domingo, 27 de marzo de 2016

Banalizaciones de los dos demonios en el Parque y la memoria de un pueblo que demanda

Con la emoción todavía a flor de piel tras la marcha más impresionante a 40 años del golpe cívico militar y que además interpeló la ofensiva voraz de la derecha antiderechos, no puedo no pensar de modo urgente algunas cosas.

La banalización tan peligrosa como cínica del terrorismo de Estado en el discurso oficialista abreva en la teoría de los dos demonios. La misma signó el período posdictadura, y pretende desconocer la violencia planificada, sistemática y orquestada desde antes - no hubo errores ni hubo excesos, como se cantaba en las marchas de los años 80-  del recrudecimiento del accionar de organizaciones armadas, con el fin de imponer un plan económico y destruir no solamente toda militancia opositora política, sindical y estudiantil,barrial, sino el tejido social y los valores de solidaridad, demonizando toda acción politica y aterrorizando a la población. La existencia de más de 600 centros clandestinos de detención diseminados por todo el territorio nacional son una prueba de este plan concebido para atacar a la población y no a grupos armados, lo que por otra parte, argumentan sobrevivientes, ya estaban debilitados para 1975.

La reciente puesta en escena durante la visita de Barack Obama en el  Parque de la Memoria el pasado 24 de marzo, es de un cinismo ofensivo pero coherente con el intento de echar un manto de olvido acerca del verdadero móvil del período que lxs argentinxs conmemoramos en esa fecha. Y al reponer una y otra vez, y todas las que hagan falta, las razones de lo aparentemente irracional, también los protagonistas y sus intencionalidades aparecen.

La masiva marcha del 24 de marzo hablaba desde sus consignas y sus carteles de la complicidad de los EEUU y del empresariado con la dictadura, de las fortunas y de los nombres asociados no solamente al exterminio planificado sino al golpe cultural, a la destrucción del sistema productivo, al endeudamiento ilegal que extendió su pesada carga durante largos años después de 1983.

Como ayer y de otra manera, la construcción discursiva de los gobiernos indóciles con los designios del norte y la audaz integración regional en lo económico, político, cultural, diplomático, representó una amenaza tan grande al esquema de dominio planetario que las antiguas alusiones al combate del comunismo vuelven ahora, casi sin disimulo, sin matices, en las patéticas acusaciones de antidemocráticos o corruptos  a Chávez, a Lula da Silva, al kirchnerismo, de manera de aislar y preparar el terreno para la implementación de las políticas neoliberales más duras. Se intenta volver por la fuerza al redil del endeudamiento externo, el control por las buenas o por las malas de la oposición política, la represión supuestamente bienvenida como respuesta a la inseguridad ( discurso, hemos analizado ya tantas veces, reciclado de la doctrina de seguridad nacional porque se trata de la seguridad de la propiedad y no de la vida de las personas que no tienen garantizados los más elementales derechos) y que trae la "normalidad" a estos lugares del sur empoderados en los últimos 12 o 14 años...Los mismos lugares donde hace 4 décadas se abatió un plan macabro, preparado, pensado y ejecutado con la ayuda y participación concreta del Norte acostumbrado a dirigir nuestros destinos, la coordinación represiva de dictaduras cívico militares en el Cono Sur en la década del 70.  
   
El Plan Cóndor consistió en una coordinación represiva a nivel continental con el apoyo decisivo de la CIA el Departamento de Estado y grupos terroristas de extrema derecha, que atacó el gobierno democrático de Salvador Allende, el gobierno uruguayo, que asesinó a dirigentes exilados y denunciantes de los crímenes más allá de las fronteras. Este plan se cobró la vida de diplomáticos en Washington, como la del ex canciller chileno Orlando Letelier. Stella Calloni desmenuza este sangriento vuelo sobre nuestros países en el ya clásico "Operación Cóndor Pacto Criminal".   Los documentos desclasificados por el gobierno de los EEUU en 1999 confirman la responsabilidad de Kissinger - ex secretario de Estado entonces- y de George Bush - quien sería después presidente, en planificaciones conjuntas inicadas en Chile para continuar y complejizarse luego en la región arrasada por gobiernos dictatoriales. El saldo de desapariciones, secuestros, asesinatos, torturas y traslados de prisioneros como si Chile, Argentina, Paraguay, Bolivia, Uruguay, Brasil no tuviesen fronteras para el horror,  fue posible por la ilegalidad y el secreto alrededor de la plnificación de estas acciones. El argumento legitimador y falaz, terminar con el comunismo, empezando por Chile con su terrible DINA actuando con la AAA argentina, grupos anticastristas, entrenados en las salvajadas que enseñaron la Organización del Ejército Secreto francesa (OAS) y oficinas norteamericanas. Los militares aprendieron meticulosamente la tortura y la contrainsurgencia en el Comando Sur de Panamá. Dice Calloni : "Los EEUU proporcionaron inspitación, financiamiento y asistencia técnica a la represión y plantaron las semillas de la Operación Cóndor"( p. 11) Servicios técnicos de la CIA suministró las picanas electricas y asesoró sobre el grado de shock que un cuerpo humano puede aguantar. Una frondosa experiencia había sido acumulada en los horrores perpetrados en VietNam, operaciones secretas que comprendían : actos terroristas, subversión y sabotaje y el exterminio masivo de opositores en VietNam del Sur.  En las operaciones de "pacificación" de poblaciones civiles, pelotones especiales realizaban opraciones punitivas en poblados donde se torturaba de manera sistemática a sospechosos de simpatizar con el Viet cong.   
Es decir, si hay un estado experto en terrorismo es el norteamericano.


Y también saben de terrorismo los que ganaron con la dictadura y participaron directa o indirectamente de operaciones ilegales, como quedarse con Papel Prensa y el control de los medios a partir de la persecución y la tortura de la familia Graiver. Los que dieron las listas de sindicalistas y activistas en las fábricas donde hasta instalaron oficinas para reprimir como en Acíndar - cuyo directorio integró Martínez de Hoz, quien falleció mientras era juzgado por crímenes de lesa humanidad señalado en la Operación Serpiente Roja en Villa Constitución, o quienes tomaron deuda que luego estatizó Domingo Cavallo a cargo del Banco Central en 1981, esos también son la dictadura.
Taty Almeida, Madre de Plaza de Mayo,  siempre recuerda "dictadura cívico militar eclesiástica" y hoy cobra nueva fuerza su sentencia, porque hay que emplear todas las palabras de la denominación para completar y reinstalar el espectro de responsabilidades.

El actual gobierno que pretende instalar un discurso sesgado y negador de lo ocurrido para legitimar su violencia institucional, económica, cultural, necesita así banalizar el horror y su sistematicidad de  calculada y ocultar sus motivos; necesita acusar de estar "politizadas" a las organizaciones de derechos humanos que son un pilar fundamental en la democratización de una sociedad a la que todavía l efaltan muchas respuestas, muchas sentencias, muchos hombres y mujeres que no conocen aún su historia y su nombre, apropiadxs y esperadxs. Y no solo por sus abuelas y hermanos, sino por todxs quienes comprendemos que no hay democracia posible sin el derecho a la vida y ese derecho trae consigo el derecho a trabajar, a educarse, a protestar en la calle, a expresar opiniones, el derecho a la información y a la comunicación, a la vida sin violencias ni discriminaciones, el derecho a la memoria, a la verdad del terrorismo de Estado; a la justicia.

Este domingo de Pascuas la casa no está en orden todavía, la impunidad empresarial se enseñorea desde la Rosada y en los estudios de TV donde cuesta encontrar espacios de debate o pensamiento y mucho menos, gestos de dignidad que honren la lucha inclaudicable de Madres y Abuelas y la memoria de 30.000 detenidxs desaparecidxs.

Reparar estas heridas puede ser imposible, pero es indudable que nunca lo será si se vuelve atrás, a la impunidad, a la miseria, a la decadencia cultural y moral del sálvese quien pueda, perspectiva egoísta del individuo liberal consumidor, propietario, ese del "no te metás"y del "algo habrán hecho".

El recuerdo de la Carpa Blanca docente como lucha colectiva que representó una respuesta contundente a la disolución social completada en los 90, hoy que despedimos a alguien como Mary Sanchez; el ejemplo de las Madres y las Abuelas, empecinadas con sus bastones y su sonrisa; la potencia de un pueblo desbordando la Plaza de Mayo conmemorando el 24 de marzo pero con la consigna "Sin derechos no hay democracia" contesta, reclama, exige y no olvida.


Al presidente que no puede hablar, que no puede hablar de terrorismo de Estado. Al mandatario que evade la responsabilidad de su gobierno en las cadenas de ayer y de hoy y su condición de terrorista serial y violador sistemático de los derechos humanos de pueblos enteros en todo el planeta.
A los serviles cómplices medíáticos de la entrega y el genocidio de ayer y su negación hoy. Decimos:
Tenemos memoria, exigimos justicia y NUNCA MÁS al terrorismo de Estado ni a las violaciones de la dignidad humana. No al vaciamiento de los dispositivos estatales en derechos humanos.
Continuidad en los juicios y castigo a los cómplices y responsables civiles y empresariales.
No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos.
El pueblo lo demanda.