lunes, 2 de marzo de 2015

Daniel Gollán, y un aire fresco en salud ante el tema de la IVE

Aunque el Jefe de Gabinete Anibal Fernandez hay dicho, al ser consultado, que el tema de la despenalización del aborto no está en la agenda, que "Es una política muy de fondo y una discusión que la sociedad argentina viene dando hace mucho tiempo", y además, que si lo estuviera, la Presidenta lo hubiera mencionado ayer en ocasión de su discurso ante la Asamblea Legislativa, creo que estamos ante un signo alentador en relación a la problemática del aborto. La consulta a Fernández está motivada por dichos del nuevo Ministro de Salud que encara el tema a días de asumir, y con ello abre perspectivas nuevas para quienes sentimos la impotencia de la recurrente pérdida de estado parlamentario de proyectos de interrupción voluntaria del embarazo (IVE). Porque es un problema, porque no puede ser negado, porque entraña una demanda legítima de justicia, año a año se insiste y se incrementan las firmas en apoyo a la despenalización y la legalización de la IVE desde distintos bloques políticos. Precandidatos presidenciales como Jorge Taiana han expresado públicamente la necesidad de dar el debate en el recinto. Vamos por el quinto intento de proyecto de ley. En noviembre del año pasado el último llegó a discusión en la Comisión de Legislación Penal. La Diputada Patricia Bullrich se valió de una maniobra para alegar no hubo quórum para poder emitir dictamen. Quien alguna vez presentó un proyecto a favor del IVE junto a Graciela Fernández Meijide ahora, en 2014 a cargo de la Presidenta de la Comisión de Legislación Penal, hizo gala de una bajeza repudiable. El día previsto llamó a la reunión de comisión en dos tandas, una a las 15 horas para tratar otro tema en una sala, y la otra a las 17.30 para discutir el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, en otro salón. Para la primera convocatoria no hubo quórum y Bullrich entonces sostuvo que tampoco lo tuvo la reunión que durante casi cuatro horas, discutió la propuesta con más de una treintena de oradores.
Sentimos la frustración ante el escandaloso truco y desidia. Durante años venimos insistiendo en que la sociedad está madura y demanda la solución no sacrificial como es penalizar la práctica, desde la vulnerabilidad de las mujeres más desprotegidas, aquellas que mueren por abortar en condiciones espantosas. Es un problema de salud. Es un derecho y es constitucional, como se ha explicado en los fundamentos de la iniciativa presentada en 2014.
El flamante Ministro de Salud Daniel Gollán habla de esta necesidad de respuesta. Y fue designado hace apenas días, el pasado 27 de febrero. El reconocido sanitarista, formado en la escuela del Dr. Floreal Ferrara, había dicho en declaraciones a radio Nacional Rock que "En el país hay 500 mil abortos por año y es la principal causa de muerte materna. Hay que hacer un debate serio sin ponerse en los extremos ideológicos y religiosos. Desde el punto de vista del sanitarismo uno tiene que hacer algo. Vamos a propiciar un debate maduro con todos los sectores de la sociedad." Gollán remarcó la importancia de las consejerías en Uruguay – donde se despenalizó la práctica- que tuvieron “excelentes resultados". Agregó que el 30 por ciento de las mujeres que se presentaron en éstas, decididas a abortar decidieron no practicar la operación. El ministro reclamó además el respeto a lo que establece de la ley de abortos no punibles. "Hay una ley, hay que cumplirla. Se está trabajando mucho y hemos logrado que en muchos hospitales del país se cumpla con esta norma. En otros siguen existiendo las objeciones de conciencia, pero ya tenemos un sistema cada vez más aceitado para que, cuando eso ocurre, podamos resolver el problema en otro hospital."
Este cruce entre el Jefe de Gabinete y el Ministro, a mi entender no es una contradicción. Las relaciones de fuerza políticas ciñen el margen de maniobra. El año pasado la trampa de Bullrich, aliada con los sectores más retrógrados, no impidió que se produjera un evento histórico en la Cámara, en la Comisión, tal como lo sostuvieron varias diputadas. Hay que insistir, el tema se instala y se hace desde la caracterización de problema de salud pública por parte de la máxima autoridad en el tema, lo que representa sin dudas aire fresco para la militancia incansable por los derechos de las mujeres. Junto a lxs legisladores y funcionarios que se han jugado por la iniciativa, vamos a hablar más fuertemente del tema, conitnuar y respaldar a este ministro. Ahora bien, lo hacemos y lo seguiremos haciendo sin soslayar las dificilísimas coyunturas políticas donde no se respeta ni la división de poderes, ni las leyes votadas por el Congreso como la Ley de Medios, donde no se juega limpio y se pretende inhibir el funcionamiento democrático. Lo que no podemos hacer, en mi opinión, es pecar de ingenuxs o ser simplistas recortando la cuestión de la IVE del complejo panorama que vivimos. Cada signo merece un análisis cuidadoso, además de la articulación pluripartidaria, la generosidad y la estrategia justa que priorice el logro del objetivo en lugar del rédito parcial.

Finalmente, comparto el comunicado de la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Género.
Apoyo de Perla Prigoshin a las palabras del Ministro de Salud.
"La CONSAVIG (Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Género) expresa su profunda consustanciación con las declaraciones que en el día de la fecha realizara radialmente el recientemente designado Ministro de Salud de la Nación Dr. Gollan con relación a la necesidad de debatir en nuestro país la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo en nuestro país."
Asimismo, la Titular Nacional de la CONSAVIG, Dra. Perla Prigoshin, enfatizó:
“La criminalización del aborto constituye una violencia contra las mujeres ya que les obstaculiza el acceso a la salud poniendo en riesgo su integridad psicofísica. En verdad el aborto es un delito con consecuencias sólo para las mujeres pobres que recurren a medios inseguros y mueren por abortos sépticos mientras que las mujeres de clases media y alta cuentan con los recursos económicos que les permiten acceder a prácticas seguras en clínicas privadas. Sería correcto sacar el aborto del ámbito penal y abordarlo desde la salud pública”.