jueves, 23 de abril de 2015

El nombre de Arturo y la indignidad de Jaime Durán Barba

Arturo Andrés Roig fue un filósofo argentino nacido en Mendoza cuyo aporte ha sido central para el pensamiento latinoamericano. Un hombre cuya influencia intelectual se vuelve cada vez más relevante en el contexto de la integración y construcción nuestromaericana. Fue un intelectual popular y comrpometido, tan reconocido internacionalmente como poco conocido y leído en muchas de nuesras academias colonizadas. Padeció el exilio, como tantos otros intelectuales que se jugaron ante la necesidad de la segunda independencia. El trabajo de Roig fue muy vasto pero merece destacarse su historización de las ideas latinoamericanas. Precisamente, mostró que al adentrarse en lxs filósofxs latinoamericanxs, al recuperar experiencias de resistencia, nos asomamos a la emergencia de los nuevos derechos en otros términos respecto de la ética hegemónica.En este sentido Roig planteó una fundamentación propia de los derechos como latinoamericanxs y como el primero de ellos, la dignidad. Escribió "Teoría y Crítica del pensamiento latinoamericano"(1981), "Rostro y filosofía de América Latina" (1993), "Ëtica del poder y moralidad de la protesta" (1996),entre otras obras que han marcado y siguen marcando senderos a caminar, con una interpretación que va descubriendo lo encubierto y va rearmándonos desde revisadas categorías de pensamiento.Estas breves líneas sobre Arturo A. Roig valen como introducción a una respuesta a una indignidad que no ha de pasarse por alto. La incalificable conducta del asesor mentor de Mauricio Macxri, Jaime Durán Barba, ha merecido esta respuesta de las hijas del filósofo fallecido en 2012.

Durán Barba usa el nombre de Arturo Roig
Queremos hacer pública la ofensa que significa para nosotras que Jaime Durán Barba mencione a nuestro padre, el filósofo mendocino Arturo Andrés Roig, como “su gran maestro” cuando su ideología contradice explícitamente el pensamiento de Arturo Roig.
Consideramos que la mención a nuestro padre es un oportunismo, un guiño político para congraciarse con los diversos sectores progresistas que valoran el trabajo intelectual de Arturo Roig. Nos ofende e indigna la inapropiada apelación al nombre de nuestro padre. Si hubiera sido “su gran maestro”, seguramente habría aprendido algo de él.
Jaime –como lo llamábamos familiarmente – realizó estudios de posgrado en Mendoza, a donde llegó cuando nuestro padre era Secretario Académico de la Universidad Nacional de Cuyo, durante el rectorado del Ing. Carretero en el año 1973. Jaime trabó amistad con nuestro padre, así como otros ecuatorianos que estudiaron en Mendoza en esa misma época. Todos ellos fueron amigos que luego lo apoyaron, así como también a parte de nuestra familia, durante el exilio político en el Ecuador.
De ese Jaime “de izquierdas” no quedan huellas. El de hoy, que desde hace años es asesor de Mauricio Macri en la Argentina, no guarda relación alguna con aquél otro. Es por esto que, en el año 2011, cuando Jaime Durán Barba, luego de más de treinta años de distanciamiento respecto de quien dice fuera su “gran maestro”, pidió una entrevista en Mendoza con nuestro padre, éste se negó a recibirlo. Tal como nos comentara en su momento, lo hizo porque pensaba que ese acercamiento repentino sólo podía tener como finalidad un uso político.
Los dichos de Durán Barba en el Diario La Nación del día 11 de abril no hacen otra cosa que confirmar la intuición de nuestro padre. Ponen en evidencia una actitud de falta de respeto hacia quien sí mantuvo una línea y una conducta ejemplares a lo largo de toda su vida, clara y comprometida con el cambio social en Nuestra América.
Elisabeth Roig, DNI 12.609174
Hebe Irene Roig, DNI 13.912.593