jueves, 21 de enero de 2016

El Archivo, la memoria, los derechos humanos y el ¿nuevo? paradigma


Es gravísima la intervención - no es el desplazamiento de alguien en este caso, de Horacio Pietragalla, de un cargo simplemente- del Archivo Nacional de la Memoria.
La conducción del mismo, desde su inicio, por voluntad política de Néstor Kirchner y durante toda la política de derechos humanos  que transformó el centro clandestino en un Espacio de Memoria y Derechos Humanos vivo y diverso albergando distintas pertenencias y expresiones, tuvo el consenso de los organismos defensores de los derechos humanos.

El ANM es un tesoro de pruebas documentales para los juicios de lesa humanidad y un acervo precioso acerca de nuestro pasado reciente.




Allí están, por ejemplo, y lo recordó Pietragalla en el acto del 9 de enero pasado, las sandalias rotas de Olga Marquez de Aredez, quien resistió sola en Libertador Gral. San Martín (Jujuy) dando la vuelta a la plaza denunciando los crímenes del Ingenio Ledesma. 


 Como las Madres, las Abuelas,como  todas estas luchadoras, el pueblo que no se olvida, demandamos, al gobierno y a su "nuevo paradigma", pero también a una sociedad que no puede mirar, nunca más, para otro lado, No a la intervención.









No al ¿nuevo? paradigma en derechos humanos.


Se supo ahora que además, quieren desalojar,  y en sintonía con la criminalización de la protesta social - la detención de Milagro Sala- al Mov Memoria y Organización, expresión artística que está realizando el monumento a la mujer originaria en el Espacio Memoria y Derechos Humanos. El MMO será donado a la CABA; no tiene subsidio alguno, mientras de la mano de Andrés Zerneri, convierte el bronce donado desde todas las provincias argentinas en ese homenaje y símbolo largamente esperado, las primeras víctimas del ejército argentino.

No al olvido. 
Por más verdad y justicia.
No, no y no  a la intervención de la memoria que mantiene presentes los crímenes de lesa humanidad y permite que no se repitan nunca más, protegiéndonos a todxs de cualquier atropello de los derechos inalienables inherentes a todo ser humano, y que no puede ningún gobierno puede vulnerar.