miércoles, 13 de marzo de 2013

Coherencia Vaticana

Aunque en el primer momento sorprenda, pensandolo en frío, no tiene porqué extañar la decisión de la corporación más poderosa del planeta que acaba de conocerse.
Ha ungido como Papa a un colaborador del terrorismo de Estado, a un férreo defensor de la ortodoxia que niega derechos a las mujeres, que desafía las leyes vigentes, que sataniza a gays y a lesbianas, que se comporta como un opositor partidario más. Que sin dudas, representa la continuidad de la política del Vaticano de intentar detener los procesos de transformación más audaces, como el de una América del Sur que no sigue los designios de los organismos de crédito internacionales, que afianza la representación popular innovando estructuras, reformando consituciones, que redescubre y dignifica su pertencencia indígena masacrada por la cruz y la espada y luego explotada por el capitalismo dependiente de repúblicas aisladas y sumisas.
No es casualidad.
Es política.



Como en nuestro país se llevan a cabo juicios ocntra los delitos de lesa humanidad que han puesto en la mira la complicidad eclesiástica con el terrorismo de Estado, sabemos que :

Bergoglio es cómplice del robo de bebés
Estela de la Cuadra, quien sigue buscando a su hermana y a su sobrina nacida en cautiverio en un centro clandestino de detención aportó papeles a la justicia argentina que documentan la participación de Monseñor Graselli y del mismísimo Jorge Bergoglio en el encubrimiento de las desapariciones y el robo de bebés. Lo hizo hace dos años en el juicio por la apropiación de bebés cuya sentencia histórica dictaminó la sistematicidad de las apropiaciones y por ende, su carácter de crimen de lesa humanidad. Estela, hija de "Licha", Alicia Zubasnabar de Dela Cuadra, una de las fudnadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, buscaba a su hija y a su yerno en marzo de 1977, motivo por el cual, como tantas otras madres y padres, se entrevistó con prelados de distinta jerarquía para obtener información sobre el destino de su hijo Roberto José y de su hija Elena, así como de su yerno Héctor Baratti y su otro yerno Gustavo Ernesto Fraire, además del de un nieto que sí pudo recuperar.Monseñor Emilio Graselli, secretario privado del Vicario castrense Mons. Adolfo S. Tortolo, poseía un registro de gran cantidad de desaparecidos y sobre todo estaba relacionado con la suerte de los bebés nacidos en cautiverio. Fue este siniestro personaje quien le informó que su hijo había muerto y que su hija se encontraba detenida. "No me dijo que estaba embarazada", la increpó. Licha pudo enterarse de que el 16 de junio de 1977 nació en cautiverio su nieta, a quien la madre llamó Ana Libertad. Pero ninguno de ellxs volvió a aparecer y Licha falleció hace unos años sin poder abrazar a su nieta.
En el histórico juicio por la apropiación de bebés se presentaron evidencias con los cuales las Abuelas documentaron la búsqueda de lxs nietxs, tales como originales de las solicitadas, de las cartas a la Corte Suprema de Justicia de la Nación y además, al entonces arzobispo Raúl Primatesta y al ex cardenal Jorge Bergoglio. Estela declaró que Bergoglio le dio una carta a su padre intercediendo ante el obispo auxiliar de La Plata para que se ocupara del caso. Mario Piqui, el arzobispo de La Plata, lo recibió posteriormente y le informó que se reuniría con el vicegobernador y además le dijo que "la niña había nacido y había sido regalada". “Espere un poco”, le dijo el prelado, “en diciembre, con el cambio de jefatura, va a subir alguien que fue alumno mío y no me va a negar una gauchada.” Pero la gestión no prosperó, y Piqui le reiteró posteriormente que la niña: " la tenía 'un matrimonio bien' por lo cual 'no hay vuelta atrás'”.
Estela volvió a preguntarle al Tribunal lo que pregunta en cada uno de los juicios: “¿Cómo es que Bergoglio dice que hace sólo diez años sabe del robo de bebés?”.

Bergoglio declaró además como testigo en la causa ESMA, en relación al secuestro de los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics. La abogada Myriam Bregman le preguntó si sabía del robo de niños y el ex arzobispo respondió que recién lo supo "hace diez años". Indignada, Estela acusó en el estrado el cinismo de Bergoglio: “Yo creo haber demostrado con las cartas que mandamos a la Conferencia Episcopal en el año ’79 el conocimiento y la preocupación que había; también hay documentos respecto de cómo se divulgaron las noticias de la desaparición de personas y de los niños: nadie puede decir que no conoce”. La negación, dijo, “es inmoral, eso es burlarse de las cosas que estos hombres y mujeres hicieron. El no sabe dónde están, pero qué pasó y cuál es el mecanismo tiene mucho para decir y acá está la carta de mi padre”. Reclamó a la Fiscalía y al Tribunal que citaran al ex arzobispo. De todas maneras, cuando esto ocurre, Bergoglio se acoge al privilegio de ser un "alto dignatario de la Iglesia" y declara por escrito.

Bergoglio ha sido un entregador de sus hermanos de congregación.
En su libro "Ejercicios de meditación" el sacerdote jesuita Francisaco Jalics relató su secuestro durante la dictadura cívico militar eclesiástica: “mucha gente que sostenía convicciones políticas de extrema derecha veía con malos ojos nuestra presencia en las villas miseria. Interpretaban el hecho de que viviéramos allí como un apoyo a la guerrilla y se propusieron denunciarnos como terroristas. Nosotros sabíamos de dónde soplaba el viento y quién era responsable por estas calumnias. De modo que fui a hablar con la persona en cuestión y le expliqué que estaba jugando con nuestras vidas. El hombre me prometió que haría saber a los militares que no éramos terroristas. Por declaraciones posteriores de un oficial y treinta documentos a los que pude acceder más tarde pudimos comprobar sin lugar a dudas que este hombre no había cumplido su promesa sino que, por el contrario, había presentado una falsa denuncia ante los militares”
Como lo informó Horacio Verbitsky en su artículo de Página 12, la identidad de esa persona que "hizo creíble la calumnia valiéndose de su autoridad” y “testificó ante los oficiales que nos secuestraron que habíamos trabajado en la escena de la acción terrorista" , que "debió tener conciencia de que nos mandaba a una muerte segura con sus declaraciones”, sale a la luz cuando otro sacerdote jesuita secuestrado, Orlando Yorio, escribe una carta en Roma al asistente general de la Compañía de Jesús padre Moura en noviembre de 1977. El relato de Yorio es igual al de Jalics pero en vez de decir "esa persona", dice Jorge Mario Bergoglio. Cuenta que Jalics habló dos veces con el provincial, quien “se comprometió a frenar los rumores dentro de la Compañía y a adelantarse a hablar con gente de las Fuerzas Armadas para testimoniar nuestra inocencia”. Menciona las críticas que circulaban en la Compañía de Jesús en contra de él y de Jalics: “Hacer oraciones extrañas, convivir con mujeres, herejías, compromiso con la guerrilla”, similares a las que Bergoglio transmitió luego a la Cancillería.

El facsímil del documento que Horacio Verbistky encontró y que prueba los informes que hacía Bergolio a las autoridades:



Ahora no se preocupará seguramente por las citaciones de la justicia argentina. No perderá el sueño por tener que lavar su pasado oscuro que bien conocemos.
Ha sido elegido como cabeza del poder más resistente en la historia de Occidente. Conservador y ortodoxo, como lo fueron sus antecesores más próximos.

Coherencia pura.
La elección de Bergoglio es otro gesto político contra las transformaciones que están produciéndose.
Es, además, un lavado de cara a una de las sedes más vergonzantes de la corporación cuyo silencio aún perpetra los crímenes que no prescriben.
Omertá a gusto de la mafia más grande. El Vaticano.