viernes, 16 de diciembre de 2016

Defendamos Nuestra Escuela



El Ministerio de Educación y Deportes de La Nación ha resuelto despedir a 2600 trabajadorxs del Programa Nacional de Formación Permanente (PNFP) Nuestra Escuela. Con la excusa de un cambio en el régimen académico de los trece Postítulos del PNFP destinados a la formación de docentes de todo el país, informaron que no renovarán contratos a partir del 1 de enero de 2017. Estos Postítulos de modalidad virtual, gratuitos, en ejercicio, con puntaje y de alcance nacional, cerrarán en diciembre de 2017 bajo el argumento de la pesada herencia. Actualmente cursan cien mil docentes quienes corren peligro de no terminar su formación.

La formación docente, permanente y a cargo del Estado es una demanda histórica de los docentes y una necesidad del sistema educativo, para garantizar una educación de calidad a todxs lxs argentinos. Se trata de un programa federal que llega a todxs los rincones de nuestro país asegurando a muchos docentes una formación que de otro modo quedaría fuera de sus posibilidades.
Vuelvo del acto de cierre del año de mi hijo, alumno de 5to. grado de una escuela pública de la Ciudad de Buenos Aires. Mientras estamos compartiendo la actuación de lxs chicxs, la música, la entrega de los boletines – los mismos que a principios de año fueron mal confeccionados por el Gobierno de la Ciudad, ¿se acuerdan?- , los agradecimientos y saludos, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, se desarrollaba una conferencia de prensa en relación al Programa de Formación Docente en Educación Sexual Integral (ESI) con Mirta Marina, timonel incansable del Programa en estos años,  y Graciela Morgade,  referente en la ESI, coautora de los ejes de la Ley vigente y Decana de la FFYL. 
Como no se puede estar en dos lugares al mismo tiempo, escribo estas palabras; soy tutora virtual de la capacitación docente en ESI... y además, y como tal escribo ahora,  soy mamá de un alumno que pudo este año ejercer su derecho a recibir educación sexual integral. Se lo debían,  tal como lo manda la ley sancionada en 2006, después de años de esperarla. Gracias a la capacitación que desde ese Programa. recibieron sus maestrxs y al compromiso de ambos para implementarla, este 5to. grado escolar marcó una bisagra en sus vidas y en la vida institucional de la escuela.
En el marco del Programa Nacional de Educación Sexual Integral del Ministerio de Educación, miles de docentes de todo el país se han venido formando, con calidad y de manera gratuita. C. y E., maestrxs de mi hijo, siempre explicaron que tenían el derecho de enseñar y habilitar esos espacios que ellxs, nuestrsx hijxs, necesitaban, y ofrecer - ¡al fin!-  la  educación sexual desde el punto de vista integral. Algunas familias la venían pidiendo desde grados anteriores, en mi caso, desde hace muchos años y mucho más sabiendo, como tutora virtual de uno de los mejores y más ambiciosos programas de formación docente, el alcance y la potencialidad de la ESI en diálogo con una rica diversidad de profesionales de la educación con ganas y empeño en la tarea. Me refiero a maestras, maestros, profesorxs de todas las materias pensando y abordando la sexualidad integral que no se limita al cuidado del cuerpo, a parapetarse desde el miedo y los prejuicios ante las relaciones, sino encarar la afectividad, los sentimientos, los vínculos de respeto, la importancia de desarmar estereotipos, de dar la palabra y escuchar, pues la sexualidad es una dimensión vital que nos acompaña a todxs, no es genitalidad ni un tabú rancio. Es muy paradójico el miedo a hablar de sexualidad por una parte y por la otra, consumir programas de televisión a puro culo, tetas y violencia sexista; o dejar la pantalla prendida para que chorree morbo ante el nuevo feminicidio de cada día, anestesiándonos, sin pensar en las cosas que lo hicieron posible, en lo que hacemos como sociedad para que ocurra.
Recuerdo que mi hijo tenía esa idea de la ESI por el trabajo que desempeñaba y por nuestras charlas, cuando surgía alguna pregunta. Pero otra cosa fue contar con la ESI a lo largo de meses y compartiendo el trabajo con el otro grado. No puedo olvidarme del día en que llegó de la primera jornada de ESI en clase, tan esperada,  desilusionado con lo trabjado y preguntándome:  “pero…¿ qué tiene que ver con educación sexual integral eso que vimos hoy, “qué común es ser diferentes?” y la conversación que mantuvimos después. En un punto de la charla –  gran discutidor, que me hace sentir orgullosísima- le adelanté, “ya vas a ver cuánto, dentro de un tiempito quedará más claro”.  Es un ejemplo su caso como tantos otros.. como alumno, hacía su proceso social viviendo esas etapas que seguramente si nos ponemos a pensar, nos enternecen o nos estristecen aún, cuando éramos objeto de cargadas o nos empezaba a cambiar el cuerpo y no éramos de pronto tan iguales y nos producía miedo, o vergüenza, o nos gustaba alguien pero nos sentíamos ridículxs… Y llegó el día en el cual, a propósito de un conflicto en el grupo, manifestó haber entendido de qué modo se puede sufrir o hacer sufrir cuando no encajamos con lo que se espera, cuando no nos parecemos y el desafío que implica lidiar con esas diferencias sin que nadie p[ase por encima al/la  otro/a.
Hablar de los cambios hormonales es mucho más simple, visto a la distancia, ¿no?
Lo sorprendente y maravilloso de estos espacios se puso en juego cuando hicieron las Jornadas para reflexionar sobre la violencia de género en la escuela – en simultáneo en todo el país-  y estuvimos con lxs maestrxs, otras familias, las chicas y chicos, con libertad y sensibilizadxs,  hablando de cómo desnaturalizar esos gestos, relatos, imaginarios culturales aparentemente inocentes y tan jodidos en el fondo… A partir de un relato, un cuento, pensamos y debatimos los sentidos que se establecen sin que nos demos cuenta y que refuerzan la idea de que la vida de una mujer no vale lo mismo que la de un hombre o que el rey o el esposo es el propietario de la voluntad o la libertad de otras, sus mujeres, sus hijas, su prole. Barbazul, Rapunzel, de pronto eran próximxs. No eran cosas del pasado, están y tienen el nombre y apellido de esos carteles de las multitudinarias marchas de este año, cuyas consignas se instalaron en la escuela. Alguien habló desde su biografía, de la importancia de decir “no” y seguir adelante, luchando por vivir la vida con respeto, sin gritos ni golpes. Las miradas de las chicas y los chicos reflejaban ese destello de las cosas que nos marcan un suelo donde pisar seguro y emprender el camino. Es más difícil que te atropellen si has experimentado la dignidad y se la ha enseñado, compartiendo la vivencia, que si no tenés la chance de que alguien – por ejemplo en la escuela, donde transcurre gran parte de tu infancia y no tenés quién te guíe en el ámbito familiar, o si no tenés familia, o si te violenta tu familia – te lo haga sentir. 
Respeto, tan básico e importante como eso. Derechos. Educación para la libertad y la responsabilidad por las y los otros, no solamente aquellxs con quienes nos acostamos… sino con cualquiera. Por eso la ESI desde el Jardín de infantes puede aportar tanto para no dejar pasar que si los chicos empujan, es natural, o si a un nene le gustan las coreografías no por eso es raro, y que los colores son todos hermosos y no hay dotes especiales que impidan que las mujeres jueguen al fútbol o quieran ser científicas. Y que hay muchas familias diversas y chicxs que se visten a contramano de lo que se espera, tildadxs apresuradamente en los casilleros binarios de varón o nena como únicas opciones.
Hablar de sexualidad es hablar de derechos, de las relaciones de género, no es cuidarse de un embarazo o una ETS nada más, y entonces, que venga un charlista con chapa de tanto en tanto para quienes tienen más de 13 años.
La ESI plantea una relación de respeto por el otro y la otra y por cada uno/a como un sujeto que tiene una integridad física, psíquica y emocional, que vive en un mundo atravesado por mandatos culturales que no inventó y que pueden cambiarse, que han cambiado, que cambiarán, y que es importante saberlo para que los límites y las violencias se vayan
La gestión nacional especialista en quitar derechos y decidida a avanzar sobre todo lo que en 12 años se desarrolló exitosamente – con todas las falencias que tienen quienes hacen- en procura de la educación, la ciencia, el trabajo, los programas de asistencia para entrar o regresar a la escuela, terminar el secundario – el FINES tan querido-, ha decidido cerrar este programa de formación docente. Dejar de brindar la capacitación a miles de profesionales de la educación, a quienes además no se los prioriza ni en lo salarial ni en el elemental ambiente de trabajo. Como los recortes en Ciencia y Tecnología, el maltrato se condice con la “campaña del desierto” que reivindica el MInistro Bullrich. Coherente con el Presidente que se ríe del pueblo e incluso de muchxs de sus votantes, y a quien si no se soplan no se salen dos frases seguidas sin cometer errores garrafales. Y que sostiene que a las mujeres nos encanta que nos digan “qué lindo culo que tenés”.
La educación pública parece ser un objetivo militar para esta gente que desprecia la Constitución y pretende negar la experiencia tangible y contundente de años de trabajo exitoso, comprometido y de primer nivel en el mundo.  La capacitación docente es una columna vertebral de la educación pública gratuita y de calidad que este pueblo siempre ha defendido y seguirá defendiendo, de los buitres, con uñas y dientes.
Defendamos NUESTRA ESCUELA.