lunes, 27 de noviembre de 2017

Justicia por Rafael Nahuel


Rafael Nahuel de 22 años, fue asesinado por la espalda en operativo del grupo Albatros de la Prefectura Nacional que, desde el jueves pasado desataron la "caza de indios" del siglo XXI esta vez en la comarca de Lafken Wuinkuñ Mapu junto al Lago Mascardi, en Bariloche. Apresando a mujeres y niños y persiguiendo a balazos a los mapuches, los cobardes uniformados a las órdenes de Patricia Bullrich, se cobraron la vida de un joven y dejaron gravemente heridas a una mujer y a otro residente más de la comunidad. Este abuso no es el primero cometido por parte de las fuerzas de seguridad desatadas, que son responsables de la desaparición forzada de otros jóvenes que no tuvieron la visiibilidad de Santiago Maldonado.

El mismo sábado en el que familiares y militantes de derechos humanos que acompañaron la búsqeuda y posteriormente el reclamo de investigación de lo acontecido, despedían los restos del joven solidario con la causa mapuche en 25 de Mayo, de nuevo el gobierno en un operativo de represión que se venía desarrollando desde el jueves, atacaron a balazos a lxs mapuches, hiriendo a varios de ellos - dos personas siguen internadas en grave estado en Bariloche - y matando a Rafael Nahuel por la espalda.  Hasta el momento, la zona sigue militarizada, hay retenes de la policía y la versión oficial y de los cómplices en los medios insisten con un ataque que entonces da lugar a un "enfrentamiento" intentando instalar la idea del "terrorismo". 

En la web de Socompa. Periodismo de Frontera, - que fue censurada el domingo- Santiago Rey narró la circunstancia en la que se produjo el asesinato de Rafael Nahuel y el terrible momento en el que su familia recibe la noticia:

"A la una y media de la mañana del recién comenzado domingo, María Nahuel llegó a la humilde casa de la familia de Rafael, en el barrio Nahuel Hue. Llevaba la peor noticia: el joven asesinado por la Prefectura durante la represión en la comunidad en Villa Mascardi era Rafael Nahuel.
Los padres de Rafael y su hermano menor de sólo 12 años enmudecieron y se abrazaron. A las dos de la mañana los recibió el Juez Gustavo Villanueva, pero no los dejó ver el cuerpo.
Rafael no era militante mapuche. La rama paterna de su familia, sí. Su tía, María Nahuel fue una de las detenidas durante el desalojo del pasado jueves. Hasta la comunidad Lafken Winkul Mapu había ido Rafael para acompañar a familiares y amigos. En una casilla de palos y nylon lo sorprendió el avance represivo de la Prefectura. Lo mataron de un tiro."


Un chico luchador de una familia "muy vulnerada, muchos problemas” lo describen los referentes de organizaciones que compartieron actividades y proyectos con Rafael Nahuel como
el proyecto Semillero del Colectivo Al Margen, donde aprendía el oficio de carpintería, luego del almuerzo y el fulbito diario. Había comenzado a participar de esa actividad, y con la misma organización conoció el distante Cerro Catedral, bajo el programa Esquí Social.
“Hacía changas con todo lo que había aprendido” contó Alejandro Palmas, referente de Al Margen quien llevó a su vivienda en el Alto de Bariloche a la familia de Rafael tras varias horas en la puerta del Hospital. Les compró unas empanadas y los acompañó hasta que a la 1,30 María Nahuel llegó con la noticia.
“Changueaba como podía para ayudar a la familia” 

La violencia que lo mata lo encontró en la comunidad porque fue a ver a sus familaires y a amigos, no tenía una militancia aunque sí “tenía clara la lucha territorial que se estaba dando. Cada tanto participaba de algunas ceremonias”.
Santiago Rey también cuenta que mentras caminaba por esas calles de tierra, levantaba todos los fierros que encontraba, para hacer algún chulengo o parrilla:  “Era muy buen soldador”, explica Fernando Fernández Herrero, referente del San José Obrero, una fundación que trabaja en la integración de los chicos de la zona y a la cual también Rafael se integró.
El San José Obrero es un espacio para el aprendizaje de oficio, la contención y la búsqueda de salida laboral para los jóvenes de los barrios más vulnerados de Bariloche. Con sólo 15 años, Rafael participaba de un grupo de la capilla del Nahuelo Hue, y desde allí llegó al proyecto Alto Construcciones, luego San José Obrero. Aprendió el oficio de herrero. "Le ponía muchas ganas al taller”. Tantas que, sin llegar a ser un capacitador, se convirtió en un líder del grupo.
Le decían Rafita. “Era muy flaquito Rafita”. “Era el típico pibe de familia muy golpeada que anda por la calle solo y que se las arregla como puede. Muy buen pibe”, dice, y suma a Rafael a la larga lista de jóvenes, pobres y del Alto que murieron en los últimos años. En distintas circunstancias murieron, pero siempre son jóvenes, pobres y del Alto.
Rafita siempre andaba con Facundo, otro pibe de su edad y de una familia vulnerada que murió hace aproximadamente un año, luego de sufrir problema de adicciones y verse implicado en un hecho delictivo. Fue condenado siendo menor y devuelto a su familia. Allí murió.
Un año después a Rafael lo mató la Prefectura. Los pobres siguen poniendo los muertos de la grieta social"


La APDH y miembros de la comunidad Lafken Wuinkuñ Mapu, aseguran que no estaban armados, que respondieron con piedras y que los prefectos “los corrieron a tiros”.

Durante el operativo del sábado Elizabeth Gómez Alcorta informaba, como otrxs defensores y activistas de derechos humnaos, por las redes sociales de la detención e incomunicación de Fausto Jones Huala -hermano de Facundo, preso en Esquel a la espera del juicio de extradición a Chile-, y Alejandro González, testigos directos de lo que sucedió con Rafale Nahuel. Mientras se negaba la detención por parte del Juzgado, 24 horas después del avance de los prefectos, se determinó el levantamiento de la incomunicación.

Nos enteramos de la sucesión de atropellos por las redes sociales y cadenas alternativas  dado el blindaje mediático y la censura de voces opositoras en los medios masivos de desinformación.

En Bariloche, así como en la Plaza de Mayo en Buenos Aires, se reclamó ayer contra la represión ilegal de un gobierno decicido a "limpiar"los territorios de habitantes originarios para  favorecer los emprendimientos de empresas extranjeras y el extractivismo contra los cuales la lucha de los pueblos originarios - con sus desaparecidos que no se registran en la conciencia colectiva hasta lo ocurrido en al Pu Lof Cushamen el pasado 1ro. de agosto cuando desaparece Santiago Maldonado- se encuentra con el reclamo de NUNCA MÁS al terrorismo de Estado. 

Negación,  complicidad mediática y la docilidad de ciertos sectores de la sociedad que compran la siniestra construcción del "terrorista" indígena se ciernen como una amenaza brutal sobre todxs nosotrxs.