martes, 25 de noviembre de 2014

La vieja y nueva violencia contra las mujeres

Este 25 de noviembre se conmemora y se lucha – algunas, como todos los días- por erradicar pero también prevenir la violencia contra las mujeres, una vieja y nueva cuestión. ¿ Y porqué digo esto? Porque la violencia hacia las mujeres se remonta al inicio de la humanidad. Y nueva, porque es muy reciente su carácter de anomalía. En nuestras sociedades, era hasta hace muy poco tiempo parte de una cultura que, arraigada y reproducida por la educación, las instituciones, la literatura y por eso era considerada normal.
Que las mujeres, como todo ser humano tiene el derecho a una vida sin violencias y al respeto a su integridad física y psíquica, parece una obviedad. Pero tuvimso y tenemos que luchar muchísimo aún para instalar esta conciencia.
En todos los ámbitos donde las mujeres desarrollen sus actividades, en todas sus relaciones interpersonales, se pueden dar los siguientes tipos de violencia según la Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Hacia las Mujeres, una norma reciente que todas y todos debemos conocer y utilizar, porque es un instrumento clave en la transformación de nuestras vidas.

Tipos de Violencias según la Ley 26.485

Física: La que se emplea contra el cuerpo de la mujer produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato agresión que afecte su integridad física.
Psicológica: La que causa daño emocional y disminución de la autoestima o perjudica y perturba el pleno desarrollo personal o que busca degradar o controlar sus acciones,
comportamientos, creencias y decisiones, mediante amenaza, acoso, hostigamiento, restricción, humillación, deshonra, descrédito, manipulación aislamiento. Incluye también la culpabilización, vigilancia constante, exigencia de obediencia sumisión, coerción verbal, persecución, insulto, indiferencia, abandono, celos excesivos, chantaje, ridiculización, explotación y limitación del derecho de circulación o cualquier otro medio que cause perjuicio a su salud psicológica y a la autodeterminación
Sexual:Cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas, con o sin acceso genital, del derecho de la mujer de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, incluyendo la violación dentro del matrimonio o de otras relaciones vinculares o de parentesco, exista o no convivencia, así como la prostitución forzada, explotación, esclavitud, acoso, abuso sexual y trata de mujeres.
Económica y patrimonial:La que se dirige a ocasionar un menoscabo en los recursos económicos o patrimoniales de la mujer, a través de:
a) La perturbación de la posesión, tenencia o propiedad de sus bienes;
b) La pérdida, sustracción, destrucción, retención o distracción indebida de objetos, instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores y derechos patrimoniales;
c) La limitación de los recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades o privación de los medios indispensables para vivir una vida digna;
d) La limitación o control de sus ingresos, así como la percepción de un salario menor por igual tarea, dentro de un mismo lugar de trabajo.
Simbólica: La que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales,naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad.


Existen políticas públicas y hay mucho pendiente en el ámbito de lo público también.
Está pendiente de tratamiento en el Congreso un proyecto acompañado por legisladorxs de distintas fuerzas políticas que implica cerrar la puerta a una de las violencias más naturalizadas y tan ligadas a los estereotipos que nos victimizan, al asimilarnos a un cuerpo para la reproducción, devaluando, en ese mismo gesto, el valor de nuestra vida al punto de ponerla en el riesgo más tremendo, en la crueldad mas siniestra, amparada por la clandestinidad, la hipocresía y el silencio.

Creo que no podemos decir si la violencia física, la extrema de lo que llamamos feminicidios, ha aumentado en los últimos años, cuando hasta hace poco más de 10 años ni siquiera se contabilizaban los crímenes por odio de género.
Si nos duelen las muertes, si nos pegan bajo, si nos desalentamos cuando contabilizamos víctimas, - y cómo no?- hay que recordar que, por otra parte,ahora hay posibilidades de hacerles justicia. Y que miles de mujeres olvidadas y anónimas han sufrido el mismo calvario sin que nadie hiciera nada por ellas porque esa violencia no era percibida como algo a reparar, a evitar o a juzgar como violencia siquiera.
El trabajo de prevenir la violencia de género es muy amplio y se hace a cada momento, todos los días, con cada uno y cada una, se educa en el respeto y en la dignidad. Es nuestra responsabilidad tanto como la de los medios que pueden promover la violencia o combatirla, como la del Estado que hace y tiene mucho por profundizar. Una responsabilidad ineludible como la tuya y como la mía.