viernes, 9 de enero de 2015

Apuntes de enero y la guerra

Estos son apuntes en un enero caliente de aconteceres resonancias del dios Janus de la mitología romana, el dios de dos caras, de las puertas, de los comienzos y los finales, el dios que se invocaba al comenzar una guerra y que legó su nombre al primer mes del año: Janeiro, Janero, Janvier, January...Enero guarda relación con la guerra en la cultura occidental.

Desde el sur que es tambien norte, desde la punta del mapa, en medio de las polvaredas de un atentado singular en París, debatimos las repercusiones de un atentado conveniente; intercambiamos análisis, buscamos desmalezar de efectismo lo que urge ser pensado, aquí donde también jugamos la partida de las relaciones de poder mundiales. Aunque parezca mentira y sigan creyendo muchxs que estamos afuera, haciendo cola, despreciables despreciados del "mundo", de aquí surgen estratreguias economicas y diplomáticas, el cruce por el laberinto del precio del petróleo y la inaudita resistencia en relación a las condiciones de las deudas soberanas. Desde este cono sur intensificamos el flujo comercial con China y Rusia, nuevos organismos regionales cobran relevancia,y un legado inconmensurable todavía en tiempos históricos, el legado de Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Lula Da Silva, Evo Morales, pisa fuerte en medio de la desigualdad de fuerza mediática. Se trata de un marco nuevo que no puede ignorarse. Nuestra región es un lugar de experiencias políticas nuevas, que prueban su eficacia cada día y cuyo potencial bien puede medirse a partir del tenor de los ataques y sabotajes que sufre.

Esta oarte del mundo mo está exenta de conflictos. Pero el resto del mundo repite escenarios que causan escalofríos mientras aquí se ensaya en paz la soberanía posible a pesar de tantas heridas, derrotas y castigos recibidos. Y con todo lo que cuesta, nuestras democracias pueden enseñar bastante a quienes nos han evaluado desde siempre ocupando un pedestal que muestra como nunca, hoy, sus grietas y sus pies de barro. Es una cuestión de percepción diferenciada. Por eso, más vale estar bien atentxs y despabiladxs.

Por ejemplo, poco antes de finalizar el año, se reprodujo en Página/12 un artículo de Boaventura de Souza Santos titulado "¿Una tercera guerra mundial?" acerca de las inquietantes medidas adoptadas por EEUU para sancionar a Rusia, abastecer de armas a Ucrania y aumentar la presencia militar en la región para controlar a los países vecinos. Como en una remake de la guerra fría, Europa esta vez es un participante activo en las provocaciones.Boaventura las desmenuza: el manejo del precio del petróleo, un gobierno títere en Ucrania, y la guerra de propaganda. La baja del precio del petróleo afecta de manera decisiva las exportaciones rusas y por ende, el financiamiento del país."La reducción del precio, combinada con otras sanciones y con la devaluación del rublo, agravará peligrosamente el déficit presupuestario. Además (...) ocasionará graves problemas en otros países considerados hostiles (Venezuela, Irán y Ecuador)." EEUU protege a la familia real de Arabia Saudita a cambio de que ésta mantenga al dólar en las transacciones comerciales, porque el dólar como reserva está en franco declive. Y la economía estadounidense depende de esta ficción. El control de Ucrania como estado satélite es tan grosero que la nueva ministra de Finanzas Natalie Jaresko, fue funcionaria del Departamento de Estado y obtuvo la nacionalidad ucraniana días antes de asumir el cargo tras presidir varias empresas financiadas por EEUU y creadas para trabajar en Ucrania. La guerra mediática se articula sobre la prensa bien paga de los grandes medios respetables que no dicen una palabra al respecto. Con la certeza de estar viviendo los preparativos de una tercera guerra mundial y nuclear, Boaventura cuestiona el concepto fetiche que ha permitido justificar el negocio más rentable -¡la guerra!- es decir, el concepto de democracia.L Tal y como es invocado por quienes mutilan vidas, derechos y libertades en el resto de un espacio que es para ellxs solamente un teatro de operaciones. Y no importa que también las vulnere fronteras adentro. Escribe : "¿Estamos en democracia cuando el 67 por ciento de los estadounidenses está en contra de la entrega de armas aUcrania y el 98 por ciento de sus representantes votó a favor? ¿Estamos en democracia cuando los países europeos en la OTAN son conducidos, a espaldas de los ciudadanos, hacia una guerra contra Rusia en beneficio de los Estados Unidos?'

Ahora, el atentado en París

El ataque en París a Charlie Hebdo se inscribe en esta compleja maraña de intereses y de hipócritas exaltaciones de valores que se han denominado "occidentales"- Oriente es lo otro, y todo aquel régimen político diferente al modelo liberal no es democracia, como lo sabemos bien aquí en la América del Sur arrasada por dictadores "democráticos". golpes de estado financiados por la Casa Blanca, justificados por los medios cómplices y celebrados por la Europa "civilizada" de sus seis millones de judíos muertos en campos de concentración-, valores occidentales y cristianos. Valores que se esgrimen y se manosean con un cinismo que apabulla. Aquí también se manipula el genocidio, se banaliza el terrorismo de Estado. Allí en la Europa rica se callan las lecciones que la OAS, integradas por líderes de la resistencia francesa contra los nazis, aprendieron a impartir - tras arrasar con los derechos humanos en Argelia-, a lxs militares asesinos y torturadores del Plan Cóndor.

Hay muertes y otras que son daños colaterales, hay ciudadanxs de primera y de segunda, hay muchxs mujeres, niñxs, indígenas y migrantes que ni siquiera alcanzan el estatus de humanos.En Siria, en Palestina, en Afganistán como en México, en Haití o en el taller clandestino que funciona en mi barrio, hay víctimas constantes de todo tipo de atropellos. Hay procesos históricos y sociales bien diferentes, eso sí, en esta parte del mundo. Lo que no es lo mismo que decir que se haya alcanzado una meta satisfactoria ni mucho menos. Es decir que sin lugar a dudas, nuestros procesos marcan otro rumbo inexplorado y que no es imposible. Debe tomarse en serio este matiz que hace tan enorme diferencia.Apenas damos pequeños y gigantescos pasos, como alguna vez escribí en este blog.

Claro que las percepciones sesgadas son cruciales en este rompecabezas.

Las personas que, expulsadas de su tierra, mueren intentando llegar a esa Europa que expolió sus patrias y futuros, a esas no las lloran los diarios ni las audiencias que se conmueven al compás de una agenda bien pensada. Las coberturas en los diarios son bien distintas en estos casos, a otras muertes. Hay quienes no son suficientemente percibidas como un otro ser humano sufriente. Vidas que dignas de ser lloradas - como planteó Judith Butler- porque previamente fueron dignas de ser vividas.No es el caso. Por eso no es casual que en este mundo, como hace quinientos años, un ejército incontable de víctimas se pierda en la bruma, en el silencio, no se las recuerde, no se las contabilice. Hoy, cuando esas personas que como boomerang retornan a esa Europa, perseguidas por el hambre y las guerras que no hacen, al inundar sus calles bonitas y prolijas, al hacer las tareas que nadie desea, también son funcionales a las condiciones de su emergencia como "el problema inmigratorio". Ellas sirven de chivo expiatorio para los que distraen la bronca del ciudadano común, - aquí sería de "la gente"- por los problemas sociales que son ni más ni menos que la consecuencia lógica de sus sistemas neoliberales. No es loco que renazca con furor el neofascismo se llame como se llame; sus candidatos y candidatas saben bien el juego de aprovechar la rabia de un sistema desigual en su plataforma. La rabia del indignado o el que ha perdido el privilegio de una burbuja que había durado demasiado y al cual se malacostumbró, dirigida contra el chivo expiatorio del ilegal o el musulmán permite que toda la maquinaria continúe, reeditando las masacres esta vez, claro, puertas adentro.

No han pasado diez años aún de los disturbios en las barriadas suburbanas de París, donde miles de personas explotadas y despreciadas, sin papeles, funcionaron como fusible. Sarkozy ¿era menos fascista que Le Pen?. Habría que analizarlo. En todas las naciones orgullosas de su historia y su riqueza - a fuerza de tráfico de esclavos y coloniaje, exterminio y guerras horrorosas- lxs inmigrantes de muchas de sus ex colonias son menos que seres humanos. En la España cuya dirigencia se calla aún los crímenes del franquismo, se nos despreció en los aeropuertos cuando argentinxs emigrábamos en el 2001, pero se nos mide la calidad democrática o la seriedad institucional, como si fueran dignos de hacerlo. No acusan recibo de sus pecados o del récord que alcanzaron: miembros de su realeza han sido procesados por sus tribunales por delitos económicos. Cuando vomitan ese desprecio, nos acordamos del bueno de Juan Carlos de Borbón y da ganas de responder: "¿Porqué no se callan?"

Mientras avanza nuestra integración suramericana en medio del ajedrez de un mundo multipolar - lo que pone nervioso a EEUU- jugando con China y con Rusia, poniendo a las cosas su nombre - el terrorimos mediático y el terrorismo económico de las potencias, buitres y halcones- los autoproclamados "civilizados" europeos se juegan en contra por su asociación con los EEUU, verdadera amenaza por su poder militar descontrolado. Boaventura señalaba en diciembre que en realidad, lo más conveniente para Europa sería intensificar sus relaciones comerciales y en particular con Rusia, dada su necesidad de petróleo y gas. Pero se somete en la OTAN, en un sabotaje de sus propias élites neoconservadoras. Ellas no sufren, claro está, las consecuencias. Los millones de desempleados, desprovistos de servicios sociales que fueron modelo para naciones del llamado tercer mundo que no tuvieron algo como el peronismo durante el siglo XX,son otrxs. La violencia de los desalojos, los suicidios, los disturbios, la xenofobia, las padecen otrxs. A las víctimas las ponen otrxs. A este confuso panorama se suma el conveniente atentado en París que refuerza las estrategias de otros que mandan a matar y matarse en nombre de valores sagrados, sea el dios, la cultura o los valores que más cuadren.

Ojo por ojo y todo el mundo quedará ciego. Ojo al piojo, dice el dicho popularen nuestra tierra: como en septiembre de 2001, la "amenaza" islámica, el terror armado y funcional polariza, obnubila y oscurece el reciclado del mismo viejo juego.

Ese sostén de toda esta locura, el maldito colonialismo cultural, borra matices y mantiene para nosotrxs el dogma de la imposibilidad de otro destino que no sea someternos a la vara doble de comparación con quienes ponen los criterios y siguen vendiendo los espejitos de colores. A un mundo enorme y rico, un pedacito de mundo -que era menos civilizado que los árabes o los chinos en los tiempos de Colón- le siguen dictando recetas. Y sin reconocer su situación de privilegio a costa de tantos crímenes y robos continúan humillando a pueblos, costumbres, historia e instituciones. Masas de tilingos aplauden, y millones de invisibles mueren y sufren.

Nuevas piezas del ajedrez intervienen con las mismas polarizaciones y los mismos efectos. ¿Y nosotrxs? ¿Y los pueblos? ¿Y las víctimas?

Pensamos desde América Latina como pensamos desde la piel de lxs mexicanxs que también se mueren intentando atravesar el muro asesino de los gringos que juegan a los cowboys sin problema en las fronteras. Su gobierno del libre comercio y de la fiesta mediática que pone muñequitos de telenovela en el poder reedita la vieja afrenta a un pueblo que resiste en Chiapas y en Ayotzinapa y en las letras de Liliana Felipe.
Pensamos sin saber del todo de nuestras masacres que no traspasan los muros distractorios de las cadenas mediáticas.

No todxs somos iguales porque hay desigualdad económica social y cultural material. No porque no lo seamos por derecho todas y todos, cada unx.
La democracia no es un sistema de convivencia nada más, sino algo que construimos no solamente con sistemas legales y legítimos, sino con las tripas que sean capaces de sentir toda injusticia como propia. En Palestina, en Siria, en el Chaco argentino, en la Europa rimbombante, en el África donde como dice el músico Tiken Jah Fakoly, "Plus rien ne m'étonne"(ya nada más me sorprende) porque los mandamases se han repartido el mundo llenándose la boca con una democracia como etiqueta vacía, una excusa, un arma que arma el brazo que mata al hermano.

¿Podemos sentir la igualdad, la libertad desde la privación? ¿Podemos decir que vivimos en democracia aquí?
Las respuestas no son simples, nunca son "sí" ni "no" a secas. A la democracia se la siente cuando podemos apreciar que en este mundo difícil, complejo, siempre en guerra, podemos llorar y no por ello dejar de pensar de qué situación estamos hablando. Cuando a la democracia se la corporiza y se la ubica claramente en un contexto y no se la gasta con la invocación hipócrita. Cuando es una tarea que nunca acaba. Lo que es seguro es que la democracia no es la democracia del mundo occidental, norteamericano o europeo nada más.

En este sentido, ante los acontecimientos que vivimos, la reacción afectiva es útil cuando nos desafía más allá de las polarizaciones estrechas. Cuando a la indignación de las muertes que aparecen llorables, le puede seguir la pregunta : ¿a quién le sirve? y aún más, ¿a quiénes apuntan las maquinarias de la repercusión?. Porque la realidad se construye desde los titulares, sesgadamente. Y la hipocresía es la comodidad más dañina. La posibilidad de comprender lo que está en juego exige mucha lucidez y esfuerzo. Para ver qué podemos hacer, sabiendo que nuestra comprensión nunca será del todo exacta. Así de ingrato es el asunto pero así vale la pena vivir, para que cada vida sacrificada por los mecanismos sutiles de nuestro mundo neoliberal mediático bélico imperialista no nos use hasta las lágrimas sinceras en su provecho.

Emma Song escribió en su muro de Facebook a propósito de las repercusiones y la entidad de las víctimas de Charlie Hebdo : "La condena por tales muertes -donde toda muerte importa pero ya sabemos que unas importan mas que otras en occidente, y sino, se les da una buena lección matándolos, así aprenden de una vez a ser pacíficos- debe ser sentida emocionalmente a tal punto que debería aniquilar al mundo islámico por su "falta de sentido del humor". Si ese es el sentido de esas muertes en esa redacción, no las lloro. Si todo es solo una escalada de ver quien es el mas malo o el mas bueno... Ya nada importa."

La democracia puesta en cuestión. La democracia como bandera esgrimida para la denuncia pero además para la afirmación de derechos de quien no los tiene, a ésa, no renuncio. Y lo ratifico en este sur que representa una alternativa a esta escalada que Boaventura describía antes del sacudón de Charlie Hebdo que podría desenmarcarse del contexto imprescindible y manipularse tan arteramente como esa excusa "fanática, sentimental y acaso bobalicona de la libertad democrática" que señala Emma. Las muertes que no tienen pantalla a menos que un dron equivoque el rumbo y provoque muertes en un restaurant en Manhattan, ¿son significativas? ¿podrán alguna vez funcionar como excusa por fuera de círculos tenerbosos de venganza a medida de los verdugos históricos, musulmanes, cristianos o con la máscara que lleven?

Cuidemos la sensibilidad, que la necesitamos y es imprescindible. Emma Song me presta el cierre de estas notas caóticas y desordenadas: "No quiero pensar que los medios masivos de comunicación influyen a tal punto en la gente que los hace repetir posteos uno tras otro. Pero seguramente así es.Se siente, se ve, y se vive en un mundo donde hay vidas que importan mas que otras.¿Cuantos musulmanes vale un francés estándar?"