sábado, 3 de diciembre de 2016

El Conti no se achica: festival en defensa del espacio

Todo tipo de provocaciones, desde la asunción de Macri el pasado 9 de diciembre, han jalonado esta gestión decidida a banalizar y arrasar con las conquistas y derechos que caracterizaron la gestión kirchnerista. Desde la entrada del entonces Presidente de la Nación Néstor Kirchner a la ex ESMA y la reconversión del espacio donde funcionara el emblemático centro clandestino de detención dependiente de la Armada durante el terrorismo de Estado, la política de derechos humanos desde el Estado fue la respuesta justa al reclamo de organismos que resistieron la etapa de impunidad desde la obediencia debida, el punto final y los indultos.
Las marchas del 24 de marzo de los años vergonzantes para una nación que se decía democrática y que había probado en el Juicio a las Juntas el accionar criminal de la dictadura cívico militar - y clerical, como recuerda la Madre de Plaza de Mayo Taty Almeida siempre- eran la expresión de resistencia popular que vinculaba la intención de desmemoria y la letanía de reconciliación - imposible sin justicia ni verdad ni memoria- con la entrega del país, de sus recursos, de un futuro viable para sus habitantes por parte de sucesivos gobiernos.

El del 24 no es un feriado más que puedan mover del calendario de feriados, este pasado 24 con el Presidente de EEUU de visita en el Parque de la Memoria, la plaza se llenó como nunca a conmemorar 40 años del golpe pero también para reclamar "parar la mano"con la política de despidos, hambre, desempleo, entrega de soberanía, persecución y aprietes, beneficios a genocidas condenados, violencia institucional, de género, simbólica, contra el endeudamiento más grave desde los tiempos de esos dictadores asesinos con quienes se beneficiaron los Macri, los Blaquier, las familias de la Sociedad Rural de1976 pero de 1879 ( al de la primera campaña genocida del supuesto desierto que le gusta tanto al Ministro de Educación Bullrich, por cierto).

Cuando Néstor Kirchner recuperó el predio de la ESMA para transformarla en Espacio de Memoria y Derechos Humanos, cuando por fin se derogaron las leyes del perdón, cuando descolgó los cuadros en el Colegio Militar de los genocidas, se abrió una etapa bisagra para la sociedad. No solamente se pudieron llevar a cabo los juicios de lesa humanidad, sino que además, se trabajó a nivel cultural y educativo en la reposición de la complejidad de esos efectos del terrorismo de Estado a largo plazo en el tejido social, y se debatió la conexión entre la dependencia económica, geopolítica, energética, cultural y las atrocidades que intentaron disciplinar a un pueblo, "no te metas", "algo habrán hecho"...
Durante ese período, la reconstrucción de la militancia revolucionaria y social, las condiciones que enfrentaron quienes desde el golpe del 55 - que bombardeó civiles en la Plaza de Mayo- al menos o desde más atrás, no podían ejercer un derecho a ser representadxs en las urnas - como toda democracia liberal, blanca y pura de las europas lo hacía-, donde la violencia estatal contra cualquier resistencia, huelga, proyecto colectivo tolerada y como telón de fondo permanente no cesaba, le dieron un significado nuevo a la historia previa a 1976 y el plan de exterminio.


Los derechos, la conmemoración del 24 de marzo, la cárcel común a los condenados en la justicia por delitos de lesa humanidad, las baldosas, los lugares de memoria, la restitución de la identidad de lxs niñxs apropiadxs por los genocidas, la celebración de la militancia, y la política, sí, la política como herramienta de transformación, todo eso echó raíces. Y no es una cuestión de un gobierno, una gestión, ni un partido. Es la conquista y reposición de lo que una y otra vez se pretende borrar - sin éxito- porque lo ocurrido durante el terrorismo de Estado es un antes y un después para nuestra sociedad. Desde la conmemoración, la consecución de la justicia posible, la memoria, la elaboración de los sentidos alrededor de nuestro pasado reciente es que caminamos y decidimos ahora, que construimos el presente ahora, que nos defendemos ahora. Así es que, ante las provocaciones, ante la desidia y la siniestra repetición de aprietes, ataques, desfinanciamientos, nombramientos perversos, intentos de criminalización de la Madre que sigue al frente - enérgica cmo siempre- se responde decididamente. En la calle. Con las banderas e ideales de lxs desaparecidxs, con los escraches que HIJOS inventaron cuando no había juicios y un sobreviviente podía cruzarse con su torturador en el colectivo.

No se puede confundir a quien lleva las marcas, y todxs llevamos las marcas - en mayor o menor medida- del daño profundo que el imperio del odio hizo a esta sociedad. Algo de eso reaparece, y se desboca, cuando se promueve el discursito criminal de la teoría de los dos demonios. Pero hay anticuerpos, producto de lo vivido en estos años en los que tuvimos memoria, verdad y justicia con un proyecto de país.
Por eso, lo que está en juego cuando juegan con la memoria y con los derechos es mucho más que la adhesión a una gestión determinada, sin la cual no hubiera sido posible ampliar y reconfigurar la democracia para nosotrxs que crecimos en dictadura o quienes no habían conocido un respeto por los derechos humanos garantizados desde el Estado.

Lo que está en juego es patrimonio de todxs, como ese piso que tienen lxs pibxs que llenan las plazas los 24 con los pañuelos, y los colectivos de toda índole, entre las caras de lxs desaparecidxs desaparecidxs que están, ¡y cómo están! Mucho más arraigada esa experiencia de democracia plena  - la que se tiene con memoria, justicia, libertad, derecho a expresarse, a hacer una huelga, a protestar y a resistir- se presenta quizás para quienes nacieron hace veinte años y se acostumbraron a que la censura es una violencia brutal incomprensible, porque no vivieron el control y monopolio de la opinión. Algo que pueden contarle abuelxs, madres, tíxs, padres que alguna vez tuvieron que poner Radio Colonia para que la voz de Ariel Delgado contara lo que pasaba del otro lado del río.
Vivimos un contexto de persecución, amenazas, censura, secuestro de militantes y de una Diputada al Parlasur en Jujuy, Milagro Sala, por cuya libertad inmediata reclaman no solamente en Argentina sino los organismos internacionales más importantes como la ONU.

Hoy se realiza un festival en defensa del Centro Cultural Haroldo Conti, que registró durante todo el año el ataque de la gestión macrista. El desfinanciamiento para secarlo de a poco, como metodología.
En el presupuesto para 2016  se estimaba que precisaba 25 millones de pesos para funcionar. El Secretario de Derechos Humanos de la gestión macrista Claudio Avruj dice que alcanza con 7 millones, pero lxs trabajadores denuncian que no hay dinero para fletes ni para honorarios de artistas, ni para un botiquín de primeros auxilios.

Las actividades no se suspendieron pese a las dificultades porque se milita y se defiende este sitio emblemático en el cual, por ejemplo, se realizan múltiples actividades artísticas, culturales y donde investigadorxs de todo el mundo convergen en los Seminarios de Políticas de la Memoria. En el de este año en el que participé, se notó el ajuste en los elementos, pero no decayó el entusiasmo ni la energía ni el compromiso, al contrario, con una jornada de paro de trabajadorxs en el medio de la programación, la actividad fue intensa. Y la intentona de volver a banalizar el genocidio o restituir la teoría de los dos demonios fue parte central de los debates con investigadorxs de otros países, algunos que no han siquiera podido elaborar ni juzgar sus pasados dictatoriales, pero no abandonan las luchas, muchxs, muy jóvenes, desde Chile, Brasil hasta Serbia.

Las actividades en el Conti  siguieron todo el año y en este contexto hostil se desarrolló la campaña “El Conti no se achica” para visibilizar el conflicto. El festival de hoy es contra la “precarización” de artistas que trabajan en el Conti en medio de una perversa maniobra de la gestión actual del Centro Cultural. Ana González, delegada de ATE, dijo a Página/12 que mientras el espacio que depende del Estado debería tener fondos para funcionar, tras los espectáculos, se pasa la gorra : “Sostuvimos la programación todo el año porque sentíamos un deber ético. Pero sobre la base de la precarización".
Gonzalez también manifestó que del presupuesto no ejecutaron un solo peso : "En la página dice que las actividades son gratuitas: se disfraza como gestión del Estado la solidaridad de artistas que, comprometidos con las políticas de memoria y derechos humanos, aceptan precarizar su trabajo”.
No era imprevisible el manejo dado el antecedente de los años de gestión macrista del gobierno de la Ciudsd y el cierre de centros culturales barriales : “Este espacio conjuga dos cuestiones. Es un centro cultural. Ya sabemos lo que el macrismo hizo en la ciudad con ellos. A la vez, es un espacio de memoria y reflexión. Y estamos viviendo un retroceso en las políticas de memoria, verdad y justicia (...) Avruj salió a decir que teníamos tantos millones y nosotros les decimos a los artistas que no tenemos plata. Nos coloca en un lugar de extrema incomodidad. Esto es lo que queremos denunciar”

Esta tarde desde las 16 hs. es la cita, en el que se presentarán sin cobrar absolutamente nada, varios artistas, como Liliana Herrero, Bruno Arias, Fernando Noy, Cumbia Hasta el Lunes, Los Haroldos, Los Villurqueros, distintos elencos del Conti, el Grupo de Arte Callejero, Onaire (Colectivo Gráfico), Leandro Gabilondo y Marie Gouiric, Vicky G., Cristina Banegas.

Liliana Herrero en la acto de colocación de mosaicos y baldosas detenidxs desaparecidxs de la FFYL UBA
Como cierre, las palabras de Liliana: “Es una obligación personal. Lo necesito. Voy a participar de todos los actos que se hagan en predios destinados a la memoria y los organismos de derechos humanos. Este es un gobierno que cuestiona en términos cuantitativos la dictadura y la desaparición de las personas, como si fuera un problema de cantidad. Son unos sinvergüenzas”.
Y advierte : “Hay que estar atentos y presentes. El abandono de estos lugares es el resultado de una política clarísima de despreocupación de la historia argentina. No hay que bajar los brazos. Hay que dar batalla a estas políticas nefastas”