martes, 6 de julio de 2010

Iguales 2

Matías Lucas Cabrera acaba de ser absuelto en una causa armada en su contra.

Sólo estuvo preso un año en Sierra Chica gracias a que el apoyo de la comunidad educativa de la escuela media de la que era alumno, consiguió conmover a Poder Ciudadano, que le brindó asistencia legal. Se sabía que era inocente del robo agravado por el que se lo inculpaba, y se sabía que no era la primera vez que esa comisaría armaba una causa.

Por portación de cara, por vivir en un barrio pobre, por parecer uno de esos " pibes chorros" de los que hay que cuidarse, el engranaje aceitado de la corrupción policial y de la desidia judicial -casi ? - le arruina la vida a otra persona inocente... Tardó siete años la justicia para terminar el calvario.

Romina Lemos, que tenía 15 años, fue asesinada por la espalda con una ametralladora UZI en el 2006. Su asesino no está ni siquiera preso y el Tribunal Oral Nro. 2 de San Isidro suspendió en marzo pasado por segunda vez el juicio oral dado que la causa no es "prioritaria" a tratar para los jueces...
Si el acusado, el policía Cristian Luján Gonzalez, no fuera policía, permanecería excarcelado y se retrasaría tanto ese juicio por homicidio simple, con pena de 8 a 15 años de prisión?

Ayer Videla, nada mas y nada menos que Videla, con esa misma voz pétrea con la que declaraba "los desaparecidos no están", tomó la palabra para reivindicar el genocidio y asumir una responsabilidad total al respecto. Claro, rechazando ser alcanzado por la ley con la que ahora, recien ahora, se lo somete como se nos sometería a ustedes, a mí, si hubieramos mandado a secuestrar, torturar, violar y fusilar, a juicio. Y en detalle. Algo que quedó trunco hace mas de veinte años en los tiempos de la primavera democratica y aquel "Nunca Mas" que todavía hay que gritar, sostener, proclamar desgañitados/as una y otra vez. Está bien conservado, los beneficios de arrestos domiciliarios y las comodidades de los indultos le permiten estar en condiciones de vomitar con desparpajo el mismo odio asesino sin levantar siquiera la voz.