jueves, 21 de septiembre de 2017

La pregunta sobre el aborto



La pregunta que durante la entrevista en AM 750 esta mañana le hizo Cynthia García a Cristina Fernández de Kirchner, habla de su profesionalismo y de un compromiso con esta deuda para con las mujeres que representa la despenalización y legalización del aborto en Argentina. 
Como conductor del programa al cual la candidata a Senadora daba tan importante y deseada entrevista, Víctor Hugo Morales abrió el juego a otrxs colegas con una generosidad poco habitual. Entonces, entre las pocas preguntas posibles de hacer, elegir entonces preguntarle a Cristina sobre el aborto, evidencia la importancia del tema y el compromiso con esa causa de “la” García.

El tema del aborto que ha sido y sigue siendo una demanda candente para feministas y no feministas desde hace décadas, fue siempre motivo de reproche para con la ex Presidenta y las militantes kirchneristas que impulsábamos no solamente un debate para obtener la ley en el Congreso, sino el debate interno dentro de organizaciones en las cuales el tema era sistemáticamente obturado o donde suscitaba respuestas de empatía pero no las jugadas y necesarias, bajo el pretexto de que “Cristina no lo quiere”.

Si hubiera sido por la voluntad expresa de CFK, diputadas y diputados, dirigentes y hasta ministros que acompañaron con sus firmas los proyectos que se presentaron en el parlamento, no lo hubieran defendido, inclusive cuando se trataba de años electorales – donde temas “piantavotos” suelen ser despachados rápidamente, eludidos o pasados para otro momento- y no hubieran estado presentes en marchas y en las carpas de la Campaña Nacional por el Aborto Legal Seguro y Gratuito con su pañuelo verde, como lxs Diputdxs Nacionales Araceli Ferreyra, Carlos Raimundi, Adela Segarra, Horacio Pietragalla, por decir sólo algunos nombres.
Como precandidato a presidente en su momento, y actualmente a Senador acompañando la fórmula de Unidad Ciudadana, Jorge Taiana ha expresado públicamente la necesidad de dar el debate en el recinto, entre pañuelos verdes. 
Conviene hacer algunas precisiones.
En 2014, el quinto intento de proyecto de ley en llegó a discusión en la Comisión de Legislación Penal. La entonces Diputada Nacional Patricia Bullrich se valió de un tecnicismo para alegar que no había quórum para emitir dictamen. La misma que anteriormente había presentado un proyecto a favor del IVE junto a Graciela Fernández Meijide, en 2014 y como Presidenta de la Comisión de Legislación Penal, hizo gala de una bajeza repudiable. El día previsto llamó a la reunión de comisión en dos tandas, una a las 15 horas para tratar otro tema en una sala, y la otra a las 17.30 para discutir el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, en otro salón. Para la primera convocatoria no hubo quórum y Bullrich entonces sostuvo que tampoco lo tuvo la reunión en la que 30 oradires durante casi cuatro horas, discutieron  la propuesta.  Esto sucedió con esa demanda que había ingresado otra vez en el Congreso porque la sociedad acompañaba, diputadxs de distintos bloques acompañaban, la calle, acompañaba. La maniobra de una diputada del partido ahora gobernante -que ha hecho costumbre estas trampas como por ejemplo en el Consejo de la Magistratura-, impidió el dictamen del proyecto que se hace eco de la demanda de una solución no sacrificial - como es penalizar el aborto-, a la situación de miles de mujeres. 

La vulnerabilidad de las más desprotegidas, que mueren por abortar en condiciones espantosas, lo hace una prioridad de salud pública. Es un derecho y es constitucional, como han argumentado desde Nelly Minyersky hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, uno de cuyos fallos sienta precedente, por cierto. (1) Carmen Argibay, ex jueza de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, sostenía que "Lo que nadie dice cuando están en guerra con el asunto de la despenalización del aborto es que se trata de los derechos de la mujer. Todos hablan del derecho del niño por nacer, que en realidad no es un niño sino un embrión, hablemos con propiedad del nasciturus, todos hablan del derecho del niño que está indefenso, ¿y el derecho de la mujer?, también ella tiene derecho a la vida, pero nadie se acuerda del derecho de la mujer. Hay un conflicto entre dos bienes jurídicos que, en abstracto, son del mismo valor. Yo sostengo que el derecho de la madre tiene preponderancia porque ya nació, ya tiene vida y puede tener un proyecto de vida, que el otro no puede, si ni siquiera tiene vida independiente. Por eso el valor vida no es igual en este conflicto, el Estado tiene que tratar de resolver este problema de intereses de la forma menos lesiva para la mujer y para el nasciturus".


Volviendo a la idea de que la opinión de CFK pueda ser determinante en el tratamiento o no del aborto, es poco creíble que así sea. 
Reconoce su postura desde una experiencia personal pero también, que puede variar, como lo ha hecho con otras demandas feministas en los últimos años, cosa que también admite, gracias a Florencia, su hija, y a la masividad de la demanda militante feminista en las calles.
Considero que lo que sí ha sido conveniente es apelar a “la decisión” de CFK y “bajarla” en muchos espacios patriarcales para conveniencias patriarcales. Y que tal vez, la falta de energía en plantear dentro de la identidad política kirchnerista, las demandas feministas como consustanciadas plenamente con el ideario de justicia social, ha contribuido a esta imagen de que “no se aprueba porque CFK no quiere”.

Despenalizar y legalizar el aborto tiene que ver con la reparación de una injusticia social profundamente naturalizada. 

CFK está marcada por una experiencia personal y lo dice. No cierra la puerta a la recepción social de este debate, y lo que sucedería en el Congreso con el debate. Sostiene que ella cree que no lo está. Pero que puede equivocarse. Y no se equivoca CFK en que está equivocada. Lo está al pensar que no avanzaría por cuestiones como la que la motivan a ella en su posición.  El tema del aborto es, como tantas demandas justas, utilizado como criterio alrededor del cual se reafirman identidades, más progresistas o menos, en muchos casos para enfrentarse al kirchnerismo o para negar todo lo que en materia de conquistas y derechos supuso ese período.

El aborto es un tema que se presta a ser supeditado a negociaciones y que importa muchísimo cuando de relaciones de poder territoriales se trata. Cuando una vez escuché decir a la Dra. Rosemberg – gran referente de la Campaña-  que había que dejar libertad de conciencia al Senado para tratar el tema, fue realmente sorprendente. Planteaba la lealtad a la posición personal de CFK como si fuera más determinante que una llamada admonitoria de los obispos conservadores o los intereses desde culturas partidocráticas de distritos donde aún sostienen que tiene haber enseñanza religiosa en las escuelas. Culturas partidocráticas diversas por supuesto, mucho más influyentes en el Senado donde la representación de cada miembro responde al mapa de poder provincial. 

La sinceridad de la respuesta de CFK a esa pregunta habla, además de una puerta abierta, no de una cerrazón definitiva de parte de la ex mandataria, que responde desde una posición de contienda clave con la gestión antiderechos  macrista, a la cual critican poco muchas feministas que alaban y protegen por ejemplo, la gestión del Consejo Nacional de las Mujeres - ahora devenido en ¿Instituto?-  como si la situación social de las mujeres, las que mueren al no tener garantizado el derecho a la salud, pero además pierden su trabajo, no pueden alimentar a sus hijos, no cuentan con las políticas públicas para sostener una vida fuera del círculo de violencias, no empeorara cada día.

L:as repercusiones de la entrevista que dio Cristina son intensas, y viene bien el debate. Sin lugar a dudas, la pregunta de Cinthia García tiene ese valor, de instalar el tema. Pero aprendamos, quienes luchamos por el aborto como causa justa, a plantear nuestra necesidad del debate en la calle y en el Congreso, en los medios y en la esquina, las católicas en la Iglesia contra su patriarcado particular, las peronistas contra el suyo, y así todas las pertenencias ideológicas, que la enemiga no es CFK que está cada vez más feminista sin serlo ni haberlo sido cuando hizo tanto en términos de justicia social de género. Hizo mucho más que muchos de aquellos que la atacan por supuestamente, “impedir la legalización del aborto”.





(1) Desde hace 20 años la Corte Interamericana señaló la diferencia entre el embrión y las personas humanas corpóreas (el caso Baby Boy) y se creó jurisprudencia. Nelly Minyersky explicó al respecto en el Congreso:

"Al internarnos en el derecho que no es ni el Código Civil ni el Código Penal, sino que son los tratados de ddhh que deben ser interpretados y que obligan a los estados a adaptar su legislación interna para seguir los principios a los que ese estado ha adherido, tenemos un marco jurídico distinto." Localmente contamos  con el fallo del caso F.A.L. "donde la Corte Suprema de Justicia cita el caso Baby Boy y deja abierta una puerta."

La Resolución aludida es la 23/81, Caso 2141 Estados Unidos de América,con motivo de la denuncia formulada en el año 1977 contra los Estados Unidos de América y el Estado de Massachusetts, por violación al derecho a la vida a raíz de una sentencia dictada por la Corte Suprema de EEUU que absolviera al médico que, con consentimiento de la madre, practicara el aborto, y que impidiera la vida de ‘Baby Boy’. En la resolución,al realizar la Comisión un pormenorizado estudio de los trabajos preparatorios tanto del art. 1 de la Declaración Americana y del Pacto de San José en relación con el derecho a la vida y de la inserción de las palabras ‘en general’ en el art. 4.1 de este último, se señaló que dicha expresión tuvo por objeto permitir la subsistencia –por no incompatibilidad– de la preexistencia de aquellas legislaciones nacionales que no son restrictivas de abortos en especiales situaciones. Por ejemplo, cuando sea necesario para salvar la vida de la madre o, para interrumpir la gravidez de una víctima de estupro (como el art. 86 de nuestro Código Penal). Hay, por eso un antecedente de la distinción entre la protección en general y la protección debida a las mujeres.

"Tenemos otro aval muy fuerte que es el caso Artavia Murillo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos", donde se dice que "respecto a cuándo comienza la vida, es un tema que está en discusión: hay distintas posiciones y entonces, adherir a una posición entre varias sería adherir a una creencia particular que obligaría a todos. Por eso no se pronuncia acerca de cuándo comienza la vida." Precisamente, en reiteradas oportunidades se dice que ninguno de los tratados, ni los artículos, ni siquiera el famoso artículo 4to. de la Convención donde se dice que se es persona desde la concepción en general, pueden ser interpretado como una equiparación."

En el caso Artavilla Murillo, que ha sido comentado en este blog a propósito de una jornada realizada en el Congreso Nacional el año pasado, el articulado de la Declaración es analizado para resaltar la diferencia entre embrión y el ser humano. "Como Velez Sarsfield - autor de nuestro Código Civil- ya afirmaba, el nasciturus (el que) va a nacer) no tiene vida fuera del cuerpo de la mujer." Ver Calando la Piedra http://www.calandolapiedra.com/2014/04/un-proyecto-constitucional.html