jueves, 22 de octubre de 2015

Nuestra Victoria


Conmueve este tiempo intenso en el que escribo a pocos días de las elecciones en las que nos jugamos el destino del país, nos jugamos por lo que recuperamos tras tantas luchas y dolores, derrotas y lágrimas que se transformaron en no solo sueños sino en realidades y alegrías de la mano de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández. Es increíble que a días de votar, tras tanta guerra sucia de los medios, tras tanto desprecio por el decisivo rol del estado para pararle el carro al atropello, este proyecto esté más fuerte y vivo cada día, oliendo a victoria.

No fue fácil animarse, pero se hizo, se demostró que es posible gobernar para los pueblos aún en el imperante capitalismo globalizado cuya careta hipócrita se cae ante el espectáculo horroroso de millones desplazados y sacrificados en las aguas del Mediterráneo, en Medio Oriente, en aldeas que no podemos pronunciar y que no salen en la televisión. Los drones ponen la distancia que exime de explicar el espanto hasta que cada tanto la realidad del dolor y la deshumanización irrumpen. Se bombardea a distancia así como se sacrifican vidas y proyectos a sociedades y culturas para imponer estándares de vida privilegiados para unos pocos países y en esos pocos países, para muy pocos multimillonarios que mueven el dinero con un click.

Acá en nuestra región que aprendió a golpes militares, masacres y a devaluaciones siniestras con el canto de sirena del fin de las ideologías, confluyeron líderes que se animaron a  reivindicar su dignidad. Un Chávez venezolano que siendo militar, recuperó el petróleo para su pueblo y realizó una revolución cultural también para desandar la dependencia y la inequidad naturalizadas. Un Lula brasileño, un Evo Morales, ¡indio! en Bolivia.

En Argentina se le dijo NO a Bush y al ALCA porque un presidente inesperado afirmó la dignidad y honró a quienes antes de su llegada al poder saqueaban supermercados o eran carne de cañón de la violencia institucional ni ser siquiera consideradxs personas. Ese Presidente, hijo de las Madres de Plaza de Mayo plantó la justicia de los tribunales y la carcel común a los responsables del terrorismo de Estado, pidió perdón por la impunidad en democracia desde su investidura, y nos invitó a creer en que podíamos tener un sueño y realizarlo levantándose con los países hermanos ante los poderes que se acostumbran a gobernar sin ser elegidos.

Estos años demuestran que la irreverencia pagó bien, que hemos podido cosechar firmeza, desarrollo, defender el trabajo y generar no solamente riqueza sino una costumbre  saludable de dignidad, que no es solo nuestra, va de la mano de la dignidad de la América nuestra, históricamente negada,vapuleada o minimizada. Sufriente invisible, esa América enriqueció por cinco siglos igual a los centros de poder capitalistas.


Obtenemos el respeto y la solidaridad en la desobedienica a la extorsión, y lo explica sin ambagues un ministro de Economía de quien no podíamos soñar jamás estar tan orgullosxs. Y puede explicarse bien claro : experimentamos las transformaciones, ampliamos derechos, afrontamos los conflictos que no siempre se resuelven, pero los afrontamos con valentía y argumentos. Basta tomarse el trabajo de pensar nosotrxs mismxs y poner en perspectiva los horizontes de los 90 y el actual para nosotrxs, pero también para nuestrxs hijxs o nuestrxs viejxs.

Un satélite propio con desarrollo nacional  y lxs científicxs que se iban a Ezeiza o a lavar los platos.
Escuelas y alfabetización tecnológica desde las netbooks gratuitas en cada rincón del país y la copa de leche como única comida que lxs maestrxs de la carpa blanca les daban como único recurso a miles de chiquitxs desamparados y que se desmayaban de hambre en la escuela.

Políticas contra la violencia hacia las mujeres y la trata de personas, contra la discriminación y el sexismo con mujeres destacadas en ministerios y cargos ejecutivos por el compromiso y por lo que saben de esas luchas, la reivindicación de Juana Azurduy y hasta la primera Generala del Ejército argentino  en contraste con la María Julia Alsogaray apenas cubierta con el tapado de piel y las embajadoras del Dïa del Niño por Nacer entre los festejos tilingos de las aventuras amorosas en Caras del "galante" y "canchero" ex presidente de patillas.

El petróleo nuestro que se extrae administrado de manera mixta, eficaz y con reconocimiento mundial, y la criminal joda privatizadora cuyos costos no han pagado todavía los verdaderos responsables que escriben libros y dan conferencias sobre "los atropellos" fascistoides del Estado kirchnerista.

La vergüenza de la impunidad y de la muletilla de la "reconciliación" con genocidas, torturadores, violadores, apropiadores de niñxs...con elocuente silencio acerca de los verdaderos patrones que no se mancharon las manos pero se doctoraron en golpismo mediático y de mercado, y la vigencia de los juicios de lesa humanidad que no se limitan a uniformados.

La mayoría absoluta de la Corte Suprema y las actuales luchas por la democratización del Poder Judicial corporativo que se empecina en ser el poder contramayoritario, más allá de los resultados electorales, puesto en evidencia en su parcialidad politica y sus maniobras ilegítimas demostradas con el freno de la Ley de Medios, el intento de anulación de elecciones provinciales  o el escándaloso encubrimiento de lo acontecido en la Embajada de Israel y la AMIA.

La apatía y la rabia de una juventud sin esperanzas, reprimida, perseguida o irrelevante y la promoción de primeros empleos, becas para estudio, protagonista hoy de la militancia política y la participación territorial, entusiasmada de solidaridad y de compromiso colectivo.

La permanente conquista e irrupción de demandas democráticas que amplían las concepciones más rígidas y el aprendizaje de la articulación de los movimientos al comprender cómo se vinculan discriminaciones de género con discriminaciones sociales como expresiones diveras de relaciones injustas de poder que distribuyen injustamente el reconocimiento y por ende, las posibilidades de vida.


Nuestra Victoria, decimos, y a quienes la conocemos se nos pone tibio el pecho por ella, nuestra Victoria Montenegro, candidata a Diputada Nacional. Ella que representa muy particularmente esa torsión maravillosa, con sus dolores y sus costos, de lo que quiso ser destino desde el odio y la negación de la vida, la historia y la identidad, y fue derrotado. Victoria que hizo el trayecto personal de asumir con el amor de las Abuelas y la verdad acerca de su origen, su nombre y una lucha - y muchas luchas- desde su militancia en derechos humanos hasta la actual tarea en la coordinación de politicas en el Consejo Nacional de las Mujeres, ha abierto caminos para esas demandas que nunca son meramente individuales. Heroína colectiva de una historia que tiene muchas historias, rostros y voces.

Contar con Victoria en el Congreso es contar con un cuadro politico de extraordinario talento, sensibilidad y compromiso. Es nuestra en muchos sentidos al catalizar tantas luchas amorosas y decisivas..Nuestra Victoria.





Cristina lidera porque nos dejó siempre un legado. Votar este domingo por nuestra victoria no es dar un cheque en blanco a un extraño. Líderes como Néstor y Cristina no abundan pero el proyecto que echaron a andar no es un paquete que se entrega; es una construcción cotidiana que no solamente depende de quien ocupe el sillón presidencial, un ministerio o una banca en el Congreso. Así como se debe asegurar que no dilapidemos este presente asombroso en el que tanto falta hacer, también es cierto que no se mantiene la transformación cultural y política si no tomamos cada una y cada uno a cargo nuestro rol en esa empresa común, con todas las pruebas constantes, con todas las tapas de los diarios en contra, con todos los resquemores de quienes todavía no creen posible dar vuelta el tiempo y la suerte, hacer nuestra propia historia.