jueves, 31 de mayo de 2012

Harta

Harta ya de estar harta de hipocresía.

Resulta que salen a la luz documentos que prueban fehacientemente – comunicaciones con el Vaticano - la complicidad de la iglesia católica con las desapariciones, torturas y apropiaciones de bebés nacidos en los centros clandestinos de detención. ¿Cuántos medios lo reproducen o mencionan el tema?

Algunos emblemáticos represores como Luciano Benjamín Menéndez, se quejan por los allanamientos ordenados por la Justicia que, a pesar de haberlos condenado por desapariciones torturas y asesinatos a mansalva, revuelven sus cajones en busca de listas y documentación diversa sobre el destino de las víctimas. Es que cumple arresto domiciliario “por razones de salud”…El ex jefe del tercer cuerpo del ejército tiene en su haber una siete condenas a prisión perpetua y está imputado en varios procesos todavía. Pero que le allanen la casa, ¡qué atropello! Y todo a causa de Videla y sus dichos a Ceferino Reato, autor del libro “Disposición final” en el cual Videla admitió por primera vez que la dictadura asesinó a “siete u ocho mil personas”, y dijo que si bien no hay listas con el “destino final” de los desaparecidos, podría haber “listas parciales".

Carlos Pedro Blaquier fue citado a declarar por la justicia porque está imputado por su presunta participación en los operativos con que la dictadura secuestró en Ledesma a 27 personas utilizando vehículos con el logo de la empresa, en julio de 1976 y en otra por la desaparición de Luis Aredez, ex intendente de General San Martín.
Después de que el juez Carlos Olivera Pastor demorara las causas varios años, un nuevo magistrado, Fernando Poviña, decidió hacer su trabajo y lo citó a declarar el 16 de abril. Blaquier estuvo hospedado en un lujosísimo hotel parisino Le Bristol entre el 21 de abril y el 5 de mayo, pero volvió al país para no tener que someterse a una captura internacional vía Interpol. Las suites donde Blaquier estuvo cuestan entre 1250 y 5400 euros por noche. La empresa que dirige, dedicada principalmente a la producción de azúcar de caña y papel, declaró en 2010 más de 216 millones de pesos de utilidades ante la Comisión Nacional de Valores.
La causa del viaje a Europa ha sido tratarse una dolencia… Seguramente no se trata de bagazosis, enfermedad que se contrae por la exposición al bagazo (restos de caña exprimida que se descompone a la interperie, durante el proceso de explotación de la caña de azúcar, al quedar en suspensión esporas y otras partículas tóxicas, éstas son inhaladas por todxs lxs habitantes de Libertador General San Martín).
No se elaboran estadísticas sobre el alto índice de dolencias pulmonares que sufre la población, sobre todo la infantil: bagazosis, dolencias respiratorias y otros procesos que concluyen en carcinomas de pulmón (el que le costó la vida a Olga Márquez de Arédez, viuda de Luis Arédez, quien se atreviera a cobrar impuestos siendo intendente de la localidad, al Ingenio Ledesma).

Decía que estaba harta de hipocresía.

Harta de la violencia que entraña ignorar la atrocidad de la apropiación de las acciones de Papel Prensa por parte de Clarín, testificada ante el Tribunal Oral que entiende en la causa conocida como Circuito Camps por Lidia Papaleo. Ya trascendió en los medios lo relatado por la viuda de Graiver: tras la muerte de David en un sospechoso accidente aéreo, Lidia y su hija fueron amenazadas de muerte para que cedieran las acciones de la fábrica de papel a un precio para que terminaran en manos de Clarín y La Nación, medios cómplices de la Dictadura. Tras la cesión, pasado el tiempo necesario para que la transacción quedara oficializada, Lidia, el socio y los familiares de Graiver fueron secuestradxs y torturadxs, mientras por las revistas afines a los militares se difundía la campaña difamatoria contra esos presuntos “montoneros”. Lidia recuperó su libertad en 1982.
La causa Papel Prensa es el ejemplo más acabado del carácter siniestro del verdadero poder en la Argentina. Ese poder corporativo que tumbaba presidentes o animaba corridas cambiarias, que sigue instando a desestabilizar un gobierno que se le atrevió, que tuvo el coraje de construir a partir de su decisión, un poder popular que antagoniza con sus verdades instaladas, que puso en cuestión el discurso desde el lugar aséptico del periodismo acostumbrado a volver estrellas a los presentadores y no a instalar los temas. Esa prensa concentrada que completó la tarea de quedarse, también de forma ilegal, con las licencias de radios y señales televisivas que la legislación previa a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual impedía. Pasaron por encima de todo.
Creyeron que nada los tocaría, que nunca se los cuestionaría, que todo lo podían comprar.


Y vinieron los Kirchner.

Aquellxs que se disgustan por el estilo K, que están condicionadxs por la marcha de la economía y no se interesan por relacionar ese poder económico – que como dijo magistralmente Víctor Hugo Morales no se somete a elecciones sino que presiona presidentes y candidatos- , con estas cuestiones de derechos humanos, que siguen comprando Clarín y La Nación a pesar de las predicciones fallidas y la pérdida flagrante de calidad en el producto periodístico, ¿no sienten que algo no cierra, que algo hace ruido?, ¿que no se trata de dos fanatismos sino que estamos hablando de asesinatos, secuestros, encubrimiento, golpes económicos y de una fuerza política que por primera vez hace frente a la distribución tradicional de poder, a la herencia cultural y más sutil de la Dictadura….?
Cuando se llega al hartazgo, se pueden hacer muchas cosas o intentar quedarse al lado de lo que pasa, como si se pudiera estar “afuera”. Pero la cuestión es que no hay “afueras” ni neutrales. Todxs estamos en este barro de nuestra historia reciente y presente. Podemos ser facilitadorxs de la repetición de nuestras tragedias o podemos ser protagonistas de otro libreto, como esa chica de 16 años en San Juan,amonestada por recordar qué significa un Día de la Memoria, rodeada de dinosaurios…esos de Charly García.


viernes, 25 de mayo de 2012

Patria

“Hace algún tiempo me preguntaba un chiquillo
por el significado de la palabra patria.

Me sorprendió con su pregunta
y con el alma en la garganta
le dije así:

Flor de barrio, hermanito!
Patria son tantas cosas bellas!

Como aquel viejo árbol de que nos habla aquel poema.

Como el cariño que aún guardas después de muerta Abuela
Patria, son tantas cosas bellas!

Son las paredes de un barrio,
Es su esperanza morena:

es lo que lleva en el alma
Todo aquel cuando se aleja:

Son los mártires que gritan: Bandera, Bandera, Bandera!

No memorices lecciones de dictaduras o encierros:
la patria es un sentimiento como mirada de viejo,
sol de eterna primavera risa de hermanita nueva:

Te contesto , hermanito: PATRIA son tantas cosas bellas!”

Rubén Blades

viernes, 18 de mayo de 2012

La muerte indigna: a cinco años del caso Ana María Acevedo

Ana María Acevedo no tenía dinero. Era empleada doméstica. Tenía solamente 20 años y tres hijos. Estaba embarazada. En mayo de 2006 comenzó con molestias en la boca, pero en el Samco de su ciudad le demoraron la interconsulta a Santa Fe. Su familia debió recurrir al senador del departamento para conseguir que la atendieran en el hospital Cullen, en noviembre, donde lxs médicxs descubrieron un cáncer de mandíbula.

Los informes dicen: "Ana María Acevedo ingresó el 23 de octubre de 2006 al hospital Cullen atento a que desde hacía más de cinco meses sentía molestias e hinchazones en la región del maxilar superior derecha, zona de la cual se le había extraído una muela en mayo del mismo año en el hospital de Vera. Se le ordenó su internación y el médico cirujano de cabeza y cuello, Dr. Alejandro Marozzi, le practicó una cirugía abierta con resección de la formación que presentaba en dicha zona facial, la que se analizó y por la que se le diagnosticó la enfermedad llamada rabdomiosarcoma alveolar. Dicho diagnóstico fue posible gracias a la cirugía practicada por ese médico, la realización de una tomografía axial computada y el examen anátomo patológico".

Ana María y su madre pidieron la realización del aborto para poder ser tratada, sin que el médico les hubiera informado que la realización de un aborto se presentaba como la alternativa que abriría las puertas al tratamiento. Les fue negado. Funcionarios públicos,lxs médicxs del servicio de Oncología del Hospital Iturraspe, decidieron dejarla morir.
Los cirujanos del Hospital Cullen habían recomendado los tratamientos que habitualmente se practican: quimioterapia o rayos; pero el Dr. Blajman se abstuvo de tratar el cáncer debido a la existencia del embarazo, que sólo llevaba un mes de gestación cuando Ana llegó procedente de Vera.

Blajman decidió que esta paciente iba a morir al no aplicarle quimioterapia. Lo hizo a sabiendas de que en la etapa en la que se encontraba la enfermedad de Ana era perfectamente tratable y le hubiera permitido quizás salvar su vida. Dejaron que el cáncer de ella se extendiera profundamente.

Sólo le recetaron analgésicos. Hasta la dejaron irse del hospital, como si nada pasara, el 24 de diciembre:sin tratamiento alguno,la enfermedad se extendió hasta causarle la muerte.


Entre febrero y hasta el 17 de mayo de 2007,cuando falleció, padeció el abandono de su estado y el ensañamiento institucional más espantoso.Una agonía indigna y cruel.El 29 de abril quienes se habían negado a practicar el aborto no punible le provocaron el parto, cuando estaba de 22 semanas y con estado premortem. La beba no sobrevivió.

Ana Acevedo estuvo condenada a sufrir lo indecible. El tipo de cáncer que la aquejaba es particularmente doloroso. Hasta la administración de morfina, el calmante número uno, le negaron. Sólo días antes de morir, mas precisamente el 17 de abril, le aplicaron las dosis de morfina necesarias para calmar los dolores de dos ampollas cada seis horas.

Contó el abogado de la familia: "cuando fui a visitarla por haber tomado el caso en las últimas semanas, su cara estaba totalmente desfigurada y particularmente me conmocionó: Ana casi no podía abrir los ojos por lo hinchada que estaba, y el dolor que tenía era insoportable. Fue una bestialidad lo que hicieron. Lo curioso de todo esto es que algunos sectores no dicen nada de este terrible sufrimiento».

El Dr. Germán Ulrich Lehmann solicitó la investigación de la posible comisión de delitos por parte de lxs médicxs y autoridades del hospital Iturraspe de los que resultaran víctimas Ana María Acevedo y María Guadalupe de los Milagros Acevedo.Lehmann insistió en que: «Aún siendo las chances de vida mínimas, inclusive en ese caso, la persona tiene derecho a decidir si quiere tratarse la enfermedad. Ana hasta el último día tenía esperanzas de salvarse, porque los médicos le decían que se iba a salvar y le daban esperanzas, pero por otro lado no estaban haciendo nada para que ello ocurriera".Se abrió entonces una causa por los delitos de homicidio culposo, aborto agravado, abandono de persona, abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público, teniendo en cuenta los artículos 84, 86 - 1° Parte, 106 y 248 del Código Penal, a Drs. Andrés Ellena,director del Hospital -que fuera después separado de su cargo por el Gobernador Obeid-,y de César Blajman, David Yossen, Jorge M. Venanzi, las miembros del Comité de Bioética, Elsa Albarrasin, María I. Artigues, Silvia Brussino "y/o quienes demás pudieren resultar responsables".

En julio de 2008 se les dictó el procesamiento por “lesiones culposas e incumplimiento de los deberes de funcionario público en concurso real” a Ellena, Blajman y Musacchio, por “incumplimiento de los deberes de funcionario público” a la directora del Samco de Vera, Dra. Sandra Barbieri, a José Manuel García, y a Jorge Venanzi, del servicio de Radioterapia del Iturraspe. Otros cuatro profesionales de Santa Fe y Vera recibieron la “falta de mérito”.

El juez Correccional de la Quinta Nominación, Eduardo Pocoví fue premiado por su fallo que procesó a esta personas, por el Observatorio de Género y Justicia de la Agencia Internacional Women’s Link World Wide, que otorga los Premios Género y Justicia al Descubierto 2010, con votación de público de distintos países.


La familia y la Multisectorial de Mujeres de Santa Fe recordaron ayer en un acto a Ana María en la intersección de Boulevard Pellegrini y Avenida Presidente Perón, lugar donde se pintó el mural que recuerda a Acevedo. Frente al Hospital Iturraspe.

El Arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo,dijo hace cinco años: «a los médicos del Iturraspe se les debe un reconocimiento, actuaron con responsabilidad tratando de salvar esa vida gestada, y también a la madre para que se llegara a un feliz término, aunque la vida de ella ya estaba condenada de un modo irreversible».

No hacer un aborto no punible es un delito.
Decidieron la muerte de Ana María con una crueldad ignominiosa.
El Estado debe garantizar el acceso a la salud de todxs lxs ciudadanxs y las creencias religiosas no pueden ser impuestas.

Los debates filosóficos sobre la vida en abstracto se pueden realizar en los púlpitos, mientras obispos cobran un 80% de lo que cobra un Juez de Primera Instancia (ver leyes 21.950 y 21.540).
Ana María, como tantas otras mujeres pobres, no tuvieron posibilidad siquiera de elegir si quería morir. Quienes decidieron su muerte tampoco le dejaron la chance del cómo morirse.






lunes, 14 de mayo de 2012

Escuela Sociopolítica de Género, una experiencia innovadora

Cada sábado, mujeres diferentes, líderes comunitarias, sindicalistas, jóvenes militantes, activistas contra la violencia de género, educadoras , profesionales, coordinadoras de grupos de mujeres, se reunían en un aula de la sede del CBC en Barracas para cursar la Escuela. Concebida como un proyecto que, con elementos de educación popular sin resignar profundidad ni calidad en contenidos y bibliografía, mezclara los saberes de todas las asistentes y la sabiduría – en el buen sentido – de las docentes como Dinora Gebennini, Dora Barrancos, entre otras reconocidas intervenciones, la Escuela Sociopolítica de Género atrajo a un heterogéneo grupo de mujeres transitó casi dos años y medio de formación. Trabajamos alrededor de dos ejes: la historia de América Latina desde los pueblos originarios hasta el presente y los feminismos. Proyecto audaz de la Fundación Agenda de las Mujeres, con el aval de la Secretaría de Extensión Universitaria de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, pero, sobre todo, a pulmón.

Algunas referentes del movimiento feminista becaron alumnas de la ESPG para poder culminar los dos años de cursada, entrega de trabajos, coloquios y seminarios especiales. Pero fueron demasiado pocas. Magros los apoyos concretos, por lo que las dificultades económicas acecharon siempre la organización. Pienso que por un lado, subsisten resistencias a romper con los esquemas academicistas que no mezclan ambientes sociales; que no parece interesante, todavía, invertir en el empoderamiento de líderes populares. ¿Demasiados vedetismos en el movimiento feminista, recelos de tipo partidario, conflictos que no contribuyen a una unidad no monocorde pero inteligente que es fundamental para nuestra estrategia política? Preguntas para plantearnos…

Desde nosotras, las alumnas, el esfuerzo de dedicarle al estudio los sábados por medio , con el peso de la semana laboral a cuestas, las otras jornadas laborales domésticas, compromisos familiares; sortear la inercia para congregarnos. El premio – por eso continuamos- fueron clases y debates con una mirada latinoamericana, los momentos construyendo un conocimiento entre todas, con discusión, con intercambio.

Aprendimos sobre todo la riqueza de estar entre tan variadas y maravillosas mujeres, con su recorrido particular, con la apuesta a la construcción de redes que permitan mayor solidaridad entre nosotras para hacer en serio cambios profundos en las relaciones de género. Leímos mucho, elaboramos trabajos concienzudos, discutimos, nos alentamos cuando algo presentaba dificultades. Nos indignamos y nos emocionamos con la historia que todavía espera ser contada, desde nuestro punto de vista, redescubriendo las gestas de las anóminas que hicieron historia. Valoramos con ojos nuevos el acervo cultural de nuestros pueblos de América silenciados por la colonización, que subsiste hasta hoy. Supimos de los genocidios repetidos. Debatimos sobre las tensiones de los feminismos latinoamericanos y la necesidad de ser agudas para no dividirnos haciendo el juego a lo que nos oprime.

No fue fácil ni tranquilo el devenir del grupo, atravesado por las militancias y las pasiones ineludibles del contexto que vivimos: la muerte de Néstor Kirchner, la relección de CFK. Celebramos todas la sanción de la ley de matrimonio igualitario, acompañamos la profunda alegría de dos compañeras que se casaron y nos encontramos, la mayoría, en las movidas para que se sancione el aborto en el Congreso. Nos enfrentamos duramente con esta imposible neutralidad de quienes asumen que somos protagonistas de nuestra época.

El pasado 2 de mayo se nos entregó, a la primera camada de 61 compañeras, nuestro certificado: Especialización Técnica en Promoción Sociopolítica de Género. Queremos que la experiencia se replique y que pueda contar con el apoyo para otras egresadas en el futuro. Cada una de las mujeres de los sábados, del mate compartido, multiplicará a su manera…estoy segura.

La compañera y gran poeta Marta Schwarzman lo dice así:



Años nuestros


Duelos personales


Duelos políticos



Abrazos personales


Abrazos políticos


Siempre apasionadas



Atravesando Todamérica


Atravesando historia



Lúcidas


O buscando lucidez



Desatando

Y desatándonos


Enteras

O despojos


Debatiendo

Y debatiéndonos


Despiertas

Y cansadas


Apostando y apostando


Mujeres

y compañeras


Compañero mate despertador


Buenos Aires

2010 -2011

Avenida Montes de Oca

4° Piso


jueves, 10 de mayo de 2012

Para la libertad. Ley de identidad de género

Con la sanción de la ley de identidad de género, tan peleada, tan esperada, sopla una brisa fresca en nuestro clima democrático en permanente construcción. Las formas de amar, que no escapan a prescripciones, -como tampoco las de ser o aparecer-, hacen a lo más íntimo pero a lo más significativo de cada unx de nosotrxs. Y esto es política.
Lo decía sabiamente un ex sacerdote hace unos días en una entrevista televisiva, criticando las posturas de una Iglesia que lo expulsó de sus filas por apoyar el matrimonio igualitario – me refiero al cordobés Nicolás Alessio-, en éstos términos: “no hay mayor control que el de la cama o el de la conciencia de la gente”. Y agregaba : “a la Iglesia no le importa la mesa de lxs argentinxs, si tienen para comer o no, le importa con quién se acuesta, cómo, porque es el disciplinamiento más sutil”.
Sin dudas, y como lo hemos planteado las mujeres en el interior del movimiento feminista y en las producciones teóricas, si no se cuestiona lo que implican las maneras de ordenar el quién soy, el qué soy referidas a solamente dos posibilidades, dos términos, como el de varón o mujer, no terminamos de desmontar un aparato normativo en el que nos constituimos ni bien nacemos, y que traza los caminos posibles para sentir, para desear, para ser reconocidos por otrxs, para amar. Hombre o mujer y punto, reproducen una bipolaridad que sabemos, asigna jerarquías y gobierna sin el uso de la fuerza, nuestra propia subjetividad, desterrando y excluyendo toda otra variante.
Son nuestras vidas, nuestros proyectos, los que están en juego. No elegimos el sexo ni el género, en cierta forma, no elegimos como desde un punto cero incondicionado, nada. Antes bien, asomamos a vivir atravesadxs ya por una asignación de identidad genérica, un nombre, valoraciones y maneras compulsivas de ir haciéndonos personas inteligibles, admisibles para un contexto social que va cambiando con la historia, ciertamente, pero no por ello deja de presentar siempre los límites de lo humano, de lo que es normal y anormal, de lo que es una desviación y de lo que es lo esperable.
De esto hablaron filósofxs como Foucault y actualmente, Judith Butler: somos un producto que no por ser efecto de estas redes, carecemos de toda capacidad de acción o resistencia. La repetición estilizada de actos con los que nos amoldamos a la expectativa y que se naturaliza con la misma constante repetición, puede por ser una dramatización, justamente, subvertir la expectativa, crear otras maneras de ser percibido, otras maneras de ser persona, de fugar del cerco. No es fácil ni con ello cambian las coordenadas múltiples de sujeción, pero esas son los ejercicios de poder que tenemos, porque los poderes opresores de lo que dice qué somos – qué debemos ser, qué se supone que es lo aceptable- no son nada sin la actuación constante que mantiene su vigencia. Y ahí entramos todxs. O reproducimos o nos desviamos abriendo la posibilidad de otras actuaciones, de hacernos a nosotrxs mismxs, de inventar otras prácticas políticas, que hagan visible no que no puede verse por estar del lado oscuro.
A las mujeres y varones heterosexuales, todas estas militancias e irrupciones de nuevas sexualidades que horrorizan el paisaje dado por un ordenamiento tradicional que va mucho más allá de la cama – Alessio da en la tecla, si la Iglesia se preocupa por el sexo, por lo más íntimo y disciplina allí, ¿cómo no va a tener consecuencias en lo que nos animemos a concebir como posible en relación a tantas otras formas de injusticias que vivimos? – nos potencia, indudablemente. Abre a otras maneras de relación con otrxs, abre a considerar a las personas y el lugar que tienen para lxs demás por todos estos ordenamientos que tenemos tan internalizados que pasan desapercibidos; nos enseñan a partir de su militancia también, de lo que se padece por ser excluído de lo humano en función de una – que se presenta como la única válida- interpretación del cuerpo y el deseo, pero además, cómo puede torcerse esa experiencia en el transcurso vital: de un desvío sufriente y subversivo a una afirmación de diferencias que devuelve al paisaje de la normalidad violenta, su potencial transformador, ruidoso y celebratorio.
A Claudia Pía Baudracco, que quería ser Presidenta.A todxs quienes han padecido la muerte, la falta de amor, el desprecio, la exclusión. A todxs nosotrxs que intentamos trazar el camino de la vida con otrxs deshaciéndonos y rehaciéndonos mientras vamos alterando las reglas de juego para la libertad.

lunes, 7 de mayo de 2012

Evita


“La figura y las acciones de Eva Perón, mucho más que sus discursos – que podían interpretarse como justificaciones de la dominación masculina-, dejaron una huella profunda en las mujeres, legitimaron su presencia en la calle, en los comicios, en los lugares de trabajo. No se puede desprender a Eva de una historia del feminismo, sobre todo si consideramos las transformaciones en las experiencias cotidianas de subordinación de las mujeres.”

Dinora Gebennini, "El Feminismo Latinoamericano en la era de la Globalización”

jueves, 3 de mayo de 2012

Otro día festivo

Un día de festejo. En breve se votará en el Congreso Nacional la recuperación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales.


Pienso en cada unx de lxs que perdieron su fuente de trabajo cuando el mismo Congreso en otro contexto tan distinto, en la década del noventa, entregó la explotación de nuestros recursos más importantes y entregaba también la política a los dictados del mercado, en medio de una fiesta para pocos y de las resonancias de un discurso que insistía en nuestra incapacidad para administrar, para inventar, para desarrollarnos.

Pienso en las piqueteras que a fuerza de una solidaridad y una dignidad que nadie podía comprar, llevaron adelante una lucha que las instaló definitivamente en el escenario político para mostrar otra faceta de la vida de las mujeres, las de los barrios, la que no hablaban en términos de feminismo ni nada parecido y así, revitalizaron los reclamos por la igualdad. Poniendo del cuerpo, enseñándo formas de organización, planteando las invisibilidades que las revictimizaban una y otra vez.

Pienso en Alicia Castro, por entonces diputada nacional por el Frente para el Cambio, colocando la bandera estadounidense en el sitial que presidía la asamblea de representantes que olvidaron lo prometido a quienes lxs habían votado. Desde el Ejecutivo se seguían ciegamente los dictados del FMI y hasta convocaron al mismo gurú neoliberal del menemismo contra el cual la Alianza había sido una esperanza desmedida y pronto traicionada. La diputada que, fiel a sus principios, con ese gesto rechazaba las maniobras y hasta sobornos con los cuales se reunían los votos para obtener la flexibilización laboral, se opuso a la la modificación de la ley de quiebras en 2002, y en plena sesión, cuando le tocó el turno de hablar, desplegó la bandera, se levantó y la dejó en la Presidencia del Cuerpo y dijo: "Si el Congreso se va a limitar a ser la escribanía del FMI sugiero que sean honestos, arríen la Bandera Nacional y procedan a seguir legislando bajo esta bandera."






Desde 2003, las banderas se multiplicaron por las calles y quienes ayer lloraban el olvido y la indiferencia ante su situación de descartables, en Tartagal, en Cutral Có, en tantos pueblos abandonados a su suerte, y en otras ciudades que también sufrieron la desocupación, la falta de confianza en funcionarios y representantes, que vivió la violencia represiva de diciembre de 2001, comenzó a recuperar el presente, las esperanzas, la dignidad, la confianza, y articuló, gracias a los gestos casi solitarios de un mandatario que tuvo que legitimarse haciendo lo que nadie ya esperaba, gobernando para nosotrxs, negociando la quita de la deuda con el FMI para quitarse el condicionamiento eterno, declarándose hijo de las Madres de Plaza de Mayo y actuando en consecuencia.

Néstor Kirchner y luego Cristina nos han convocado a construir un destino diferente, orgulloso de Latinoamérica, atrevido, desafiante de las lógicas conocidas que nos enseñaron demasiado del sufrimiento. Y hemos celebrado muchos días como el de hoy, en el que emocionadxs, aguardamos una votación en el Congreso que ha vuelto a ser un ámbito digno de eso que se llama representación política.

Y si lloramos de alegría, de felicidad, es porque estas lágrimas de hoy resignifican otras lágrimas amargas, nacidas del saqueo y la injusticia social.

Esas lágrimas que nos duele recordar están presentes en el compromiso que nos dignifica, el de intentar otra historia.





martes, 1 de mayo de 2012

Todas nosotras

El primero de mayo se conmemora el día de lxs trabajadorxs en muchísimos países.
Yo quisiera homenajear en particular a mis congéneres, las mujeres. Esas que siempre trabajan, sin que su tarea sea reconocida como trabajo, en las fábricas y en el campo, en los servicios y en las oficinas, en el cuidado de otrxs, en lo pequeño y hasta en lo más sensible, como puede ser conducir los destinos de una Nación.
Ellas que en los talleres o en las casas, producen mercancías y reproducen la fuerza de trabajo.
Ellas. Nosotras.

Nosotras decimos muchas veces que "no trabajamos", y solamente somos amas de casa... ¡laburo sin descanso, ni horarios, ni visibilidad! Como acto de amor, cada hora de lavado de ropa, de espera paciente de llegadas, preparativos, comidas, cocinando para los hijos propios después de una jornada de limpiar casas ajenas. Mujeres, fueron mujeres quienes, en el pasado - y aún hoy en muchos sitios más o menos alejados-, sostuvieron a sus familias levantándose antes del alba para arar o cosechar o encender el fuego, preparar la comida, hilar, tejer, hacer quesos y ropas para vender en el mercado. Esas que eran vendidas como siervas o esclavas o esposas, esas que acarreaban y acarrean agua muchos kilómetros, con el peso a cuestas de hijxs y cántaros. Esas que se ayudaban entre sí en los partos complicados que se casaban aún niñas para seguir trabajando igual que sus madres y hermanas.

En la actualidad, muchas de nosotras que hemos salido al mercado laboral, que hemos accedido a estudiar, ganamos menos que el varón aunque tengamos la misma responsabilidad y tarea. Con mayor o menor éxito, seguimos intentando cambiar la lógica de las parejas por la cual una supuesta naturaleza nos hace continuar trabajando incesantemente en lo que no se valora como trabajo ni se contabiliza como producción en los presupuestos. Nosotras cargando culpas si no ponemos la misma energía en planchar un guardapolvo que en leer un libro que nos forma a nosotras. Ni hablar si abrimos la puerta para salir con una pancarta junto a otras compañeras de lucha por nuestros derechos.
Nosotras, adoctrinadas sutilmente para ser pacientes, para demostrar que lo hacemos todo bien en ámbitos donde conducen y deciden varones, esforzándonos el triple nada más que para que no nos atropellen, somos LAS trabajadoras.
Nosotras, si somos pensantes, somos agresivas; si somos atractivas nos sobran las neuronas; destinatarias de mandatos de eterna juventud y firmeza en las carnes, presas constantes de la maledicencia, de una envidia tremenda por parte de aquellas que no se atreven a romper límites, tenemos que defendernos de la prepotencia de jefes o de jefas. No podemos evitarnos malos momentos nada más que por ser mujeres. Ofensas y violencias verbales y gestuales de toda laya. Hasta del que, tirado en la calle, se arroga el derecho de ofender nada más que por ser miembro de la cofradía machista.

Nosotras, que no tenemos demasiados nombres para invocar como precursoras porque fueron olvidados, borrados, silenciados, y tenemos que recoger los pedacitos de las historias de otras atrevidas...porque inspiran y motivan nuestro presente.
Nosotras a quienes nos dan como modelos figuras irreales o inalcanzables, para reforzar lo imperfectas que somos.
Nosotras que no nos vemos por nosotras mismas, si no es en lo que nuestrxs hijxs evidencian de la función maternal realizada, o por "lo bien atendido" que se lo ve a un esposo.
Nosotras que somos llamadas a silencio mientras se nos cierran las puertas o se nos mata en tanto propiedad de varón.
Nosotras que apenas tenemos referentes mujeres en un sindicalismo machista, demasiado, todavía.
Nosotras que tenemos en la salita del jardín el rinconcito para jugar con las muñecas y el juego de té, cuando los autitos o las herramientas también podrían ser nuestros juegos.

Nosotras, en este país que acusó a unas madres de haber fallado en la misión de saber dónde estaban y quiénes eran lxs hijxs, sabemos que ellas salieron a desafiar al terror munidas de un pañal en la cabeza, precisamente por amor a los hijxs desaparecidxs, hubieran salido o no de su vientre. Y abrieron caminos impensados. Y nos alumbraron la noche más oscura.
Nosotras que inventamos estrategias para hacernos ver y oír en las rutas, en los piquetes, con la tercera jornada laboral a cuestas, haciendo lo imposible para no morir de hambre y de desesperanza.
Piqueteras, campesinas, líderes comunitarias, batiendo el guiso solidario mientras alrededor caían los brazos sin fuerzas de compañeros, maridos e hijos. Sin tiempo siquiera para aflojar.
Nosotras. Distintas.
Algunas, díscolas, creativas, impertinentes, armando redes de solidaridad para ayudar a otras a sobrevivir mientras la hipocresía permite la muerte por aborto clandestino o violencia doméstica.
Nosotras. Distintas, sí, pero ante todo, trabajadoras.
Todas y cada una.
Trabajadoras.