemplo.
Gloria, como las tres compañeras que hablan en “Lesa Humanidad”, entregan su testimonio con una demanda: una declaración que apunta a la consideración de las violaciones y abusos sexuales como lo que son, delitos de lesa humanidad. Excediendo a lo meramente jurídico – es decir, no considerarlos más como tormentos agravados- apelan a dotar de un sentido profundo esa experiencia singular, que nunca es del todo individual sino colectiva – el terror diseminado y la sistematicidad del delito contra una población que se construyó como objeto de la represión- para que nos movilicemos productivamente, si se me permite la expresión. Porque el terror del campo de concentración, esa violencia sexual sistemática, esos mecanismos de castigo y disciplinamiento para con las identidades, prácticas y experiencias disruptivas de las impuestas por la cultura hegemónica – articuladas en modos de vida fijos, géneros dicotómicos: varón- mujer, heterosexualidad obligatoria, percibidos socialmente como lo “normal”, lo “”civilizado”…pueden reaparecer y de hecho, asoman en la violencia contemporánea. En sus diversas formas, psíquica, física, simbólica…
Este legado de las sobrevivientes nos permite trabajar y trabajarnos en desmantelar toda la violencia latente de nuestro imaginario y de nuestras instituciones. Esas que imperceptiblemente reproducimos. Esas que aparecen en el tratamiento periodísitco, en fundamentos de sentencias judiciales, en las preguntas de médicxs, en el comentario aparentemente inofensivo de la charla casual.
Esos testimonios que nos comprometen a reflexionar/actuar nos aguzan – si nos damos el trabajo de revisarnos críticamente a cada paso- para reconocer la violencia simbólica, las pequeñas marcas que desde que somos chicxs vamos recibiendo. Nuestra subjetividad siempre está en formación. Entonces ante un feminicidio (al que no se lo llama por su nombre) de cuerpo catástrofe en la sección e policiales, poblada de estereotipos, indagando sobre la víctima, atropellando el derecho a la intimidad, banalizando abusos y prerrogativas de género, licuando responsabilidades institucionales, ya no podemos permanecer en la sorpresa o caer en un morbo que no cambia las causas de comportamientos que insisto, no son nunca meramente individuales.
Nuestro país ha sido mucho tiempo - y muchxs aún quieren que continúe siendo-, ese “país esponja que se chupa todo lo que pasó”, como canta León Gieco en Los Salieris de Charly. Durante décadas se convivió con genocidas y torturadores. Durante décadas ignoramos cuántos civiles, “gente bien” había participado y colaborado con el plan desaparecedor que parecía tarea exclusiva de los uniformados, la mano de obra. Convivimos con violadores y apropiadores de bebés.
Personajes que compiten para convertirse en representantes de la ciudadanía, que gustan de “mirar para adelante”, que acusaron y acusan a Madres y a Abuelas de “revanchismo”, han participado, no solo entonces sino en democracia, en el mantenimiento de personal de fuerzas de tareas en las polícías provinciales y otros estamentos. Han promovido a funcionarios del poder judicial que avalaron la tortura y la desaparición, que jamás dieron curso a un hábeas corpus, que informaban a quienes eran buscados por sus crímenes. En cárceles vip o en domicilios bien acolchaditos los viejos dinosaurios siguieron intimidando desde el trato diferencial recibido a una sociedad que todavía tiene mucho por saber y por asumir.
Por eso no está de más recordar a tipos como Oscar Aguad, quien fuera Ministro de Asuntos Institucionales de la gobernación cordobesa de Ramón Mestre en la década de la impunidad menemista. Gloria Di Rienzo testimonió en la Causa de La Perla una espantosa visita de los mismos torturadores, violadores y desaparecedores que padeció en el centro clandestino – la D 2- a media cuadra de la Cstedral de Córdoba, quienes con sorna le cantaban “somos los mismos”, cuando se metieron en su casa ilegalmente una tarde. Cara a cara enfrentó a Dómine, Nieto y al Tucán Yanicelli, nombrados por el actual Senador Aguad a quien otros testimonios vuelven a incriminar. En el juicio a Jorge Rafael Videla y a Luciano Benjamín Menéndez en 2010, el querellante Miguel Hugo Vaca Narvaja solicitó que se citara al senador nacional Oscar Aguad, pero en ese momento no se hizo lugar al pedido.
En el documental Lesa Humanidad Gloria dice que hablar de los tormentos y vejaciones padecidas, “fue un proceso, me lo permití recién en 2007 y fue parte de restituirme a mí misma; hablar es un gran paso, para que nunca más suceda”.
A continuación, y tomado del blog causa Córdoba, reproduzco parte del testimonio de Gloria Di Rienzo en la Causa La Perla, una de las más impresionantes y por ser la primera sobreviviente que le pidió al juez que todos los imputados se retiraran de la sala mientras estuviese declarando.
Fue salvajemente violada por la patota que se encarnizó con ella: “Fueron cuatro días, pero en mi mente, en mi cuerpo, el tiempo no terminaba de pasar. Me desnudaron, me picanearon las encías, los dientes, los genitales; y una mujer me retorcía los pezones... Le decían Graciela” (la torturadora Graciela “Cuca” Antón: la única mujer entre los represores en juicio, quien tiene por costumbre reírse casi todo el tiempo, de modo despectivo, mientras escucha los testimonios de las víctimas).
La golpearon entre varios hombres “a puñetazos simultáneos”, en un pasillo de la D2. “Como la picana hacía que mi cuerpo se arqueara, se cayó la venda. Ahí, no sé cómo, me senté y los miré. Uno por uno. Todavía hoy tengo esas caras como si fueran una foto. Nunca me las olvidé. Después empezaron a violarme todos... Como yo apretaba las piernas, me tiraron agua caliente para que las abriera... Hasta ahora tengo las marcas de las uñas de ellos por la fuerza que hice con los muslos para no abrirlos.”
Furiosos por su resistencia, la arrojaron y golpearon contra las baldosas de un patio interno. “Me arrastraron del pelo a otra habitación, y uno al que le decían el Tío (Carlos Alberto Vega, alias ‘Vergara’) introdujo su mano completa en mi vagina y me levantó en el aire... El dolor, el desgarro fue terrible.” El calvario continuó con “el submarino”: le sumergieron la cabeza en un tacho con agua hedionda. Fue entonces cuando tuvo lo que ella definió como una experiencia de muerte: “De pronto, ahí sumergida, ya no pude más. Comencé a ver montañas azules... Eran las sierras de Córdoba. Hermosas como son de tarde... Me estaba muriendo ahogada”. Y siguió: “¿Saben? Se sentía en paz... Pero cuando recuperé la conciencia estaba de nuevo ahí: boca abajo, en un charco de agua y sangre”.
Las heridas y lesiones que tenía le desencadenaron una infección generalizada. La llevaron de urgencia al Policlínico Policial. “Yo estaba segura de que me iban a matar, había decidido que hicieran lo que quisieran, pero conmigo no se iban a llevar a nadie.” Cuando el fiscal Facundo Trotta le preguntó por el trato recibido en el hospital, Di Rienzo memoró: “El médico se acercó, me revisó... Le dije que me habían violado. Y él me contestó: ‘No, no te violaron porque vos ya no eras virgen’”. Días después dejaron entrar a la madre de Gloria. Al dolor del cuerpo, se sumaron los de los tabúes de entonces. “‘Hija, ¿qué te han hecho?’. ‘Me violaron, mamá’.” Y la súplica: “Por favor, que no se entere tu padre...”.
Hacia el final de su testimonio, Gloria Di Rienzo estalló en una reacción inesperada: “¡Mire, señor juez, hay detalles que nunca, nunca, jamás voy a decir! ¡No los voy a describir porque han avasallado mi dignidad de una manera terrible! ¡Aquí, en esta sala están mis hijos, mi esposo, y no los voy a decir por nada del mundo!”. Mientras el juez, sorprendido, echaba su cuerpo para atrás en su sillón, Gloria se rehízo. “No es un capricho... Hay jurisprudencia internacional que me ampara.” Y la pregunta, la conmoción que quedó flotando en el espíritu –y la golpeada razón– de los presentes en la audiencia: ¿qué más?, ¿qué otros dolores?, ¿qué insoportables vejaciones padeció Gloria, si lo ya relatado alcanzaba cumbres intolerables?”
jueves, 25 de julio de 2013
León
El León era hijo de Augusto Ferrari, un artista italiano que había realizado unos frescos en un templo en Turín. Era ingeniero. Pero se dedicó al arte y al compromiso ético. Su obra abordó cuestiones ligadas a la política, al sexo y sobre todo, a la denuncia de la violencia e hipocresía de la religión católica.
Recordamos cómo una vez irritó el artista León Ferrari al actual papa, quien encabezó una cruzada contra una memorable exposición suya en 2004 en el Centro Cultural Recoleta. La llegué a ver antes de su precoz levantamiento, tras ataques de fanáticos adoctrinados. Impactaba sobre todo un Cristo sobre un bombardero estadounidense enviado a Vietnam (obra que había presentado para el Premio Di Tella de 1965 y había sido rechazada entonces), denominada “La Civilización Occidental y Cristiana”.
Bergoglio, amigo de las cartas malintenionadas, expresó entonces: "Hoy me dirijo a ustedes muy dolido por la blasfemia que es perpetrada en el CCR con motivo de una exposición plástica" y se manifestó apenado de que "este evento sea realizado en un Centro Cultural que se sostiene con el dinero que el pueblo cristiano y personas de buena voluntad aportan con sus impuestos". Era Ibarra el Jefe de Gobierno, claro, con el actual no hubiera sufrido tamaño disgusto. Bergoglio calificó de "blasfemia" y "burla a los valores religiosos y morales de los argentinos", a la muestra en la que piezas como el bombardero, o frascos con preservativos pintados con la imagen de Juan Pablo II entre otras, encendieron la furia santa…
El artista simplemente respondió con algo que aún debería ser repetido una y otra vez, por ejemplo a jueces y a incautxs que se alegran de tener un papa de procedencia nativa. Recordó a la iglesia por los "delitos que cometió en Argentina y en otras partes". La iglesia que había callado las desapariciones, ahora hablaba para censurar en democracia. Esa iglesia que invade ámbitos públicos y se mete con nuestras elecciones vitales, con nuestra libertad de pensar, con la política partidaria y no hace nunca un mea culpa por sus crímenes antes de que pasen al menos cuatro siglos…
El León en cambio, en 1976 había recopilado un grupo de noticias sobre la represión de la dictadura militar. Tuvo el coraje de publicarlas con el título de “Nosotros no sabíamos”. Esa frase terrible del tiempo en que surgían las pruebas de la tortura en los centros de detención de la dictadura. Esa frase que exculpaba a una sociedad que para el marco de entonces, el auge de la teoría de los dos demonios, había sido totalmente ajena al genocidio.
El León tuvo que exiliarse en San Pablo, Brasil, perseguido por la dictadura cívico militar desde 1976 hasta 1982 y tras la guerra de Malvinas volvió a Buenos Aires. Durante su estadía allí se enteró de la desaparición de su hijo Ariel, secuestrado por un grupo de tareas de la ESMA.
Del silencio de Bergolio tanto como de su elocuencia epistolar en tiempos de la dictadura sabemos bastante. Y el posterior, también, por ejemplo cuando aseguró que se enteró "durante los juicios" (de lesa humanidad) de la apropiación de hijxs de desaparecidxs.
Sin comentarios.
El León fue fundador del antirreligioso Club de impíos, herejes, apóstatas, blasfemos, ateos, paganos, agnósticos e infieles (CIHABAPAI) que una nochebuena allá por 1997 envió una misiva al papa Juan Pablo II a su domicilio del Vaticano. EL CIHABAPAI escribía: “Se acerca el fin del milenio. Se acerca, posiblemente, el Apocalipsis y el Juicio Final. Si es cierto que son pocos los que se salvan, como advierte el Evangelio, se acerca para la mayor parte de la humanidad el comienzo de un infierno inacabable. Para evitarlo basta volver a la justicia que Dios Padre dictó en el Génesis. (...) La justicia del Hijo contradice y viola la del Padre. La existencia del Paraíso no justifica la del Infierno: la bondad de los pocos salvados no les permitirá ser felices sabiendo eternamente que novias o hermanas o madres o amigos y también desconocidos y enemigos (prójimo que Jesús nos ordena amar y perdonar) sufren en tierras de Satanás. Le solicitamos entonces volver al Pentateuco y tramitar la anulación del Juicio Final y de la inmortalidad. Lo saludamos atentamente”. Como no obtuvo respuesta, la carta fue vuelta a remitir en las vísperas del año 2000, acompañada por la firma de 150 personas.
Expuso "Infiernos e idolatrías contra las torturas humanas y divinas", en el Instituto de Cooperación Iberoamericana. De nuevo la polémica con la iglesia y los grupos católicos. La muestra apeló al impacto visual, pero por sobre todo, como lo señaló el crítico Claudio Zeiger, “a la belleza con ideas contra la “pasión por la crueldad”: esa que la religión cristiana cultivó a lo largo de los siglos “para hacer que la fe terminara siendo una cuestión de temor al castigo”.
“Occidente está lleno de mártires que fueron torturados”, señalaba el artista: “pero al mismo tiempo, desde el Antiguo al Nuevo Testamento, se exaltó y justificó la crueldad del castigo con la amenaza del Apocalipsis y del Infierno. Por eso digo que esta muestra es un alegato contra la tortura,divina o humana”.
El León expuso una paloma en vivo que, dentro de una jaula, estaba posada sobre distintas imágenes del Juicio Final, para cagarse lisa y llanamente en esas representaciones del castigo eterno para los hombres y mujeres que desvían el camino. Decía : “No quiero que todo esto quede como una piolada de mi parte, una manera de buscar efectos, porque hace treinta años que trabajo sobre la religión y su relación con la violencia”, advertía el artista y autor además de numerosos ensayos que se convirtieron en ponencias de congresos internacionales: Conquista y religión, Jesús y el antisemitismo cristiano, Arte y poder, Sexo y violencia en la iconografía cristiana.
Era celebrado y admirado este León. Por ejemplo, fue beneficiado con la beca Guggenheim en 1995. Recibió en Argentina el premio Konex de Platino en la disciplina Arte Conceptual 2002-2006 y el Konex de Brillante, al artista más destacado de la década en Argentina,((2012) tras haber recibido antes dos Diplomas al Mérito Konex en 1992 y en 2002. Expuso en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), el Reina Sofía de Madrid y el de Arte Moderno de Sao Paulo, entre otros.
En 2002 el León inventó las “Electronicartes”, imágenes sobre la actualidad argentina e internacional que enviaba por correo electrónico.
El León fue galardonado con otro, el León de Oro en la Bienal de Arte de Venecia, y en 2010, distinguido con el Premio al Mejor Artista Internacional vivo por el conjunto de obras presentadas en la feria de arte contemporáneo de Madrid ARCO. Ese mismo año participó con una instalación en el Bicentenario en la cual denunciaba nuevamente el silencio y complicidad eclesiástica con la dictadura.
Al cumplirse 35 años del secuestro, asesinato y desaparición de Rodolfo Walsh, el Espacio de la Memoria inauguró la instalación artística "Carta Abierta a la Junta Militar”, a partir de una idea suya. Montada en el “Bosque de Eucaliptos”, frente al Casino de Oficiales de la ex ESMA, la obra consistió en una instalación de catorce paneles de vidrio con la transcripción completa de la Carta Abierta de Walsh. Y este año, para el nuevo aniversario del golpe, se inauguró en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti el “Taller Ferrari” con más de 500 piezas realizadas con diversos objetos, soportes, materiales y herramientas, así como obras emblemáticas y otras menos conocidas.
León bravo y de hermoso legado, el que nos ha dejado. Elocuente y preciso, decía en 2008 a una agencia de noticias: "La religión tiene una influencia muy grande en nuestra cultura, una influencia nefasta. La religión es de una intolerancia extrema, que se transmite a toda nuestra cultura, sin olvidarse que los exterminios tienen un origen religioso”.
Recordamos cómo una vez irritó el artista León Ferrari al actual papa, quien encabezó una cruzada contra una memorable exposición suya en 2004 en el Centro Cultural Recoleta. La llegué a ver antes de su precoz levantamiento, tras ataques de fanáticos adoctrinados. Impactaba sobre todo un Cristo sobre un bombardero estadounidense enviado a Vietnam (obra que había presentado para el Premio Di Tella de 1965 y había sido rechazada entonces), denominada “La Civilización Occidental y Cristiana”.
Bergoglio, amigo de las cartas malintenionadas, expresó entonces: "Hoy me dirijo a ustedes muy dolido por la blasfemia que es perpetrada en el CCR con motivo de una exposición plástica" y se manifestó apenado de que "este evento sea realizado en un Centro Cultural que se sostiene con el dinero que el pueblo cristiano y personas de buena voluntad aportan con sus impuestos". Era Ibarra el Jefe de Gobierno, claro, con el actual no hubiera sufrido tamaño disgusto. Bergoglio calificó de "blasfemia" y "burla a los valores religiosos y morales de los argentinos", a la muestra en la que piezas como el bombardero, o frascos con preservativos pintados con la imagen de Juan Pablo II entre otras, encendieron la furia santa…
El artista simplemente respondió con algo que aún debería ser repetido una y otra vez, por ejemplo a jueces y a incautxs que se alegran de tener un papa de procedencia nativa. Recordó a la iglesia por los "delitos que cometió en Argentina y en otras partes". La iglesia que había callado las desapariciones, ahora hablaba para censurar en democracia. Esa iglesia que invade ámbitos públicos y se mete con nuestras elecciones vitales, con nuestra libertad de pensar, con la política partidaria y no hace nunca un mea culpa por sus crímenes antes de que pasen al menos cuatro siglos…
El León en cambio, en 1976 había recopilado un grupo de noticias sobre la represión de la dictadura militar. Tuvo el coraje de publicarlas con el título de “Nosotros no sabíamos”. Esa frase terrible del tiempo en que surgían las pruebas de la tortura en los centros de detención de la dictadura. Esa frase que exculpaba a una sociedad que para el marco de entonces, el auge de la teoría de los dos demonios, había sido totalmente ajena al genocidio.
El León tuvo que exiliarse en San Pablo, Brasil, perseguido por la dictadura cívico militar desde 1976 hasta 1982 y tras la guerra de Malvinas volvió a Buenos Aires. Durante su estadía allí se enteró de la desaparición de su hijo Ariel, secuestrado por un grupo de tareas de la ESMA.
Del silencio de Bergolio tanto como de su elocuencia epistolar en tiempos de la dictadura sabemos bastante. Y el posterior, también, por ejemplo cuando aseguró que se enteró "durante los juicios" (de lesa humanidad) de la apropiación de hijxs de desaparecidxs.
Sin comentarios.
El León fue fundador del antirreligioso Club de impíos, herejes, apóstatas, blasfemos, ateos, paganos, agnósticos e infieles (CIHABAPAI) que una nochebuena allá por 1997 envió una misiva al papa Juan Pablo II a su domicilio del Vaticano. EL CIHABAPAI escribía: “Se acerca el fin del milenio. Se acerca, posiblemente, el Apocalipsis y el Juicio Final. Si es cierto que son pocos los que se salvan, como advierte el Evangelio, se acerca para la mayor parte de la humanidad el comienzo de un infierno inacabable. Para evitarlo basta volver a la justicia que Dios Padre dictó en el Génesis. (...) La justicia del Hijo contradice y viola la del Padre. La existencia del Paraíso no justifica la del Infierno: la bondad de los pocos salvados no les permitirá ser felices sabiendo eternamente que novias o hermanas o madres o amigos y también desconocidos y enemigos (prójimo que Jesús nos ordena amar y perdonar) sufren en tierras de Satanás. Le solicitamos entonces volver al Pentateuco y tramitar la anulación del Juicio Final y de la inmortalidad. Lo saludamos atentamente”. Como no obtuvo respuesta, la carta fue vuelta a remitir en las vísperas del año 2000, acompañada por la firma de 150 personas.
Expuso "Infiernos e idolatrías contra las torturas humanas y divinas", en el Instituto de Cooperación Iberoamericana. De nuevo la polémica con la iglesia y los grupos católicos. La muestra apeló al impacto visual, pero por sobre todo, como lo señaló el crítico Claudio Zeiger, “a la belleza con ideas contra la “pasión por la crueldad”: esa que la religión cristiana cultivó a lo largo de los siglos “para hacer que la fe terminara siendo una cuestión de temor al castigo”.
“Occidente está lleno de mártires que fueron torturados”, señalaba el artista: “pero al mismo tiempo, desde el Antiguo al Nuevo Testamento, se exaltó y justificó la crueldad del castigo con la amenaza del Apocalipsis y del Infierno. Por eso digo que esta muestra es un alegato contra la tortura,divina o humana”.
El León expuso una paloma en vivo que, dentro de una jaula, estaba posada sobre distintas imágenes del Juicio Final, para cagarse lisa y llanamente en esas representaciones del castigo eterno para los hombres y mujeres que desvían el camino. Decía : “No quiero que todo esto quede como una piolada de mi parte, una manera de buscar efectos, porque hace treinta años que trabajo sobre la religión y su relación con la violencia”, advertía el artista y autor además de numerosos ensayos que se convirtieron en ponencias de congresos internacionales: Conquista y religión, Jesús y el antisemitismo cristiano, Arte y poder, Sexo y violencia en la iconografía cristiana.
Era celebrado y admirado este León. Por ejemplo, fue beneficiado con la beca Guggenheim en 1995. Recibió en Argentina el premio Konex de Platino en la disciplina Arte Conceptual 2002-2006 y el Konex de Brillante, al artista más destacado de la década en Argentina,((2012) tras haber recibido antes dos Diplomas al Mérito Konex en 1992 y en 2002. Expuso en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), el Reina Sofía de Madrid y el de Arte Moderno de Sao Paulo, entre otros.
En 2002 el León inventó las “Electronicartes”, imágenes sobre la actualidad argentina e internacional que enviaba por correo electrónico.
El León fue galardonado con otro, el León de Oro en la Bienal de Arte de Venecia, y en 2010, distinguido con el Premio al Mejor Artista Internacional vivo por el conjunto de obras presentadas en la feria de arte contemporáneo de Madrid ARCO. Ese mismo año participó con una instalación en el Bicentenario en la cual denunciaba nuevamente el silencio y complicidad eclesiástica con la dictadura.
Al cumplirse 35 años del secuestro, asesinato y desaparición de Rodolfo Walsh, el Espacio de la Memoria inauguró la instalación artística "Carta Abierta a la Junta Militar”, a partir de una idea suya. Montada en el “Bosque de Eucaliptos”, frente al Casino de Oficiales de la ex ESMA, la obra consistió en una instalación de catorce paneles de vidrio con la transcripción completa de la Carta Abierta de Walsh. Y este año, para el nuevo aniversario del golpe, se inauguró en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti el “Taller Ferrari” con más de 500 piezas realizadas con diversos objetos, soportes, materiales y herramientas, así como obras emblemáticas y otras menos conocidas.
León bravo y de hermoso legado, el que nos ha dejado. Elocuente y preciso, decía en 2008 a una agencia de noticias: "La religión tiene una influencia muy grande en nuestra cultura, una influencia nefasta. La religión es de una intolerancia extrema, que se transmite a toda nuestra cultura, sin olvidarse que los exterminios tienen un origen religioso”.
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