lunes, 12 de octubre de 2015

Encuentro Nacional de Mujeres: novedad política o el encuentro somos todas

Desde el retorno democrátiico tras la dictadura cívico militar, el fenómeno del Encuentro Nacional de Mujeres que  cada año crece en convocatoria y en potencia parece inexplicable desde algunas concepciones limitadas de la política que solo entienden el juego partidario.
¿Porqué es una novedad política? Pensemos en lo que implica que desde todas las provincias, organizaciones y movimientos  demandando el reconocimiento de nuestro carácter de sujetos plenos, junto a muchas "sueltas" que desean experimentar ese estar juntas,  consigan mantener la costumbre de reunirse año a año en una sede determinada. Que esa marea irrumpa en el escenario habitual clamando contra la violencia de la imposición de dogmas y restricciones sobre los cuerpos y las elecciones de vida,  sseñalando la violencia de ser objetos de consumo, mediación muda para el discurso masculino sobre supuestas necesidades masculinas - el entramado patriarcal naturalizado y contra el cual sigue siendo necesario levantarse y reaccionar-, festejando el hecho mismo de "hacer el encuenro". Muchos esfuerzzos de organización previos suponen poder intereactuar tres días para hablar de muchos de los temas en los que se nos juega la vida, por discriminaciones en lo laboral, en el acceso a la educación, o el permanente acoso de las violencias obstétricas, simbólicas, psíquicas y físicas que se empezaron a denominar, gracias a la lucha y en medio de tanto dolor socialmente tolerado, con una nueva palabra : feminicidios, cuando las seuencias de pequeños abusos no consierados como  tales, adquieren la forma más extrema.

Nuestro país asiste cada año a esa marea que se convoca también como caja de resonancia de la coyuntura, poniendo de relieve las diferenicas y las dificultades de articulación del movimiento para muchos objetivos comunes. Pero precisamente, en esa gimnasia muchas mujeres aprendemos la improtancia de la negociación entre lo posible y lo irrealizable, lidiamos con los intentos de apropiación de nuestras conquistas o metodologías, con el incesante mecanismo de cooptación o de desvalorización procedente de factores de poder con sotanas o con costumbres biurocráticas bien pero bien bien patriarcales. Mucho para deslindar y para procesar.
  La nula mención de la diversidad de temas en los que se trabaja en los talleres, la manera en que se decide la sede próxima y se organiza - como se puede- el alojamiento y la infraestructura para el debate en lugares pequeños o grandes, desconoce, para centrarse en los hechos de violencia, la vigencia de las demandas que en la calle ponen en escena cada año las mujeres, constituidas en ese pueblo feminista, como lo llamó una académica.

Las marchas con las cuales esa cantidad de mujeres, en los últimos años con lso pañuelos verdes que identifican a la militancia por el derecho al aborto legal seguro y grautito, son esperadas con una mezcla de sorpresa, terror y alegría, según como se haya preparado en clima previo. La constante desinformación para quienes no hayan participado y  para quienes no participan - que sea un encuentro "de mujeres" molesta desde lo que afirma y lo que excluye como signo que impugna una exlcusión de las mujeres naturalizada y generalizada -  que se hace también cuando las noticias sobre "desmanes" en las marchas sin señalar las provocaciones expresas contra las mujeres movilizadas, es parte del dispositivo que busca silenciar la fuerza de cada encuentro.


Ahora también, en el Encuentro en Mar del Plata, la respuesta represiva ante la movilización - con la demora de algunas manifestantes, balas de goma, gases, episodio que fuera promovido por pintadas de los murales alusivos y azuzado frente a la Catedral donde convergen manifestantes tras o durante la habitual marcha - el cual merece el repudio generalizado de todxs quienes apuesten a la profundización de las prácticas democráticas, es noticia. Una ciudad donde el cantidato a intendente más votado da vergüenza ajena por su misoginia y fascismo, que exhibe alarmantes cifras de denuncias por violencia de género y donde se registraron dos feminicidios en las vísperas del ENM. Las repercusiones de la impresionante marcha "Ni una menos" del 3 de junio pasado en el país, cristalizando en un momento una constante denuncia  que permanecía inaudible, debe mucho a esta tenaz gimnasia del movimeinto complejo y dificil de mujeres que año a año ponen el cuerpo, alzan las voces y sacuden conciencias, bancandose la indiferencia, la difamación o como hace horas nomás, las balas de goma.

La violencia de esta represión, de la intervención policial, merece el decidido repudio. Reacción intolerable en el estado de derecho. Como elogio de la desobediencia feminista, como tributo a distancia de las congéneres en lucha, repito:  si tocan a una nos tocan a todas. Y  como otra consigna, el encuentro somos todas..