miércoles, 16 de agosto de 2017

TramPASO

No era una exageración el cantito de la dictadura nomás, qué va, tras la grosera manipulación de la información y ahora con pruebas, de resultados electorales que dan la victoria a Cristina y a candidaturas de Unidad Ciudadana.
Celebrar comicios no implica necesariamente que el juego legítimo para la elección de representantes se produzca. Puede ser tan sólo un espectáculo.
Claro que hay que tener cuidado cuando usamos conceptos tan fuertes como dictadura. La última padecida por Argentina, que se cobró miles de desaparecidxs,asesinados, secuestradxs, torturadxs, enterradxs como NN o arrojadxs al mar, que robaron identidades, que saquearon y endeudaron el país, censurando opositores, clausurando el Congreso, interviniendo los sindicatos y con toda la presencia explícita de las fuerzas armadas y de seguridad, constituye un acontecimiento singular.
También cabe destacar la colaboración de medios de prensa y televisión adictas, socios, propagandistas, que conservaron poder de fuego para presionar a todos los mandatarios tras el retorno a la democracia en 1983.
Mauricio Macri fue elegido hace poco más de año y medio, representando al sector oligárquico más ferozmente opuesto al kirchnerismo y de la mano de la más tremenda campaña de difamación, desgaste y manipulación de opinión pública desde el imbatible poder que otorga la concentración mediática que eludió la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de modo flagrante, con amparos de jueces de primera instancia y la condescendencia de la Corte Suprema.
A un año y medio de gestión, se persigue a opositores, el Partido Judicial intenta a como de lugar y sin pruebas - les basta con las operaciones mediáticas- encarcelar a CFK, a todo kirchnerista que no se haya pasado de bando para votarles en el Congreso el pago a los fondos buitres o no haya salido a defenestrar a la tirana. Desde cierto peronismo pejotista, han armado colectoras con el objetivo de restar fuerza a la Unidad Ciudadana que volvió a participar en elecciones demostrando el liderazgo de quien querían dar por muerta...politicamente hablando.

A un año y medio de gestión y en momentos en que se expresa la voluntad popular ante las medidas que son saquean, nos endeudan por generaciones, nos atropellan derechos adquiridos -desde el de comer por los precios de los alimentos, las pensiones, hasta las medidas en educación, salud, y represión cotidiana en las calles-, sin que se haya alterado el blindaje mediático que fabula los robos del kirchnerismo pero no dice una palabra de los Panamá Papers, la manipulación de los votos que se ha producido no deja margen de dudas. Si la legitimidad del poder viene de los votos, de la limpieza del comicio, del mínimo respeto por las reglas de juego, si el juez con competencia electoral es amigo del Presidente (otro más) en reemplazo de la histórica Servini de Cubría que abandonó el cargo denunciando presiones que nunca había vivido, entonces, ¿lo es? ¿es una dictadura de baja intensidad? ¿una democracia devaluada?

Tenemos al menos que preguntarnos hasta qué punto el aspecto más potente, el ideológico cultural de este neoliberalismo actual, que provoca desazón cuando víctimas directas sostienen al victimario dejando de lado toda consideración de la confrontación clara de dos modelos de país, puede contrarrestarse. Qué se hace con la indolencia ante presos políticos, desaparecidos, y las trampas en las PASO. La indiferencia aquella del "no te metás" convertida en el festejo ante la "mano dura" contra quienes se manifiestan en las calles. Policías armados y sacados, que hoy se llevan un niño o un inmigrante o a un pibe por portación de cara o a una empleada cesanteada sentada en una plaza, manifestando pacíficamente contra la miseria inflingida. Y que mañana, como pasó ya en nuestra sociedad, pueden cesantearlxs, arruinarlxs, molerlxs a palxs o secuestrarlxs a lxs que "algo habrán hecho"/"se robaron todo". Santiago Maldonado estará de paseo...
Después de 577 días secuestrada, y ante la resolución de la CIDH, Milagro Sala será enviada con prisión domiciliaria a una casa destruida, sin luz ni agua, saña semejante a la de la destrucción de la obra social de la Tupac.
Habrá que ver cómo se resuelve, si no hay discusión política, si se la elude y se la suplanta por una negación suicida, la resolución de los conflictos. Cómo podremos sostener la democracia como esa forma de lidiar con los antagonismos sin que implique la supresión del otro.