domingo, 14 de diciembre de 2014

31 años de democracia, o nunca detendrán la primavera

Si hubo tantas noches, tantas tormentas, tantas lágrimas, tanta mentira, tanto olvido...si se adormeció la conciencia, si se rompieron los lazos de solidaridad, si las ovejas tuvieron que acostumbrarse a convivir con los lobos, no es menos cierto que las resistencias y las luchas no se perdieron; se guardaron, se transmitieron, la solidaridad no fue desaparecida pese a estar pasada de moda. Pese a ser tan combatida.
Cortaron las flores, pero no se puede detener la primavera.
Una larga e interrumpida senda en estos treinta y un años. Costumbre de elegir y de confiar. Retomando las militancias y enfrentando las traiciones, dejando entrar la ideología del fin de la historia, el modelo del militante yuppie, la sonrisa estereotipada y el set de televisión para redoblar cada vez más las brechas discursivas con lo cotidiano.
Vivir en democracia se instalaba, con todo, y se aprendía a valorarla. En realidad, nunca había sido una costumbre ni un valor en Argentina. Demasiados golpes militares, pero sobre todo, demasiadas fachadas para maquillar que las libertades estaban restringidas y que los derechos eran solamente para pocos.
Además, una violencia política tolerada enmarcaba los breves períodos legales en calabozos de picanas, proscripciones y atropellos.
Un sueño de transformación masivo, insurgente, que redefinió identidades políticas, que fue tan arrasador como finalmente derrotado con el golpe genocida del 76 tampoco la invocaba en sus consignas, porque no significaba nada al lado de la revolución que estaba allí,a la vuelta de la esquina.
La ferocidad del terrorismo de Estado fue un antes y un después. Con la aparición con vida y la acción inesperada de unas mujeres que superaron cualquier cálculo posible y caminaron por la plaza sin descanso, improvisando juntas, tomadas del brazo para sostenerse una a la otra, locas, solas, injuriadas, enormes de voluntad, armadas de amor, multiplicándose, alumbrando otros hijxs y alumbrando militancias, así plantearon los derechos humanos que le dieron un cimiento a la democracia a construir.
Cuánto tambaleó, cuántas pulseadas, cuántas plazas y cuántas decepciones.
Democracia, ¿qué era eso si nos tranchaban los sueños, si no había futuro para los niñxs crecidxs en dictadura que antes de los treinta ya estábamos descartadxs, viviendo el día a día? Se necesita una memoria de esas traiciones. Hay nombres que insisten y proyectos conocidos, ya padecidos, nuevamente al acecho. Agazapados.
Memoria. Y de pequeñas grandes cosas, que son un índice de época.
Esa sensación tras romper el taco del único zapato buscando trabajo una mañana del 92...Millones de puntadas en el corazón cuando dejó de pasar el tren por el pueblo porque era la muerte lenta, o la indemnización de la fábrica transformada en negocio que se fundiría. Bolsillos vacíos, gatillo fácil, la entrega de todo lo que era nuestro. Otros pañuelos cubiendo las caras de lxs desahuciadxs que cortaban las rutas para mostrarle el pecho a la gendarmería y no morirse de desesperación sin que a nadie le doliera ni le importara. ¿Te acordás hermanx los tiempos del trueque y la copa de leche en las escuelas donde lxs chicxs ya no aprendían? Tinelli facturaba la risa y la burla a costa del otro en televisión y las imágenes del espectáculo - de cuarta además- desplazaban a la política.
El uno a uno y lxs viejxs llorándole al ministro de Economía que "lloraba" también, cuando había estatizado la deuda privada que pasaría a ser la de todxs como funcionario de la dictadura...
Era el "gurú" de un presidente democrático que se sacaba la deseada foto con Bush padre y se reía... del "salariazo", su gran mentira. El corralito hizó mucho más ruido que los gritos de rabia e impotencia de quienes nunca tuvieron un peso en un banco y por eso parecía que no existían...Y "esos rostros de asesinos que regresan/a explicarnos que jamás hicieron nada", como dice la canción de Víctor, sonreían otra vez indultados por las ratas predadoras.
Las marchas del 24 de marzo, entre el desdén y la tristeza de muchos y la entereza de otros que sin aflojar ni un solo día, ellas con los pañuelso, los hijos de los escraches y quienes no eramos convocados por nada ni nadie más que la consigna de memoria, verdad y justicia, manteníamos sin saberlo a futuro una promesa que sería realidad.
La frustración de la alianzas y otras maneras de hacer política solamente declamadas y que costaron vidas en una de las peores deserciones del lugar de responsabilidad que tiene el sillón presidencial -responder al pueblo que lo vota- no nos dejaron casi nada en firme.
Y un viento del sur lo trajo a Néstor, un hombre. No era otro político más. Venía casi sin imagen pública de esa que cuestan fortunas, impulsado por con convicción calzada en mocasines, un compromiso que jamás abandonó y que supo contagiar. Néstor Kirchner fue un militante que casi sin base de sustentación propia torció la inercia de responder a esos poderosos que manejan los hilos, sin que las mayorías les conozcan las caras ni las mañas.
Y ahí comenzó la historia de la democracia en serio en Argentina.
Néstor Kirchner no inventó ni creó de la nada, pero tuvo el coraje indispensable de recoger los frutos dispersos. De no haber sido por su aparición y su decidida intervención para dignificar las luchas, honrar la memoria de quienes se jugaron todo por los demás en vez de jugar a los demás en una timba siniestra que sólo trae miseria y balas a los muchxs excluidos del juego, esa plaza de anoche, celebrando la democracia, no hubiera sido posible, como tampoco el presente de mayor bienestar y desarrollo, libertad e inclusión social que se recuerda en la Argentina.
Ese sueño que Néstor Kirchner propuso, sabiendose mirado por los ojos de Azucena que iluminaban su tarea en la Rosada, pudo parecer una locura. Porque contrariaba la lógica de la política acostumbrada, las fronteras entre el poder del gobierno y el poder corporativo, el real. Sin buenos modales y llamando a las cosas por su nombre, no tuvo miedo en desobedecer, y en esa audacia irreverente atrajo jóvenes, convocó a propios y ajenos, enamoró a viejxs militantes, hizo peronistas a no peronistas, y se fue conformando una identidad política nueva recogiendo los valores que no habían podido ser aniquilados. Por eso fue verdadera la presencia de sxs compañerxs en las caras presentes esa tarde en la ex ESMA a quienes les pidió perdón en nombre del Estado por lo que él no había sido responsable - los años de impunidad y de silencio ante crímenes de lesa humanidad- para legitimar así el mandato presidencial de la forma más rotunda y promisoria para las futuras generaciones.
Enfrentamos con la América del Sur que transita también desafíos democráticos, con otrxs pueblos y naciones unidos y coaccionados por el terrorismo financiero y la hegemonía militar de quienes violan los derechos humanos y soberanías en nombre de una "democracia" de barras, estrellas y drones, usinas de rumores y calumnias, el sostenimiento de otro camino político, económico y cultural,
La firmeza de Cristina se ha demostrado al mismo tiempo que sorprende cada día. Tenía razón Néstor cuando decía que ella tenía el coraje para ir aún más a fondo en la reconstrucción de la patria; y también cuando insistía en que, ella sola, no podía. El conflicto no se esquiva, se expone y se convierte en la gimnasia democrática más genuina. Somos millones dispuestos a dar todas esas batallas, porque en esas causas colectivas damos sentido a nuestras vidas. Y no es una frase, es una certeza, la historia enseña: no hay proyecto personal que se recorte de lo que suceda con el tuyo, con el de ella, con el de aquél otro, con el de la región tampoco. No hay cosa más linda, muchxs lo sabemos que compartir la calle celebrando lxs nietxs recuperados, el satélite argentino en órbita, la vuelta del hijo exiliado a trabajar en su país, recorrer aquellos rincones que habían sido abandonados y encontrar la dignidad del trabajo y el festival de la cultura, el orgullo de la identidad afirmada, el poder discutir y ejercitar la pluralidad, mientras lxs jubiladxs se pueden quejar de su presidenta porque están atendidxs y cuidadxs; gremialistas paran por el impuesto a las ganancias y el establishment financiero se burla de la edad de un ministro de econcmía - éso sí que ha roto barreras!- que se sienta sin corbata y sin eufemismos a discutir con los fondos buitres en el que se pretendió siempre el ombligo del mundo.
Hoy celebramos y reafirmamos 31 años de democracia y a pesar de las malas artes, las viejas trampas y la exposición por jugar limpio con quienes tienen las cartas marcadas, la diferencia es que en este recorrido de 11 años se fue construyendo, con ensayos y errores, conmovedora y tenazmente, un poder popular que sabe qué significa la democracia y cuánto más puede significar y ser en el futuro. La tenemos prendida en el costado y la sabemos como empresa colectiva, como un trabajo paciente de cada uno y de cada una. Es el suelo que sostiene y el horizonte abierto, lo que nos hace discutir tanto como marchar cantando, llorando, coreando "los dinosaurios van a desaparecer". Sabiendo además que Azucena, como Néstor, siempre estarán allí en el rinconcito más tibio y entrañable del corazón de su pueblo.