viernes, 22 de noviembre de 2013

Insistiendo

A punto de viajar al Encuentro de Mujeres, esos tres días en los cuales miles nos reunimos en un lugar del país a compartir y a trabajar, a enterarnos de distintas realidades, a defender también ese espacio horizontal que desde el retorno democrático alteró el escenario... (se preguntan ¿qué hacen? ¿para qué? ¿porqué mujeres solas?, y poco y nada trasciende de lo que en los encuentros sucede, salvo lo que sirve para desprestigiarlo). De estos encuentros, se sabe poco, salvo las que hemos ido para experimentar el lema "el encuentro somos todas" y valorarlo precisamente por esa diversidad única.
Porque son encuentros en los que las diferencis y la diversidad enriquecen,nos empoderan. Hay más de cien talleres además de las marchas y eventos que son los más conocidos. Y en esos encuentros hay disputas, a veces, muy ríspidas. Claro, ¿cómo podrían ser todas rosas o todo armonía cuando nos atraviesan no solamente las desigualdades en el acceso a tantas cosas, a tantas funciones, a la vida misma, cuando está en juego nuestra salud o nuestro derecho a una vida sin violencia esquivando todas las tenazas: religiosas, institucionales, culturales? ¿cómo no han de ser a veces tensas las marchas si nos provocan las corporaciones religiosas, acostumbradas como están a mantenernos en un lugar fijo y obediente? Se ha dado la paradójica situación de formar "cuadros" para impedir que ciertos ejes se discutan en talleres. A lo mejor, algunas de esas mujeres un día sabrán agradecer el training político militante a esas a las que enfrentan en la dinámica de cada Encuentro. A lo mejor, alguna se queda pensando... quién sabe.
Pero no quiero dejar de decir hoy, que preparo mi viaje en compañía de otras mujeres que bancamos el proyecto nacional, popular y democrático, tan felices con el regreso de Cristina y su potencia política, de la que aprendemos cada día, que estamos orgullosas de todas las compañeras legisladoras que se juegan con su postura a favor de las reivindicaciones del movimuento de mujeres y cuya tarea no es nada fácil. También de los compañeros que resisten la injerencia de la iglesia en las normas que abren caminos para facilitar proyectos de vida diversos.
Tener un papa argentino le cambia el color al horizonte hacia el cual se dirigen tantos esfuerzos para legislar de una vez por todas lo que la sociedad reclama. No toda la sociedad, puede decirse... sí, por supuesto. Se trata siempre de disputas. Y tenemos argumentos para defender las vidas y los proyectos de vida de las personas independientemente de su género, su religión, su etnia. Nadie puede imponer un credo a otro sin ejercer violencia.
Brujas, herejes, judíos, y 30.000 militantes fueron exterminadxs, perseguidxs, expulsados y hasta negados en su identidad por la imposición de una sola forma de ser hombre y mujer, un solo dios o una sola forma de adorar. Civilización occidental y cristiana donde el intérprete disidente del evangelio -en términos de "reino de dios en la tierra"- era el extraño o la extraña a ese cuerpo monolítico.Como un tumor extirpable. En la dimensión genérica que tuvo la represión, se inscribió a sangre, picana y violación a toda una sociedad que sin embargo, a pesar de tantos golpes y traiciones, y a pesar del tiempo de impunidad transcurrido, exige hoy explicaciones y construye la memoria colectiva. Y vive el amor y el vínculo familiar de maneras nuevas.
Cada paso implica un aprendizaje, y a veces sentimos que retrocedemos, y retrocedemos. Pero realmente perdemos cuando nos dejamos desanimar y cuando diagnosticamos erróneamente lo que pasa, cuando no vemos los resquicios por donde se pueden debilitar las posiciones más duras, las que parecen inconmovibles.
Con la ley de medios y todo lo que hay que hacer para que sus efectos plenos se hagan sentir en el último rinconcito.
Estamos homenajeando al Frente de Liberación Homosexual que planteaba - adelantado a su tiempo- el nexo entre el control de la sexualidad y la sujeción que neutraliza las transformaciones revolucionarias.
Con la siembra que implica la celebración del 25 de noviembre con una Ley de Protección Integral y la docencis constante que realizan funcionarias militantes, y funcionarios y dirigentes que se ponen la camiseta feminista y redefinen las relaciones humanas en términos más justos.
Y con los reveses temporarios, como las marchas y contramarchas de la reforma del código civil.
Pero somos tercas e insistimos.
Insistiendo, desde las diferencias.
Insistiendo desde el kirchnerismo que, como fenómeno transformador y que ha redefinido la participación de quienes se sentían, con razón, marginados y ajenos a las causas colectivas, por desánimo, frustración o indolencia inducida, resucitando el fervor por ganar las calles, por discutir y dar todas las batallas - aún las amorosas- que hagan falta, aún con quienes ven en este espacio algo monolítico cuando no lo es, y nos hace redoblar el esfuerzo, insistiendo, digo... vamos a San Juan siempre dispuestas, orgullosas de ser protagonistas, por lo que se ha logrado y por tanto que falta inventar, pensar, actuar para en serio articular y conseguir esas metas comunes que nos convocan desde distintas pertenencias. Vamos con la sonrisa, el pañuelo verde y siempre, bancando este proyecto, en los buenos y los malos momentos.